Grupo Manifiesto Historia a Debate
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(Presentación de las Actas y
Manifiesto Historia a Debate, celebrada en la UNAM el 5 de julio de 2002) Antonio
García de León
Sobre Historia a Debate Hay que decir además que la participación de
los historiadores latinoamericanos en estas nutridas
peregrinaciones a Santiago de Compostela, a lo que se perfila ya
como la Meca de la discusión histórica, se debe en mucho a la
labor hecha por el mismo Carlos Barros en las universidades de
este lado del charco. Gran parte de este esfuerzo se lo debemos
pues a la terca decisión del profesor gallego de meternos en
camisas de once varas, metodológicas y existenciales y hacernos
participar en una gama intensa de discusiones de todos los temas
que atañen a la historia desde la enseñanza de la historia,
que tiene en el evento gran relevancia, hasta cómo rescatar la
memoria frágil de los documentos electrónicos. Así, en el
primer Congreso de HaD, la contribución de las ponencias de
América Latina mereció también, además de las Actas, una
publicación especial (América Latina) en la que participamos
varios profesores de esta Facultad, así como historiadores de
varios países iberoamericanos. Además de los Congresos y después de varios
años de actividad, HaD y su grupo animador, han logrado crear
una inmensa comunidad que discute toda clase de temas en la red,
por medio del correo electrónico, a través del chat o
visitando la página web de un proyecto que empezó de manera
modesta, pero que la ansiedad de nuestros tiempos ha hecho ya un
referente para los historiadores navegantes, los que aprovechan
el anonimato de la red, para quienes tienen tiempo de hacerlo y
para quienes se preocupan por iluminar de cuando en vez la
marcha inexorable de su propio quehacer historiográfico.
Gracias a ello, nuestros sitios de correo se ven a menudo
enriquecidos por interesantes discusiones entre argentinos,
rusos, franceses, africanos, españoles o japoneses, conocidos
internautas y redomados discutidores, llegando realmente a
congestionar las atrasadas configuraciones de nuestro arcaico
servidor de la UNAM. Ampliando su margen de propuestas, y
coincidiendo con el episodio fundador del nuevo siglo que fue la
demolición de las torres gemelas el año pasado, HaD circuló
un Manifiesto que formula 18 propuestas metodológicas para
hacer retornar a la historia por el buen camino de la tradición
historiográfica densa y advertirnos de paso sobre los peligros
del retorno a la vieja historia, las trampas del
"subjetivismo resucitado por la corriente posmoderna a
finales del siglo XX", las amenazas del "giro
positivista y conservador que amenaza con devolver nuestra
disciplina al siglo XIX", etcétera. Un documento que
servirá de reflexión de las propuestas y enunciados, cada
quien a su manera. Es así como, una vez advertidos de los
peligros que acechan nuestro quehacer, HaD propone varias
vacunas metodológicas que seguramente tranquilizarán a quienes
nos tomamos en serio la historia y tratamos de mantener
actualizados nuestros programas antivirus. Como no conozco las
Actas, o tal vez vienen en camino, quisiera referirme al
Manifiesto, que cualquiera puede bajar de la red un documento
que además está sujeto a críticas, adendas, nuevas propuestas
y modificaciones. Producto pues de estas discusiones, el texto
es realmente colectivo y resume muchas de las preocupaciones de
este principio del siglo. Primeramente, el Manifiesto propone 18 temas que
resultan muy interesantes, pues resumen en gran medida los
temores y desasosiegos que asaltan a la comunidad de los
historiadores en un momento de incertidumbre generalizada en
donde los viejos paradigmas, por feos que resulten, pueden jugar
el papel de troncos flotantes en una inundación cuyas
dimensiones desconocemos. Estos referentes para "explicitar
y actualizar nuestra posición en diálogo crítico", como
dice el documento, son los siguientes Primero, una ciencia con sujeto que no sea ni la
historia objetivista de Ranke, ni la historia subjetivista de la
posmodernidad, sino "una ciencia con sujeto humano que
descubre el pasado conforme lo construye"... 2) una nueva
erudición basada en nuevas fuentes, no sólo escritas, sino
retomando los avances de las nuevas formas de hacer historia, 3)
recuperar la innovación ("llenando los odres viejos con
vino nuevo", como dice el Manifiesto), con el fin de
reivindicar de alguna manera el encantamiento de la historia, 4)
Fortalecer la interdisciplina, pero de a de veras y no sólo
como fórmula repetida, 5) Nos advierte contra la
fragmentación, es decir, contra los nocivos efectos causados
por el fracaso de la "historia total", efectos cuya
inoperancia habría realmente que discutir, 6) Propone una tarea
historiográfica consistente en salirle al paso a los
acontecimientos históricos que vivimos con gran rapidez,
haciendo historia contemporánea, o combinando ésta con las
historiografías más tradicionales, 7) Es necesaria una
historiografía global en donde la democracia de la red derrote
el regionalismo, los nacionalismos y los elitismos jerárquicos
y lentos, 8) Propone una autonomía del historiador en el
sentido de la crítica, 9) Aconseja reconocer tendencias,
afirmar identidades metodológicas y terminar con el caldo
indiferenciado en el que hoy parecen nadar las
historiografías... 10) Hay que reconocer la herencia recibida,
es decir, no tirar al basurero de la historia las revoluciones
historiográficas del siglo pasado (Annales, marxismo,
neopositivismo, etcétera..., 11) Entrarle de plano a la
historiografía digital y a las nuevas tecnologías, 12)
Reconocer los retos del relevo generacional y el hecho de que
nuestros alumnos a veces, según esto, son más conservadores
que nosotros, y entonces qué vamos a hacer, 13) Es esencial
practicar, según esto, una historia pensada, o sea,
reflexionada una combinación de práctica y teoría que retome
precisamente la justa dimensión del relato, 14) La aceleración
histórica de la última década ha reemplazado el debate sobre
el fin de la historia por el debate sobre los fines de la
historia, en un punto en donde a los historiadores se nos da
mucho más poder de presencia y convencimiento del que realmente
disfrutamos... 15) Aquí, se propone reivindicar la historia, o
sea, "la función ética de la historia, de las humanidades
y de las ciencias sociales, en la educación de los ciudadanos y
en la formación de las conciencias comunitarias"... El
punto 16 trata de llamarnos la atención y, aprovechando los
"tiempos de paradójicos retornos", sobre otro retorno
posible "constatando y alentando la vuelta al
compromiso", es decir, volver a la tradición comprometida
de los intelectuales del siglo pasado "Contrapeso
vital", se nos advierte, "para conjurar una virtual
escisión de la escritura académica de la historia respecto de
las mayorías sociales que financian con sus impuestos nuestra
actividad docente e investigadora". Por último, en sus
puntos 17 y 18 , el Manifiesto propone una reflexión sobre el
presente y el futuro, así como la construcción de un nuevo
paradigma, que el texto ubica de plano en las luchas actuales
contra los efectos y estragos de la globalización. No sé si seguimos con todo esto llenando los
odres viejos con vino viejo, pero, independientemente de estos
ires y venires, la labor de HaD me resulta particularmente
interesante, pues el inmenso corpus producido por sus dos
congresos, sus gruesas Actas y por todo lo que acompaña a esta
reflexión en la red, seguramente dará muchos mejores frutos en
la propia producción de los historiadores que participan en el
debate. La volatilidad de muchas discusiones, la desigualdad
inherente a un debate novedoso por el uso de la red, contienen
un elemento valioso, el de la interactividad, que tendría que
ser reproducido en el nivel local y usado para sacar a la
historiografía de la estrechez de las aulas. Creo que HaD tiene
mucho que enseñarnos para romper aquí los prejuicios, las
cárceles de aire y la reflexión solitaria a la que nos obliga
un sistema de competencia que nos metió a todos en el juego de
trabajar con criterios productivistas que limitan la
productividad. Con todas estas dificultades es difícil hacer
escuela, formar grupos de trabajo y pensar colectivamente, pero
tal vez la misma precariedad a que nos hemos visto arrinconados
nos ayude a romper esas barreras. HaD es en eso, un ejemplo y un
buen comienzo...
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