Mi adhesión total y absoluta a estas sensatas palabras,
profesor Barros.
Stella García
Profesora de Historia
Buenos Aires
Argentina
+++++
Total acuerdo con lo expresado acá. Los casos similares a España abundan. Si
Zelaya es nocivo (PARA HONDURAS) que lo barran, sólo dentro de la ley. No
van ingenuidades que ignoren contexto, que no es sencillo.
Lic. Julio César Cotelo
Universidad Oriental del Uruguay Cotelo
Montevideo, Uruguay
++++
Amigo Carlos,
Al mismo tiempo que aprovecho para desearos unas felices
vacaciones, a ti y a todos los amigos de HD, te agradezco que hayas
sacado el tema del golpe de estado en honduras. Es un tema de suma
importancia para la Historia Inmediata en la medida en que,
comohistoriadores, debemos tener la capacidad de análisis para poner
de manifiesto el doble rasero de la "democracia occidental" que es
capaz de jalear asonadas democráticas,de colores, algunas al menos
de muy dudoso origen, mientras se condena con la boca pequeña o se
alientan en la sombra fenómenos como el de Honduras, o como el que
estuvo a punto de ocurrir hace muy poco en otro paí¬s centroamericano,
acusando al presidente de un crimen que no cometía. El cinismo
"global" llega a extremos de que, algunos medios de prensa,
llamen a don Manuel Zelaya dictador, porque propuso un referendo para
modificar unas estructuras evidentemente destinadas a que la
clase de los posesores detente indefinidamente el poder, en detrimento de la
inmensa mayorí¬a del pueblo. El grito de Zelaya es el grito de la
libertad, de la democracia sin trampas. La antìtesis de la que
se impuso de forma espuria en México, o en Perú, o en Colombia, el sìmbolo
de una "democracia" en la que los derechos humanos se confunden con los
derechos de la oligarquí¬a y de los intereses estadounidenses.
Me parece acertadí¬sima la comparación que haces sobre el abandono
occidental de la república española en 1936, o la república Checa
frente a Hitler. Entonces, como ahora en América Latina, estaba en
marcha un proceso de cambio que las élites europeas sentí¬an como una
amenaza. El fracaso de Zelaya es el triunfo del fascismo, sea cual sea
su género, pero es fascismo. Como muchas otras democracias, algunas de ellas
en en continente americano
Estoy contigo, Carlos, y con todos los que sostienen que el grito de
¡Viva Zelaya¡ es el grito de la libertad
J. Francisco Correa Arias
Catedrático de Secundaria en A Coruña
Doctor en Historia Medieval