Presentaciones


Actas II Congreso Internacional "Historia a Debate" y Manifiesto historiográfico

Presentación en Concepción del Uruguay (Argentina) [31/10/02]


Acto


Amelia Galetti
Universidad Autónoma de Entre Ríos

"HISTORIA A DEBATE, ENTRE LA INNOVACIÓN Y LA SÍNTESIS.PROPUESTAS Y DESAFÍOS"

CONCEPCIÓN DEL URUGUAY-ENTRE RÍOS- ARGENTINA- 31 DE OCTUBRE DE 2002.

Como una instancia más en este movimiento internacional de historiadores, nos convocamos en Concepción del Uruguay,Provincia de Entre Ríos,Argentina, quienes persistimos en este quehacer de pensar la Historia , porque creemos que la Historia existe, sólo tenemos que aprender a usarla,según conceptos de Henri Marrou.

Con ese compromiso la Junta de Estudios Históricos de Entre Ríos y el Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades,Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, secuenciamos un encuentro más para debatir y compartir el espíritu de una idea que,desde Carlos Barros, su generador, sigue construyéndose en función de una Historia que sirva para la vida.

Cada tema puntual Historia y Contemporaneidad ( Profesor Tomás Bogado ) Principios del Manifiesto de Historia a Debate ( Alumnos de la carrera de Historia de Concepción del Uruguay ) Historia a Debate y la renovación de la Historia ( Profesora Sara Mentasti ) La construcción de un paradigma ( Profesora Nidia Pérez Campos ) el entretejido de los discursos el historiográfico-oficial y el popular ( Profesor Alejandro Bernasconi ) El Manifiesto de had,género y contenido de una práctica historiográfica ( quien suscribe) y la presentación y coordinación de Celia López contribuyeron a plantear e ir difiniendo algunas líneas prospectivas de trabajo, que podemos sintetizar en tres ideas - fuerza Paradigma, Discurso y Espíritu de una práctica.

Una práctica historiográfica que se hace necesario resemantizar, preguntándonos el para qué del historiar, la finalidad de un oficio que hoy ya debe superar la práctica del microanálisis como fin en sí mismo e ir ensayando renovados abordajes , perspectivas y miradas en función de la síntesis.

Ello implica ir ensayando líneas temáticas abarcadoras e integradoras de los microanálisis en virtud de un modelo de construcción globalizador de la dinámica social en el tiempo.

Desde HISTORIA A DEBATE el desafío está.Lo importante es que de la letra del Manifiesto ya ingresemos a la práctica de su espíritu,para no correr el riesgo de detenernos demasiado en la oratoria y después seguir cada uno ensimismado con su propio métier.

El reto es significativo para ya ir trabajando a escala regional y nacional ,pero con horizontes temáticos globalizadores, proponiendo estrategias y líneas de trabajo, elaborando para ello corpus teóricos , epistemológicos y metodológicos según posibilidades , condiciones y miradas diversas.

Entre Concepción del Uruguay y Paraná ( Entre Ríos-Argentina ) comenzamos humildemente a trabajar para ello.

Un abrazo desde nuestra doliente Argentina, pero con renovadas fuerzas para seguir trabajando , intentando hacer de cada jornada de trabajo una jornada de vida.

Alejandro Claverie.- Pamela Plana- María Rodríguez- Elizabeth Salate
UADER ­ Concepción del Uruguay


Tuvimos oportunidad de asistir en el IV Congreso Nacional de Historia de Entre Ríos, realizado en nuestra ciudad en octubre de 2001, a la presentación que el profesor Carlos Barros realizó sobre la propuesta historiográfica de Historia a Debate y, la lectura del Manifiesto.

Es de ello que nos surgen algunas reflexiones.

Hacemos eco del Manifiesto, cuando se refiere al compromiso de los historiadores de reivindicar la función ética de la Historia y de las
Ciencias Sociales ante la sociedad.

Entendemos que ello no puede hacerse sólo a partir de nuestro rol como historiadores  sino también como ciudadanos.

Como función ética, la Historia a través de la Educación crea y forma la conciencia de los pueblos.

Y es allí donde la responsabilidad se hace ineludible.

Pero como historiadores debemos realizar primero un compromiso interno y revalorizar el oficio del historiador, sus condiciones de trabajo y de vida, que no es más ­ a nuestro entender ­ que la defensa de la educación, la universidad y la investigación.

Es ésta última la que consideramos fundamental como foco de propagación del conocimiento; reconocemos así, la importancia de la preparación científico-epistemológica para asumir el compromiso.

Consideramos imprescindible resolver el problema de la continuidad generacional: creemos necesario el contacto entre los historiadores mayores (que deben renovarse continuamente y ayudar a abrir puertas y no a obstaculizar el camino), y los jóvenes historiadores que deben comprometerse en la carrera con seriedad y elevar la creatividad.

Todos podemos aprender de todos.

El fin de ambos casos es el mismo: cumplir con nuestra responsabilidad desde la educación y como historiadores.

Un desafío que elegimos, aceptamos y buscamos realizar.

Parafraseando a Eric Hobsbaum tenemos un capital privilegiado: nuestro conocimiento. Y éste nos asigna una responsabilidad social que no podemos dejar de cumplir.

Sin olvidar que, al decir que Marc Bloch en su “Introducción a la Historia”, el mayor halago es lograr poder hablar y transmitir nuestro
conocimiento por igual a los “doctos y a los escolares”.


Amelia Galetti
Universidad Autónoma de Entre Ríos

HISTORIA A DEBATE ENTRE LA INNOVACIÓN Y LA SÍNTESIS. PROPUESTAS Y DESAFÍOS.

EL MANIFIESTO DE HISTORIA A DEBATE. GÉNERO Y CONTENIDO DE UNA PRÁCTICA HLSTORIOGRAFICA.

El arte de la escritura adquiere, en la búsqueda de títulos, una de las facetas más criticas e interesantes de su práctica, puesto que nos desafía en y para ese sugestivo juego del lenguaje a encontrar, tanto el momento en el que lo elaboramos como a bucear en la precisión de las palabras que sinteticen idea y objetivo del texto.

Si es el momento, titular al final, nos posibilita la libertad de escribir orientándonos sólo por la idea medular que nos inspira prescindiendo de la rigidez limitativa de los marcos; a la vez que nos favorece ejercitar la difícil y a la vez desafiante práctica de la síntesis que es decir, captar la riqueza y densidad del contenido del texto y expresarlo en conceptos comprensivos de la esencia del mismo.

Liminar al que apelamos para aproximarnos a explicar el espíritu de un texto que puede significar prospectivamente un antes y un después para la Historia El Manifiesto de historia a debate, un género y un contenido que definen una práctica historiográfica.

Titulo a través del cual intentamos captar el sentido que anima a HISTORIA A DEBATE, puesto que si nos preguntamos qué es, podríamos tener un interesante paisaje de respuestas posibles ¿un movimiento, una corriente, una práctica, una militancia, un foro....un espíritu historiográfico?

De todas las posibilidades, elegimos una por ser la más comprensiva y menos formal. Y así podemos decir que Historia a Debate es fundamentalmente un espíritu historiográfico que moviliza una práctica coherente con el mismo.

De este modo lo expresa su Manifiesto. Un género que nos sugiere una abierta declaración a través de la cual damos a conocer nuestra adhesión a principios y valores que sustentan una actitud y a través del cual también nos damos a conocer. Su significación es tal, que en su proyección debe marcar una profunda inflexión, puesto que conlleva una práctica consecuente con la palabra que lo construye.

Traduciendo estros términos, el MANIFIESTO DE HISTORIA A DEBATE se genera desde y para el debate, sin clausuras, de una disciplina epistemológicamente rica y densa. De una ciencia que abandona tanto la rigidez de los cánones como la imposición de hegemonías.

Desde la revisión critica de lo hecho y transitado en el amplio y complejo campo de la METODOLOGÍA DE LA HISTORIA en su más extensa acepción, orientarnos hacia la construcción de un nuevo paradigma historiográfico.

Un paradigma-síntesis construido con lo bueno de la tradición historiográfica y la genuina innovación.

Un paradigma metabolizador de las prácticas históricas que, decantadas, sirvan para elaborar una propuesta globalizadora.

Un paradigma que, superador de las rupturas y antinomias historiográficas, logre construirse con los aportes sedimentados de modelos historiográficos en función de una visión abarcadora de la dinámica social en el tiempo.

La innovación va a estar allí, en lo global como punto de partida y no como "horizonte utópico".

PROPUESTA que nos genera el desafío para trabajar sobre algunos niveles a considerar que nos resulten válidos, considerando lo producido y lo faltante a escala de nuestros contextos regional y nacional

1- Buscar las claves organizativo-hermenéuticas del ir siendo en el tiempo desde ejes vertebradotes-integradores. Claves que sustenten en sí mismas, la amplitud, profundidad y complejidad la mirada globalizadora.

De esos ejes, el concepto ESPACIO, a la vez que sustancia esas notas puntualizadas, logra desplegarse en una diversidad de acepciones que posibilitan la explicación general y particular de lo social.

A modo de ensayo podemos enunciar que La historia como devenir es la dinámica de la formación, transformación, cambios, permanencias y desplazamientos de espacios en el tiempo.

Espacio entendido no sólo como lugar, como ámbito , sino también como instancia, como situación, como sector de la realidad. El espacio como contenido que se va construyendo en el tiempo. Espacios políticos, económicos, sociales, culturales , mentales, ideológicos....y la imbricada trama de su configuración y dinámica.

2- Explicar la práctica de la fragmentación historiográfica como la larga instancia del ensayo de temas, enfoques, métodos y problemas que nos orienta en la búsqueda de la integración.

El microanálisis no es un fin en sí mismo. Sí, debe valorizarse como recorte de profundización, integrándolo a un tratamiento procesal y estructural de la compleja y densa realidad de la experiencia vivida.

3-Volver una mirada crítica sobre nuestra propia práctica y reflexionar sobre el sentido y la significación que adquiere la investigación histórica en los albores de un nuevo siglo. Convenimos en que la investigación histórica debe resemantizarse en su FINALIDAD, que es decir preguntarnos sobre el porqué y el para qué del quehacer historiográfico.

Pregunta que va más allá de responder sobre el fin de la Historia, sino más bien acerca de nuestra responsabilidad social desde este campo del saber.

Más que nunca necesitamos trabajar sobre horizontes más amplios, reflexionar sobre el lugar de la Historia en la sociedad en la que vivimos y construir instrumentos conceptuales que viabilicen la mirada de la globalidad y de la integración.

Meta con un difícil , si bien posible camino por las condiciones y características de nuestra práctica historiográfica, singularizada por una formación de fuerte tradición positivista que, si bien, desestimada en su aspecto teórico, todavía muy transitada en el campo de la práctica histórica.

el pronunciado divorcio entre teoría y práctica históricas manifestado en la erudición epistemológica y en la crítica historiográfica y su no aplicación en el quehacer de la investigación histórica.

la tendencia a la compilación detrabajos en una volumen editorial incluídos bajo un título formalmente inclusivo, si bien, carentes de un lineamiento epistemológico, metodológico e historiográfico integrador.

la pronunciada inclinación a losabordajes microanalíticos en cuanto a temas y marcos témporo-espaciales.

La mirada abarcadora y sintetizadora necesitará sustentarse con una formación filosófica que posibilite comprender más complejamente las ideas de esencia y existencia, de hombre y de tiempo. Y a partir de allí comenzar a entender la metáfora de las olas y el mar Una pequeña ola, sola y apartada del oleaje, tan asombrada del ímpetu con que éste golpeaba la costa, le pregunta a Dios, qué voy a hacer yo aquí sola, a lo que Dios le respondió Sola no eres nada, porque tu esencia no es ser ola, sino que es ser mar.

Celia Gladys López-
Instituto de Historia- UAdER

HISTORIA Y UNIVERSIDAD

La propuesta historiográfica de HaD , sencilla y magistralmente enunciada en 1993 por su creador, el Dr. Carlos Barros, desde Santiago de Compostela, ha demostrado, en estos nueve años de vida, la contundencia y fecundidad que solo pueden tener el trabajo encarado con solidez de conocimientos y coherencia profesional. Ahora bien, y teniendo en cuenta cuanto aquí se ha dicho, que significativamente resume lo que HaD nos sugiere, exhibe y propone, QUE HA TRAIDO DE NUEVO, en nuestro campo específico- tan amplio y variado- el de LA HISTORIA- para la UNIVERSIDAD- ? y cómo puede aplicarse en ella dentro de este traumático cintexto de crisis que nos ha tocado enfrentar?

EN PRIMER LUGAR xonsideramos que toda iniciativa innovadora, y ESTA LO ES- `pr el solo hecho de haber sacudido el polvo de viejos conceptos y estructuras y haber hecho enarcar sus cejas a los escépticos, ya supone en sí misma un inicio de actividad intelectual necesaria y benéfica para la comunidad educativa que acepta su análisis y discusión.

EN SEGUNDO LUGAR, si además de provocar cambios en superficie, promueve los mismos en profundidad, esa iniciativa POR HABER SIDO CONCEBIDA CON OPTIMISMO Y EN EL MARCO DE UNA SERENA REFLECION, irá prendiendo lentamente, pero con firmeza en todos los ámbitos adonde llegue su mensaje.

En efecto, lo que en un principio asomó como una llamita encendida en algunos claustros, no muchos, fue expandiéndose con inusitado vigor hasta abarcar. sobre todo en este año académico, un nutrido caudal de institutos, universidades y grupos de estudio que pronueven, analizan y difunden los principios, propuestas y enunciados de HaD, especialmente de su ya famoso MANIFIESTO, concretando con ello la transformación de las ideas y la construcción de una nueva historiografía, .ARMONICA CON LOS TIEMPOS QUE SE VIVEN Y AFIRMADA CON FUERZA EN LA GLOBALIDAD.

EN TERCER LUGAR, pero no por ello menos importante, la estrategia de trabajo seleccionada y estructurada, esencialmente virtual, aunque sin dejar de lado lo presencial, sumerge a los hachedeístas en la vorágine de la WEB, posibilitando, desde tu lugar, estar en contacto con el mundo, con los colegas que tienen las mismas preguntas sin respuestas, con los que igualmente sufren la profesión pero al mismo tiempo la aman, en fin, con todos quienes hemos abrazado, o estén por hacerlo, esta fantástica forma de trabajar, soñar y crear.

AHORA BIEN, cómo te las ingenias para que todo esto sea vivenciado, aprovechado y potenciado por tus alumnos, en un mundo donde falta el servicio de Internet, o está siempre en peligro de ser cortado?. Formando una red solidaria que aprovecha los servicios privados que generosamente brindan docentes y alumnos, deseosos de no perder de vista los beneficios cientídicos y profesionales que HaD proporciona.

La experiencia nos ha demostrado que ello se ha transformado en una catarata multiplicadora de ideas, confrontaciones, sugerencias, discusiones, en fin, VIDA., y el aire que respiramos, renovado cotidianamente, está siempre abierto a lo que viene, pero con plena conciencia de que su análisis no borra ni descarta lo que ya llegó.

Por último, y ya desde mi rol de docente, rescato en seis palabras lo HaD significa y demuestra y ellas son

PLURALISMO---COMPROMISO----RESPONSABILIDAD---PRAGMATISMO---ORIGINALIDAD----INNOVACION-----

Cada una de ellas puede encontrarse em los textos de HaD, integrando un panorama historiográfico que ha sabido interpretar su tiempo y encontrara respuestas a sus cuestionamientos-

Sara del Rosario Mentasti
Universidad Autónoma de Entre Ríos

Desde la Historia recuperar la innovación Entusiasmo y compromiso del historiador *Apreciaciones*

Hoy la ciencia histórica nos convoca a un nuevo paradigma que recobre el prestigio académico y social de la innovación en los métodos y de los temas, en las preguntas y en las respuestas, es decir en la originalidad de las investigaciones históricas. Apostamos a una historiografía que mire hacia delante y que devuelva al oficio de historiador el entusiasmo por la renovación y por los compromisos historiográficos. En una sociedad sujeta a una profunda transformación, prestemos atención a las necesidades científicas y culturales, sociales y políticas.[1]

La historiografía del Siglo XXI precisa de la ilusión y de la realidad de enfoques auténticamente innovadores si no quiere quedar convertida, como la mujer de Lot, en una estatua de sal.

Josep Fontana recupera las expresiones de un historiador peruano, quizás desconocido, Pablo Macera, quien advertía sobre un riesgo y decía: "... los historiadores peruanos, y por extensión todos los científicos sociales, no podrán realizar éste o cualquier otro programa de reforma, si no tienen una clara conciencia de su propia situación histórica y asumen la responsabilidad que les concierne como hombres de tránsito, al filo entre dos épocas. ... Debemos aprender a vivir sin oportunismos en esta frontera. De lo contrario, todo proyecto reformista sólo vendría a ser una herramienta disimulada de arribismo, una maniobra para engañar por igual a nuevos y antiguos".[2]

Vivimos en un "tiempo de frontera", y hemos de ser conscientes de que lo que se está modificando es mucho más que un estilo de investigación y de docencia. Una respuesta que se contentase con estos aspectos de método sería insuficiente y podría ser acusada de comodidad oportunista.[3]

Debemos propiciar una conciencia crítica, la fe en posibles programas alternativos. A esa tarea de recomponer esta conciencia crítica, de devolver alguna esperanza y de reanimar la capacidad de acción colectiva hemos de contribuir todos. A pesar del desconcierto en el que nos podemos encontrar es nuestra obligación ayudar a que se mantenga viva la capacidad de las nuevas generaciones para razonar, preguntar y criticar. Así al construir programas para una nueva esperanza, evitaremos que paren nuestras posibilidades de cambiar el presente y construir un nuevo futuro mejor. Dice Fontana " A la vez que aprendemos a asomarnos a la calle: a aproximar nuestro trabajo al estudio de lo que sucede a nuestro alrededor... la reflexión teórica que ayude a repensar los problemas actuales."[4]

Recordemos que entre las ciencias sociales, la historia tiene el privilegio de ser la que mayores servicios puede rendir, es la más próxima a la vida cotidiana y la única que abarca lo humano en su totalidad. Vale la pena esforzarnos en recuperar la historia como herramienta de conocimiento de la realidad que se ha puesto en nuestras manos. Estamos llamados, entre todos, a repararla y a ponerla a punto para un futuro difícil e incierto.[5]

Historia a debate nos invita a una mayor unidad de la teoría y la práctica, a una mayor coherencia entre lo que se dice historiográficamente, y lo que se hace, empíricamente. (Manifiesto de Historia a debate, Teoría XIII)

El futuro está abierto. Es nuestra responsabilidad ayudar a que los sujetos de la historia construyan mundos futuros que garanticen una vida libre y pacífica, plena y creativa, a los hombres y mujeres de todas las razas y naciones. (XIV Fines de la historia)

"El primer compromiso político de los historiadores debería ser reivindicar, ante la sociedad y el poder, la función ética de la historia, de las humanidades y de las ciencias sociales, en la educación de los ciudadanos y en la formación de las conciencias comunitarias" (Sociedad XV)

"En tiempos de paradójicos "retornos", queremos constatar y alentar la "vuelta al compromiso" de numerosos académicos, también historiadores, en diversos lugares del mundo con las causas sociales y políticas vinculadas a la defensa de valores universales de educación y salud, justicia e igualdad, paz y democracia... El nuevo compromiso que preconizamos es diverso, crítico y con anhelos de futuro. El historiador y la historiadora han de combatir, desde la verdad que conocemos, aquellos mitos que manipulan la historia y fomentan el racismo, la intolerancia y la explotación de clase, género, etnia. Resistiendo, desde el conocimiento del pasado, los futuros indeseables. Cooperando, y revitalizando, con otros científicos sociales y humanistas, en la construcción de mundos históricamente mejores, como profesionales de la historia pero también como ciudadanos". (XVI Compromiso).

"Nuestro objeto de estudio (hombres, mujeres y medio natural humanizado) está evidentemente en el pasado, pero nosotros estamos en el presente, y estos presentes están preñados de futuros. El historiador no puede escribir con rigor la historia al margen del tiempo vivido, y de su fluir permanente". (XVII presente y futuro).

"...no es fácil entrever lo que nos depara el mañana pero hay razones para la esperanza ... queremos cambiar la historia que se escribe y coadyuvar a cambiar la historia humana". (XVIII Nuevo paradigma).


[1] Instituto de Investigaciones Históricas de Entre Ríos Universidad Autónoma de Entre Ríos, Hablemos de Historia. Cuestiones teóricas y metodológicas de la historia, Paraná, De. De Entre Ríos, N°1, Octubre de 2001, pág. 117

[2] Fontana, Josep, La historia después de la historia. Reflexiones acerca de la situación actual de la ciencia histórica, Barcelona, Crítica, 1992, pág. 126

[3] Ibídem

[4] Ibídem, p. p. 144 - 145

[5] Ibídem, pág. 146

 

Alejandro Bernasconi
Instituto de Historia UADER

La dinámica de construcción de la Memoria Histórica

La línea de investigación en la que vengo trabajando y que se publicara el año pasado en la Revista Cambios y Continuidades intenta ver los diversos caminos mediante los cuales se construye la memoria histórica. Es claro que nuestra disciplina no ha dejado de reflexionar sobre como operan ideológicamente los diversos discursos historiográficos. Sin embargo, predomina una tendencia a no contemplar como inciden en la constitución de la memoria histórica de una comunidad otros discursos sobre el pasado y como la Historia se combina con ellos. En este sentido, el desafío a emprender, pasa por comenzar a desarmar una trama compleja en la que, a riesgo de cometer omisiones y caer en nuevas simplificaciones, queremos armar una propuesta de modelo teórico para su análisis e intentar instalar la discusión. La intención no es organizar una serie de conceptos finales, articulados e inamovibles.

En definitiva la idea es poner en marcha una reflexión sobre los lugares desde donde los hombres y mujeres encuentran y asignan sentidos al pasado y como la disciplina histórica interviene en la constitución de esas matrices.

La Conciencia Histórica, entendida como conciencia de la temporalidad existe sin necesidad de que haya una disciplina que la construya, es decir, las sociedades han tenido (desde el clan), tienen y tendrán Conciencia Histórica exista o no la ciencia histórica. Es más, es bastante claro que en la conformación de la Conciencia Histórica de nuestro jóvenes intervienen otros constructores de sentidos y representaciones y no necesariamente la Historia. Sin dudas, lo que aporta la disciplina se acerca más a lo que era la Historia liberal positivista de principios de siglo, instalada como parte del “sentido común” desde la enseñanza en la escuela hasta la actualidad, que las actuales propuestas de la ciencia histórica. Además no necesariamente es la Historia la que tiene el monopolio científico en la construcción de esa conciencia, también la antropología, la sociología, la economía, o disciplinas escolares como Formación Cívica, Formación ética, etc.. Esto también es parte del debate que debemos plantearnos con más sinceridad y profundidad respecto de la validez o no de la fragmentación de la realidad social en disciplinas. Sin embargo es obvio que el compromiso “madre” en la construcción de la Conciencia Histórica Crítica lo tiene la Historia.

Estas formas de pensar y pensarse en la sociedad, y en el devenir de esa sociedad se instalan y coexisten en nuestras vidas cotidianas. Coexisten y son parte de las experiencias de los sujetos. Conciencia histórica y experiencias de vida conviven. El problema es que la cotidianeidad va reproduciendo las desigualdades e injusticias del sistema socioeconómico en que vivimos. La forma que adquiere la Conciencia Histórica en este contexto tiende a naturalizar la realidad social, la automatiza, y paradójicamente impide pensarla como construida históricamente. Esta es la urgencia de revisar cómo se construye esta conciencia y cómo aporta la Historia a su conformación..

Vamos a definir la Memoria Histórica como las representaciones mentales y valoraciones que, en el imaginario colectivo de una comunidad, contienen las versiones sobre el pasado de ese colectivo. Encierran las bases que explican el presente en movimiento desde el pasado. La Memoria Histórica en esta perspectiva que queremos proponer es un elemento constitutivo de la Conciencia Histórica. En igual sentido que lo planteáramos anteriormente la Historia ni siquiera tiene un claro monopolio de esta parcela de la Conciencia Histórica.

1. Líneas teóricas

¿Cómo se construye esta memoria?. La idea es proponer algunas reflexiones teóricas que hagan operativos los conceptos de manera tal que podamos comenzar trasladarlos al campo de la investigación y, en el camino irlos repensando. Prefiero sólo plantearlas como “lineamientos” en el sentido de proponer ejes de discusión pero sobre los que aún no estoy convencido de su validez

En principio quiero proponer que miremos a la Memoria Histórica como algo que se constituye desde tres lugares:

o        Los discursos del poder dominante sobre el pasado, elaborados y difundidos desde las élites dominantes, sus intelectuales y los medios culturales de dominación que controlan la producción, circulación y distribución del capital simbólico.

o        Los discursos eruditos-académicos sobre el pasado, producidos por profesionales preparados para la investigación histórica y que pueden o no hallarse cooptados en todo o en parte por el discurso instalado desde el poder por las élites dominantes.

o        Los discursos populares sobre el pasado, sostenidos -aunque no exclusivamente- en el relato oral y que se mueve entre generaciones y horizontalmente

Para profundizar desde lo teórico este triple abordaje de la constitución de la Memoria Histórica deberíamos indicar que:

 

a. En principio ninguno de estos es un todo homogéneo, cerrado y coherente.

b. En segundo lugar estos tres discursos interactúan negándose silenciosa o explícitamente. Se comportan entre sí dialécticamente, porque la tensión que subyace en ellos es a contradecirse.

c. En tercera instancia podemos sostener que, junto a la contradicción, la otra característica esta dada por las relaciones de dominación que se establecen entre ellos. Todo discurso tiende a dominar al otro y de hecho generalmente lo termina silenciando, devaluándolo epistemológicamente, o apoderándose del espacio propio y original en el que surge y se mueve cada una de estas versiones sobre el pasado. Desde la teoría podríamos hacer variadas y llamativas combinaciones.  

d. Es en la praxis de articulación de esas tensiones el lugar donde se define la Memoria de una comunidad, pero también donde se delimita la Contramemoria. Sería una simplificación excesiva y apresurada creer que la Memoria de una comunidad es cooptada sólo por los discursos del poder y que la Contramemoria se construya sólo desde el relato histórico popular. Lo que sí es claro es que :

§ que la Memoria de una comunidad, producto de las relaciones de dominación culturales e ideológicas, tiende a ser hegemonizada por el primero de los discursos;

§ que la Contramemoria habilita un espacio más claro para la resistencia, la transformación y la confrontación, pero no necesariamente escapa a las matrices estructurales dentro de las cuales se puede debatir y repensar el pasado;

§  que la Histórica no tiene el monopolio constitutivo de la Memoria Histórica, y hasta podríamos dudar bastante que los ámbitos oficiales y formales de apropiación, transmisión y construcción de esta memoria, por ejemplo la escuela, sean realmente portadores de su discurso. 

e. En tercer lugar es evidente que cada uno de estos discursos se mueve con diferentes ritmos. La capacidad de dinamizar los contenidos del propio discurso es mucho más lenta en los relatos populares sobre el pasado, que en los discursos de las élites dominantes y aún mucho más lenta que en la investigación histórica. Esto nos lleva directamente al punto: 

f. Los contenidos sobre los que se mueven también son diferentes:

§ Los discursos del poder dominante sobre el pasado tienden a ser estructurantes, profundos sientan matrices que fijan los límites dentro de los cuales el pasado es pensado.

§ Los discursos producidos por la Historia tienden a moverse sobre esas bases estructurales. Combinan procesos y acontecimientos, insisten en el cambio o en la permanencia, cuestionan, replantean, según las escuelas, corrientes, modas, etcéteras historiográficos. Pero sólo a veces rompen las matrices. La ciencia histórica garantiza el espacio más serio de construcción de conocimientos sobre ese pasado, el que todos reivindicamos como válido, pero lo que no garantiza es su independencia de las relaciones de dominación dentro de la sociedad. Generalmente, la mirada “profesionalizante” tiene más que ver con la ubicación y conciencia de clase que con los soportes científicos, aunque nos cueste darnos cuenta.

§ Los relatos populares sobre el pasado se mueven fundamentalmente sobre el acontecimiento, hilvanando hechos que generalmente se apoyan en las matrices primeras y que tardan en contrastarse y modificarse con la dinámica de reinterpretaciones que hace el discurso de la ciencia.

2. Pistas para buscar la memoria

Es posible buscar estos vertientes en la conformación de la memoria desde tres lugares:

§  Los sujetos. El tema es desde dónde abordamos al sujeto. Uno de los puntos mas profundos a desentrañar es la combinación entre memoria histórica, clases sociales y conciencia de clase. Es obvio los que discursos del poder dominante expresan más claramente la conciencia de clase, en el segundo es más difuso y en el tercero sería un grueso error creer que se exprese como conciencia de clase. En otros términos podríamos decir que los discursos populares sobre el pasado a la vez que expresan una imagen del pasado desde los dominados y excluidos, no contienen la idea de ser dominados ni se expresan necesariamente contra los dominadores. Habría que combinar esta trama, con otros ámbitos de construcción de identidad de los sujetos en los que estos viven sus experiencias cotidianas, particularmente el género, el universo religioso y las identidades culturales. Además habría que articular estas variables amplias con variables más concretas.

¿Cómo piensa se representa su pasado la niña en la zafra?, ¿y el adulto inmigrante de las quintas bonaerenses?, ¿y el militante social por los derechos humanos  porteño?, ¿y el obrero fabril jubilado de Rosario?...

§ Los lugares y caminos de producción y circulación de la memoria. Espacios por los que los discursos circulan y se transmiten: los medios de comunicación, las publicaciones científicas, los textos escolares y los docentes, el teatro, el cine, las narraciones, la catequesis, los relatos orales.

§  Las propias representaciones. Otra opción es ubicarse directamente en las representaciones, saberes, valorizaciones sobre el pasado y comenzar a desarmarlas.

Veamos algunas de las imágenes de los orígenes de la comunidad de Concepción del Uruguay que hemos podido registrar. En esta representación colectiva podemos observar que hablar de “orígenes” es referirse al momento de la fundación de la ciudad, antes el vacío o la historia de “otros”. También las referencias de este imaginario a una población “blanca”, “cristiana”, “pobre pero honrada y trabajadora”. Qué tendrá que ver esto con la realidad histórica es harina de otro costal a los efectos de los que quiero referir. ¿Qué cosas de todos este imaginario tienen que ver con las matrices de interpretación del pasado instaladas desde los discursos del poder hegemónico sobre el pasado?, ¿cuáles con la Historia o con los relatos populares?. Habrá que desandar la trama.

Investigar la memoria histórica enriqueciendo estas líneas teóricas y avanzando en algunos trabajos de campo pueden abrirnos un rico espacio de comprensión para entender las formas en que se manifiesta una conciencia histórica a la que le cuesta desnaturalizar la realidad social, la cotidianeidad de la vida de sujetos, tomar la historia por las astas y comenzar a transformarla.

Nidia Pérez Campos
UADER

¿Un nuevo paradigma?

Cuando planteamos la problemática epistemológica no podemos dejar de remitirnos a su primigenia etimología a la innata curiosidad por saber,el pensamiento humano enfrenta otra cuestión distinguir lo verdadero de lo falso, lo que acepta y es reconocido como científico y lo que no lo es.

Así, "episteme" y "doxa" identificarán el incipiente problema de la demarcación de conocimientos y saberes.

En una primera actitud, diversas cosmovisiones intentan la explicación del proceso, con argumentos racionales y/ o teológicos. Pero el espíritu humano no se conforma y apelará a lo que aparece como un salvavidas el método. Este proceder será el más importante criterio para distinguir lo uno de lo otro.

De este modo, la observación, descripción y deducción darán lugar a lo que se presenta como científico la experimentación, el registro de datos, la comprobación y la demostración, sellando así un camino que encuentra su punto culminante en la formulación de leyes y teorías. "Lo científico" está así caracterizado y lo que escapa a este molde es la no ciencia, la no verdad, lo irracional.

Pero el molde queda chico, desborda de inquietudes y problemas y el siglo XX encarará la tarea de explicar el proceso del conocimiento, el proceso de la ciencia. Así, la Epistemología será la encargada de enunciar los nuevos criterios de demarcación . Y la comunidad científica estalla. ¿Es posible plantear de unívoca forma la patente o categoría de científico?

Popper y su confianza en el método como garantía de cientificidad.

Kuhn y el acuerdo de la comunidad científica para encarar crisis y revoluciones.

Fayerabend y su todo vale para romper el corset que desde fuera, condiciona al investigador.

Lakatos y la protección al "núcleo duro" enmarcado en programas de investigación.

Pero no podemos ignorar que el sello de científico está dado por la ciencia que así se estructura la Física. Las demás acomodan o intentan hacerlo para no quedar fuera de la demarcación.

¿Y las Ciencias Humanas? Particularmente la Historia? El "método científico" por antonomasia no logra abarcar el profundo ámbito de las humanidades porque sus reglas son, en algunos casos, inaplicables (experimentación, comprobación) pero el impulso de constituirse en conocimiento real,lleva a plantearse otros caminos posibles sin perder la característica fundamental el rigor , la rigurosidad y seriedad que la investigación requiere.

Entonces es necesario fundamentar y defender un paradigma que contenga y permita el desarrollo de su esencia.

Así la Historia va perfilando modos y modelos para explicar los procesos, temas y problemas de su incumbencia (positivista, marxista, annalista, microhistoria...)

Ya en el siglo XXI HISTORIA A DEBATE nos abre un panorama amplio en su expectativa, rico en posibilidades y profundo en su intención el diálogo, el intercambio de ideas y la inquietud para crecer y aportar en un ámbito que hoy nos convoca para el trabajo y la innovación superadora.