Presentaciones
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III Congreso Internacional "Historia a Debate" y Manifiesto historiográfico |
Presentación en Murcia [24/5/06]
Mesa Redonda Trascripción literal de las intervenciones de Carlos Barros en la mesa redonda sobre “Qué historia enseñamos, qué historia enseñar”, que tuvo lugar en Murcia, el 24 de mayo de 2006, durante las “Jornadas de Historiografía y Didáctica de la Historia. La Historia a Debate”, organizadas por los Centros de Profesores y Recursos de la Región de Murcia, España.
NUEVO PARADIGMA EDUCATIVO A estas alturas estaréis inquietos, respondiendo a la pregunta “bueno, y visto los testimonios personales, yo creo que muy valiosos y muy representativos, ¿yo que voy a hacer?”, así estamos resolviendo esto, cada uno como profesor en la universidad, en la enseñanza media, tratamos de buscar maneras de interesar a los alumnos y de hacerlo lo mejor posible, pero yo creo que hay que cambiar la manera de plantear el problema, aquí se ha dicho en algún momento que la historia, las ciencias sociales, la enseñanza de la historia y de las ciencias sociales ha atravesado una crisis y estamos en un periodo de transición buscando alternativas, y eso es un trabajo colectivo. En cuanto a la estructura de la historia, la sesión de esta mañana ha quedado redonda porque han aparecido aquí, y no siempre de manera intencionada, las tres grandes tendencias historiográficas actuales en España, digo actuales y me refiero a la última década: HaD, la idea histórica de España y la recuperación de la memoria histórica, que Carmen lo planteó más bien como crítica a la historiografía neofranquista, en realidad lo que late debajo, y ha quedado claro, es ese movimiento internacional nacido fuera de la universidad y que cada vez está implicando más a la universidad. Sería importante que en didáctica de la historia, en didáctica de las ciencias sociales legáramos a una conclusión donde pudiéramos clasificar las distintas opciones que tenemos para enseñar la historia del siglo XXI, ese fue el título de un debate que iniciamos en 1999 en el segundo congreso y que no sé si Fran Colomer os lo enseñó hace un rato, una de las últimas contribuciones de la historia en la enseñanza media española dice: “considero que una de las grandes causas, si no la principal, que origina la necesidad de este debate en el siglo XXI es la existencia de cierta desorientación sobre la enseñanza de la historia, sobre el contenido de la misma, y más concretamente sobre el enfoque desde el que discernir los contenidos, en este sentido la pérdida de un paradigma interpretativo dificulta esta labor, la ideología liberal al decretar el fin de la historia no sólo entierra el planteamiento marxista si no que se entierra a sí misma al convertir la historia en innecesaria. Subyace al debate el saber si somos capaces de encontrar un nuevo paradigma interpretativo, una nueva utopía que cambie la visión y que haga replantearse el sentido de las cosas, el estado de la cuestión actual en la enseñanza de la historia. Es sólo formulando nuevos paradigmas como podremos entrar en un debate de profundidad respecto al tema de la enseñanza de la historia, de la larga lista de opiniones sólo hay una cosas con la que estoy en total desacuerdo, cuando se afirma la necesidad de que la historia se acercase libre de prejuicios y condicionantes sociales y políticos, creo que para ninguna ciencia es bueno alejarse o no dejarse influir o actuar desde un paradigma interpretativo, y este tiene que nacer de una ilusión de la sociedad y de un proyecto de futuro para la misma, la ciencia descarnada pienso que es estéril y la aleja de la sociedad, a parte de contribuir muy poco al conocimiento del mundo”. Esto que sirva como todos los mensajes de nuestros debates digitales, no es un trabajo muy profunda pero sí una idea muy clara de la que muchos participamos, yo me voy a referir más bien al enfoque y al método de la didáctica de la historia, no tanto a los contenidos porque debemos ser todos muy conscientes de que este es un problema que afecta a la enseñanza media y a la universitaria, a la enseñanza en España y en Europa, a la enseñanza en Europa y en América, en cualquier lugar del mundo, en este sentido es un problema general al cual debemos ir buscando soluciones generales, naturalmente plurales y muchas veces contrapuestas entre sí. A nosotros nos han solicitado, que yo recuerde, en el último tiempo en el congreso, de didáctica de la historia, desde la universidad autónoma de Monterrey, en donde intervine por videoconferencia, en Bolonia, plantear una nueva alianza entre la nueva historiografía y la nueva enseñanza de la historia (en el estado de México, en Toluca, sobre la idea de la historia en Coimbra) con este título “De la teoría de la historia a la didáctica de la historia”, y la otra aquí donde se está transformando en unas jornadas partidas, mitad historiografía actual y mitad enseñanza de la historia. Yo voy a decir hasta donde llegué y después aprenderé de lo que han dicho ya compañeros y de lo que vais a decir vosotros, nosotros tenemos bastante claro, y no hemos podido ir esta mañana punto por punto en el manifiesto historiográfico, lo tenéis ahí y lo tenéis en la página web, hemos decidido ya bastantes cosas de por dónde debe ir la escritura de la historia desde el concepto de disciplina hasta la relación con la sociedad en el siglo XXI, y es algo que vamos a revisar ya periódicamente desde esa posición historiográfica y con la propia experiencia, que aquí se ha conocido muy bien, que tenemos todos como profesores tanto en la universidad como en la enseñanza media, lo primero que hay que abordar son las orientaciones de Bolonia, de la declaración de Bolonia de 1999, donde nos plantean la necesidad de avanzar, de enseñar de una nueva forma, ellos dicen siguiendo el nuevo paradigma educativo, claro, nos ha gustado mucho el término pero nos hemos encontrado, sin relación ninguna con esto, con la misma terminología que utilizamos en HaD, un nuevo paradigma historiográfico, esto tiene más influencia en las universidades de América latina que en España, pero es un interruptor para el debate muy interesante para construir un nuevo paradigma educativo, probablemente en España y en Europa adquiera contenidos distintos a los que provienen del mundo académico anglosajón, de momento la UE lo ha elegido como referencia para la reforma de la enseñanza superior en Europa y ha generado una honda reacción de profesores, en HaD como siempre hemos difundido el manifiesto de protesta diciendo que cambiar los saberes por las competencias ya incluidas competencias y competitividad entre los valores fundamentales de la nueva enseñanza superior en Europa pues se coloca aunque sea la enseñanza al servicio del mercado, analizado en detalle, yo que soy de los que me apunto a la crítica habitualmente, me parece que no siempre es así, porque en la declaración de Bolonia, estamos estudiando en la universidad los nuevos contenidos, los nuevos ciclos etcétera, también se habla de formar en habilidades y en competencias para la investigación, para las humanidades. ¿Qué es el nuevo paradigma educativo que nos viene del mundo anglosajón y en qué podemos transformarlo en función de nuestra experiencia? en resumen dos cosas, más tecnologías y más comunidad académica, nuevas tecnologías, eso es obvio: introducir Internet, multimedia en el mundo de la enseñanza, favorecer la enseñanza a distancia, enseñar, para eso es necesaria infraestructura, la informática para enseñar a los alumnos de manera autodidáctica a buscar información, pero yo creo que eso no es suficiente y que hay que fomentar para no quedarse en la competitividad, en la individualidad, en el autodidactismo cerrado, ara ir eliminando los propios conceptos de escuelas, hay que animar a los propios profesores a integrarse en comunidades digitales y a los propios alumnos a integrarse asimismo en comunidades y por lo tanto fomentar el uso de las tecnologías en la enseñanza, en este caso en la enseñanza media, en algo interactivo lo cual rompe la idea de la competitividad y la sustituye por la idea de la colectividad, es decir, aprender, y creo que es un debate aceptado ya por muchos a nivel internacional, aprender con los demás, interactivamente, participando en los debates, generando consenso desde la escuela primaria, no quedarse en el piso meramente técnico de las nuevas tecnologías para poder usar como quien usa pues el correo postal o los libros para informarse, ir más allá, esa es la crítica a la parte de las tecnologías; en la parte del aprendizaje eso que yo os estoy adelantando llegará a partir de la burocracia, no vamos a tardar si no ha llegado ahí, bien con el nombre de nuevo paradigma educativo o como un constructivismo que vuelve, y donde se dice que un profesor no puede ser un simple facilitador, se insiste mucho en un trabajo de dinámica de grupo, eso, al filo de la enseñanza superior, quiere decir que los créditos cambian y solamente una parte es docencia presencial y una gran parte ahora van a ser tutorías individuales, yo creo que es una manera de facilitar la participación de los alumnos, pero choca evidentemente con lo que es nuestra experiencia y con lo que ha sido todo lo que hemos aprendido de la nueva escuela de los años 70, es decir la necesidad de entrar en valores como ya Carmen ha explicado. A mi me inquieta que en Europa, y en general en la enseñanza en España media, primero superior, después seguramente en la enseñanza media, pues se alude a la figura del profesor en detrimento de los alumnos que tienen que buscar su propio camino, darles alternativas, sobre todo si tenemos en cuenta los problemas que tiene hoy la enseñanza –ahora sí me voy a referir a la enseñanza media específicamente-, no sólo en España y en Europa, sino también en América, incluidos los Estados Unidos, que son de tres tipos: problemas de indisciplina, de acoso entre los propios alumnos, de violencia, incluso sobre los profesores; en segundo lugar todas las consecuencias que tiene para el sistema educativo el paro, la droga, la violencia familiar y de género en la que viven inmersos esa parte de los alumnos; en tercer lugar el tema de la desmotivación que ha aparecido aquí, que vivimos en la universidad y que se vive también en enseñanza media, un profesor puramente facilitador no puede enfrentar a los alumnos a que piensen por sí mismos, porque el alumno puede pensar por sí mismo a partir de otros medios que lo educan: la televisión, una familia en crisis, el imponerse el hombre sobre la mujer, o el más fuerte, o a través de gritos o yendo a la escuela porque no queda más remedio. Yo creo que estando esto bien la comunidad de aprendizaje no elude la responsabilidad del profesor como formador, es decir, son necesarias las dos ideas a la vez, por un lado la comunidad de aprendizaje donde el alumno participe, por otro lado la educación en valores donde el profesor orienta en función de unos valores generales y cuando esos valores están en discusión naturalmente haciendo uso de la libertad de cátedra. Por lo tanto esto que viene ahora, la nueva manera de enseñar, transformar los simples saberes en habilidades es un paso que se acaba con la enseñanza memorística, de fechas en lo que toca a la historia, de un saber que entra por una oreja y se va por la otra, y se le enseña al alumno con habilidades, con capacidades, a moverse en la vida, pero al mismo tiempo presidida de valores generales para que no se crean que ser emprendedores es terminar como los que han montado el tinglado de Afinsa y Forum Filatélico, para evitar esos problemas mayores debemos empezar ya desde la escuela, igual en el respeto a la mujer, que la democracia supone la renuncia a la violencia para imponer las ideas. En este sentido yo creo que hay que trabajar con dos ideas, en HaD hemos aprendido que el nuevo paradigma no es un movimiento pendular entre lo individual, como las tutorías que nos vienen encima como en la universidad de Bolonia, y lo colectivo haciendo participar en comunidades, haciendo un trabajo colectivo en diálogo con los alumnos, por otro lado ser capaces de movernos en los dos campos al mismo tiempo: ser facilitadores y al mismo tiempo orientadores, en mi opinión ahí está el nuevo paradigma y termino con una pregunta: cada vez que entro en este tema y me planteo lo que se mueve fuera de España sobre cómo enseñar, no sólo historia, en el siglo XXI me pregunto ¿y qué pasó con (…), Pablo Freire, (…)? porque suenan muy parecidas las recetas que se nos ofrecen como nuevo paradigma educativo a lo que fue la nueva escuela y la nueva pedagogía de los años 60 y 70, y ahí es donde falta investigación, así como hay que hacer investigaciones historiográficas para construir el nuevo paradigma del siglo XXI, saber en qué nos ayudó yen qué fracasó la historiografía marxista o la escuela de Annales, hay que saber como pudo ser que habiendo sido formados los docentes en la nueva escuela, esa diera lugar a la escuela autoritaria, porque cuando hablamos de la crisis de la escuela hablamos de la vuelta de la escuela autoritaria, la vuelta del alumno díscolo, el alumno desmotivado y parte del debate de las leyes orgánicas que se han sucedido: la competitividad, si el mérito es el que sirve, los alumnos retrasados, y a mi lo único que en falta en esta alternativa, que resulta de la síntesis del nuevo paradigma educativo, con las nuevas tecnologías, la comunidad de aprendizaje, el profesor facilitador, educación en valores y que cada uno participe sobre todo a través del mundo digital es (…) para no volver a equivocarnos alguien debería estudiar por qué la nueva escuela, en la que nos formamos los que somos ya de mi edad, en algún momento entró en crisis, y por lo tanto, no hay recetas, no hay varita mágica, eso es tarea de todos y seguro que en el dialogo que viene a partir de ahora y los que os habéis apuntado en este debate interminable sobre qué historia enseñar en el siglo XXI pues iremos encontrando entre todos las soluciones, si no habrá varias tendencias y debatiremos entre nosotros. Nada más y gracias.
EL PAPEL DEL PROFESOR
Yo una de estas experiencias que tuve, se organizaron en talleres los profesores en unas jornadas de didáctica de la historia en México y yo asistí a alguno de ellos, en uno de ellos ponían una película sobre la II Guerra Mundial y después entre ellos hacía uno el papel de profesor y el otro el papel de alumno, me llamó mucho la atención pero fue interesante, quien hacía de profesor decía ¿y yo doy mi opinión?, entonces abrimos el debate porque lo que tú planteas tiene dos fases, una ordenar el debate, que haya respeto, que la gente intervenga siguiendo un orden cuando se le dé la palabra, eso es muy importante, y después haya un respeto, formal, en las formas a la persona que no coincide, eso es un problema de educar en valores democráticos en cualquier tipo de debate, pero yo creo que así como en HaD empezamos los debates muy adultos, fijamos los debates abiertos yo dudo que en la enseñanza eso sea posible y sea positivo, no se trata de defender la posición concreta de cada uno sino que el alumno sepa que el profesor tiene una posición y que es respetuosa con otras posiciones que pueda haber y que la posición propia hay que defenderla desde el punto de vista más general posible con generosidad, pero el alumno tiene que aprender a debatir y tiene que sacar conclusiones, estamos hablando de un tema del presente, si es una clase de historia hay que tratar todo desde un enfoque histórico, y desde ese punto de vista se pueden arrojar luces, yo lo que tengo, por la influencia del postmodernismo que viene de Estados Unidos, la función vieja que defendía en su momento el postmodernismo de la realidad de l actor, en este caso el actor docente, en otros casos el actor investigador, y yo eso lo temo profundamente porque el alumno necesita una orientación y debe saber que así como la sociedad es plural los profesores son plurales y a la hora de ejercer ese derecho de libertad de cátedra naturalmente hay que ejercerlo con una generosidad, yo pondría como ejemplo a Carmen González que fue muy generosa esta mañana con respecto a las posiciones historiográficas que criticó, mucho más habitual de lo que suelen ser los colegas de cátedra sobre ese tema de la Guerra Civil. En ese sentido ser muy generosos, defender la propia posición y animar a que cada uno tenga la suya que normalmente nunca es individual sino colectiva, volvemos a lo mismo, fomentar la participación pero no dimitir de la función de profesor que naturalmente tiene que estar muy filtrada, no se puede hablar con unos alumnos que están en periodo de formación de la misma manera que con los colegas o la familia, de ninguna manera se puede eludir la realidad inmediata por muy tensa y muy polémica que sea, no eludirla porque el alumno está todos los días viendo la televisión, escuchando la radio, viendo la prensa u oyendo discutir en la familia, esa es una parte, utilizar la realidad para una clase de historia, es una parte más, pero que realmente es muy atractiva porque pone en contacto la clase de historia con los acontecimientos que estamos viviendo y que muchas veces son de una gran relevancia histórica, imaginaos todo lo que pasó en España con las movilizaciones a partir del año 2002 contra la LOU, porque en la universidad que estoy fue cabeza y casi el 90% de los que estamos se movilizaron contra la LOU, pasando por la guerra de Irak, el 11-M y el 14-M y toda la crispación que se ha generado, yo soy partidario, como historiador, de no eludir a historia reciente, siempre y cuando se cumpla un mínimo de deontología profesional, de respeto mínimo, que es un problema de honestidad, no nos debe llevar a grandes discusiones de tipo epistemológico con los datos, con las fuentes y sobre todo algo que habréis oído mil veces, la (…) con respecto del otro, sea un otro de género, un otro religioso o de otra ideología, en el debate se aprende la forma ideal para participar y ahí nos toca ser moderadores y al mismo tiempo orientar, es decir, tocar la campana y dar la misa, pero no creo que haya otra solución salvo la comodidad de dejar que se nos desmadren en la clase, eso es lo que en la universidad nos puede pasar, pero vosotros podéis enfrentaros a ese problema..
ENSEÑANZA MEDIA
Estoy de acuerdo con Santi, pero está hablando del privilegio que tenemos los profesores de universidad, no los profesores de enseñanza media, que es muy distinto, yo en ese sentido siento una gran admiración porque os toca estar en la primera línea de una sociedad que está cambiando, y de pronto han accedido a la enseñanza, eso también lo notamos en la universidad, fue uno de los pocos éxitos que tuvimos los dirigentes estudiantiles del 68, que las clases populares pudieran acceder a la universidad (…) suelen ser las que trabajan más, las que están más interesadas y las llevamos mucho mejor, y además dedicamos gran parte de nuestro tiempo a la investigación, esa es la vocación fundamental que tenemos, la que tenéis vosotros es distinta, yo digo que estáis en la primera línea de una sociedad en cambio, entonces, aunque pudiéramos ponernos de acuerdo, habría bastante consenso en ese sentido, sobre cómo enseñar y saber qué decir ante las propuestas que vienen que no es igual pasar de los errores a las competencias que de los saberes a la formación de valores, son dos cosas distintas, pero bueno, se pueden hacer compatibles. Una cosas es eso y otra cosa es inplementarlo, ponerlo en práctica cuando tienes que competir con la televisión, que genera una crispación política terrible, desde la idea de la democracia y de parlamento, y tener que defender después los valores de la democracia en clase, no es fácil porque están viendo la televisión todos los días y escuchando los comentarios en casa, el problema de los medios de comunicación, el problema de las familias, los alumnos son ahora de las clases populares con situaciones muy diversas, aquí en España todavía tenemos un paro muy grande, (…) que no tenemos en la universidad. Yo creo que no es casualidad que las leyes de educación hayan fracasado independientemente del gobierno, bueno han fracasado relativamente independientemente del gobierno y han tenido muchas dificultades, yo creo que lo que pasa es que la educación es tan importante hoy que depende de lo que pase en la sociedad, quizás no hablamos suficientemente hasta qué punto el mundo está cambiando, el mundo que nos rodea entre el siglo XIX y el siglo XX, esta mañana Jaume decía que las transiciones entre guerras y entre siglos, esta transición entre siglos algunos dicen civilizatorio, cada vez estoy más convencido de que es así, además, a diferencia del siglo XX, donde la filosofía de la historia nos decía a dónde vamos, ahora no sabemos a dónde vamos, nadie lo sabe (…) el proceso de globalización, no sabíamos ni que después de la caída del muro de Berlín iba a venir el 11-S, después del 11-S no sabemos lo que va a venir, en una sociedad sin cambios, en una generación joven que nace como se dice ya con padres que han vivido una educación autoritaria –yo no – excesivamente tolerantes con los hijos, que llegan a la escuela sin la ayuda de los padres, se nos cae todo encima, toda la confusión que crean a veces los hechos diarios a través de los medios de comunicación, la falta de compromiso de las familias, todo recae en el profesor que está en la primera línea. En ese sentido hay una parte resoluble y una parte que no, la parte resoluble es poner los medios, tener una idea de cómo debemos enseñar, hacer lo que se pueda para que la sociedad vaya cambiando en el buen sentido, en España quizás no sea el país donde estemos peor, yo no sé con quien hablaba, creo que contigo, hablamos de cómo pueden ellos plantear en plan postmoderno, que el profesor quiere ser un puro facilitador en Estados Unidos, que tienen estos problemas que tenemos aquí elevados a la enésima; por tanto tenemos que ayudar a que el cambio social vaya en la dirección que tiene que ir, que la nueva generación encuentre su lugar no es fácil, la desmotivación en la universidad se nota mucho, tienen su origen en que no saben en qué trabajar, tiene que vivir hasta edades muy tardías con sus padres, decidme vosotros cómo podemos solucionar eso, quizás tratando que eso no lleve, como está pasando en otros países, a una transgresión de los valores racionales que hemos construido, aquí en España por fortuna todavía no tenemos una extrema derecha en la calle, activa, esas cosas horrendas que están sucediendo en otros países, de influencia generalizada, al principio (…) cosas que pasan en el propio Estados Unidos, todavía no vivimos en la peor sociedad en la que se podría vivir en el siglo XXI, y yo creo que en algún momento habrá que volver a hacer un monumento al maestro anónimo y ayudar desde la universidad y desde la función pública a facilitar ese papel en la enseñanza media, que además viene determinado –los que leemos a Althuser- por la edad que tenemos, el entusiasmo no se puede mantener indefinidamente, cuando las dificultades incrementan es muy difícil, uno no puede estar treinta o cuarenta años manteniendo el entusiasmo cuando además el viento viene de frente, en ese sentido yo siempre digo que nuestra generación tiene el papel de eslabón para las generaciones más jóvenes, que por lo menos hagan lo que se hizo en los años 60-70 y parte de los 80, ayudara orientar a una sociedad, y no ha ido tan mal, porque a pesar de que ahora se ven los defectos de una transición basada en el olvido en una memoria, se intenta con muy buen tino, yo creo que todo el mundo lo va a aceptar, que todo el mundo pueda tener sus recuerdos y a sus muertos bien enterrados, a pesar de eso no se hizo un mal trabajo para los que tiene mi edad, esta transición que estamos viviendo ahora que es mucho más profunda quizás requiere encontrar una forma de enseñar, una forma de servir a una sociedad y que la sociedad nos sirva. Quiero terminar con una cosa que me ha quedado pendiente y me inquieta, el tema de la falta de medios, es cierto que Juan ofrece (…) pero eso es insuficiente, son profesores de fuera que vienen aquí, organizan estas cosas, yo creo que es una maravilla lo que habéis hecho aquí en Murcia y eso toca otros temas, una de las razones por las que se pueda interesar, ya no sólo por la historia, por la vida, por el futuro a los más jóvenes es la informática, como ya ellos se han interesado sin pedirnos permiso a nadie, solamente se ha encargado Telefónica, (…) de facilitarlo a través de los móviles que lo dominan ellos y que es un mundo, eso exige tener un (…) en cada instituto sino también aulas de informática, que haya ordenadores para cada uno, pero sobre todo en casa, yo esto no lo entendía al principio porque se insistía y me parecía una búsqueda de las empresas de un mercado laboral, pero al final me he convencido de que es importante un ordenador en casa; en España también como en el caso de la LOU ha fracasado el intento del gobierno anterior y de este no se sabe todavía, para algo que en otros países no hace falta, que se incremente el número de internautas, el alumno el día que descubra que en Google poniendo una palabra lo tiene todo, el día que descubra el rincón de los vagos no os digo nada, es todo un mundo por descubrir, yo conozco casos particulares de jóvenes salidos de la droga gracias a la informática, un caso muy extremo, una combinación bueno entre el mundo de la informática y la enseñanza puede ser un buen contrapeso de los aspectos negativos que tiene la educación que reciben fuera de la escuela, en la familia, en los medios de comunicación; por lo tanto, como intentaba transmitir con toda la mejor intención Jaime (…) hay una perspectiva. (…) vamos como los viejos vaqueros hasta el final.
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