Piden especialistas 'aire fresco'. Afirman que los estudiosos
no han sido aún capaces de incorporar en su discurso las luchas
de las minorías
La investigación histórica está sumergida en una terrible
crisis de desarrollo debido al solipsismo que la actual estructura
mundial ha impuesto a la economía, la cultura y la academia en
general, señaló ayer el historiador mexicano Boris Berenzon,
miembro de la red internacional de académicos Historia
a Debate.
Durante la Primera Jornada Historiográfica de la red,
conformada por 3 mil 300 miembros que se reúne a través de
internet, y que prepara ya su tercer congreso, el profesor de la
Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM situó la labor de la
agrupación como una respuesta a la crisis por la que atraviesa su
disciplina de estudio.
"La propuesta de Historia a
debate es aire fresco para revitalizar una
disciplina que se hundía en los abismos del fin de la historia,
la inmovilidad del nihilismo y la comodidad del neopositivismo y
la posmodernidad", dijo quien también ubicó como causa de
la crisis académica, el relevo generacional entre los grandes
autores veteranos que tienen y los jóvenes, que publican menos.
"Obedecemos antes de razonar, por los procesos de
aprendizaje a base de fe y órdenes que sufrimos, y que nos
obligan a creer que nos satisfacen, para derrotarnos desde el
discurso de la madurez", indicó para luego criticar a la
vieja guardia que se mantiene "en un cómodo
neopositivismo... que ha pasado de la intuición a la escritura y
no del análisis hermenéutico a la interpretación, que es el
papel del historiador".
El estudioso observó que los historiadores no han sido aún
capaces de incorporar en su discurso las luchas de las minorías
frente a la "desproporcional riqueza de las naciones; la
falta de compromiso social, las luchas de género y preferencia
sexual, las de los pueblos indios, la intolerancia racial y
religiosa, las nuevas geopolíticas, así como la destrucción
ecológica.
Hacer de Historia a debate
una escuela historiográfica "en todos los sentidos" es
el propósito de la red de académicos dedicados al estudio de la
historiografía, fundada en 1993 por Carlos Barros, profesor
titular de Historia Medieval de la española Universidad de
Santiago de Compostela, quien también participó en la jornada
celebrada en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la
UNAM.
La red propone "una nueva forma de hacer la
historia", a partir de un cambio en los paradigmas con que se
esta disciplina se ha estudiado a lo largo del siglo 20, a saber,
el marxismo, el neopositivismo y el posmodernismo, cuyo mayor
problema ha sido la fragmentación del campo de estudio por una
"hiperespecialización", señaló Berenzon.
Lo anterior supone una plataforma cuyos extremos se sitúan en
remanencias positivistas, que hacen hincapié en la objetividad de
la historia y el subjetivismo posmoderno.
En el sitio www.h-debate.com, el atávico 11 de septiembre del
2001, un grupo de 23 historiadores lanzó a la comunidad mundial
un manifiesto conformado por 18 puntos en los que se establecen
los lineamientos de la citada plataforma de estudio.
La forma incluyente, interdisciplinaria y "global" de
abordar historiografía que plantea la red, reconoce el quehacer
histórico "como en cualquier ciencia, no como un
conocimiento definitivo, último", observó el académico.
El cuestionamiento de las fuentes es parte fundamental de la
metodología propuesta por la agrupación, en el entendido de que
tanto éstas como los datos no se sujetan en una única
posibilidad de lectura e interpretación, sino que se codifican y
decodifican de acuerdo con quién y cómo los descifra.
"En el proceso de investigación se parte del principio de
que no existen datos independientes del lenguaje teórico que los
posibilita... El historiador deberá estar consciente de que su
propia visión epistemológica y ontológica inciden drásticamente
en la interpretación y reconstrucción del proceso histórico".
Así puntualizó el investigador por qué la plataforma metodológica
de la red contempla el retorno de sujeto histórico, a diferencia
de la negación del mismo planteada por por el nihilismo
posmoderno.