Dan a conocer en la UNAM su manifiesto y las actas
del segundo congreso del grupo
Historia a Debate apuesta por una globalización
incluyente: Berenzon
Plantean cambiar la acumulación de datos por el
compromiso social más allá del marxismo
Somos
la primera propuesta historiográfica del siglo XXI por medio
de Internet, adelanta
CESAR
GÜEMES
El hecho
de ser incluyentes nos vuelve menos vulnerables. Por eso es
que no hay manera, al menos no una sencilla, de rebatir los
planteamientos de la nueva forma de entender el pasado y el
presente que desde hace casi 10 años propone el grupo Historia
a Debate. Conformado por 3 mil participantes de varios países,
la corriente historiográfica dará a conocer hoy su manifiesto,
signado hasta ahora por cerca de 400 firmantes, más los tres
volúmenes que conforman las actas del segundo Congreso de
Historia a Debate.
Enrique
Florescano, Norma de los Ríos, Guillermo Turner, Antonio
García de León y Boris Berenzon se reúnen hoy a las 11 horas
en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UNAM para presentar los documentos señalados y continuar con
la propuesta que, por cierto, está disponible en el sitio
www.h-debate.com de Internet.
Erótica
de la historia
Berenzon,
autor de Sutilezas de la memoria (ensayos históricos),
publicado recientemente por la Universidad Pedagógica
Nacional, define en su cubículo de la UNAM, donde es profesor
de tiempo completo, los alcances de la propuesta: ''Sin duda
alguna lo más importante es que Historia a Debate se ha
convertido en una red y un taller de trabajo en el que se
busca, más que admirar una escuela, rebasar las propuestas que
hicieron el positivismo, el neopositivismo, la historia de los
anales y la lectura hecha por la posmodernidad".
-Es un
rompimiento necesario, desde luego.
-Creemos
que el primer avance consiste en recobrar una ciencia
histórica con sujeto. Esto es: constituimos un foro en el cual
de manera cotidiana se discuten los grandes temas de la
historiografía, del cómo hacer historia. Por ejemplo, tener
los acuerdos mínimos, como se señala en el manifiesto, de lo
que será el nuevo paradigma de la historia: un sujeto
histórico con subjetividad, un relevo generacional, una
historiografía sin ataduras, dejar a la familia de eruditos,
cambiar la acumulación de datos por el compromiso social
rebasando técnicamente lo que el marxismo proponía.
''Los
historiadores ya no podemos ser ese espíritu erudito que
habita en su torre de Babel, para convertirnos en seres
pragmáticos que actuamos sobre el acontecer. Rompemos con el
viejo lema que tenían algunas escuelas de 'observar el pasado
para entender el presente'; nosotros vamos más allá:
entendemos el pasado y nos damos cuenta que la historia es una
construcción. El historiador Edmundo O'Gorman decía, en una
hermosa frase, que la historia es una mujer. A eso nosotros le
aumentaríamos lo siguiente: es como una mujer voluptuosa y
sensual que a todos nos dice que sí, por eso depende de la
interpretación. Es decir, cuando entendamos que la historia es
una construcción y no una búsqueda de la verdad, le quitaremos
a la disciplina esa enorme loza que carga. La historia es una
pasión, por eso lo que el manifiesto busca en el fondo es
hablar de una 'erótica de la historia', una pasión por el
pasado."
-La
propuesta es muy tentadora para académicos y lectores. Luego
de casi 10 años de trabajos, ¿cuál es el censo de
participantes en Historia a Debate?
-Han
participado de 2 mil a 3 mil personas. Es un trabajo dividido
en dos partes. La teórica, que se llama como la red y, la
otra, que llamamos Historia inmediata, en la que se discuten
problemas cotidianos, como la pasada huelga de la UNAM, la
problemática chiapaneca o lo que sucede con Hugo Chávez. En
este segundo rubro tratamos de poner en práctica lo que se
conoce como la historia inmediata. Entre las dos partes hemos
llegado a tener el número de participantes que señalo. En
cuanto al número de historiadores que han suscrito el
manifiesto, somos 400. De ellos, 60 somos mexicanos. En la
lista inicial participábamos sólo cinco, así que crecimos
dentro y fuera de la red.
-Historia
a Debate está disponible en Internet. ¿Cómo acelera este medio
un proceso de suyo pausado como es conformar una nueva
corriente historiográfica?
-Eso es
fundamental: creemos que se puede hablar de una historia
globalizada que incluya los intereses de las minorías. Vayamos
con cuidado: estamos en favor de una globalización incluyente.
Somos la primera propuesta historiográfica que se hace en el
siglo XXI vía Internet. Desde luego habrá historiadores
globalifóbicos que nos critiquen por ello, pero lo cierto es
que usamos a Internet, digamos, para bien.
Debate
sin exclusiones
-Hoy dan a
conocer el manifiesto y las actas del segundo Congreso de
Historia a Debate. ¿Qué puede esperar quien venga a Filosofía
y Letras a acompañarlos?
-Por lo
pronto, el hecho de que el manifiesto no había sido publicado
en México hasta ahora. Luego, el segundo congreso fue muy
importante porque consolidó la revisión de viejos y nuevos
temas que se venían tratando. Por ejemplo, se habló de la
historia cultural, historia del sicoanálisis y de problemas
como qué es la historia light que de pronto aparece
como algo muy novedoso. En otro tipo de asuntos, se revisó en
ese congreso el papel de la objetividad frente a la
subjetividad y nos llevamos la sorpresa de que los franceses
transitan de uno a otro renglón en la propia cátedra Michel
Foucault. Vamos, la gran posibilidad que le vemos a Historia a
Debate es que no está excluido nadie, siempre y cuando
hablemos de un debate respetuoso.
-De modo
que se dan a conocer el manifiesto y las actas.
-Sí. Son
tres volúmenes de las actas y el manifiesto con los firmantes
hasta el 26 de junio, lo cual lo convierte en el documento más
actualizado.