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Presentación en Buenos Aires 7

Buenos Aires 7 [1/4/09]



PRESENTACIÓN DE HISTORIA A DEBATE . BUENOS AIRES, 30 de Marzo de 2009.
Amelia Galetti
Directora de Revista HABLEMOS DE HISTORIA
Universidad Autónoma de Entre Ríos-Argentina

CIENCIA, VIDA Y MOTIVACIÓN: UNA LECCIÓN DEL MANIFIESTO DE HISTORIA A DEBATE

Debo reconocer y valorar que en los últimos quince años hubo una incidente convergencia: una que atraviesa mi vida personal con una fuerte conmoción y la otra, la que compromete el trayecto de mi vida profesional. Entre ambas vivencias, dolorosa una, estimulante la otra se fue construyendo ese entramado entre Ciencia, Vida y Motivación.

La motivación para encontrar esa relación insoslayable entre la vida (mi vida personal) y la Historia, a partir del espíritu, de la esencia de este movimiento de Historia a Debate que apela a una ciencia eminentemente humana. Pero también un movimiento sugerente de una perspectiva con un amplio horizonte: reconocimiento de la tradición historiográfica, superación de fronteras y construcción de renovadas líneas. Pero, sobre todo una línea que me posibilita comprender que el pensar el pasado no puede ser un camino paralelo a nuestra vida. Valoro en el MANIFIESTO DE HISTORIA A DEBATE, que en nueve de sus dieciocho proposiciones, se instala la preeminencia de lo humano.

De ambas vivencias aprendí “que las reflexiones sobre el ir siendo en el tiempo nos tienen que orientar hacia una mirada más profunda del mundo, de la realidad y de la vida; pero, al mismo tiempo, nuestra propia e insondable vivencia y la conciencia que de ella vamos teniendo, puede llegar a ser un inquietante lugar para la comprensión de ese pasado.

Sin embargo, bien sabemos que nos resulta redundante que al hablar de Historia estemos hablando de lo humano. Y EN VERDAD, CREO QUE necesitamos hacerlo y reafirmarlo porque los historiadores nos hemos detenido más en el puntillismo metodológico, en la rigidez de las técnicas y en la adscripción excluyente a determinados paradigmas. Es decir más absortos en la impecabilidad de los trabajos y en la estética del discurso. Está bien, porque en ese soporte se construye y se legitima la cientificidad de la Historia; sin dudas, pero solamente con ello no basta. Es necesario que hoy TRABAJEMOS EN ESTE ESPACIO QUE NOS BRINDA UN CAMINO PARA BUSCAR NUEVOS CAMINOS Y retomemos LA ESENCIA DEL PENSAMIENTO de Marc Bloch, PARA QUIEN “LA VIDA NO FUE RÍO LARGO Y APASIBLE” QUE SOSTENÍA QUE “EL FIN ÚLTIMO DE LA HISTORIA SON LOS HOMBRES”, de Henri Pirenne al referirse al historiador “COMO UN HOMBRE QUE AMA LA VIDA Y SABE MIRARLA”…de Lucien Febvre: “ES HISTORIADOR QUIEN SE LANZA COMPLETAMENTE A LA VIDA, CON LA SENSACIÓN QUE, SUMERGIÉNDOSE EN ELLA, BAÑÁNDOSE EN ELLA, PENETRÁNDOSE EN ELLA DE HUMANIDAD PRESENTE, DESPLIEGA SU POTENCIA DE RESURRECCIÓN DEL PASADO” . y más contemporáneamente el de Reinhart Koselleck quien habla de hacer Historia “pensando desde la experiencia”, esa densidad de vivencias que encerramos en conceptos.
Allí también radica el desafío del historiador: No solamente en interpretar y explicar el pasado en la complejidad de la condición humana, sino también, el desafío de construir un discurso que logre captar el espesor de la experiencia vivida, con esa “nueva erudición” de la que hablamos en el Manifiesto: pensar el pasado también con ideas, imaginación retrospectiva, hipótesis, conjeturas…con las que se pueda reconstruir un pasado eminentemente humano. Un discurso que, sabiendo que es limitativo, que con frecuencia nos encorseta, nos entrampa, logre expresar la experiencia humana más allá de lo racional; un discurso que también pueda dejar márgenes para las vibraciones humanas : las dudas, los temores, las fortalezas, las debilidades y las vulnerabilidades. Un discurso capaz de expresar la complejidad humana. Sobre ello, valoro los aportes de la Antropología Histórica y de la Microhistoria. Si bien, intento modestamente trabajar para una mirada macrohistórica. Con esa mirada que refleja en su esencia el MANIFIESTO de HISTORIA A DEBATE, sustentada en un universo de lecturas plasmadoras de la visión pluridisciplinaria, en el soporte teórico, metodológico e historiográfico, en las vivencias, en el autoconocimiento y en la sensibilidad para la comprensión de los “otros”, diferentes a nosotros pero la misma condición humana.

Pero asimismo, el MANIFIESTO DE HISTORIA A DEBATE constituye un documento en búsqueda de la síntesis que desdibuje en la práctica historiográfica las pseudo-antinomias de sujeto individual-sujeto colectivo, narración-explicación, pasado-presente, micro y macroanálisis, periodización-grandes procesos, ciencias sociales-humanidades, ciencia y ficción historiográfica, ERUDICIÓN-CONCEPTUALIZACIÓN.

¿Cómo pensar que el presente es sólo un campo historiográfico? Si cada presente es instancia del tiempo, de la continuidad y, por lo tanto es categoría epistemológica insoslayable de la Historia. ¿Cómo no pensar que la reconstrucción del pasado es la narración de una hermenéutica?

No es fácil el reto. Porque si bien, la reconstrucción del pasado implica esa síntesis, porque la vida misma conlleva esa síntesis. En la práctica se nos presenta desafiante porque es el resultado de un doble proceso: de metabolización y de maceración de experiencias y de lecturas en la propia mente del historiador.

HISTORIA A DEBATE, movimiento historiográfico gestado por el Doctor Carlos Barros, me ha posibilitado el pasaporte en el campo de la Historia, ese camino viabilizador PARA LA AUTONOMÍA QUE ME PERMITA ensayar Y LEGITIMAR innovaciones, para la genuina y honesta osadía y así superar la rigidez de los cánones y los espacios académicos y muchas veces inmovilizadores.

Pero también una autonomía QUE ES EXPRESIÓN DE LIBERTAD INTELECTUAL que debe sustentarse en la honestidad y seriedad en el trabajo de historiar. Porque la Historia no es un conocimiento opinable ni tampoco su escritura un territorio liberado.

Por ello aliento a los jóvenes a integrarse a esta cruzada, a esta militancia…Pero también invito a ir buscando esa síntesis, esas miradas más macrocomprensivas del pasado. Sería muy bueno ir superando la esquizofrenia (ese individualismo disociador) fragmentador e hiperespecializado que desdibuja la visión totalizadora.

¿Qué hacer? Y el camino está abierto para poder acompañar la producción de trabajos microanalíticos, insoslayables y necesarios, con la construcción de enfoques organizativos más globales y macrocompresivos del contínuo histórico.

Enfoques que nos posibiliten una mirada macro-temporal para entender las permanencias, las rupturas, los “clivajes”, los cambios más demorados y ralentizados y aquéllos más precipitados de la dinámica social. Y, de este modo tener una mirada ni ingenua ni apocalíptica del presente.