Presentaciones
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Actas II Congreso Internacional "Historia a Debate" y Manifiesto historiográfico |
Montevideo [8-9/11/03]
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[Nota: la presentación de
HaD en el marco del 14º Congreso de la Asociación de Profesores de
Historia del Uruguay (8-9 de noviembre de 2004) fue coordinada por el
profesor Carlos Demasi]
PRESENTACIÓN DEl MANIFIESTO EN MONTEVIDEO Como parte de la agenda del 14º Congreso de la Asociación de Profesores de Historia del Uruguay APHU, realizado en la ciudad de Montevideo durante los días 8 y 9 de noviembre de 2003, fue presentado el Manifiesto de Historia a Debate, del 11 de setiembre de 2001. La APHU reúne a profesores de Historia en la enseñanza media, algunos de los cuales se desempeñan también en la docencia universitaria y en la investigación. Realiza un congreso anual, una vez en Montevideo y otra, en alguna ciudad del interior del país, alternando el tratamiento de temas de la enseñanza de la Historia con otros de carácter conceptual o de contenidos. El 14º congregó a más de 300 profesoras y profesores. El Manifiesto fue presentado por Waldo Ansaldi (Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires), fungiendo de comentaristas las profesoras Raquel García Bouzas, María Inés Moraes, Ana Zavala y el profesor Aldo Marchesi, todos de la Universidad de la República, de Montevideo. Waldo Ansaldi expuso las 18 propuestas del Manifiesto, glosando las más importantes de ellas y realizando algunas consideraciones particulares sobre los objetivos del documento en la tarea de construcción de un nuevo paradigma historiográfico.. Raquel García Bouzas (dedicada a la Historia de las Ideas) centró su intervención en tres ejes del Manifiesto el intercambio entre la Historia y las otras Ciencias Sociales, la articulación entre la Historia y la Filosofía en la construcción del nuevo paradigma historiográfico, y la función ética de la Historia. Aldo Marchesi (un investigador de memoria e historia) comenzó con un reconocimiento de la necesidad de un cambio, de un nuevo giro en las maneras de hacer historiografía, para de inmediato plantear algunas objeciones. La primera estuvo referida a la propia idea de manifiesto, la cual, a su juicio, genera problemas. Es novedosa en el campo de la Historia (no así en el del arte); incentiva al cambio, pero no lo resuelve, tarea ésta de la producción. El gran tema es el cómo. Para ello es conveniente discutir la idea presentada por el Manifiesto respecto de cómo se hace historiografía durante las últimas décadas. En su entendimiento, es preferible hablar de "giro cultural" más que de "giro positivista y conservador", caracterizaciones éstas que cuestionó, al tiempo que destacó los méritos que se le deben reconocer a las corrientes prevalentes durante la últimas décadas del siglo XX. Se refirió, luego, a la cuestión del relevo generacional y observó que la llamada "generación del 68" es hoy gobierno en muchos casos, situación que es especialmente perceptible en las universidades públicas latinoamericanas. Abordó, también, el papel de Internet, que consideró importante, si bien puso en duda que exista en ella un campo genuinamente democrático. Concluyó expresando la esperanza de que la iniciativa de Historia a Debate produzca efectos en Uruguay y permita un debate hoy inexistente. María Inés Moraes (una especialista en Historia Económica) aclaró que su estrategia expositiva sería la de ver la historiografía uruguaya desde la perspectiva del Manifiesto de Historia a Debate. El debate sobre éste es pertinente para pensar la práctica de la historiografía y de los historiadores uruguayos, especialmente durante el período de la reinstitucionalización democrática iniciada en 1984, sin descuidar la relación entre los centros de investigación privados y la Universidad. Tomó como ejemplos la obra de algunos notables historiadores del período, en los cuales se observan interesantes pasajes al paradigma dominante. Concluyó resaltando la necesidad de contar con asociaciones científicas más que con asociaciones profesionales. Ana Zavala (cuyo campo de trabajo es la didáctica de la Historia) optó por destacar dos puntos 1) tratar de establecer un puente o una relación entre la Historiografía y la didáctica de la Historia, 2) ver esa relación desde la perspectiva del Manifiesto de Historia a Debate. Consideró relevante analizar el sentido de investigar y el sentido de enseñar Historia. A propósito de ello, se preguntó qué significa el Manifiesto para los profesores [de enseñanza media] aquí reunidos. A modo de respuesta, destacó que hay que tener en cuenta que las 18 propuestas del documento del 11 de setiembre son ejes para la discusión de lo que enseñamos, A continuación se abrió una ronda de intervenciones de los participantes del Congreso, algunas de las cuales señalaron la ausencia del cambio social un tema clásico- en los programas de Historia actuales, mientras otras destacaron la necesidad de analizar lo que están haciendo los docentes en materia de enseñanza, práctica que debería ser objeto de debates. Asimismo, algunas intervenciones cuestionaron el carácter democratizador asignado a Internet, mientras otras, mayoritarias, afirmaron, por el contrario, tal condición, junto con las innumerables ventajas que ofrece para la tarea de enseñanza y aprendizaje. Fue subrayada la importancia de la teoría, base de cualquier formación, la cual no debería ser ajena a los profesores de enseñanza media y se destacó el peso de las historias nacionales en la enseñanza. Finalmente, cada uno de los comentaristas dispusieron de un tiempo breve para expresar sus reacciones ante los comentarios vertidos por los colegas. El cierre estuvo a cargo de Waldo Ansaldi, quien retomó las principales intervenciones y las vinculó con las proposiciones del Manifiesto. La presentación del Manifiesto de Historia a Debate en la capital uruguaya, realizada en la sesión matutina del domingo 9, se extendió durante dos horas, en un cuadro de notable atención, interés y respeto por las diferentes posiciones. Los ecos se prolongaron más allá del cierre, tanto que los organizadores del Congreso abrigan la esperanza de que el encuentro pueda servir de disparador para un debate considerado crucial. Waldo Ansaldi |