Grupo Manifiesto Historia a Debate
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Opiniones |
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Desde un punto de vista general, coincido con el
Manifiesto de Historia a Debate, reafirmo en el campo educativo, que
es en el que me desempeño como profesional, la necesidad de
reivindicar y sobre todo revalorizar a la Historia como ciencia y como
materia de estudio. Por el carácter formativo, ético, reflexivo, que
ésta tiene para el educando. De ninguna manera comparto la pérdida
de identidad de nuestra ciencia, integrándola a otras ciencias
sociales, en asignaturas nuevas, como las que están vigentes en
nuestros programas de la actual reforma educativa en curso:
"Ciencias sociales, 1er y 2do" año del Ciclo Básico.
Respecto a la relación presente-pasado, pienso que el historiador parte del presente, de la realidad y la sociedad en que vive, y luego interroga el pasado, para proyectarse al futuro. La historia "inmediata" debe ser abordada pero con algunas condiciones, la implicancia del historiador en los hechos que va a explicar, que va a narrar, no puede llevarlo a ideologizar, o politizar de tal manera el proceso que termine desvirtuando esos hechos, o en la educación politizando los temas y en definitiva, explicitando su posición política a jóvenes de 12 a 14 años, influenciándolos y violando un principio muy preciado de la educación uruguaya, heredado del fundador de nuestro sistema educativo, José Pedro Varela, en 1876, que es la Laicidad. La historia inmediata tampoco puede caer en el relato periodístico, enumera hechos pero no explica, no interroga, no demuestra. Por otra parte, el historiador debe usar diversos tipos de fuentes, desde las "oficiales", a la más modernas, como la imagen, los "diarios íntimos, cartas, que permiten reconstruír, la "vida privada", o la "historia de la sensibilidad". Revalorizo los aportes conceptuales, metodológicos, temáticos, de la "Nueva Historia", de Lucien Febvre, Marc Bloch, etc.,no creo que esé agotada, si pienso que es necesario como afirma el Manifiesto un recambio generacional, un paso a los jóvenes, le haría muy bien a nuestra ciencia con mayúscula, la Historia.
Gracias.
Hebert Mourigán
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