Historia Inmediata
|
Ataque EE.UU |
|
CARTA DE RIGOBERTA MENCHÚ TUM A GEORGE BUSH
LES ENVIO LA CARTA ENVIADA POR RIGOBERTA MENCHÚ TUM,
PREMIO NOBEL DE LA PAZ , DIRIGIDA AL PRESIDENTE NORTEAMERICANO GEORGE
BUSH EN VIRTUD DE SUS ULTIMAS DECLARACIONES.
POR LA CLARIDAD Y ALTURA INTELECTUAL ESGRIMIDA ME PARECE QUE ES DE VITAL LECTURA EN ESTOS DIFICILES MOMENTOS QUE SUFRE EL MUNDO ANTE LA AMENAZA DE UNA NUEVA GUERRA . Jorge Oriola oriola@ar.inter.net
De Fundación Rigoberta Menchú Tum Al señor D. George W. Bush PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA Washington, D.C. - E.U.A.Excelentísimo señor presidente. Deseo, en
primer lugar, reiterar a Ud. la solidaridad y condolencia que expresé a
todo su pueblo el martes 11 pasado, luego de conocer los dolorosos
sucesos ocurridos en su país, así como compartir mi indignación y
condena a las amenazas que entrañan esos actos de terrorismo.En los
últimos días he estado pendiente de la evolución de los
acontecimientos, empeñando mis mejores oficios en que la respuesta a
dichos sucesos sea la reflexión, no la obcecación; la cordura, no la
ira; la búsqueda de justicia, no la revancha. He invocado la conciencia
de los pueblos del mundo, a los medios de comunicación, a las
personalidades eminentes con las que comparto un compromiso ético con
la paz, a los jefes de Estado y los líderes de los organismos
internacionales, para que la cordura ilumine nuestros actos. Sin
embargo, señor presidente, al escuchar anoche el mensaje que dirigió
al Congreso de su país, no he podido reprimir una sensación de temor
por lo que puede desprenderse de sus palabras. Llama Ud. a su pueblo a
prepararse para "una larga campaña como no hemos visto ninguna
otra jamás", y a sus militares a salvar su orgullo, marchando a
una guerra de la que pretende hacernos parte a todos los pueblos del
mundo.A nombre del progreso, el pluralismo, la tolerancia y la libertad,
usted no deja ninguna opción a quienes no contamos con la dicha de
compartir la sensación de libertad y los frutos de la civilización que
desea Ud. defender para su pueblo, y a quienes nunca tuvimos simpatía
alguna con el terrorismo ya que fuimos sus víctimas. Quienes somos
expresiones orgullosas de otras civilizaciones; quienes vivimos día a
día con la esperanza de convertir la discriminación y el despojo en
reconocimiento y respeto; quienes llevamos en el alma el dolor del
genocidio perpetrado en contra de nuestros pueblos; quienes, en fin,
estamos hartos de poner los muertos en guerras ajenas, no podemos
compartir la arrogancia de su infalibilidad ni el camino unívoco al que
Ud. desea empujarnos cuando afirma que "Todas las naciones en todas
las regiones deben tomar ahora una decisión o están con nosotros o
están con los terroristas".Al empezar este año, invité a los
hombres y mujeres del planeta a compartir un Código de Ética para un
Milenio de Paz reclamando que En el mundo de hoy, todos estos son valores y prácticas muy escasas, sin embargo, la desigual manera en que están distribuidos no hace más que alimentar la impotencia, la desesperanza y el odio. El papel de su país en el actual orden mundial está lejos de ser neutral. Anoche esperábamos un mensaje sensato, reflexivo y autocrítico pero lo que escuchamos fue una amenaza inaceptable. Comparto con Ud. que "el curso de este conflicto no se conoce", pero cuando sentencia que "su resultado es cierto", la única certeza que me invade es la de un nuevo y gigantesco sacrificio inútil, la de una nueva mentira colosal.Antes de que dé Ud. la voz de "fuego", me gustaría invitarlo a pensar en un liderazgo mundial diferente, en el que no necesite vencer sino convencer; en el que la especie humana pueda demostrar que en los últimos mil años hemos superado el sentido de "ojo por ojo" que tenía la justicia para los bárbaros que sumieron a la humanidad en el oscurantismo medieval; en el que no hagan falta nuevas cruzadas para aprender a respetar a quienes tienen una idea distinta de Dios y la obra de su creación; en el que compartamos solidariamente los frutos del progreso, cuidemos mejor los recursos que aún quedan en el planeta y a ningún niño le falte un pan y una escuela.Con la esperanza en un hilo, lo saluda atentamente Rigoberta Menchú Tum Premio Nobel de la Paz Embajadora de Buena Voluntad de la Cultura de Paz |