Jornadas


 

Jornadas

Prensa

El Cambio de Michoacán, 11 de septiembre de 2003

 

 
Lunes Octubre 13 2003
Noticias
 Política
 Economía
 Justicia
 Cultura
 Deportes
 Sociedad
 Especiales
 Opinión
 Editoriales
 Cartones
CULTURA
MORELIA

II COLIQUIO INTERNACIONAL DE HISTORIA DE LA HISTORIOGRAFÍA DE NORTEAMÉRICA
Hacia nuevas formas de hacer Historia
Esta nueva generación de historiadores quiere más debate y más renovación, además de mantener un grado elevado de relaciones internacionales y criterios análogos a los de otras disciplinas: Carlos Barros
Carlos Barros, durante los eventos del II Coloquio Internacional de Historia de la Historiografía de Norteamérica (2003-09-11)
Claudia Aguilar Ballardo/Cambio de Michoacán

Jueves 11 de Septiembre de 2003
Actualmente, la historia como ciencia vive momentos de crisis, pero también de una importante renovación, debido en gran parte a que el grueso de sus estudiosos e investigadores son relativamente jóvenes y, más importante aún, que éstos comienzan a apostar a la reflexión sobre su área para así arribar a nuevas formas de leer y escribir el desarrollo de la civilización humana en el tiempo.

Sobre esto hablaba ayer el maestro Carlos Barros , presidente de la red mundial Historia a Debate (HAD), durante una conferencia magistral que ofreció en el marco del II Coloquio Internacional de Historia de la Historiografía de Norteamérica, que organiza en Morelia el Instituto de Investigaciones Históricas.

Lo anterior, basado en la encuesta internacional El estado de la historia, que se desarrolló en el marco de un par de proyectos de investigación de HAD entre marzo de 1999 y diciembre de 2001, con ayuda de alrededor de 30 mil historiadores de todo el mundo, quienes ofrecieron más de 600 respuestas a un total de 300 preguntas en torno a la situación actual de esta ciencia, primigenia en los avatares de la humanidad.

Entre muchas otras cosas (refirió muchas de las preguntas de la encuesta y el porcentaje de las respuestas afirmativas y negativas, que aquí resumiremos por cuestiones de espacio) Carlos Barros señaló que en torno a la situación de la historiografía internacional -que por cierto no es lo mismo que la historia como tal- existe “una posición abierta” y equilibrada, es decir, que entre un 56 y 78 por ciento de las respuestas coincide en que el contexto, la estructura y el estatus de la historia, así como la situación laboral e institucional que la compone, “se encuentra en crisis”.

Esto, que en México es muy claro: Su enseñanza en las escuelas está “plagada de deficiencias” y es “la más apegada a métodos obsoletos”, decía el doctor
Enrique Florescano hace unos días, tiene algunas soluciones de acuerdo con los participantes de la encuesta, quienes afirmaron en un 56 por ciento que no estará en volver a los viejos métodos de estudio en la disciplina, pero sí (y esto lo dice la mayor parte) quizá “en ir hacia un nuevo paradigma y consenso historiográfico”, explicó.

Sin embargo -refería Barros- lo anterior no omite el hecho de que el 52 por ciento de los participantes no haya rechazado la posibilidad de seguir haciendo historia biográfica, política y narrativa, siempre que “se renueve su contenido” precisamente, yendo en busca de nuevos paradigmas para el área.

Además de lo anterior, el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela destacó algunas conclusiones relevantes en dicha investigación, tales como “la aparición de una generación emergente de historiadores, no sólo en edad sino en ideas -algunas firmes y otras no tanto- que son consecuencia de la transición histórica entre el siglo XX y el siglo XXI”.

Y esto queda demostrado en los resultados, que apuntaron que en cuestiones de edad, de los 30 mil historiadores interrogados “el 50 por ciento tiene entre 30 y 40 años”; un 14 por ciento de ellos circula alrededor de los 20, un 19 por ciento tiene entre 50 y 60 años y sólo un dos por ciento pasa de las siete décadas.

Esta nueva generación, además de tener una autocrítica latente, “quiere más debate y más renovación, además de mantener un grado elevado de relaciones internacionales y criterios de colaboración con otras disciplinas”, señaló, lo cual los convierte en la “parte más dinámica” de la población de historiadores en Europa y América Latina.

TTambién -indicó- hay un cierto optimismo, sobre todo en las nuevas generaciones, en torno a la interrogante: ¿Tiene la historia futuro?, claro está como conocimiento, que tuvo un 48 por ciento de respuestas afirmativas, y sólo un punto porcentual por debajo entre los que sostienen que permanecerá como parte de las humanidades, aunque los que piensan que sobrevivirá como ciencia social son un 49 por ciento.

Hay una respuesta importante, del 66 por ciento, que afirma que “no habrá futuro alternativo sin historia”, es decir, sin análisis y comprensión del pasado -explicó Barros- que sin embargo contrasta con la importancia que tiene esta disciplina en cada país: Un 36 por ciento dijo que no se le concedía tal, y un 45 por ciento indicó lo contrario; es decir, “hablamos con realismo”.

En cuanto a qué hacen los historiadores, dijo, un 36 por ciento, la minoria mayoritaria, es profesor titular en universidades y un 64 por ciento, la gran mayoría, es profesor universitario o investigador en centros públicos.

Por último, vale aclarar que la historiografía “es la historia de los que hacen historia” y que a este respecto, un 97 por ciento de los encuestados rechazó la idea de confundirla con la historia a secas, y también, que un 55 por ciento de los mismos enfatizó que “sin autorreflexión, la historia no tiene futuro”.

Lea también
(09/09/2003)
En los caminos de una nueva Historia

(09/09/2003)
Necesaria, una reforma del ser sociohistórico: Especialistas

(09/09/2003)
Reestructurar la enseñanza de lo histórico

(20/09/2003)
México, en un momento "muy peligroso"

(08/10/2003)
La nueva tribu en el DF

Copyright 2003 Cambio de Michoacán. Todos los derechos reservados.