Grupo Manifiesto Historia a Debate
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[Nota: Difundimos un amigable intercambio de
mensajes que hemos cruzado entre Domingo Marrero y yo,
miembros activos del Grupo Manifiesto, por su público
interés, sobre su propuesta -sorpresiva para algunos- en el III
Congreso del "método hipotético-deductivo" como "nuevo
paradigma", y nuestra apreciación sobre su origen
neopositivista y nuestro posicionamiento epistemológico
más allá de Ranke y de Popper, a diferencia de las escuelas
renovadoras del siglo pasado. C. B.]
Domingo:
Te amplio ahora lo que te decía sobre el
neopositivismo. Por lo que veo para ti el "método
hipotético-deductivo" es una forma de enseñar a pensar a los
alumnos. No dudo que eso de resultados. Ofrece incluso
resultados la enseñanza positivista clásica, memorística y
cronológica de grandes figuras y batallas. El caso es que
historiográficamente dicho método es -junto con el
cuantitativismo- la gran aportanción del neopositivismo a la
renovación historiográfica del siglo XX (ver los dos manuales de
Ciro de los 70 y el de Topoloski que citas), al alimón de
Annales y el marxismo (echale una ojeada en mi web a "El
paradigma común del siglo XX" para entender lo que digo).
Marxismo y Annales, en mi opinión, heredaron el
objetivismo empirista del positivismo sin cuestionar
realmente sus bases epistemológicas , que fue reciclado en los
años 50 por Popper y otros, hasta la posterior revolución de
Kuhn que nos hizo entrar en la ciencia y la historiografía
pospositivista. Cuando decimos en el Manifiesto "ni la historia
obetivista de Ranke ni la historia subjetivista de la
posmodernidad", incluimo por supuesto a Popper en el primer caso
y a White en el segundo. Nuestra posición es reconstructora,
más cerca por tanto del constructivismo que del (neo)
positivismo.
Lo cual no quiere decir que tu encuentres perfectamente conciliable el metodo científico pre-kuhniano con el Manifiesto. También el paradigma newtoniano mantiene su vigencia en determinadas condiciones a pesar de resultar marginado por nuevos paradigmas de Heisenberg, Einsten y Planck ... Otros amigos del GM arriman el ascua al materialismo histórico o a los viejos Annales. Tal vez tenga su lógica además que el (neo)positivismo surja de los Institutos, de la enñanza media de la historia (que tu representastes brillantemente en el III Congreso). Tu mismo dices que la enseñanza media no pasó por la renovación de Annales y el marxismo. Somos por lo demás deudores de lo que hemos aprendido cuando nos formamos. Lo importante es compartir una base común suficiente para luchar por la reconstrucción paradigmática (aunque lo del "nuevo paradigma" nos lo creamos en realidad
unos pocos).
Carlos Barros (6-4-2005)
Universidad de Santiago de Compostela
++++++
RESPUESTA DE DOMINGO:
Algunas reflexiones sobre el método hipotético y
el nuevo paradigma
Todos los métodos de enseñanza logran resultados, por supuesto. Aunque se trata de resultados sustancialmente distintos. No cabe aquí ser relativistas absolutos, no vale todo por igual: la escritura positivista de la historia también los obtiene, pero… ¿es la historia que queremos? Por tanto, de los tres modelos de enseñanza reglada producidos desde el XIX por los seres humanos (tradicional, tecnológico y globalizador), ¿cuál o cuáles
se encuentran más cerca de nuestros
postulados? ¿O no tenemos postulados?
Al menos desde el punto de vista curricular, el
método hipotético (llamémosle así, sin deductivo) aparece
como uno de los más coherentes con las tesis
constructivistas, que ponen el acento, como nosotros para la
investigación, en la reconstrucción social de un saber siempre
subjetivo. Y, más allá, según autores como Rafael Porlán o
Antoni Zabala, también confluye con las propuestas, más
recientes, sobre el pensamiento complejo.
Sin embargo, mi aproximación a este método se
produjo antes de trabajar en la enseñanza secundaria,
mientras hacía la memoria de licenciatura en los años 90,
91 y 92. Tienes mucha razón, porque justamente se me coló
leyendo a Cardoso y Topolsky, y desconociendo totalmente
su origen neopositivista-popperiano. ¡¡Tan feliz que me
sentí desarrollando un saber que creí materialista y
cercano a los Annales!!
No obstante, en aquella ocasión la gran mayoría
de la producción historiográfica española era
precientífica, y meramente positivista, del siglo XIX. ¿Ha
cambiado algo en los últimos quince años? Escuchando hace
días al Presidente de la RAH y leyendo los mensajes de los
debates de HaD sobre estos asuntos, es obvia la hegemonía
del pensamiento positivista (sin neo), según el cuál la
ciencia se hace con objetividad. Una hegemonía que se
extiende, lógicamente, a las prácticas de investigación:
¿cuántos trabajos has conocido últimamente que hayan
construido el saber historiográfico con
este método?
Expuesto de otro modo, la actual crisis
historiográfica (si realmente la hay: aunque lo del nuevo
paradigma nos lo creamos unos pocos) no es de una ciencia
normal neopositivista, sino simplemente positivista: ¿qué
problemas historiográficos relevantes no ha sido capaz de
resolver el método hipotético, si apenas hemos empezado a
utilizarlo?
En mi opinión una parte del problema reside en
cómo dar el salto desde el positivismo del siglo XIX al
relativismo (quizás mejor complejidad) del XXI, sin
atravesar el camino del método científico del XX (compartido por
los Annales y el materialismo). No lo creo imposible (como
en el caso de la obligatoria sucesión histórica de los
modos de producción marxistas), pero me resulta difícil
imaginarlo. Sobre todo porque, en otros ámbitos, la
práctica del método hipotético (y no sólo la mera especulación
ideológica) fue el medio que permitió poner en duda su
propia validez, su capacidad para resolver problemas
científicos en general. En este punto recuerdo vivamente
la ponencia sobre Padma Sambhava y la historiografía occidental.
No he leído aún a Kuhn, sólo dispongo de muy
pocas referencias de terceros. Aunque, si no lo interpreto
mal, su concepto de crisis (revolución) científica es
esencialmente el mismo que el conflicto cognitivo
constructivista. Y, no sé si estarás de acuerdo, también es
básicamente igual al de crisis del modo de producción. Por
cierto, ¿hay sucesión histórica de los modos de producción
del saber historiográfico? ¿Y cómo es, lineal o compleja?
Actualmente conviven varios paradigmas historiográficos,
entre los que uno es hegemónico.
Algo muy parecido sucede con su planteamiento de
evolucionar a partir de lo que conocemos y no hacia lo que
queremos conocer, que me parece aún más sugerente. Me
recuerda las ideas o esquemas previos constructivistas como
eje del aprendizaje, y al proceso de desarrollo de las fuerzas
productivas marxista, como eje de la revolución social.
Kuhn no es marxista, pero pone el acento en el
empleo de los instrumentos de que disponemos actualmente.
Si tiramos a la papelera el método hipotético sin apenas
explotarlo ¿con qué produciremos conocimientos, con la
objetividad positivista del XIX? ¿Nos quedaremos sin
herramientas para la ciencia en construcción?
Creo entender que, para Kuhn, un paradigma es un
edificio siempre en reconstrucción (y en
convivencia/competencia con otros), en reformas, aunque
algunas sean más drásticas que otras, alumbrando al final un
espacio totalmente distinto. Sin embargo, algún cimiento,
algún fuste, algún ladrillo y alguna teja habrán formado
parte de edificaciones previas.
La crítica de las fuentes es un producto del
positivismo al que no han renunciado las corrientes
historiográficas posteriores más relevantes.
¿Renunciaremos ahora a ella? El método hipotético es un producto
neopositivista, pero es sólo un elemento de ese paradigma, y no
el paradigma en su conjunto. A mi juicio, otra parte del
problema reside en que podamos descontextualizarlo del
entorno absolutista e integrarlo significativamente
en un paradigma relativista, sin perder
además su operatividad para la producción de
conocimiento.
La crítica relativista al método hipotético se
centra en el proceso de falsación. Éste constituye una
doble estrategia, de deducción (al formular la hipótesis)
y/o de inducción (al contrastarlas con las observaciones de la
realidad, en este caso histórica). Este proceso se cuestiona,
también doblemente, porque las teorías que sustentan la
formulación de hipótesis son falibles, y porque los
resultados observacionales con que se contrastan son
igualmente subjetivos.
Creo que mi propuesta de empleo del método
hipotético está despojada de los procesos de deducción e
inducción. El objetivo de la producción del saber no ería
formular teorías (entendidas como leyes universales) sobre la
historia. Tales leyes no se pueden elaborar por la propia
naturaleza de la materia estudiada (indeterminada y
subjetiva por ser una creación humana), ni por la propia
naturaleza del sujeto cognoscente y de los medios que
utiliza.
La función de las hipótesis sería organizar,
concretar y exponer la subjetividad del investigador y de
su comunidad historiográfica. Pero también incluir las
subjetividades de otros paradigmas alternativos y
antagónicos, para integrar la intersubjetividad (¿complejidad?)
en el proceso de producción.
Y la falsación de las hipótesis, su contraste con
los resultados observacionales (siempre subjetivos) de una
realidad que asimismo es (creación) subjetiva, serviría
para producir un conocimiento también subjetivo y no
predictivo. Pero estaríamos ante un saber complejo, por su
capacidad integradora de las múltiples subjetividades que
condicionan el desarrollo del conocimiento
¿científico-relativo? de la historia.
Domingo Marrero Urbín (11-4-05)
Instituto de Enseñaza Secundaria-IES Jinámar
III, Gran Canaria, España
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