Presentaciones
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Actas II Congreso Internacional "Historia a Debate" y Manifiesto historiográfico |
Presentación en Concepción del Uruguay (Argentina) [31/10/02]
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"HISTORIA A DEBATE, ENTRE LA INNOVACIÓN Y LA SÍNTESIS.PROPUESTAS Y DESAFÍOS" CONCEPCIÓN DEL URUGUAY-ENTRE RÍOS- ARGENTINA- 31 DE OCTUBRE DE 2002. Como una instancia más en este movimiento internacional de historiadores, nos convocamos en Concepción del Uruguay,Provincia de Entre Ríos,Argentina, quienes persistimos en este quehacer de pensar la Historia , porque creemos que la Historia existe, sólo tenemos que aprender a usarla,según conceptos de Henri Marrou. Con ese compromiso la Junta de Estudios Históricos de Entre Ríos y el Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades,Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, secuenciamos un encuentro más para debatir y compartir el espíritu de una idea que,desde Carlos Barros, su generador, sigue construyéndose en función de una Historia que sirva para la vida. Cada tema puntual Historia y Contemporaneidad ( Profesor Tomás Bogado ) Principios del Manifiesto de Historia a Debate ( Alumnos de la carrera de Historia de Concepción del Uruguay ) Historia a Debate y la renovación de la Historia ( Profesora Sara Mentasti ) La construcción de un paradigma ( Profesora Nidia Pérez Campos ) el entretejido de los discursos el historiográfico-oficial y el popular ( Profesor Alejandro Bernasconi ) El Manifiesto de had,género y contenido de una práctica historiográfica ( quien suscribe) y la presentación y coordinación de Celia López contribuyeron a plantear e ir difiniendo algunas líneas prospectivas de trabajo, que podemos sintetizar en tres ideas - fuerza Paradigma, Discurso y Espíritu de una práctica. Una práctica historiográfica que se hace necesario resemantizar, preguntándonos el para qué del historiar, la finalidad de un oficio que hoy ya debe superar la práctica del microanálisis como fin en sí mismo e ir ensayando renovados abordajes , perspectivas y miradas en función de la síntesis. Ello implica ir ensayando líneas temáticas abarcadoras e integradoras de los microanálisis en virtud de un modelo de construcción globalizador de la dinámica social en el tiempo. Desde HISTORIA A DEBATE el desafío está.Lo importante es que de la letra del Manifiesto ya ingresemos a la práctica de su espíritu,para no correr el riesgo de detenernos demasiado en la oratoria y después seguir cada uno ensimismado con su propio métier. El reto es significativo para ya ir trabajando a escala regional y nacional ,pero con horizontes temáticos globalizadores, proponiendo estrategias y líneas de trabajo, elaborando para ello corpus teóricos , epistemológicos y metodológicos según posibilidades , condiciones y miradas diversas. Entre Concepción del Uruguay y Paraná ( Entre Ríos-Argentina ) comenzamos humildemente a trabajar para ello. Un abrazo desde nuestra doliente Argentina, pero con renovadas fuerzas para seguir trabajando , intentando hacer de cada jornada de trabajo una jornada de vida.
Alejandro Claverie.- Pamela Plana- María Rodríguez- Elizabeth
Salate Amelia Galetti EL MANIFIESTO DE HISTORIA A DEBATE. GÉNERO Y CONTENIDO DE UNA PRÁCTICA
HLSTORIOGRAFICA. El arte de la escritura adquiere, en la búsqueda de títulos, una de las
facetas más criticas e interesantes de su práctica, puesto que nos desafía
en y para ese sugestivo juego del lenguaje a encontrar, tanto el momento en el
que lo elaboramos como a bucear en la precisión de las palabras que
sinteticen idea y objetivo del texto. Si es el momento, titular al final, nos posibilita la libertad de escribir
orientándonos sólo por la idea medular que nos inspira prescindiendo de la
rigidez limitativa de los marcos; a la vez que nos favorece ejercitar la
difícil y a la vez desafiante práctica de la síntesis que es decir, captar
la riqueza y densidad del contenido del texto y expresarlo en conceptos
comprensivos de la esencia del mismo. Liminar al que apelamos para aproximarnos a explicar el espíritu de un
texto que puede significar prospectivamente un antes y un después para la
Historia El Manifiesto de historia a debate, un género y un contenido que
definen una práctica historiográfica. Titulo a través del cual intentamos captar el sentido que anima a HISTORIA
A DEBATE, puesto que si nos preguntamos qué es, podríamos tener un
interesante paisaje de respuestas posibles ¿un movimiento, una corriente, una
práctica, una militancia, un foro....un espíritu historiográfico? De todas las posibilidades, elegimos una por ser la más comprensiva y
menos formal. Y así podemos decir que Historia a Debate es fundamentalmente
un espíritu historiográfico que moviliza una práctica coherente con el
mismo. De este modo lo expresa su Manifiesto. Un género que nos sugiere una
abierta declaración a través de la cual damos a conocer nuestra adhesión a
principios y valores que sustentan una actitud y a través del cual también
nos damos a conocer. Su significación es tal, que en su proyección debe
marcar una profunda inflexión, puesto que conlleva una práctica consecuente
con la palabra que lo construye. Traduciendo estros términos, el MANIFIESTO DE HISTORIA A DEBATE se genera
desde y para el debate, sin clausuras, de una disciplina epistemológicamente
rica y densa. De una ciencia que abandona tanto la rigidez de los cánones
como la imposición de hegemonías. Desde la revisión critica de lo hecho y transitado en el amplio y complejo
campo de la METODOLOGÍA DE LA HISTORIA en su más extensa acepción,
orientarnos hacia la construcción de un nuevo paradigma historiográfico. Un paradigma-síntesis construido con lo bueno de la tradición
historiográfica y la genuina innovación. Un paradigma metabolizador de las prácticas históricas que, decantadas,
sirvan para elaborar una propuesta globalizadora. Un paradigma que, superador de las rupturas y antinomias historiográficas,
logre construirse con los aportes sedimentados de modelos historiográficos en
función de una visión abarcadora de la dinámica social en el tiempo. La innovación va a estar allí, en lo global como punto de partida y no
como "horizonte utópico". PROPUESTA que nos genera el desafío para trabajar sobre algunos niveles a
considerar que nos resulten válidos, considerando lo producido y lo faltante
a escala de nuestros contextos regional y nacional 1- Buscar las claves organizativo-hermenéuticas del ir siendo en el tiempo
desde ejes vertebradotes-integradores. Claves que sustenten en sí mismas, la
amplitud, profundidad y complejidad la mirada globalizadora. De esos ejes, el concepto ESPACIO, a la vez que sustancia esas notas
puntualizadas, logra desplegarse en una diversidad de acepciones que
posibilitan la explicación general y particular de lo social. A modo de ensayo podemos enunciar que La historia como devenir es la
dinámica de la formación, transformación, cambios, permanencias y
desplazamientos de espacios en el tiempo. Espacio entendido no sólo como lugar, como ámbito , sino también como
instancia, como situación, como sector de la realidad. El espacio como
contenido que se va construyendo en el tiempo. Espacios políticos,
económicos, sociales, culturales , mentales, ideológicos....y la imbricada
trama de su configuración y dinámica. 2- Explicar la práctica de la fragmentación historiográfica como la
larga instancia del ensayo de temas, enfoques, métodos y problemas que nos
orienta en la búsqueda de la integración. El microanálisis no es un fin en sí mismo. Sí, debe valorizarse como
recorte de profundización, integrándolo a un tratamiento procesal y
estructural de la compleja y densa realidad de la experiencia vivida. 3-Volver una mirada crítica sobre nuestra propia práctica y reflexionar
sobre el sentido y la significación que adquiere la investigación histórica
en los albores de un nuevo siglo. Convenimos en que la investigación
histórica debe resemantizarse en su FINALIDAD, que es decir preguntarnos
sobre el porqué y el para qué del quehacer historiográfico. Pregunta que va más allá de responder sobre el fin de la Historia, sino
más bien acerca de nuestra responsabilidad social desde este campo del saber. Más que nunca necesitamos trabajar sobre horizontes más amplios,
reflexionar sobre el lugar de la Historia en la sociedad en la que vivimos y
construir instrumentos conceptuales que viabilicen la mirada de la globalidad
y de la integración. Meta con un difícil , si bien posible camino por las condiciones y
características de nuestra práctica historiográfica, singularizada por una
formación de fuerte tradición positivista que, si bien, desestimada en su
aspecto teórico, todavía muy transitada en el campo de la práctica
histórica. el pronunciado divorcio entre teoría y práctica históricas manifestado
en la erudición epistemológica y en la crítica historiográfica y su no
aplicación en el quehacer de la investigación histórica. la tendencia a la compilación detrabajos en una volumen editorial
incluídos bajo un título formalmente inclusivo, si bien, carentes de un
lineamiento epistemológico, metodológico e historiográfico integrador. la pronunciada inclinación a losabordajes microanalíticos en cuanto a
temas y marcos témporo-espaciales. La mirada abarcadora y sintetizadora necesitará sustentarse con una
formación filosófica que posibilite comprender más complejamente las ideas
de esencia y existencia, de hombre y de tiempo. Y a partir de allí comenzar a
entender la metáfora de las olas y el mar Una pequeña ola, sola y apartada
del oleaje, tan asombrada del ímpetu con que éste golpeaba la costa, le
pregunta a Dios, qué voy a hacer yo aquí sola, a lo que Dios le respondió
Sola no eres nada, porque tu esencia no es ser ola, sino que es ser mar. Celia Gladys López- HISTORIA Y UNIVERSIDAD La propuesta historiográfica de HaD , sencilla y magistralmente
enunciada en 1993 por su creador, el Dr. Carlos Barros, desde Santiago
de Compostela, ha demostrado, en estos nueve años de vida, la
contundencia y fecundidad que solo pueden tener el trabajo encarado con
solidez de conocimientos y coherencia profesional. Ahora bien, y
teniendo en cuenta cuanto aquí se ha dicho, que significativamente
resume lo que HaD nos sugiere, exhibe y propone, QUE HA TRAIDO DE NUEVO,
en nuestro campo específico- tan amplio y variado- el de LA HISTORIA-
para la UNIVERSIDAD- ? y cómo puede aplicarse en ella dentro de este
traumático cintexto de crisis que nos ha tocado enfrentar? EN PRIMER LUGAR xonsideramos que toda iniciativa innovadora, y ESTA
LO ES- `pr el solo hecho de haber sacudido el polvo de viejos conceptos
y estructuras y haber hecho enarcar sus cejas a los escépticos, ya
supone en sí misma un inicio de actividad intelectual necesaria y
benéfica para la comunidad educativa que acepta su análisis y
discusión. EN SEGUNDO LUGAR, si además de provocar cambios en superficie,
promueve los mismos en profundidad, esa iniciativa POR HABER SIDO
CONCEBIDA CON OPTIMISMO Y EN EL MARCO DE UNA SERENA REFLECION, irá
prendiendo lentamente, pero con firmeza en todos los ámbitos adonde
llegue su mensaje. En efecto, lo que en un principio asomó como una llamita encendida
en algunos claustros, no muchos, fue expandiéndose con inusitado vigor
hasta abarcar. sobre todo en este año académico, un nutrido caudal de
institutos, universidades y grupos de estudio que pronueven, analizan y
difunden los principios, propuestas y enunciados de HaD, especialmente
de su ya famoso MANIFIESTO, concretando con ello la transformación de
las ideas y la construcción de una nueva historiografía, .ARMONICA CON
LOS TIEMPOS QUE SE VIVEN Y AFIRMADA CON FUERZA EN LA GLOBALIDAD. EN TERCER LUGAR, pero no por ello menos importante, la estrategia de
trabajo seleccionada y estructurada, esencialmente virtual, aunque sin
dejar de lado lo presencial, sumerge a los hachedeístas en la vorágine
de la WEB, posibilitando, desde tu lugar, estar en contacto con el
mundo, con los colegas que tienen las mismas preguntas sin respuestas,
con los que igualmente sufren la profesión pero al mismo tiempo la
aman, en fin, con todos quienes hemos abrazado, o estén por hacerlo,
esta fantástica forma de trabajar, soñar y crear. AHORA BIEN, cómo te las ingenias para que todo esto sea vivenciado,
aprovechado y potenciado por tus alumnos, en un mundo donde falta el
servicio de Internet, o está siempre en peligro de ser cortado?.
Formando una red solidaria que aprovecha los servicios privados que
generosamente brindan docentes y alumnos, deseosos de no perder de vista
los beneficios cientídicos y profesionales que HaD proporciona. La experiencia nos ha demostrado que ello se ha transformado en una
catarata multiplicadora de ideas, confrontaciones, sugerencias,
discusiones, en fin, VIDA., y el aire que respiramos, renovado
cotidianamente, está siempre abierto a lo que viene, pero con plena
conciencia de que su análisis no borra ni descarta lo que ya llegó. Por último, y ya desde mi rol de docente, rescato en seis palabras
lo HaD significa y demuestra y ellas son PLURALISMO---COMPROMISO----RESPONSABILIDAD---PRAGMATISMO---ORIGINALIDAD----INNOVACION----- Cada una de ellas puede encontrarse em los textos de HaD, integrando
un panorama historiográfico que ha sabido interpretar su tiempo y
encontrara respuestas a sus cuestionamientos- Sara
del Rosario Mentasti Desde
la Historia recuperar la innovación Entusiasmo y
compromiso del historiador
*Apreciaciones* Hoy
la ciencia histórica nos convoca a un nuevo paradigma que recobre el
prestigio académico y social de la innovación en los métodos y de los
temas, en las preguntas y en las respuestas, es decir en la originalidad
de las investigaciones históricas. Apostamos a una historiografía que
mire hacia delante y que devuelva al oficio de historiador el entusiasmo
por la renovación y por los compromisos historiográficos. En una
sociedad sujeta a una profunda transformación, prestemos atención a
las necesidades científicas y culturales, sociales y políticas.[1] Historia
a debate nos invita a una mayor unidad de la teoría y la práctica, a
una mayor coherencia entre lo que se dice historiográficamente, y lo
que se hace, empíricamente. (Manifiesto de Historia a debate, Teoría
XIII) El
futuro está abierto. Es nuestra responsabilidad ayudar a que los
sujetos de la historia construyan mundos futuros que garanticen una vida
libre y pacífica, plena y creativa, a los hombres y mujeres de todas
las razas y naciones. (XIV Fines de la historia) [1]
Instituto de
Investigaciones Históricas de Entre Ríos Universidad Autónoma de
Entre Ríos, Hablemos de Historia. Cuestiones teóricas y metodológicas
de la historia, Paraná, De. De Entre Ríos, N°1, Octubre de 2001,
pág. 117 [2]
Fontana,
Josep, La historia después de la historia. Reflexiones acerca de la
situación actual de la ciencia histórica, Barcelona, Crítica,
1992, pág. 126 [3]
Ibídem [4]
Ibídem, p.
p. 144 - 145 [5]
Ibídem,
pág. 146 Alejandro
Bernasconi La
línea de investigación en la que vengo trabajando y que se publicara
el año pasado en la Revista Cambios y Continuidades intenta ver los
diversos caminos mediante los cuales se construye la memoria histórica.
Es claro que nuestra disciplina no ha dejado de reflexionar sobre como
operan ideológicamente los diversos discursos historiográficos. Sin
embargo, predomina una tendencia a no contemplar como inciden en la
constitución de la memoria histórica de una comunidad otros discursos
sobre el pasado y como la Historia se combina con ellos. En este
sentido, el desafío a emprender, pasa por comenzar a desarmar una trama
compleja en la que, a riesgo de cometer omisiones y caer en nuevas
simplificaciones, queremos armar una propuesta de modelo teórico para
su análisis e intentar instalar la discusión. La intención no es
organizar una serie de conceptos finales, articulados e inamovibles. En
definitiva la idea es poner en marcha una reflexión sobre los lugares
desde donde los hombres y mujeres encuentran y asignan sentidos al
pasado y como la disciplina histórica interviene en la constitución de
esas matrices. La
Conciencia Histórica, entendida como conciencia de la temporalidad
existe sin necesidad de que haya una disciplina que la construya, es
decir, las sociedades han tenido (desde el clan), tienen y tendrán
Conciencia Histórica exista o no la ciencia histórica. Es más, es
bastante claro que en la conformación de la Conciencia Histórica de
nuestro jóvenes intervienen otros constructores de sentidos y
representaciones y no necesariamente la Historia. Sin dudas, lo que
aporta la disciplina se acerca más a lo que era la Historia liberal
positivista de principios de siglo, instalada como parte del “sentido
común” desde la enseñanza en la escuela hasta la actualidad, que las
actuales propuestas de la ciencia histórica. Además no necesariamente
es la Historia la que tiene el monopolio científico en la construcción
de esa conciencia, también la antropología, la sociología, la economía,
o disciplinas escolares como Formación Cívica, Formación ética,
etc.. Esto también es parte del debate que debemos plantearnos con más
sinceridad y profundidad respecto de la validez o no de la fragmentación
de la realidad social en disciplinas. Sin embargo es obvio que el
compromiso “madre” en la construcción de la Conciencia Histórica
Crítica lo tiene la Historia. Estas
formas de pensar y pensarse en la sociedad, y en el devenir de esa
sociedad se instalan y coexisten en nuestras vidas cotidianas. Coexisten
y son parte de las experiencias de los sujetos. Conciencia histórica y
experiencias de vida conviven. El problema es que la cotidianeidad va
reproduciendo las desigualdades e injusticias del sistema socioeconómico
en que vivimos. La forma que adquiere la Conciencia Histórica en este
contexto tiende a naturalizar la realidad social, la automatiza, y paradójicamente
impide pensarla como construida históricamente. Esta es la urgencia de
revisar cómo se construye esta conciencia y cómo aporta la Historia a
su conformación.. Vamos
a definir la Memoria Histórica como las representaciones mentales y
valoraciones que, en el imaginario colectivo de una comunidad, contienen
las versiones sobre el pasado de ese colectivo. Encierran las bases que
explican el presente en movimiento desde el pasado. La Memoria Histórica
en esta perspectiva que queremos proponer es un elemento constitutivo de
la Conciencia Histórica. En igual sentido que lo planteáramos
anteriormente la Historia ni siquiera tiene un claro monopolio de esta
parcela de la Conciencia Histórica. 1.
Líneas teóricas ¿Cómo
se construye esta memoria?. La idea es proponer algunas reflexiones teóricas
que hagan operativos los conceptos de manera tal que podamos comenzar
trasladarlos al campo de la investigación y, en el camino irlos
repensando. Prefiero sólo plantearlas como “lineamientos” en el
sentido de proponer ejes de discusión pero sobre los que aún no estoy
convencido de su validez o
Los discursos del
poder dominante sobre el pasado, elaborados y difundidos desde las élites
dominantes, sus intelectuales y los medios culturales de dominación que
controlan la producción, circulación y distribución del capital simbólico.
o
Los discursos
eruditos-académicos sobre el pasado, producidos por profesionales
preparados para la investigación histórica y que pueden o no hallarse
cooptados en todo o en parte por el discurso instalado desde el poder
por las élites dominantes. o
Los discursos
populares sobre el pasado, sostenidos -aunque no exclusivamente- en el
relato oral y que se mueve entre generaciones y horizontalmente a. En principio
ninguno de estos es un todo homogéneo, cerrado y coherente. b. En segundo
lugar estos tres discursos interactúan negándose silenciosa o explícitamente.
Se comportan entre sí dialécticamente, porque la tensión que subyace
en ellos es a contradecirse. c.
En tercera instancia podemos sostener que, junto a la contradicción, la
otra característica esta dada por las relaciones de dominación que se
establecen entre ellos. Todo discurso tiende a dominar al otro y de
hecho generalmente lo termina silenciando, devaluándolo epistemológicamente,
o apoderándose del espacio propio y original en el que surge y se mueve
cada una de estas versiones sobre el pasado. Desde la teoría podríamos
hacer variadas y llamativas combinaciones. d.
Es en la praxis de articulación de esas tensiones el lugar donde se
define la Memoria de una comunidad, pero también donde se delimita la
Contramemoria. Sería una simplificación excesiva y apresurada creer
que la Memoria de una comunidad es cooptada sólo por los discursos del
poder y que la Contramemoria se construya sólo desde el relato histórico
popular. Lo que sí es claro es que : §
que la Memoria de
una comunidad, producto de las relaciones de dominación culturales e
ideológicas, tiende a ser hegemonizada por el primero de los discursos; §
que
la Contramemoria habilita un espacio más claro para la resistencia, la
transformación y la confrontación, pero no necesariamente escapa a las
matrices estructurales dentro de las cuales se puede debatir y repensar
el pasado; §
que la Histórica
no tiene el monopolio constitutivo de la Memoria Histórica, y hasta
podríamos dudar bastante que los ámbitos oficiales y formales de
apropiación, transmisión y construcción de esta memoria, por ejemplo
la escuela, sean realmente portadores de su discurso. e.
En tercer lugar es evidente que cada uno de estos discursos se mueve con
diferentes ritmos. La capacidad de dinamizar los contenidos del propio
discurso es mucho más lenta en los relatos populares sobre el pasado,
que en los discursos de las élites dominantes y aún mucho más lenta
que en la investigación histórica. Esto nos lleva directamente al
punto: f. Los contenidos
sobre los que se mueven también son diferentes: §
Los discursos del
poder dominante sobre el pasado tienden a ser estructurantes, profundos
sientan matrices que fijan los límites dentro de los cuales el pasado
es pensado. §
Los discursos
producidos por la Historia tienden a moverse sobre esas bases
estructurales. Combinan procesos y acontecimientos, insisten en el
cambio o en la permanencia, cuestionan, replantean, según las escuelas,
corrientes, modas, etcéteras historiográficos. Pero sólo a veces
rompen las matrices. La ciencia histórica garantiza el espacio más
serio de construcción de conocimientos sobre ese pasado, el que todos
reivindicamos como válido, pero lo que no garantiza es su independencia
de las relaciones de dominación dentro de la sociedad. Generalmente, la
mirada “profesionalizante” tiene más que ver con la ubicación y
conciencia de clase que con los soportes científicos, aunque nos cueste
darnos cuenta. §
Los relatos
populares sobre el pasado se mueven fundamentalmente sobre el
acontecimiento, hilvanando hechos que generalmente se apoyan en las
matrices primeras y que tardan en contrastarse y modificarse con la dinámica
de reinterpretaciones que hace el discurso de la ciencia. 2.
Pistas para buscar la memoria Es
posible buscar estos vertientes en la conformación de la memoria desde
tres lugares: §
Los sujetos. El tema es desde dónde abordamos al sujeto.
Uno de los puntos mas profundos a desentrañar es la combinación entre
memoria histórica, clases sociales y conciencia de clase. Es obvio los
que discursos del poder dominante expresan más claramente la conciencia
de clase, en el segundo es más difuso y en el tercero sería un grueso
error creer que se exprese como conciencia de clase. En otros términos
podríamos decir que los discursos populares sobre el pasado a la vez
que expresan una imagen del pasado desde los dominados y excluidos, no
contienen la idea de ser dominados ni se expresan necesariamente contra
los dominadores. Habría que combinar esta trama, con otros ámbitos de
construcción de identidad de los sujetos en los que estos viven sus
experiencias cotidianas, particularmente el género, el universo
religioso y las identidades culturales. Además habría que articular
estas variables amplias con variables más concretas. ¿Cómo
piensa se representa su pasado la niña en la zafra?, ¿y el adulto
inmigrante de las quintas bonaerenses?, ¿y el militante social por los
derechos humanos porteño?,
¿y el obrero fabril jubilado de Rosario?... §
Los lugares y caminos de producción y circulación de la
memoria. Espacios por los que los discursos circulan y se transmiten:
los medios de comunicación, las publicaciones científicas, los textos
escolares y los docentes, el teatro, el cine, las narraciones, la
catequesis, los relatos orales. §
Las propias
representaciones. Otra opción es ubicarse directamente en las
representaciones, saberes, valorizaciones sobre el pasado y comenzar a
desarmarlas. Investigar la
memoria histórica enriqueciendo estas líneas teóricas y avanzando en
algunos trabajos de campo pueden abrirnos un rico espacio de comprensión
para entender las formas en que se manifiesta una conciencia histórica
a la que le cuesta desnaturalizar la realidad social, la cotidianeidad
de la vida de sujetos, tomar la historia por las astas y comenzar a
transformarla. Nidia Pérez Campos Cuando planteamos la problemática epistemológica no podemos dejar de
remitirnos a su primigenia etimología a la innata curiosidad por saber,el
pensamiento humano enfrenta otra cuestión distinguir lo verdadero de lo
falso, lo que acepta y es reconocido como científico y lo que no lo es. Así, "episteme" y "doxa" identificarán el
incipiente problema de la demarcación de conocimientos y saberes. En una primera actitud, diversas cosmovisiones intentan la explicación
del proceso, con argumentos racionales y/ o teológicos. Pero el espíritu
humano no se conforma y apelará a lo que aparece como un salvavidas el
método. Este proceder será el más importante criterio para distinguir lo
uno de lo otro. De este modo, la observación, descripción y deducción darán lugar a
lo que se presenta como científico la experimentación, el registro de
datos, la comprobación y la demostración, sellando así un camino que
encuentra su punto culminante en la formulación de leyes y teorías.
"Lo científico" está así caracterizado y lo que escapa a este
molde es la no ciencia, la no verdad, lo irracional. Pero el molde queda chico, desborda de inquietudes y problemas y el siglo
XX encarará la tarea de explicar el proceso del conocimiento, el proceso de
la ciencia. Así, la Epistemología será la encargada de enunciar los
nuevos criterios de demarcación . Y la comunidad científica estalla. ¿Es
posible plantear de unívoca forma la patente o categoría de científico? Popper y su confianza en el método como garantía de cientificidad. Kuhn y el acuerdo de la comunidad científica para encarar crisis y
revoluciones. Fayerabend y su todo vale para romper el corset que desde fuera,
condiciona al investigador. Lakatos y la protección al "núcleo duro" enmarcado en
programas de investigación. Pero no podemos ignorar que el sello de científico está dado por la
ciencia que así se estructura la Física. Las demás acomodan o intentan
hacerlo para no quedar fuera de la demarcación. ¿Y las Ciencias Humanas? Particularmente la Historia? El "método
científico" por antonomasia no logra abarcar el profundo ámbito de
las humanidades porque sus reglas son, en algunos casos, inaplicables
(experimentación, comprobación) pero el impulso de constituirse en
conocimiento real,lleva a plantearse otros caminos posibles sin perder la
característica fundamental el rigor , la rigurosidad y seriedad que la
investigación requiere. Entonces es necesario fundamentar y defender un paradigma que contenga y
permita el desarrollo de su esencia. Así la Historia va perfilando modos y modelos para explicar los
procesos, temas y problemas de su incumbencia (positivista, marxista,
annalista, microhistoria...) Ya en el siglo XXI HISTORIA A DEBATE nos abre un panorama amplio en su
expectativa, rico en posibilidades y profundo en su intención el diálogo,
el intercambio de ideas y la inquietud para crecer y aportar en un ámbito
que hoy nos convoca para el trabajo y la innovación superadora. |