Jornadas


 

Jornadas

Prensa

La Reforma, 2 de septiembre de 2003


Advierten en la historia una crisis de desarrollo
Por María Eugenia Sevilla

REFORMA

(02 Septiembre 2003).-

Piden especialistas 'aire fresco'. Afirman que los estudiosos no han sido aún capaces de incorporar en su discurso las luchas de las minorías

La investigación histórica está sumergida en una terrible crisis de desarrollo debido al solipsismo que la actual estructura mundial ha impuesto a la economía, la cultura y la academia en general, señaló ayer el historiador mexicano Boris Berenzon, miembro de la red internacional de académicos Historia a Debate.

Durante la Primera Jornada Historiográfica de la red, conformada por 3 mil 300 miembros que se reúne a través de internet, y que prepara ya su tercer congreso, el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM situó la labor de la agrupación como una respuesta a la crisis por la que atraviesa su disciplina de estudio.

"La propuesta de Historia a debate es aire fresco para revitalizar una disciplina que se hundía en los abismos del fin de la historia, la inmovilidad del nihilismo y la comodidad del neopositivismo y la posmodernidad", dijo quien también ubicó como causa de la crisis académica, el relevo generacional entre los grandes autores veteranos que tienen y los jóvenes, que publican menos.

"Obedecemos antes de razonar, por los procesos de aprendizaje a base de fe y órdenes que sufrimos, y que nos obligan a creer que nos satisfacen, para derrotarnos desde el discurso de la madurez", indicó para luego criticar a la vieja guardia que se mantiene "en un cómodo neopositivismo... que ha pasado de la intuición a la escritura y no del análisis hermenéutico a la interpretación, que es el papel del historiador".

El estudioso observó que los historiadores no han sido aún capaces de incorporar en su discurso las luchas de las minorías frente a la "desproporcional riqueza de las naciones; la falta de compromiso social, las luchas de género y preferencia sexual, las de los pueblos indios, la intolerancia racial y religiosa, las nuevas geopolíticas, así como la destrucción ecológica.

Hacer de Historia a debate una escuela historiográfica "en todos los sentidos" es el propósito de la red de académicos dedicados al estudio de la historiografía, fundada en 1993 por Carlos Barros, profesor titular de Historia Medieval de la española Universidad de Santiago de Compostela, quien también participó en la jornada celebrada en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM.

La red propone "una nueva forma de hacer la historia", a partir de un cambio en los paradigmas con que se esta disciplina se ha estudiado a lo largo del siglo 20, a saber, el marxismo, el neopositivismo y el posmodernismo, cuyo mayor problema ha sido la fragmentación del campo de estudio por una "hiperespecialización", señaló Berenzon.

Lo anterior supone una plataforma cuyos extremos se sitúan en remanencias positivistas, que hacen hincapié en la objetividad de la historia y el subjetivismo posmoderno.

En el sitio www.h-debate.com, el atávico 11 de septiembre del 2001, un grupo de 23 historiadores lanzó a la comunidad mundial un manifiesto conformado por 18 puntos en los que se establecen los lineamientos de la citada plataforma de estudio.

La forma incluyente, interdisciplinaria y "global" de abordar historiografía que plantea la red, reconoce el quehacer histórico "como en cualquier ciencia, no como un conocimiento definitivo, último", observó el académico.

El cuestionamiento de las fuentes es parte fundamental de la metodología propuesta por la agrupación, en el entendido de que tanto éstas como los datos no se sujetan en una única posibilidad de lectura e interpretación, sino que se codifican y decodifican de acuerdo con quién y cómo los descifra.

"En el proceso de investigación se parte del principio de que no existen datos independientes del lenguaje teórico que los posibilita... El historiador deberá estar consciente de que su propia visión epistemológica y ontológica inciden drásticamente en la interpretación y reconstrucción del proceso histórico".

Así puntualizó el investigador por qué la plataforma metodológica de la red contempla el retorno de sujeto histórico, a diferencia de la negación del mismo planteada por por el nihilismo posmoderno.