Grupo Manifiesto Historia a Debate
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En su elaboración el Manifiesto de HaD se ha
nutrido, y se nutre, de los debates habidos en nuestra red, y de
los que habrá en el futuro. Con todo quiero responder a
dos pequeñas críticas , una más hostil y externa que la otra,
que tienen que ver con el hecho formal de habernos atrevido a
hacer una propuesta colectiva y denominarla Manifiesto.
Iniciativas que perturban a más de un colega (¿posmodernos sin
saberlo?) nada conscientes de los intereses a que hoy
sirve la falta de compromiso historiográfico o ético (en línea
de los mensaje del debate respectivo de Eric Palma y Gloría Chávez
del GM).
Dice el "señor Ordóñez" en el mensaje 36 sobre el Manifiesto, entre otras cosas raras, que "Manifiesto y Debate suenan a comunismo". No es extraño que Hilda Agostino se alarme y recuerde dictaduras y desapariciones (mensaje 38), porque lo que tenemos aquí es, sin duda, una mentalidad anticomunista y antidemocrática más propia de una extrema derecha que, atención, está resurgiendo últimamente en Europa y en América. Comprenderéis que insistamos en que firméis de manera completa los mensajes para los debates,
experiencia que está resultando muy productiva.
La otra critica es más seria y, sin embargo, no tuvo respuestas por parte de mis compañeros y compañeras del GM. Me refiero a Guillermo Figueroa (mensaje 33), colega de un Taller de Investigación en Ciencias Sociales de Chiclayo (Perú), que plantea acuerdos, incomprensiones y desacuerdos, con nuestro Manifiesto.
Hay que aclarar que la redefinición de la
historia como una ciencia con sujeto (punto I), con lo que dice
estar de acuerdo nuestro interlocutor, no obliga a asumir
consecuentemente las aportaciones de la historia de la
ciencia pospositivista, de Thomas S. Kuhn en adelante (punto
VI), si quieren superar los evidentes fracasos de las
historiografías marxista y de Annales de los años 60 y 70 en
la batalla emprendida contra el positivismo historiográfico.
¿Cómo se explica si no el retorno que estamos viviendo a la
historia positivista, narrativa, biográfica.., ya anunciado en
1976 por L. Stone y que están asumiendo no pocos colegas
ex-marxistas y ex-analistas? Seamos, pues, autocríticos si
queremos de verdad que la escritura de la historia en el nuevo
siglo no haga tabla rasa, como pretenden posmodernos y
partidarios de los retro, de lo mejor de la historiografía del
pasado siglo.
En HaD entendemos por historiografía la
historia de la historia, la investigación sobre los
historiadores individual y colectivamente, como la inmensa mayoría
de los colegas, y aceptamos, por otro lado, la doble acepción
del termino historia, objeto de la investigación y proceso de
conocimiento, la historia que sucedió ayer y la historia que se
escribe hoy: por principio de realidad y porque esta complejidad
de la palabra historia nos permité trabajar con dos ideas en la
cabeza a la vez. Si la doble acepción del termino historia (que
no es ambigua, por favor, las pluralidad de acepciones es algo
habitual, no hay más que ver un diccionario) nos permite llevar
a la practica la revolucionaria idea de una historia
objetiva-subjetiva, ¿no deberíamos celebrarlo?
Creo que lo anterior son incomprensiones
fruto, probablemente, de una lectura rápida de un texto breve
pero muy pensado y, sobre todo, muy articulado, el resto de lo
que dice el colega Figueroa en su mensaje crítico entra ya
claramente en los desacuerdos, que hay que explicitar porque
facilitan el debate, cosa que agradecemos a nuestro amable
interlocutor, que no ha querido entender las radicales novedades
que proponemos, y practicamos, quienes dirigimos la red HaD en
dos temas fundamentales como compromiso e historia
global.
Figueroa entra, en mi opinión, dentro de esa
tendencia historiográfica de facto que llamamos en el primer párrafo
del Manifiesto "continuismo de los años 60 y 70". ¡Cómo
si la historia y la historiografía no hubiesen cambiado
radicalmente en estos últimos 30 y 40 años! La renovación o
transformación de la relación pasado/presente/futuro y del
concepto de historia total que propugnamos es cualitativa,
invitamos pues pues a una segunda lectura de los puntos V, XVI y
XVII ( siempre en relación con el punto I) para mejor captarlo
y hablar todos con más conocimiento de causa, avanzando así en
el debate que queremos animar con una nueva pregunta: ¿cuál es
la mejor manera para que las contribuciones, en su momento muy
innovadoras y comprometidas, del marxismo historiográfico y de
la escuela de Annales, salgan de la marginalidad actual y formen
parte de los paradigmas compartidos por los historiadores del
siglo XXI? Lo más cómodo es la propuesta continuista, que
Guillermo tiene el valor de exponer en público, pero es también
lo más inútil: el GM del HaD opta por lo más difícil, lo más
doloroso y sin embargo lo más útil: autocrítica, actualización
y apertura mental hacia el "otro"
historiográfico (o político). No sé que
será más difícil, probablemente lo tercero, que es donde HaD
puede dar más lecciones. Viendo otras listas se convence uno de
los excecionales logros de HaD a base de prácticar el debate,
la tolerancia y el respeto a la pluralidad, mal que le pese al
"sr. Ordóñez".
Carlos Barros
Coordinador del Grupo Manifiesto de HaD
cbarros@eresmas.net
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