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La Reforma, 1 de septiembre de 2003

Buscan nueva forma de escribir la historia
Por Dora Luz Haw

REFORMA

(01 Septiembre 2003).-

Arranca hoy I Jornada Historiográfica. Especialistas de varios países debaten sobre la urgencia de eliminar academicismos y militancias dañinas

Es urgente cambiar la manera de escribir la historia. No podemos, en el Siglo 21, reproducir la historiografía del siglo pasado. Aunque no se trata de hacer tábula rasa de ella, es indispensable reformularla y eliminar los academicismos y militancias que tanto la han dañado, advierte Carlos Barros, coordinador de la red académica internacional Historia a Debate.

El profesor titular de Historia Medieval de la Universidad de Santiago de Compostela, quien se encuentra en México para llevar a cabo la Primera Jornada Historiográfica de esta red, asegura que los paradigmas que han dominado el Siglo 20, como son el marxismo historiográfico, el neopositivismo o el postmodernismo, han entrado en crisis y es necesario impulsar nuevos.

"Para ello hay que vencer una gran inercia, que es pasar del 'yo' al nosotros, al protagonista colectivo, recuperar la idea de que la historia se construye colectivamente", señala.

La Jornada, que es el preámbulo al tercer congreso de la red, que tendrá lugar en julio del próximo año, se llevará a cabo hoy en la Biblioteca Nacional de México, a partir de las 10:00 horas.

Barros encontró en el internet el medio ideal para romper las estructuras académicas que desde la Edad Media plantean la relación maestro-alumno, en un sistema irrevocablemente vertical. La web otorga ese contrapeso horizontal, esa jerarquía transversal que resulta barata, accesible y casi democrática.

Este año se celebra una década de que la iniciativa se puso en marcha. Actualmente son mil 800 investigadores de todo el mundo que debaten temas de actualidad -alrededor de 400 son mexicanos-, 239 profesores -52 de ellos mexicanos- que firmaron un manifiesto con el que intentan proponer una alternativa historiográfica a la fragmentación de su disciplina.

El manifiesto se lanzó el 11 de septiembre del 2001, fecha en el que ocurrió un giro histórico y en el que los especialistas propusieron un giro historiográfico.

Boris Berenzon, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, asegura que hay casualidades y hay citas míticas e históricas: Cuando el derrumbe del Muro de Berlín, la propuesta fue "El fin de la historia" y, paradójicamente, esta agrupación propone en una época en la que los grandes imperios parecen quebrantarse, "La vigencia de la historia".

Para los investigadores mexicanos, señala el especialista, este es un momento importante porque existe un cambio generacional que implica generar ideas, compromiso que se ha eludido.

El doctor en Historia por la Facultad de Filosofía Letras explica que una característica de este movimiento es que todos comulgan con la "docta ignorancia", es decir, aceptan que no hay ningún conocimiento acabado, que están aprendiendo todavía.

Aprender les implica plantear una íntima relación entre la historia que se escribe y la que se hace. Aseguran que para contrarrestar el desgaste inútil de cerrarse a rencillas internas o lucha por el poder, prefieren observar lo que pasa en el exterior. Los eruditos no se evaden ni se refugian en una biblioteca para estar al margen del mundo, sino que tienen contacto directo con la vida cotidiana, ya que consideran que la historia se hace desde el presente.

Uno de los puntos de partida de su manifiesto es la consideración de que el observador, léase historiador, infiere en su objeto de investigación definitivamente, por lo que es indispensable admitir su parte subjetiva. La vieja racionalidad que plantea que cuando dos cosas se contradicen una es cierta y otra mentira, queda atrás para ellos.

El titular de los proyectos de investigación Encuesta Internacional "El estado de la historia" y "El cambio de paradigmas historiográficos", con historiadores de las universidades de Zaragoza, Cádiz, País Vasco, La Laguna, Las Palmas de Gran Canaria y Murcia, plantea como uno de los lineamientos principales del manifiesto la necesidad de la "historia inmediata".

Otra propuesta es la de reunificar esta disciplina que, en su opinión, se encuentra fragmentada por especialidades, neutralizando así la capacidad creativa y la relación entre los hacedores.

Lo que buscan es eliminar esas cárceles para mezclar fuentes, métodos, especialidades y líneas de investigación a fin de crear puentes entre las diferentes islas que conforman la diciplina histórica.

Berenzon anticipa que, durante su participación en la Jornada, propondrá la posibilidad de crear, con base en esta propuesta historiográfica, una escuela.