Presentaciones
|
Presentación en Buenos Aires 7 |
Buenos Aires 7 [1/4/09]
|
[Nota: Versión escrita de la intervención de Hebe Pelosi sobre la Historia Inmediata, en la mesa redonda del 30 de marzo de 2009 del Museo Roca de la Ciudad de Buenos Aires] ALGUNOS ASPECTOS POSITIVOS DE HISTORIA A DEBATE EN LATINOAMERICA Hebe Carmen Pelosi Universidad Católica Argentina El proyecto de Historia a debate que se inició en 1993 es hoy una realidad. La eficiencia en el uso de nuevos medios técnicos, contribuyó a su difusión en este continente. El cultivo por la historia inmediata tuvo pronta repercusión en los medios latinoamericanos cuya problemática política y cultural fue prontamente objeto de discusión, con aportes interesantes. Digamos que nos permitió una globalización, que nos abrió nuevos panoramas.Este programa nos introdujo en una historia que corre en sintonía con el presente, con la historia de la que somos actores y nos introduce en otros ámbitos en la que asumimos un rol participativo, coincidente o no, como lo demuestran los debates en la web. En otros términos la web nos proporciona una historia abierta que nos permite palpitar con la actualidad y ayuda a romper los compartimentos estancos de las divisiones temporales. Esto lo afirmamos como resultado de la experiencia personal y la de los ámbitos que frecuentamos, la pregunta que habría que hacerse sería sobre la recepción que la propuesta de Historia a debate ha tenido en los ámbitos académicos, cómo se tradujo por ejemplo en las tesis doctorales, en diseñar nuevas áreas de trabajo, en la publicación de obras, en los temarios de los congresos. Hemos realizado una pequeña incursión en este tema que desde ya queremos manifestar que no ha sido exhaustiva, con el tiempo tendrá que ser puesta a punto y precisados los datos. Dos objeciones clásicas regían para prevenirnos de la tentación científica del pasado próximo: la carencia de fuentes y la ausencia de perspectiva. En el aspecto de las fuentes, reducidas según los cánones científicos a las fuentes escritas, los archivos públicos, muchas veces permanecían cerrados. En lo relativo a la “sacrosanta” noción que perspectiva ella aparecía como el signo y el garante indispensable de la objetividad. También otras dos trampas esperaban a quien se aventurase en las arenas movedizas del presente: por una parte la ignorancia de los efectos, por otra la implicación personal del historiador en su trabajo que corre el peligro de hacer de su trabajo un objeto de apetitos y pasiones (recordemos que la historia es una de las disciplinas más dependientes de su elaboración y de las condiciones de su producción). Por eso la división del trabajo comúnmente aceptada: el historiador realiza investigación académica sobre el pasado, al periodista el conocimiento de la inmediatez. Relevar la información, disecarla, ordenarla, pero el periodista no está en condiciones de someter el encadenamiento de los sucesos a un verdadero análisis crítico y menos aún a una grilla de interpretación, como sabe hacerlo el primero.Este tiempo de prohibición esta cada vez más acotado, la demora en llegar a ella se ha ido acortando y lentamente ha ido adquiriendo derechos en la producción histórica. En la historiografía argentina se ha producido un proceso que respondió a la especificidad y circunstancias históricas del país. En este sentido es provechoso incursionar en una mirada de larga duración para adquirir una mayor comprensión del proceso.Primero hubo que relevar el material y se comenzó por aquello que hacía a los orígenes: los primeros tiempos de la conquista del territorio, la fundación de ciudades, el derecho español implantado en América. Esta área, muy cultivada aún en la actualidad, fue siempre dominio de los abogados, lo sigue siendo, respondía a una realidad: la existencia de fuentes y de un gran archivo: el Archivo de Indias que proveía la documentación y la ausencia de formación de historiadores, que recién se inicia a fines del siglo XIX. La otra bisagra fue el planteamiento de desmistificar el período de Rosas. Acá le cabe el papel de pionero a Emilio Ravignani quien, con documentación de primera mano y un método científico abrió el camino para futuras incursiones en el tema. Otro elemento: sobre el terreno de la historia oficial se hicieron presentes las ciencias sociales. Los sociólogos, los politólogos, los economistas que buscaron diseñar evoluciones del ayer al hoy, aunque sin hacer específicamente ciencia histórica. La irrupción de la contemporaneidad reconoce entre nosotros una vida joven, fue durante más de un siglo la gran olvidada de la historia. En este sentido recordemos que la presencia de los textos de los fundadores de Annales en nuestras universidades significó un comienzo exitoso. Por un lado por la expresión de Febre: “todo es documento para la historia” y por otro por la dialéctica pasado/presente: “comprender el presente por el pasado, y también y sobre todo, el pasado por el presente” de Febvre. Agreguemos el espléndido estudio de Bloch: La rara derrota a la que aplica, como testigo el rigor del análisis histórico y nos explica el porque de ella. Los acontecimientos históricos que conmueven a una sociedad se convierten, muchas veces, en el disparador para la apropiación del campo del presente. Nosotros podemos proponer dos ejemplos: la voladura de la AMIA y los años del Proceso militar. Estos son ejemplos que permiten construir una historia del presente con método y fundamentación. Son procesos abiertos que habrá que completar, afinar, distinguir, integrar, material del que no se podrá prescindir en el futuro. El advenimiento de la democracia originó un viraje en el estudio de la historia que contribuyó a incursionar sobre nuevas áreas de la historia en relación con el presente. Las nociones de memoria y patrimonio no presentan síntomas de bulimia o anorexia a lo que se agrega la moda retro, el indigenismo, etc. En momentos en que se busca una redefinición de los procesos históricos, aparecen nuevas aproximaciones, objetos nuevos, esto promueve el fermento de la conciencia histórica. De nuevo estamos en presencia de la rehabilitación del hecho, que permite integrar el tiempo presente en el territorio del historiador. A ello hay que agregar la aceleración del tiempo, en razón de nuevas técnicas y nuevos instrumentos. Pasamos de la permanencia al cambio, a la velocidad.Si una historia del tiempo presente está rehabilitada es, también, por que ella hace intervenir la dimensión del futuro, lo que conlleva la vocación de paseador entre generaciones, entre el suceso y la historización del suceso. La historia del tiempo presente ha tomado impulso en los programas de la enseñanza secundaria, en la televisión, la entrada de tiempo presente en algún diccionario. Otra manifestación: los archivos han modificado la ley de los 50 años, y ahora rigen sólo 30 años para conservar cerrada la documentación. El mismo concepto de archivo se ha modificado: estamos en presencia de los archivos orales, la imagen, el film, el cine, la televisión. Esto ha sido un camino trabajoso, con dificultades, con plena salud actualmente. También debemos cuidarnos de las tentaciones hegemónicas. No caigamos en concepciones reduccionistas. La práctica de la historia inmediata debe desconfiar de la charla de café, con una documentación con silencios, lagunas, hay que alertar y saber medir las fuerzas, no son posibles los dogmatismos. Puede ser sometida a revisión por la aparición de nuevas experimentaciones, archivos, documentación. No que todo este sujeto a revisión, pero si a complementación, nuevas perspectivas. Si toda historia es apuesta, esta lo es más, por eso tiene que ser construida bajo “vigilancia”. En una época de mediatización acelerada la historia inmediata que es la más solicitada, puede revelarse vulnerable a los mass-media o a las solicitaciones del mercado. Responsabilidad en la transmisión de imágenes a la sociedad, riesgos considerables, tergiversaciones políticas, reduccionismos. Para evitarlos: compromiso/distancia. De esta manera la función social engendra una nueva identidad histórica, en la que podemos ver el efecto del cambio de paradigma y el fruto de la reconquista de la dupla pasado/presente. Los períodos traumáticos del acontecer histórico atraen más que otros menos dramáticos. El desarrollo del concepto de memoria esta relacionado con estos períodos. Hoy podemos decir que la historia “reciente o “inmediata” ya está consolidada como territorio del historiador. Se pone el acento en el comprender, propio de la tarea del historiador, aunque no siempre es fácil en un ambiente sensibilizado por la memoria. En realidad es esta: la memoria, la que está sometida a debate. Las utopías unidas a los fracasos despiertan iniciativas historiográficas que el tiempo ayuda a filtrar. Los libros testimoniales contribuyen al panorama de las épocas traumáticas de la historia que se complementan con estudios que intentan echar luz sobre ciertos momentos claves que podrían ayudar a encontrar una explicación en un periodo histórico y personal muy traumático para la mayoría de los involucrados y de los que fueron testigo voluntarios o involuntarios. La historia reciente reconoce estudios sobre el Holocausto, el nazismo, la guerra civil en España. Se trabaja sobre problemas históricos que aún están muy presentes en la sociedad actual, relativamente cercanos en el tiempo.Existe en la Argentina, Universidad Nacional de San Martín, un centro dedicado a este campo, en conexión con historia a debate. o me detengo en la bibliografía elaborada con esta perspectiva.
|