Historia Inmediata
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México |
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ENTREVISTA DE BORIS BERENZON (UNAM) A CARLOS BARROS,
COORDINADOR DE LA RED ACADÉMICA “HISTORIA A DEBATE” (HAD), SOBRE EL MOMENTO
HISTÓRICO POR EL QUE ATRAVIESA MÉXICO COMO CONSECUENCIA DE LAS ELECCIONES
DEL 2 DE JULIO DE 2006
1.- ¿Qué significa en el contexto internacional actual la
situación postelectoral de México?
México juega un papel fundamental entre el Norte y el Sur
americano, donde se dirime el lugar real -no discursivo- de la democracia
en la globalización en curso. Dicho de otra forma, se trata de verificar
si, en el actual momento de “giro a la izquierda” de los gobiernos
latinoamericanos, en México se va a seguir dificultando la posibilidad del
acceso democrático de la izquierda al poder central. Este nuevo fracaso de
la transición a la democracia sería un desastre, no sólo para los mexicanos
y su imagen exterior, también para el futuro y calidad de la democracia en
América.
2.- ¿Por qué el interés de HAD en este proceso?
Historia a Debate es un foro y movimiento mundial de
historiadores donde no concebimos nuestro trabajo profesional al margen de
los hechos históricos que vivimos como ciudadanos globales. De cuya
interpretación e investigación nos nutrimos historiográficamente, tratando
por nuestra parte de contribuir con perspectivas pasado / presente / futuro
que ayuden a los sujetos sociales y políticos a construir un mundo mejor,
¿para que sirve si no la academia y la ciencia? Somos críticos con la
visión academicista de una universidad separada de la sociedad, de una
historia separada del hoy y el mañana.
3.- ¿Históricamente porque sería un retroceso hablar de unas
elecciones poco claras en México frente a procesos como el italiano, el
francés o el propio español; por qué es importante el voto por voto y
casilla por casilla?
Desde una óptica democrática, y europea, resulta
incompresible que resulte “subversivo” en México demandar el recuento de los
votos uno a uno. Por lo que parece, la actual legislación electoral mexicana
no garantiza que todos y cada uno de los votos y casillas cuenten de manera
directa en el resultado final: una secuela más del régimen de partido único,
suponemos. Si a esto añadimos los hábitos generalizados de fraude electoral
como demuestran las últimas actuaciones del Tribunal Federal Electoral,
abocado por su propia función y un mínimo de coherencia semeja ser un
órgano del Estado todavía con credibilidad general- a una decisión
importante respecto de las elecciones del 2 de julio. Visto desde fuera,
resulta evidente que una mayoría de electores (sumando los votantes que
tuvieron las coaliciones del PRD y el PRI, y posiblemente no pocos de los
que votaron al PAN) impugnan la “victoria” de Felipe Calderón que proclamó
un Instituto Federal Electoral al margen de los indicios de dudas
razonables. En nuestra red ha causado mucha impresión una denuncia académica
de (mal) uso de una fórmula matemática para situar fraudulentamente a
Calderón por encima de López Obrador la noche de las elecciones. Si no unas
autoridades electorales imparciales y el sentido común de los contendientes
no lo impiden, México irá de una crisis política a la crisis de Estado,
con las implicaciones internacionales que ello supone, incluida la quiebra
en el idea democrática de progreso global.
4.- ¿Qué se entiende por democracia en el momento actual?
Bueno, la administración Bush, y otros en el mundo,
entienden una cosa y el resto otra muy diferente. Uno de los síntomas
del fracaso de la proclamación del “final de la historia” es,
precisamente, que muchos tomamos en serio eso de la universalización
de democracia. Lo que supone tres cosas: que todos los votos cuentan,
también los de las pobres, los “ignorantes”, los inmigrantes y por
supuesto los indígenas; que la soberanía reside en las mayorías
sociales que ahora están aprendiendo por fortuna a ejercer sus
derechos políticos; y que, en democracia, no pueden gobernar siempre los
mismos, debe haber alternancia en el poder, evitando un bipartidismo tipo
USA, por supuesto, si se quiere calidad democrática.
5.- ¿Cuál es su visión de la figura de AMLO?
López Obrador parece un político de izquierda moderada,
socialdemócrata. Cuya ejecutoria como posible presidente de la
república se parecería tal vez más a Lula o Kirchner que a Chávez o
Morales. Visto desde España, su política reformista se parecerá
seguramente más a Felipe González que a José Luis Rodríguez Zapatero,
o, siendo optimistas, una mezcla de ambas, porque en México como es
obvio están pendientes reformas fundamentales vinculadas a la
transición democrática, que no llegará a su término, según otras
experiencias, sin que las mayorías sociales, y muy especialmente el mundo
indígena, se consideren miembros y colectividades ciudadanas de pleno
derecho del nuevo México democrático y social. Tarea de Estado que López
Obrador podría intentar en mejores condiciones que Calderón, después del
limitando balance del gobierno del PAN.
La transición en España la inició, en cuanto a
partidos, la UCD pero la culminó el PSOE gracias al apoyo popular
recibido en 1982. El problema de la democracia mexicana es que
determinados poderes, internos y externos, no soportan aún que la
izquierda gane unas elecciones a la presidencia. Esos poderes
antidemocráticos ya se manifestaron en 1988 impidiendo la victoria
electoral de Cuauhtémoc Cárdenas; hay datos que parecen indicar que se está
a repetir ahora lo mismo con López Obrador. El caso es que, entre ambos
fenómenos electorales, tuvo lugar el levantamiento zapatista de 1994, que
hizo llenar el Zócalo con las mismas gentes que, una década después, siguen
a López Obrador. Queremos decir con esto que, si se siguen negando las vías
democráticas y pacíficas para las necesarias reformas políticas y sociales
que necesita México, volverán al primer plano grupos armados con el apoyo de
una parte de una frustrada sociedad civil, con prácticas, ideologías y
objetivos seguramente distintos al EZLN.
6.- ¿Cuál es el papel de los historiadores frente a estos
procesos?
En Historia a Debate somos partidarios de alargar nuestro
objeto de estudio hasta el presente, lo que llamamos Historia
Inmediata. Acontecimientos y procesos actuales, inacabados, de
relevancia histórica que tenemos que interpretar e investigar con el
rigor y la ética que solemos aplicar, o
debemos aplicar, a los temas clásicos del pasado, lo que
implica una historiografía comprometida con las grandes valores de la
paz, la justicia, la igualdad y la democracia, y, en cualquier caso,
una historiografía plural, en continuo debate.
7.- ¿Qué medidas de apoyo tomará HAD frente a este proceso y
cuáles serían sus contactos tanto en México como en el mundo?
La red HaD pone en contacto diario a través de Internet unos
7000 historiadores de todo el mundo. México es uno de los países donde la
implantación de HaD es mayor, alcanzando a una gran parte de sus
universidades. El 10 de julio hemos iniciado un debate de Historia Inmediata
sobre la situación en México que seguirá en setiembre, así como una recogida
de firmas dirigida al Tribunal Federal en favor de la limpieza electoral.
Supongo que las diferentes sensibilidades existentes en vuestro país sobre
el proceso están representadas en nuestro foro, si bien por el momento lo
cual no es habitual ni deseable- las opiniones vertidas van en la línea del
escrito distribuido por iniciativa de Boris Berenzon, miembro del Grupo
Manifiesto de HaD (464 historiadores de 37 países, incluyendo los que
coordinamos la red), claramente comprometido con una “historiografía de
valores” que incluya el presente y el futuro en nuestro ámbito de
preocupaciones profesionales y ciudadanas, que nosotros no separamos.
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