Historia Inmediata
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HaD con Raúl Dargoltz |
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Como responsable del Centro de Documentación de la Guerra Civil de Lorca (Murcia), España, he de manifestar la absoluta solidaridad de este Centro con el profesor Raúl Dargoltz en el proceso que se le incoa por investigar y publicar la Historia Inmediata argentina.
Somos conscientes de lo que realmente se juega en este juicio,
partiendo de la experiencia en relación con la legislación española,
no ya durante la dictadura del general Franco, sino en plena
democracia en donde, merced a una leyes supuestamente proteccionistas
del derecho al Honor, a la intimidad personal y a la propia imagen
-leyes promulgadas durante el mandato socialista, por cierto- se ha
levantado en la práctica en un muro de protección legal de
impunidad, bajo el que se han cobijado decenas de miles de
esbirros del Franquismo, implicados en el inmenso aparato represivo
que sumió a España en el terror desde 1936 (en las zonas sublevadas
contra la República), hasta 1975, año de su muerte, obligando a
utilizar siglas o seudónimos para referirse a éllos e -incluso-
omiendo estos datos por prevención ante una lluvia de demandas
judiciales (que pueden llegar a arruinar la economía del querellado).
Aún hoy, a los 62 años de finalizada la guerra y tras 27 años de
democracia, publicar un trabajo de historia local en donde aparezcan
los nombres de los asesinos fascistas es un ejercicio de valentía y
hasta de temeridad, ante los frecuentes casos de querellas por
difamación presentadas por los implicados o sus familiares, con
graves consecuencias para los historiadores los cuàles, en una parte
importante de los casos, solo disponen del testimonios orales, al
haber sido prudentemente destruídas las pruebas documentales tras la
caída del régimen dictatorial, con la pasividad connivente de quiénes
protagonizaron la "prudentísima" (y hasta cobarde) transición
democrática.
Ahora es tiempo en la América Austral para rescatar la historia de
las infamias golpistas. No es tarde todavía para desenmascarar a los
criminales de sus propios compatriotas, para dejar testimonio escrito
de que se puede matar a las personas, pero no a la memoria. Por
respeto a las víctimas, a sus familias, a los ciudadanos y a la
propia Historia de Argentina, que se pretende hurtar al conocimiento
de las generaciones venideras.
Un fuerte y solidario abrazo desde España al profesor Dargoltz y a
todos los valientes historiadores e investigadores argentinos y una
llamada a la conciencia y al patriotismo de la Justicia de aquel país,
que ha de pronunciarse entre el derecho a difundir la Verdad o la
iniquidad de silenciarla, haciéndose -en ese caso- cómplice de quiénes
sellaron para siempre la conciencia viva de los disidentes.
Afectuosamente,
Floren Dimas Balsalobre
DNI 23.193.896-Y
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