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Amigos Historiadores de HaD.
Desde hace varias semanas grupos indígenas encabezados por la etnia
Ngöbe Buglé, distintos movimientos ambientalistas y partidos
políticos de oposición encabezados por el Partido revolucionario
Democrático y el Partido Popular han venido denunciando la
aprobación, por parte de la mayoría oficialista en la Asamblea
Nacional de Diputados, adicta al gobierno del empresario y
presidente Ricardo Martinelli, una nueva Ley de Minería que
permitiría, entre otras cosas, la explotación de una de las reservas
de cobre más grande del mundo en Cerro Colorado (ubicada en la
comarca indígena Ngöbe Buglè) y Petaquilla (en la cordillera entre
las provincias centrales de Colón y Coclé). Es conocido en todo el
mundo la gran riqueza del ecosistema panameño. Su ubicación
geográfica permite el encuentro de una infinita variedad de peces,
tanto en el atlántico como en el pacífico. La arrecifes de corales y
la vida marina del mar asì como en los rìos esta seriamente
amenazada. La posible explotación a cielo abierto de ambas minas
significaría la muerte de la flora y la fauna en una vasta región
habitada por los pueblos originarios Ngóbe Buglé, asi como la
contaminación de ríos y mares. En el caso panameño, el territorio en
donde se ubican las minas no son desiertos, sino por el contrario,
áreas boscosas y selvas tropicales rodeadas de importantes cuencas
que virtualmente desaparecerían. En las últimas semanas las
protestas han venido ocupando la atención de cada vez más
organizaciones. Desde hace tres días, el pueblo Ngöbe Buglè ha
trancado la principal vía que cruza el país, la interamericana o
panamericana, en las comunidades de San Félix, San Lorenzo y el Río
Vigui en las Provincias occidentales de Chiriquí y Veraguas. Este
movimiento demanda la derogación de la nueva ley de minería y del
código minero. De igaul manera, que se desista de cualquier proyecto
en el futuro en las comarcas indígenas. El movimiento político y
social igualmente demanda la instalación de una mesa de diálogo para
lograr un acuerdo nacional al respecto. A esta hora, 9 de la noche
en Panamá, autoridades del gobierno nacional estan llegando a la
comunidad de San Félix, principal foco de la oposición indígena, a
entablar una conversación con la mediación de la Iglesia Católica
representada por el Monseñor José Luis Lacunsa. Existe una enorme
espectativa nacional, sobre todo, porque desde hace tres días una
enorme fila de carros y camiones que transportan alimentos hacia la
ciudad capital y viceversa no han podido llegar a sus hogares y
destinos. Las perdidas materiales y familiares son enormes.
Lamentablemente hay una considerable cantidad de heridos tanto
indígenas como miembros de la Policía Nacional. Solictamos toda la
solidaridad internacional de los grupos ambientalistas e
intelectuales para que hagan un llamado al Gobierno de Panamá
liderado por el Lic. Ricardo Martinelli, para que cese en este
intento de imponer a toda costa un proyecto que ha sido rechazado en
las encuesta por más del 80% de la población. Aún estamos a tiempo
de evitar la perdida de vidas humanas. El pueblo Ngöbe Buglé no va
a tranzar, toda vez, que estarían condenados a una muerte lenta y
silenciosa. Cuando ya no quede cobre tampoco habrá vida, ni humana,
ni animal, ni vegetal. Un gran hoyo repleto de materiales
contaminantes reinará en donde hasta hoy existe una rica y abundante
diversidad biológica.
Belgis Castro Jaén
Docente de Historia
Universidad Autónoma de Chiriquí
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