¡Hola a tod@s!
La Reconquista es un producto del imaginario fascista de la historia
de España constituido por un cúmulo de mentiras. Persiste porque la
democracia española aún no ha terminado de desembarazarse de la
ganga (política, cultural e ideológica) del régimen dictatorial que
la gestó y la parió. Por tanto, es un objeto historiográfico (ideologizable),
pero no es un hecho histórico.
La primera rueda de molino con la que no comulgan los hechos, aunque
sí muchos historiadores y también políticos, es que pueda formar
parte de la historia de España. España es un fenómeno político muy
posterior, lo que ya se ha señalado en este debate. Económicamente
no comenzaría a gestarse hasta el siglo XIX, cuando inició la
articulación de su mercado interior. Y a comienzos del siglo XXI
sigue siendo un concepto muy discutido. Esto se manifiesta
nítidamente en la actual organización política del estado español,
de las autonomías. Y también en su principal problema interno, los
diversos hechos nacionales de España. Por ello los padres de la
Constitución inventaron el término nacionalidad, evitando así la
obligación de incluir también el derecho a la autodeterminación en
su articulado.
Desde luego, los mapas histórico-políticos de esos siglos no
representan reino alguno que se llame España, ni aún en el XVI. Y
son suficientes para entrever algunas de las razones (ya citadas,
pero quizás merezca la pena reunirlas) por las que la Reconquista es
una simple mentira. Como lo es su mito por excelencia, el Cid,
mercenario que fue, unas veces a sueldo de reyes moros, y otras de
reyes cristianos.
En primer lugar, el concepto exige intrínsecamente la legitimidad
histórica del reconquistador, que recupera así un territorio antes
suyo.
En este caso, se recurre a la
herencia visigótica. Pero los visigodos apenas si lograron controlar
el territorio peninsular desde su llegada a comienzos del
siglo V (para restablecer la legalidad imperial romana) hasta la
invasión musulmana en el 711. No sólo debieron compartirlo con otros
pueblos germanos, especialmente los suevos, y con Bizancio. Sobre
todo debieron convivir con la población hispanorromana (entre la que
sólo constituyeron una minoría demográfica y social) generalmente
muy refractaria a su dominio político, y que recibió con los brazos
abiertos a la nueva minoría llegada desde el sur esta vez en el 711.
En realidad la invasión dirigida por Tarik es también casi un mito.
Hubo una legitimación masiva de los nuevos dirigentes mediante la
conocida fórmula, ya empleada por los visigodos, de la conversión
religiosa masiva, ahora al Islam.
En segundo lugar, el concepto proviene del campo político-militar y
demanda por ello una duración sustancialmente más corta y, desde
luego, acorde con las dimensiones del territorio en cuestión.
Aceptada como tal, la Reconquista de la Península Ibérica llevó 200
años más que la Conquista de América entera, su emancipación, su
vuelta al redil neocolonial, sus intentos de reemancipación, sus
ajustes de cuentas internos.
Esto señala, en tercer lugar, la naturaleza de lo que fue,
simplemente, un largo proceso de expansión de algunos reinos
peninsulares a costa de otros, musulmanes y cristianos
indistintamente. Y no un enfrentamiento bipolarizado entre moros y
cristianos. Un proceso que también se produjo en muchas regiones de
Europa, dando lugar a las primeras monarquías feudales. En la
Península Ibérica llegarían al final del camino tan solo tres:
Aragón, Castilla y Portugal.
Pero el éxito de la Reconquista va más allá, o mejor más acá.
También sirve para excluir África y el Islam de la historia y la
consciencia peninsulares, algo absolutamente imposible además
de insultante (a mi juicio) para comunidades como Andalucía. Y
seguirá siendo existosa. La dinámica mundial de demonización del
Islam y del mundo árabe, y de marginalización de África favorecen su
persistencia. Y más aún lo hace el actual proceso de integración de
la muy cristiana Europa. Además de la expansión española en América
Latina, claro.
Un abrazo,
Domingo Marrero Urbín
Profesor de Secundaria
IES El Rincón, Las Palmas de Gran Canaria