Estimado profesor:
Estoy cursando el último curso de historia en la UCM, una de
mis profesoras es Cristina Segura, la que nos pidió que
realizaramos una pequeña recensión y crítica del Manifiesto de
Historia a Debate. Debo señalar que he leído las actas
publicadas del I y II congreso - excepto el volumen dedicado a
Historia Medieval, ya que me ha sido imposible adquirirlo y,
desgraciadamente no está en la biblioteca de la facultad, lo
siento bastante porque soy medievalista.
Como quiera que entiendo que la mejor crítica al muy breve
trabajo que he realizado para Cristina, sería la proveniente del
propio autor, es por lo que me atrevo ha enviartelo. Si tienes
tiempo me encantaria que lo leyeras y me remitieras tu opinión.
Gracias por tu atención .
José Luis Garrot
UCM
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Carlos Barros: MANIFIESTO DE HISTORIA A DEBATE
Internet:
www.h-debate.com. 2001
RESUMEN
Se trata de un texto en el que su autor hace un repaso al momento
actual de la historiográfia, a su vez apunta sus ideas respecto a
cómo debería hacerse la historia, proponiendo, para ello, la
creacción de un nuevo paradigma.
El manifiesto se divide en cuatro capítulos centrales: metodología,
historiográfia, teoría, y sociedad, que engloban un total de
dieciocho apartados.
En el primero de ellos hace especial hincapié en el peligro de
una vuelta a la historia decimonónica, positivista y
conservadora, peligros que el autor entiende acechan a la
historiográfia actual. Aboga por la recuperación del prestigio
académico haciendo una historia innovadora, interdisciplinaria,
y, sobre todo, válida para la sociedad actual.
En su segundo apartado abunda en sus críticas a
determinadas formas de hacer historia, abogando, nuevamente, por
la necesidad de crear un nuevo paradigma, que utilice todas las
posibilidades que la tecnología actual pone a su alcance, por
ejemplo, Internet.
Los dos últimos apartados podrían ser calificados como los más
“políticos”. Plantean puntos importantes, como pueden ser el
servicio que debe prestar la Historia a la sociedad, y el
necesario compromiso político que han de tener los historiadores
para que esta función pueda ser realizada. Incide, igualmente, en
la necesidad de crear un nuevo paradigma, que tenga por objetivo,
quizás el más significativo, hacer que la sociedad no olvide su
pasado, y que a través del conocimiento de la historia, pueda
mejorar su presente así como crear un futuro más globalizador e
igualitario.
CRÍTICA
En primer lugar se debe señalar que, para una mejor comprensión
de las propuestas de Carlos Barros, sería conveniente leer la
ampliación de esta manifiesto, ampliación que el propio autor
expuso en 2003, en una conferencia en la Universidad Torcuato di
Tella de Buenos Aires, y que, posteriormente, publicó en
Internet.
Pocos reparos se pueden poner a lo manifestado por C. Barros, quizás
podría ser discutible la necesidad, que él ve imperiosa e
imprescindible, de crear un nuevo paradigma. Toda creacción de un
paradigma implica que se ha alcanzado la solución ideal para la
resolución de un problema, es poco menos que decir que se ha
encontrado la panacea, o la verdad absoluta, y esto es más que
cuestionable.
Por otro lado la aceptación de una metodología concreta no está
exenta de riesgos, podría pensarse que sólo la manera que uno
tiene de hacer la historia es la correcta, y esto está
peligrosamente cerca del dogmatismo. Quizás el mejor paradigma
sea la ausencia del mismo.
Creo que la gran mayoría de los historiadores que de verdad aman
la historia están de acuerdo en que hay que darle una utilidad,
algo que por otro lado es extensible a cualquier actividad
intelectual, y que esta utilidad debe servir a la mayor parte de
la sociedad. En este sentido creo que una de las mejores
proposiciones que hace C. Barros es el “colgar” de Internet
todo tipo de estudio que se haga, o al menos los que se entiendan
pueden tener una mayor utilidad social. Si al igual que la
historiográfia ha ido incorporando nuevas técnicas y nuevos métodos,
no veo por qué no se puede utilizar el mayor avance que ha
existido, en el campo de las comunicaciones, en el pasado siglo
XX.
Muy importante es la denuncia que hace de la existencia de una
vuelta atrás, pero esto desgraciadamente no sólo pasa en el
campo de la historiográfia, sino en la sociedad en general, también
es común a la sociedad el vacío de contenido crítico, y yo
incluso añadiría que intelectual, que estamos viendo en los
tiempos que corren; la “idiotización” de la sociedad ya
sabemos a quién interesa. Dentro del campo de la historia, la
pretendida búsqueda de la objetivad mucho me temo que encierra
bastante de lo anteriormente expuesto, y contra esto si que los
historiadores, no sólo tenemos el derecho, sino el deber, de
rebelarnos. Una historia que no aporte nada, es una historia vacía,
a los que practican estas formas quizás, lo que debería hacerse,
es dejar de llamarles historiadores.
Hagamos una historia que sirva a la sociedad para algo, que le
haga plantarse incógnitas, que sirva para un mejor entendimiento
del presente y una mejor preparación del futuro, el cómo lo
hagamos, a lo mejor, es lo de menos. Quizás este sea el nuevo
paradigma que busca mi admirado Carlos Barros.