Historia Inmediata
|
Colonización y perdón de España |
|
Ufff!!!, que debate tan candente.
He podido leer la mayor parte de las
intervenciones sobre este debate y sin
descalificar a nadie puedo observar que
predominan múltiples tendencias. En primer
lugar, la iniciada por el debate, quienes
interpretan a la conquista y colonización como
un proceso en el cual se sometió a la población
nativa de nuestro continente a uno de los más
grandes genocidios en la historia de la
humanidad con grandes consecuencias negativas
para nuestros pueblos. Una segunda visión de
quiénes reconocen que ciertamente en las
colonias hipanas se estableció un modo de
dominio y explotación económica violento, cruel
y sanguinario, pero que no están dispuestos a
pedir perdón por ser un hecho extemporaneo
cometido por sus antecesores hace 500 años y del
cual los latinoamericanos lo hemos victimizado,
de Javier Arrillaga; y que en algunos casos, ni
siquiera participaron porque sus antecesores
fueron campesinos pobres los cuales no pudieron
haber cruzado el oceano atlántico de Ramón López
Facal; o la de Bartolomé Clavero, quien
reconoce: "Un daño como el de aquel genocidio no
puede desde luego repararse, pero esto no quiere
decir que no quepa hacer nada, sobre todo porque
existen pueblos que descienden de los invadidos
y masacrados" aún cuando no se pueden establecer
responsabilidad en los hijos o descendientes por
lo que hicieron sus antecesores, visto por
Bartolomé Clavero como un principio sano del
constitucionalismo es (...) "la negación
categórica de cualquier tipo de sucesión en la
resposabilidad criminal", al menos en el plano
individual-familiar; no obstante reconoce, que
la responsabilidad histórica del gobierno
español o portugués como sucesora de una
monarquía o una iglesia promotora del genocidio
es con los nativos descendientes segregados en
los nuevos Estados, y a quienes España y
Portugal no han apoyado para que se le
reconozcan sus derechos y se le den voz propia
en la Organización Internacional del Trabajo o
en la ONU, perdón que no tiene sentido si no
hay reparación es ese sentido.
Para otros hay que cerrar un
capítulo de duelo después de 500 años, dejar de
convertirse en la victima,inclusive apoyado por
algunos participantes hispanos, y otros han
optado por acentuar el carácter opresor de las
culturas aztecas e incas en contra de otras
etnias nativas. Hay un poco de todo. El español
molesto porque se le enrostra un pasado de
genocidio -ejemplo el señor Palma- el cual nos
llama llorones y renegados de nuestro pasado; el
latinoamericano que repudia este pasado y por
último, quienes tratan de ver el lado positivo
de este proceso.
El tema es candente y
complejo. He leido, aquí mucho,sobre el oficio
del historiador y de lo que le está vedado en
aras de la objetividad porque no es su función
juzgar, condenar o castigar, o pedir perdón ante
la historia acaecida, y de hecho, así lo
reconocen muchos colegas hispanos o
latinoamericanos de distintas tendencias
ideológicas. Quiero en este sentido, manifestar
lo siguiente. El hecho de ser historiadores no
nos convierte en un "ave rara" que por ser
pretendidamente científica nos impida perdir
perdón frente al pasado, eso no nos disminuye
para nada, ni nos impide ser más o menos
objetivo. Pienso más en el sentido del pedir
perdón, pues no tiene sentido si no viene
acompañado con acciones prácticas que sustenten
el acto del perdón, porque si no, sólo sería un
perdón religioso o político, y más nada. Es
cierto, que este no es el sentido de la historia
andando pidiendo perdón, pues en la mayoria de
los hechos de la historia universal o mundial se
desdibuja, pe!
ro no en todos, hay mucha
vigencia en algunos hechos, aunque el pedir
perdón sea un acto la mayoría de las veces,
irreparable.
Para los historiadores el
sentido de estudiar el pasado es precisamente el
de conservar la memoria para no cometer errores
y afianzar el sentido de pertenencia y soberania,
y esto es simplemente, lo que estamos haciendo,
comprender un pasado nuestro que fue sumamente
violento en base a pruebas fechacientes, no se
trata si hemos dejado de ser indios o si
nuestro idioma es el castellano, se trata de que
venimos de un pasado violento en donde la
conquista y la colonia se convirtió en un
proceso de explotación permanente en donde la
monarquía y la iglesia fueron sus principales
beneficiarias, y las elites criollas sus
herederas, hasta el punto que han seguido
despojando y masacrando a los nativos en países
como Brazil.
Que si la conquista y la
colonia se tradujo en explotación, esclavitud, y
genocidio, eso es cierto, y no lo es menos
cierto que poblaciones enteras murieron en la
pesca de perlas en margarita (Venezuela) o como
esclavos en las minas del potosí, amén de las de
México. Que por guerras o enfermedades
disminuyera la población dramáticamente, o que
el capitalismo mundial se fortaleciera a partir
de las expolaciones de las riqueza extraidas a
América en esa etapa mercantilista, eso es
cierto, Ahora bien, pienso que también debe
observarse y comprenderse lo positivo, pues no
debemos seguir sustentando nuestra identidad
solamente en lo negativo, pues el hecho de que
en ese proceso se haya fusionado el indio, el
blanco y el negro, dando lugar a un mestizaje
hermoso y único en el mundo, en donde no somos
españoles pero somos un sujeto histórico nuevo,
"mestizos" y se hayan preservado aún muchos
indios nativos, y tengamos personajes como
Bolívar y Miranda, y el Inca Garcilazo, sintesis
de la nueva raza, debe llamarnos a valorar las
cosas positivas de este proceso, si no sería un
poco negarnos a nosotros mismos.
Queramos o no hablamos en
español, y si los españoles quisieran pedir
perdón después de 500 años, sería válido que lo
hicieran. Ver al rey de España haciéndolo pero
con un apoyo auténtico a nuestras etnias, tal
vez podría catalizar ese sentimiento de rechazo
que obviamente existe.
Henry Parejo
Historiador jubilado M.R.E.
Venezuela
|