Historia Inmediata
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Terrorismo |
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Londres, 7 Julio 2005
Vuelve la sangre a anegar el suelo
y el dolor a raer cuerpos y almas
en el azar de la guadaña que ahora aquí
nos brilla en los ojos con la sucia
venganza
de los que no tienen otra cosa
sino la loca muerte
mientras renace la ceremonia del engaño
la impuesta confusión de la palabra
mancillando la sangre fresca.
Hay que llorar a los muertos siempre
pero qué difícil cuando ya no hay
lágrimas
que se las llevó un viento incesante
a la montaña de huesos que cimenta el
siglo.
Y qué difícil contemplar el espectáculo
de los terribles esbirros de la nueva
Roma
ahora graves y compungidos
recibiendo -qué sarcasmo- las
condolencias
por los juguetes rotos de su feroz
criatura.
No hay frontera entre la infamia y el
furor
y todas las piedras que se arrojan
vuelven
pero ya no están los audaces cobardes
sólo familias que en su tarde de campo
han de lavar el mantel de la lluvia negra
y volver mañana a levantarse
para cumplir otro día del mundo al revés
con la sangre dispuesta y el suelo
fregado
en todas las ciudades de Londres.
Juan Blanco
Estudioso de la Historia
Técnico en Restauración Arquitectónica
Madrid. España.
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