SOBRE LA CIUDADANÍA DE PRIMERA Y SEGUNDA
CLASE: APROPÓSITO DE LA LIBERACIÓN DE INGRID BETANCOURT
Es imposible que en Colombia no exista hoy alguien que no sienta
algo de alegría por la liberación de Ingrid Betancourt. En medio
de la euforia colectiva es importante anotar por lo menos dos
aspectos a tratar paralelos a la alegría mediática que se vive.
El rescate militar que trajo como resultado la libertad de
Ingrid Betancourt, tres ciudadanos norteamericanos y once
militares colombianos constituye sin lugar a dudas uno de varios
triunfos de de la política de seguridad democrática que desde el
año 2002 adelanta el gobierno de Álvaro Uribe Vélez; una de las
cosas que podemos evidenciar en este momento es la
categorización existente en Colombia y en el mundo de personas;
de tal encontramos ciudadanos de primera, segunda, tercera,
cuarta y quinta categoría, la clasificación suele ser mas amplia
hasta tantos números cardinales existan.
Muestra de lo anterior es el despliegue publicitario que ha
tenido lugar la liberación de uno de los secuestrados (Ingrid)
cuando a los otros si apenas se les menciona el nombre.
El primer aspecto a destacar es el siguiente: gracias a que los
secuestrados son ciudadanos de primera categoría a excepción de
los militares y policías este mal se muestra a la comunidad
internacional como el principal flagelo que padecemos en
Colombia; se muestra a través de los medios de masivos de
comunicación toda vez que los dueños de dichos medios son
igualmente ciudadanos de primera categoría. Se trata entonces de
una “solidaridad” entre ciudadanos de primera.
El segundo aspecto a analizar esta relacionado con el resto de
ciudadanos, aquellos que no pertenecen al selecto grupo de
primera clase. Además del secuestro en Colombia existen otros
males (de los cuales no ahondare en sus orígenes) que
cuantitativamente causan peor daño, me refiero al
desplazamiento; digo cuantitativamente porque mientras los
secuestrados alcanzan un numero aproximado de 700 personas los
desplazados para des fortuna de quienes padecen ese mal son
aproximadamente 3.000.000 de personas.
¿Por qué siendo superior numéricamente hablando los desplazados,
tienen mayor resonancia internacionalmente los secuestrados? La
respuesta que ofrezco obedece según mi criterio a la
categorización con la cual he iniciado este articulo, la cual
puedo reducir a dos: los ciudadanos de medio pelo hacia arriba y
los ciudadanos de medio pelo hacia abajo, en esta reducción no
hay lugar al termino medio aristotélico.
Aquellos hombres y mujeres que constituyen el anhelado (para
todo arribista) medio pelo hacia arriba tienen la posibilidad de
difundir a toda la sociedad sus males, triunfos, ideales,
opiniones etc. Por supuesto yo pertenezco al grupo de los de
medio pelo hacia abajo por tal mi articulo solo será leído por
familiares y un muy reducido numero de amigos; mientras los
otros a quienes no se les desplaza nunca difundirán sus
opiniones en el tiempo, el espectador y demás. Es el uso público
de la razón en términos kantianos, tal uso de la razón hasta la
fecha se nos impide.
JULIO CASAS BOLAÑO
FILOSOFO
UNIVERSIDAD SANTO TOMAS.