PALABRAS
DEL AUTOR
De
esta creencias popular, por supuesto sin documentar, surgió la interpretación
popular que la razón de los males provincianos que transformó a una provincia
rica, obedece a la “maldición de San Francisco Solano”. Un fatalismo sin
solución, relacionado también con la creencia de la tradicional vagancia del
santiagueño, siempre cansado, con poco apego al trabajo y amante de dormir la
siesta.
Es por eso que cuando se produjo el
“despertar” del 16 de diciembre de 1993 y se ensayaron y aún se continúan
haciendo toda clase de explicaciones sobre este hecho que sacudió el país y
conmociono al mundo entero. Desde las oficiales provenientes del gobierno, las
periodísticas, las surgidas de los círculos intelectuales, políticos,
literarios, religiosos, hasta las simbólicas.
La
mayoría de estas interpretaciones ponen su acento en circunscribir el hecho a
un fenómeno local, surgido sobretodo por la “hipercorrupción” de la clase
dirigencial, por la disparidad de los sueldos y por la falta de ajuste y
“modernización” del Estado provincial. La falta de pago de los salarios durante
tres meses actúo como un verdadero detonante.
El
sociólogo Carlos Zurita, en un muy interesante ensayo, también cae, a mi juicio
, en el mismo error, al entender que:
“.....No se trata , claro está, de obviar y excluir las variables del
contexto, de soslayar totalmente la incidencia de la situación nacional y aún
internacional, pero sí de poner en foco al objetivo preciso, al punto de la
cuestión. En esta perspectiva, trataremos de sugerir que lo acontecido el 16 de
diciembre es, sobretodo, el resultado de un proceso complejo, pero nítido, que
hunde sus raíces en aspectos centrales de la fisonomía espiritual de la
provincia...”(1)
No
coincido con aquellos que analizan a Santiago del Estero de esta forma, aislada
del contexto regional y nacional y sin contemplar el marco de la economía
global del planeta.
Es
totalmente cierto que si “Pintamos nuestra aldea estaremos pintando a la
humanidad" como diría León
Tolstoi. Pero este pensamiento del genial escritor ruso encierra una verdad a
medias, ya que las semejanzas de Santiago del Estero con el resto de las
provincias pobres de las Repúblicas de América Latina es evidente. En todas
ellas el colonialismo depredador destruyó sus recursos naturales y humanos.
El bosque santiagueño,
el petróleo venezolano, el cobre chileno, la banana, el café, el azúcar
centroamericano, el estaño de Bolivia etc. La historia es idéntica, sólo es
necesario cambiar algunos nombres.
Pero no podemos "pintar" a la otra
"humanidad" que nos ha totalmente excluído. La constituída por el 18% de la población mundial, la de los
países ricos, desarrollados, industriales, que acaparan el 82% de la riqueza
total del planeta. Y cuya disparidad de
ingresos con los países pobres es cada vez mayor, doblándose en los últimos
treinta años.
Y
es esta humanidad , la que diseña las actuales políticas económicas del Nuevo Orden
Internacional y que nos dice que hay que ABRIR LOS MERCADOS que el modelo
económico triunfante es el de la ECONOMIA ABIERTA.
En el Informe 1992 del PNUD(Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo) se analiza la forma en que los mercados internacionales
satisfacen o dejan de satisfacer las necesidades de las personas más pobres del
mundo. Y en su conclusión este esclarecedor informe, tan poco difundido,
destaca que : “El acceso restringido o
desigual a los mercados mundiales le cuesta a los países en desarrollo s$d 500.
000. 000.- anuales, cifra que equivale
a lo que reciben a manera de asistencia internacional” (2)
Cómo
es posible entonces , que en la era de la gran revolución tecnológica, de las
comunicaciones, de la supercarretera informática que vincula instantáneamente
a los mercados y capitales del mundo, de los grandes avances en la
biotecnología, medicina, etc, se acentúe la miseria del 80% del planeta donde
viven miles de millones de marginados, que fueron arrojados de ese mundo
informático?
Porqué los mercados mundiales no han
beneficiado a los más pobres y por el contrario han creado más prosperidad para
pocos y más desesperación para muchos?.
El informe mencionado de las Naciones
Unidas identifica dos razones fundamentales que no podemos ignorar:
l)En primer lugar, allí donde el comercio
mundial es completamente libre y abierto(mercados financieros)funciona en
beneficio de los más fuertes. Los
países en desarrollo ingresan al mercado en calidad de socios desiguales y
salen con recompensas desiguales.
2)En aquellas áreas donde es posible que
los países en desarrollo tengan una ventaja competitiva las reglas del mercado
se cambian con frecuencia para evitar la competencia libre y abierta.
Dice el PNUD con meridiana
claridad:"Si los mercados internacionales fueran verdaderamente abiertos,
permitirían el libre flujo de capital, trabajo y bienes por el mundo y
ayudarían a igualar oportunidades económicas para todos. Pero éstos no son ni libres ni eficientes. Ahora cuando los mercados nacionales tienden
a abrirse, los mercados internacionales siguen estando muy restringidos. Salvo algunas excepciones notables, a los
países en desarrollo les está resultando difícil explotar a cabalidad el
potencial de dichos mercados. Esto
refleja la debilidad de sus políticas y las restricciones impuestas sobre los
mercados internacionales".(3)
Esta realista publicación del organismo de
las Naciones Unidas rebela que la actual política económica nacional, que no
puede ocultar el aumento del índice de desocupación y pobreza, ignora las
lecciones y enseñanzas que nos brindaron a través de la historia y nos siguen
ofreciendo las superpotencias mundiales.
En efecto ,Estados Unidos, Japón y Europa, se enfrentan en una feroz guerra comercial.
Las armas que emplean son las del proteccionismo y los subsidios, impelidos
por la crisis global que afecta a todo el sistema capitalista mundial.
Esta crisis de sobreproducción generada por la nueva revolución
tecnológica que trajo aparejado el aumento alarmante del índice de desempleo en
el primer mundo y ha volcado, sobretodo en los mercados periféricos excedentes
comerciales y financieros cuya
colocación es motivo principal de las profundas rivalidades entre los países
desarrollados y entre sus corporaciones(4)
Washington ha amenazado con imponer sanciones a ciertas
exportaciones del Japón si para el 30 de septiembre de 1994, Tokio no accede a
liberalizar sus sistemas de compras gubernamentales de telecomunicaciones y equipo
médico.
Estados Unidos para solventar el déficit de 60.000 millones de
dólares anuales existentes en su intercambio con el Japón no vacilará de acusar
de “competencia desleal” a algunas empresas japonesas, sobretodo en el rubro
automotor, principal factor de ese déficit que padecen los norteamericanos(5)
Precisamente en esa
disputa y en la búsqueda de nuevos mercados, los monopolios europeos, japoneses
y norteamericanos, están obligados a bajar los costos a cualquier precio y
“caiga quien caiga”, para mantener el estado de bienestar de sus privilegiadas
poblaciones, que han comenzado a sufrir este “ajuste del primer mundo”. Pero
para evitar la recesión de sus economías y el desempleo masivo, que ya suma los
17 millones de “parados”, sólo en la Comunidad Europea, sin contar los
desempleados de los Estados Unidos, las superpotencias mundiales han dirigido
sus inversiones al Tercer Mundo que tiene bajos salarios y sin cargas sociales
que soportar.
Ese es el sentido de la creación del Nafta y de la corriente de
inversiones que se orientó a América Latina, el sudeste Asiático, y Europa Oriental. Y ese es también el
sentido de la denominada “flexibilización
laboral”.
Por
supuesto ante esta visión el capitalismo monopolista no puede sonreir satisfecho
por su triunfo y por la llegada del “fin de la historia”, como lo hicieron
algunos apologistas neoliberales siguiendo la tesis triunfalista de Francis
Fukuyama en los comienzos del 90 y luego de la caída del muro de Berlín.
Y como consecuencia de esta política de guerra comercial entre
las superpotencias mundiales se ha agravado hasta límites insospechados la
depredación de nuestros recursos naturales y humanos, por parte de los países
centrales, del Tercer Mundo.
Ya no son necesarios los barcos cargados de esclavos negros
atravesando el Atlántico para las plantaciones del Sud de los Estados Unidos y
de América Latina, nuevas formas refinadas de dominación y de degradación
humana, de imperialismo, concepto más vigente que nunca, han sido impuestas por
la “libertad del mercado” que supimos
conseguir.
Lamentablemente, o si podemos llamar así “por suerte, las
estadísticas y los números están a la vista para evitar equivocaciones . El vaciamiento de América Latina en la
llamada “década perdida”(1980-1990) para el BID fue un promedio de 80.000
millones de dólares anuales. La deuda externa de la región de 487.000 millones
de dólares es hoy más del doble de 1982, a pesar de las “reducciones” del
capital del Plan Brady, la enajenación masiva de las empresas públicas de
América Latina y los cuantiosos intereses usurarios que fueron pagados
puntualmente a la banca internacional. La crisis de la deuda externa no está
superada. Sólo está dormida y a punto de despertar.(6)
Estos agudos desequilibrios
de la economía latinoamericana no solamente obedecen al pago de una injusta
deuda externa, que hoy llega al doble de 1982, a pesar del plan Brady y de las
reducciones y privatizaciones de las Empresas Públicas.-
El deterioro notable de los términos del intercambio comercial
ha sido también la consecuencia de esta política neoliberal de apertura de los
mercados. Como consecuencia de este deterioro el poder de negociación de los
países en desarrollo , como los llama las Naciones Unidas, es sumamente débil.
La mayoría de los países en desarrollo dependen de la exportación de sus
productos primarios(90% para los africanos y un 65% para América Latina)y
con mercados internos muy limitados y
pocos bienes y servicios para vender.
Los precios de estos productos primarios disminuyeron
drásticamente en los años ochenta. Esto se debió fundamentalmente a la reducción,
de la demanda mundial, al cierre de los mercados de los países desarrollados,
pero también a que la mayoría de los países pobres se vieron impelidos a pagar
su deuda externa. Para poder pagar los
intereses de la misma tuvieron que aumentar su producción y las exportaciones
a fin de obtener suficientes divisas, y luego se encontraron compitiendo entre
sí, en mercados cada vez más estrechos y reducidos. (7)
Y es en el marco de esta economía global del planeta que se
inserta la actual política económica nacional. La política neoliberal aplicada
por los Menem, Salinas de Gortari y Fujimori responde totalmente a las
necesidades de los países ricos y es contraria a los intereses de sus propias
países.
Los países desarrollados defienden con uñas y dientes a sus
mercados y multiplican los subsidios a sus productores y las medidas de
protección arancelaria. Por el contrario, las políticas de ajuste en toda América
Latina impuestas por el FMI, exhiben la otra cara de la “economía de mercado”.
La desindustrialización, el déficit habitacional, el desempleo,
la mortalidad infantil, la miseria. El Dr, Jekill y Mister Hyde, aunque estos
líderes del Tercer Mundo, se esfuercen en demostrar lo “bien que nos va” y que
ya hemos ingresado a este Primer Mundo que nos desprecia.
Y gracias a este plan de ajuste las provincia argentinas
anteriores a la Nación se hicieron “inviables”, concepto esgrimido por los
economistas “mediterráneos-portuarios” y el Banco Mundial.
Las provincias
relegadas históricamente por la política porteña y aisladas entre sí por
el trazado ferroviario inglés y francés, son condenadas nuevamente al olvido y
al fracaso.
El histórico debate del proteccionismo- librecambio realizado
en 1809 , con motivo del pedido de apertura del puerto de Buenos Aires por
parte de los comerciantes ingleses y las luchas de las montoneras federales en
defensa de las artesanías del interior, destruídas por la avalancha de
mercaderías importadas, tienen hoy una gran actualidad.
La apertura económica y el tipo de cambio anclado en un nível
artificialmente alto desindustrializaron al país, favorecieron el ingreso
irrestricto de productos importados y estrangularon a las economías regionales , condenando a sus
pobladores a la única opción del empleo público o al éxodo y a la
desocupación.-
Nos encontramos frente a una gran "fractura regional"
o "desarticulación regional".
Y el interior empobrecido se defiende como puede. En Santiago
del Estero, en Jujuy, en Salta, en La Rioja con los levantamientos populares de
sus empleados públicos, hasta Ushuaia y Río Grande en la Patagonia destruída y
paralizada. Los recientes apagones de los pequeños comerciantes de Entre Ríos y
el Chaco resistiendo a la voracidad fiscal y los paros de los productores
rurales e industriales que no aguantan el tipo de cambio anclado en un dólar
artificialmente alto que terminó por arrasar al agro y a la industria nacional.
“Díganle al Presidente que
tenemos hambre”, decía una “activista-empleada pública”, el 16 de diciembre de
1993, el día que las llamas “purificaban” por el fuego los símbolos del poder
político, ante el estupor del mundo y del propio Menem que era condecorado en
ese momento en el Vaticano.
“Hay que perseverar” fue el consejo del presidente del FMI,
Michel Camdessus en su reciente visita al país, y la dupla Menem- Caballo se
apresura en seguir sus consejos y en ratificar a las provincias que seguirá el
ajuste, y si es necesario, con “manu militari”.
En el IX Congreso Eucarístico Nacional realizado hace unos días
en Santiago del Estero y que congregó a una multitud de fieles de los distintos
rincones del país se alzaron numerosas voces de la Iglesia argentina contra
este plan económico.
El vice-presidente de la Comisión Episcopal, Monseñor Emilio
Bianchi Dicárcamo, enfatizó que “ el gobierno nacional no quiere reconocer la
existencia del incremento de la pobreza y su política de subordinación a los
Estados Unidos”(8), mientras que un grupo de sacerdotes pertenecientes a la
Pastoral Social, con brazaletes negros, le dieron la espalda a Menem en repudio
de su “plan asesino”.(9)
Estoy seguro que estas manifestaciones serán recordadas por los
asistentes al Congreso , que tampoco olvidarán a la colonial Casa de Gobierno
quemada el 16 de diciembre, uno de los lugares más visitados y totalmente
pintadas sus paredes con leyendas escritas por los santiagueños que despertaron
de una larga siesta provinciana.
Pretendo en este libro
desentrañar cuales fueron las raíces históricas y socio- económicas que
desembocaron el “Santiagueñazo”· y
describir también como fue “el día mas largo de la historia provincial”.
Es verdad que fui testigo, directo o indirecto, de la mayor parte
de los hechos contemporáneos que describo y que “soy un caso perdido” ya que
por más esfuerzos que haga nunca podré ser neutral”, como diría el escritor
uruguayo Mario Benedetti, pero no quiero permanecer esperando en silencio, no
se cuanto tiempo, que decanten las pasiones, como algunos intelectuales
subjetivos recomiendan.
Sentí como una obligación, como un deber, el de escribir y
contar esta historia. Que por supuesto, por ahora, no será la oficial, ni la
más difundida. Pero “quien quiera oir que oiga” como dice el gran juglar
rosarino Lito Nebbia.
Por último mi agradecimiento a Silvia del Valle Lencinas,
alumna de sociología, que me ayudó en la búsqueda del material periodístico de los últimos años. A mi
familia, y a todos mis amigos, en forma especial al “profe” José Herrera, que
ya no está, a Tuti, Nelly, Maria Teresa, Guillermo, Tito Machi, Rafael y Juan,
que me siguen “aguantando”. A los nostalgiosos del pasado” que nos se entregan,
y al pueblo de mi provincia único y principal protagonista, que me permitió
escribir este testimonio de amor y de esperanza.
RAUL E. DARGOLZ
Santiago del Estero, 9 de
septiembre de 1994
NOTAS:
1)
Zurita,
Carlos Virgilio, “El incendio y sus vísperas”, mimeo, Santiago del Estero,
1994.
2)
Desarrollo
Humano", Informe 1992, Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo", Bogotá, Colombia, 1992.
3)
Ibid.
4)
Guerberof
Alberto, "'Cambio de Mano", Ediciones Sielp- El Despertador, Buenos
Aires, 1994.
5)
Diario
“Clarín”, Buenos Aires, 5/9/1994.
6)
Iriarte
Gregorio, "'La realidad Latinoamericana. Esquemas de Interpretación",
Ediciones Paulina, Buenos Aires, 1985.
7)
Desarrollo
Humano, informe 1992,op.cit.
8)
Diario
El Liberal de Santiago del Estero, 3/9/94.
9)
Diario
El Liberal de Santiago del Estero, 5/9/1994.