Presentaciones


 III Congreso Internacional "Historia a Debate" y Manifiesto historiográfico

Presentación en Santiago de Compostela 3 [31/1/07]


En el marco interdisciplinar del Curso de posgrado "Historia, teoría y  método de las humanidades y las ciencias sociales" de la Universidad de  Santiago de Compostela, Carlos Barros imparte un seminario de 10 horas sobre  "La sociabilidad académica en la era global ", a partir de la experiencia de  Historia a Debate.

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Día 31/1/07

Transcripción audio 2

 

Tema II: La sociabilidad académica en la era global.

 

Carlos Barros
Universidad de Santiago de Compostela

Hoy estamos disfrutando de dos innovaciones recientes, que tienen que ver con la comunicación inter-académica y que tienen que ver también con la teoría en lo que afecta al ejercicio de nuestras disciplinas. Estas dos innovaciones, recientes, sobre todo recientes en su difusión y su accesibilidad son inseparables entre sí. En el primer caso se trata de una innovación, una novedad histórica y práctica que tiene que ver con el mundo de las comunicaciones, donde nosotros, vivimos en una situación de privilegio porque la universidad es quién primero se ha beneficiado, de lo que a supuesto estos avances, pensemos en primer lugar en Internet, pero también en el mundo multimedia. De esto hemos hablado y advertido de que calificamos de tradicional determinadas formas de sociabilidad, porque pesábamos en que hay posibilidades nuevas y que estás están relacionadas con Internet, en primer lugar, aunque no solamente.

Una segunda innovación que es anterior, pero no menos importante, anterior relativamente. Es la posibilidad de una historiografía, teoría  y epistemología de las humanidades y de las ciencias sociales que vaya más haya del positivismo decimonónico, me refiero a que hay un antes y un después en la percepción y el estudio de nuestras disciplinas, a Thomas S. Kuhn, que explica que a partir de él, se ha creado la sociología de la ciencia  y aquí ya dijimos que la sociabilidad es un término sociológico aplicado a la ciencia, es decir a la propia disciplina y eso fue posible a partir de las aportaciones de Kuhn en el ámbito de la epistemología y la filosofía de la ciencia.

Por lo tanto esto me obliga explicar cuales son estas novedades, más conocidas en el campo de la sociedad de la información que en el campo puramente epistemológico. Algunos creen que es una opción personal, adherirse a los planteamientos de Kuhn y cuando yo creo que no. Creo que es una necesidad. Y en ese sentido uno de los efectos de la lentitud de la sociabilidad académica tradicional en la generación de los consensos, es que un autor para que sea un clásico tiene que haber muerto y pasar décadas de su muerte y décadas después de su muerte tendrá un reconocimiento general y entonces hoy ya, hace ya mucho, tuvieron que pasar casi un siglo para que Carlos Marx fuera considerado un clásico de las ciencias sociales, un siglo después de su muerte.

Hoy no podemos permitirnos eso hoy, porque la historia hoy va muy acelerada en el tiempo que nos toca vivir, y nosotros no nos podemos permitir el lujo de enterrar a los que aportan cosas nuevas, para que sean aceptadas universalmente. Creo que algunos se equivocan, Thomas S. Kuhn y la historia y filosofía de la ciencia postpositivista, es una necesidad para el que quiera estar al día hoy. No es una opción personal, que unos podemos asumir con más entusiasmo con menos entusiasmo, y yo soy de Kuhn, y tú eres de otro autor importante que haya aportado teorías importantes, sobre un tema u otro. En ese caso, creo que nos encontramos ante un clásico reciente, entre otras cosas, porque sino no entendemos lo que nos esta pasando como componentes de una disciplina y seguimos arrastrando el viejo positivismo decimonónimo, que nos hace impermeables a los cambios que suceden en la sociedad  y a los cambios que estamos viviendo en nuestra propia disciplina.

Dicho eso, frente al seticismo de algunos, que pueden estar oyendo y ovacionando lo que yo digo, pero también a lo mejor tengo que esperar a morirme para que entiendan que sin Kuhn, no se  entiende y comprende la evolución de nuestras disciplinas. Otros aplican  sus descubrimientos a la evolución de la sociedad y a la evolución de la historia, bueno todo es factible y toda herramienta conceptual para entender de dónde venimos y adónde vamos, pues es valida. Pero todo es un sistema de conceptos y teórico, que fue creado para estudiar la evolución de las disciplinas, fundamentalmente de las disciplinas científicas y de las disciplinas académicas, pienso que su utilidad fuera de ese ámbito es un error, mucho más cuando para la evolución de la sociedad pues tenemos otros conceptos y otros sistemas teóricos que han sido exitosos o han fracasado, pero ya veremos en que medida, en primer lugar me refiero claro, al marxismo, pero no sólo.

Entonces en ese sentido, estoy obligado que para entender, que los medios digitales de comunicación sino no se combinan con un nuevo concepto de lo que es nuestra disciplina y su devenir, pues no nos sirve de mucho para cambiar la sociabilidad académica. Es decir, para ir a la par en nuestras disciplinas de los cambios que estamos viviendo fuera de la universidad, de los cuales la universidad no puede escapar y más bien, debería ir vanguardia de esos cambios, a si ha sido otras veces a lo largo de la historia se ha ido en vanguardia de los cambios sociales, cambios culturales, en este caso de los cambios comunicacionales. Para eso necesitamos una teoría sobre la evolución de las disciplinas y eso afortunadamente esta a nuestro alcance, pero si somos capaces sobre todo de asumirlo de una manera critica. Yo soy contrario, en el caso de Thomas Kuhn o cualquier autor clásico, yo creo que Kuhn es un clásico reciente, pero clásico. Soy contrario aun seguimiento mimético, religioso de reiteración de las citas de lo que a escrito Kuhn, que en este caso además no tendría mucho sentido porque las consecuencias de sus aportaciones a la historia y filosofía de la ciencia, yo creo que han superado sus objetivos previos, él fue el primer sorprendido del impacto de sus descubrimientos, del impacto aconticimental en la evolución de las disciplinas y del estudio de la disciplinas y de sus propios descubrimientos. Pero hay que decir que siempre ha presumido que él aprendió más de la historia que de la física, para crear nuevas herramientas que nos permitan entender el funcionamiento y la evolución de las comunidades científicas.

Por lo tanto, nada de seguidísmo religioso, sino reflexión crítica, de ahí que vamos a explicar los tres conceptos fundamentales que aporta Kuhn al conocimiento de las comunidades de especialistas y sus evoluciones, pero con rectificaciones y adiciones en algunos casos bastantes severas, derivadas de nuestra propia experiencia como investigadores de la historia de la historia, como historiógrafos, sí se puede decir y también en función de nuestra propia experiencia como historiadores  porque trata con temas que son muy propios de la historia como disciplina. Me refiero a estos tres conceptos:

 

  1. Concepto de paradigma
  2. Concepto de comunidades de especialistas
  3. Concepto de revolución científica

En ambos casos estos tres términos que es posible que otros autores antes lo hubieran utilizado  adquieren a partir de Kuhn nuevas acepciones en el caso de la palabra paradigma es superevidente.  Paradigma todavía hoy en los diccionarios es sinónimo de ejemplo, modelo o ejemplar en todos los diccionarios, sin embargo para Kuhn es: “Conjunto de valores y creencias que compacten una comunidad de especialistas”. Por lo tanto eso nos lleva más al concepto historiográfico de mentalidades de creencias y se trata de una segunda acepción propia de la filosofía postpositivista de la ciencia, que insisto que no esta en los diccionarios habituales, sí esta en los diccionarios en Internet, donde aparece esta acepción kuniana derivada de la historia y la filosofía de la ciencia, que es la que nosotros aplicamos fundamentalmente. A Kuhn se le ha criticado, a veces pasa que un autor de gran impacto, parece que es más criticado por lo que se escribe sobre él, que seguido. Es uno de los síntomas de los reflejos del enorme impacto y la enorme influencia que esta ejerciendo. En esto se dan los dos extremos. Autores que se siguen de una manera religiosa, herméticamente sin críticas ninguna que es lo peor que le puede pasar a ese autor y a su legado, y autores que solamente criticados, lo cual es entre esos dos extremos, lo cual esto segundo no crean que es tan más malo. Porque todo el mundo lo ha leído, lo ha criticado, porque al final lo que queda como precipitado es sus aportaciones, porque sus críticos y lo que han dicho quedan por lo general suelen desaparecer del escenario y lo que queda como precipitado es su aportación, lo cual no es bueno porque debería quedar para el futuro lo que ha aportado y la aportación de sus propios críticos.

Pero bueno cuando los debates se dan así de una manera extrema, no siempre existe así una síntesis que es un poco lo queremos hacer sobre la reflexión de Kuhn  concretamente en Historia a Debate de hecho algunos hablan que ellos son críticos con un Kuhn pero no con el que aplicamos en Historia a Debate o Kuhn-Barro como dicen a veces que aplico ya de una manera más individual yo, con la ventaja que podemos ofrecer como resultado la expansión de Historia a Debate como resultado de aplicación de estos conceptos de paradigma, comunidad y cambios de paradigmas, extraídos de Kuhn de una manera bastante alterada en mi opinión en el sentido positivo.

Por lo tanto el concepto de paradigma, son dos cosas. Es paradigma como modelo, que es lenguaje diario, coloquial. También, se puede y debe emplear en el estudio de las disciplinas, es decir paradigma en singular diríamos como modelo, en el caso de la física decía Kuhn que eso se refiere al modo de resolver los problemas y para historiografía para mí sería, una obra maestra de un autor importante de una corriente historiográfica importante, esto sería un paradigma en singular el paradigma en el sentido de modelo, de ejemplo, de referencia. Pero si se redujera eso el término de paradigma sino no introdujéramos la acepción inventada por Kuhn no estaríamos aquí hablando de eso, porque eso podríamos si fuera para utilizar el término de paradigma que aparece en el sentido del diccionario clásico pues lo utilizaríamos como sinónimo como ejemplo, de modelo, de referencia, en caso nuestro de obras clásica y nada más.

Si estamos aquí y estamos hablando del tema es porque él se refiere a como paradigma a esos elementos de metodología, teoría y reglas del juego que un momento dado sirven para organizar una comunidad de especialistas, claro que hay paradigmas hegemónicos y puede haber paradigmas no hegemónicos. La rectificación que hacemos en el caso de esto es que siendo la acepción de Kuhn una acepción plural, creo que no se debería emplear exclusivamente la acepción singular, paradigma en singular de ahí que yo soy más partidario de utilizar la acepción de paradigma común y paradigma compartidos. Porque sino se crea una confusión entre la acepción vieja de la palabra de paradigma y lo que estamos diciendo como contenido nuevo a partir de Kuhn.

Además, esa confusión se agrava en el caso de los colegas de mi generación, que es la generación del 68, que decepcionados, después de haber abrazado a veces posiciones políticas, pero sobretodo, también intelectuales  de tipo dogmáticos, cerrados, estructuralista. En mí caso no fue tanto, pero también, digo en cuanto a las razones, pero también participe de ese encantamiento y de ese desencantamiento, donde después algunos han derivado hacia posiciones que yo llamaría postmodernas de una manera de defender un nuevo paradigma la postmodernidad, por lo menos en el ámbito latino, es decir que no debe haber paradigmas, para proponer el suyo, que fundamentalmente esta muy bien definido, y fundamentalmente nos afecta  como fragmentación, descompromiso, etc. Y eso pasa en muchos ámbitos y el postmodernismo en eso se benefia de la ecuación que algunos establecen contra el concepto de paradigma que nos ofertado Kuhn entre paradigma y teoría cerrada, paradigma y dogma. Esto es una cosa que más que tiene que ver con la experiencia de gente mi generación más que desde luego con la acepción kuniana de concepto de paradigma como consenso. Incluso yo diría que contradice la definición inicial de paradigma en los diccionarios como modelo y ejemplo. Un modelo no tiene que ser cerrado y el ejemplo no tiene porque ser un ejemplo coactivo que se imponga jerárquicamente  y menos que lo imponga el estado en el ámbito académico, intelectual y de las ciencias sociales. Por lo tanto esta experiencia de mi generación que les cuesta trabajo imaginar el paradigma como consenso, nos obliga más si cabe a añadir a la palabra de paradigma para su aplicación a una disciplina humanística o una disciplina de ciencias sociales, añadir la palabra común o la palabra de paradigmas compartidos. Lo que pasa que un paradigma común puede estar hecho de paradigmas singulares y otro remitir a ejemplos concretos, etc. Lo que nos interesa el paradigma como consenso, tácitamente generado en una comunidad para garantizar su funcionamiento como comunidad científica.

Para los que hemos sido formados en nuestra tierna juventud en el marxismo, recordar que ya Antonio Gramsci, ha creado el concepto de hegemonía, separando el consenso de la fuerza. Esto más bien nos remite al consenso y a la hegemonía, que a la fuerza, a la imposición o el dogma y son razón. Debería ser innecesaria esta coletilla, pero yo que sé en que terreno me muevo, no lo digo por vosotros que sois jóvenes que se han formado en los ochenta y los noventa, pero los que somos deudores de los  años sesenta y setenta, y que estamos muy orgullosos de ello, que tenemos que cargar con todo lo positivo y con todo lo negativo de esa época gloriosa para nuestras universidades. Conseguir una cuota de influencia en la sociedad y en el cambio social, que hasta ahora no se ha vuelto a conseguir, por lo tanto sigue siendo un paradigma singular para la evolución sobretodo de la universidad como un organismo vivo, pero esto no quiere decir que ese orgullo no implique crítica o sobretodo autocrítica y la autocrítica va en ese sentido de aprovechar el concepto de paradigma como mentalidad, como consenso, como hegemonía para contrarrestar las viejas tendencias a la esterilidad dogmática y entender como explica muy bien Kuhn que una comunidad de especialistas lo que comparten no es una teoría, porque no todos piensan iguales, porque piensan diferentes, y sin embargo sobre la base de consensos  que por su flexibilidad hacen muy operativa nuestras disciplinas.

Cuando hablamos de las formas de sociabilidad es que tienen que darse cuenta que los paradigmas hegemónicos, mayoritarios y minoritarios se forman a través de esos hilos, muchas veces son invisibles que mueven las asociaciones, las revistas, congresos, los intercambios y las múltiples relaciones, que siendo a menudo difícilmente identificables y difícilmente seguirles. Sin embargo sus resultados son muy operativos. Porque las disciplinas funcionaron a lo largo de siglo XX, aceptablemente bien, con mucha eficacia y sobre todo en el campo en que nosotros nos movemos, humanidades y ciencias sociales, que se transformaron en unas disciplinas fundamentales en la universidad del siglo XX en prácticamente todas las universidades del mundo, gracias a los paradigmas que los alimentaron, tanto paradigmas de docencia, como paradigmas de investigación que es el lo que nos interesa aquí, conectados naturalmente con la sociedad.

El segundo concepto aportado por Kuhn es la comunidad de especialistas. Una comunidad de especialistas vinculada al mundo de la investigación, que nos permite hacer sociología de las disciplinas, sociología de las ciencias, porque en definitiva estamos hablando de una comunidad que se organiza de una manera tacita y no a la propia estructura académica. Para Kuhn, la verdad surgida de la empiria pasa por la decisión final de la comunidad de especialistas, por lo tanto le concede a la comunidad de especialistas, el papel de instancia decisoria de lo que es verdad o no lo es en un momento dado en el funcionamiento de una disciplina a la hora de propagarse y ser aceptado por el resto de los colegas los resultados de una investigación o de aceptarse o rechazarse determinado paradigma metodológico, teórico, etc. Esto es un cambio realmente muy importante, porque rompe con  la visión positivista, neopositivista, hay que recordar que Karl Popper es el fundador de la filosofía de la ciencia a mediados del siglo XX y al mismo tiempo el definidor y propagador de  un positivismo puesto al día, en el siglo XX lo que podemos llamar neopositivismo, aunque ese término también se utiliza para otros enfoques más vinculado con el positivismo lingüístico, etc.

Para ciencia sociales, ese neopositivismo del método hipotético deductivo de Popper, que remitía a resultado de la empiria para definir lo que es verdad y lo que no lo es en ciencia, eso queda trastocado de una manera radical con la aportación de Kuhn que no es de la empiria donde surja la verdad de una manera definitiva sino de la propia capacidad decisoria de la comunidad de especialista. Lo cual no quiere decir que la disciplina no tenga que ser empírica sino simplemente que un resultado empírico puede ser sajado por la comunidad de especialistas y al mismo tiempo, una propuesta teórica aunque se vea desmentida por los resultados empíricos, puede seguir siendo apoyada por la comunidad de especialistas. Entre otras cosas porque los resultados empíricos pueden ser absolutamente discutibles desde el punto de vista de su objeto, metodología y de la credibilidad de sus resultados, etc. De ahí que  siguiendo a Kuhn no podríamos de estar de acuerdo con el faszacionismo de Karl Popper, en gran medida a su antimarxismo, donde se intento explicar que una teoría, el materialismo histórico, si fracasa en la práctica, él se refería al sistema soviético, pues entonces eso invalidad la propia teoría inicial. Eso es una manera de colocar el poder decisorio en la verificación empírica por parte de las ciencias sociales eso es impugnado por los planteamientos de Kuhn diciendo que quién decide no es el resultado empírico aunque sea necesario, pero no suficiente para definir una verdad científica, sino el consenso que se establece entre la propia comunidad académica. El mejor ejemplo en ese sentido que tenemos en ciencia, no viene de las ciencias humanas, sino de las ciencias de la naturaleza, es el caso de la Teoría de la relatividad o de la Teoría del Bin Bang, en ambos casos ha habido desmentidos empíricos que no han sido aceptados por las comunidades científicas, entre otras cosas porque se decían que eran insuficiente que abrían que repetirlos y han apoyado con frecuencia los planteamientos lógicos de la lógica matemática de Albert Einstein o la Teoría del Big Bang, por encima de resultados empíricos que se cuestionaron.

Hay que investigar más, empíricamente, porque tenía más credibilidad para ellos, la lógica teórica y la hipótesis teórica inicial que algunas investigaciones empíricas que se hicieron. Eso a la larga si los resultados de la investigación empírica son reiterados y desmienten naturalmente la teoría previa que esta asumida por la mayoría de los académicos, ellos acaban cambiando esa teoría o como hacemos nosotros en el caso de  Kuhn introduciendo rectificaciones que pueden ser muy radicales. Quiero decir que lo que decide la verdad son en último extremo las dos cosas, la empiria y la creencia de los científicos. Pero en último extremo si hay que optar, Kuhn opta por el sujeto colectivo y académico que es la comunidad de especialistas.

La rectificación que nosotros haríamos al concepto de comunidad de especialistas por parte de Kuhn es triple. Primero, la ampliación a los practicantes de esa especialidad o esa disciplina que no son estrictamente profesores universitarios o investigadores de centros superiores, eso lo veremos, que es un poco la experiencia de Historia a Debate. En segundo, la introducción del debate como un elemento esencial en las comunidades de especialistas cuando menos en ciencias humanas y sociales más allá de los períodos de crisis, esto sí lo admitía Kuhn, pero decía que una vez accedido una situación normal pues el nuevo paradigma hegemónico hacia innecesario el debate, no lo decía con estas palabras, pero al diferencial el período de ciencia extraordinaria y ciencia normal, parecía como obvio que el debate era propio de momentos de crisis y momentos de ciencias extraordinaria, nosotros defendemos por nuestra propia experiencia de que no así al menos en aquellas disciplinas más vinculadas a la sociedad , a la política y a la cultura el debate se agudiza en los períodos de crisis pero debe continuar en el período de normalidad. Y en tercer lugar y eso es sorprendente, establecemos la relación entre comunidad de especialistas, sociedad civil y política, es sorprendente porque Kuhn, curiosamente que recoge de los historiadores e incluso del propio marxismo determinados conceptos, los sepa o no, sin embargo en este sentido le presta escasa atención a la influencia que sobre la propia comunidades académicas tiene la sociedad política y la sociedad civil, en el tiempo en el que ellos viven y eso en el caso de la historia, en el caso de la sociología, de la ciencia de la educación y yo diría en ciencias de la naturaleza. Pero donde no cabe duda que no se puede separar la formación de paradigmas en una comunidad de especialistas con el mundo que nos rodea desde luego es en el caso de las ciencias sociales y eso él no lo tiene excesivamente en cuenta, probablemente porque su atención esta siempre muy fijada en las ciencias de la naturaleza, en la física, en la química y en la biología, más que en las humanidades y las ciencias sociales.

El tercer concepto que es por el fue más conocido Kuhn, Revolución científica. Él dice simplificando mucho que “las disciplinas no evolucionan por acumulación sino por rupturas”, de hay que use el término revolución para referirse a los cambios de temas, enfoques y paradigmas en una comunidad de especialistas en un momento determinado. Es el momento donde teoriza período de ciencia normal y de ciencia extraordinaria en una disciplina. En una comunidad de especialistas los períodos de ciencia extraordinaria los podríamos llamar los períodos de crisis, y a los períodos de ciencias normales, son los momentos donde no existen crisis.

Él dice que un paradigma hegemónico, común o los paradigmas compartidos por una comunidad de especialista entran en crisis cuando se producen anomalías, avances de la investigación empírica que no son animados por esos paradigmas compartidos o entran en contradicción con esos paradigmas compartidos. También se puede ver de otra manera, es decir, unos paradigmas compartidos que en su momento dado y cumplen esa ley de rendimiento decreciente, cuando es un paradigma no se producen conocimientos nuevos. Por lo tanto se pasa  a un período de debilidad del paradigma, donde unos quieren seguir compartir ese paradigma y otros no, proponen paradigmas nuevos eso se puede prolongar durante un tiempo hasta que se llegue a una situación de ciencia normal, donde otra vez una serie de nuevos paradigmas compartidos y sobre un nuevo paradigma común garantizan la productividad y funcionamiento interno de esa disciplina.

Nosotros incluíamos dos rectificaciones al concepto de revolución científica en Kuhn. Una es referida es a esa alternancia entre el período de acumulación y de ruptura y otro referido a la propia relación del investigador de la propia disciplina en esta alternancia entre período de ciencia normal y período de ciencia extraordinaria. En el primer caso, proponemos que se tenga en cuenta que todo cambio de paradigma supone continuidad y discontinuidad respecto de los paradigmas anteriores, es decir, que hay cosas que continúan y hay otras que continúan, naturalmente las que continúan lo hacen en un contexto paradigmático distinto del original o al menos debería ser así.

Esto lo defendemos desde dos experiencias, una como historiadores y otra como historiógrafos, como historiadores el concepto de revolución según los últimos análisis se a hecho más complejo, es decir, los estudios sobre la Revolución Francesa, por ejemplo nos han llevado a la conclusión que hay elementos nuevos y elementos antiguos en  nuevo sistema que crea la revolución.  Y en el caso francés es muy evidente porque después de los jacobinos, naturalmente viene termidor y después, Napoleón Bonaparte. Después de la revolución viene la reacción sobre la base, de que sabemos que para los hemos vivido esos debates que el concepto de revolución permanente de León Trotsky muy voluntarioso y muy gusto para los que éramos jóvenes revolucionarios en ese momento no se corresponde con la historia, la historia demuestra que no hay un país que aguante una revolución permanente e indefinida. La propia sociedad necesita un momento que se llamó, que en el peor de los casos fue de reacción o por lo menos de estabilización del fenómeno revolucionario en un esquema estatal, que si estuviéramos aplicando a la evolución de la sociedad la teoría de Kuhn llamaríamos de ciencia normal, etc.   

Entonces en ese sentido es cuando se ve en ese momento todo lo que se ha heredo del sistema anterior, la sociedad, la política no soporta una vuelta de tortilla, aunque la vuelta de tortilla es necesaria para que algunos cambios sobrevivan en cara al futuro y es que esto es en lo que no tienen razón los que piensan que el fracaso de las revoluciones justifican las reformas como la única vía para cambiar la sociedad porque las reformas  nunca hubieran triunfado sin planteamiento revolucionario y eso vale tanto para la sociedad como para la evolución de una disciplina. Es decir, que el palo, cuando lo llevas hacia el otro extremo, lo tienes que llevar, bastante hacia el otro extremo para que quede un poquito desviado de la posición que tenía al principio eso es una ley histórica que tiene que ver con la inercia de las sociedades que también podíamos hablar de un paralelamente de una inercia de las comunidades académicas y lo que lleva muchas veces, que él que quiera cambiar quiere cambiar en exceso  y después se produce un pacto entre lo viejo y lo nuevo y eso es lo que da lugar a la nueva realidad sea una realidad disciplinar o sea una realidad histórica.

Ha habido un fenómeno historiográfico, bueno, sigue todavía en vigor, en las últimas décadas del siglo XX, que se llamó revisionismo, que nació alrededor de la Revolución francesa y después se extendió a la inglesa y también a la Revolución rusa y etc., sobre la base desde posiciones generalmente conservadoras de aplicar el concepto de revolución en la historia y de explicar que lo que hubo más bien continuidad, es decir,  que se parecía más venía a decir Napoleón Bonaparte a Luís XVI que a Robespierre, lo cual no es verdad históricamente, obviamente, pero sobretodo si la comparación es con Robespierre y no con Dalton. Pero de todas maneras eso trajo como bueno de que nos obligo a revisar el concepto de revolución de una manera más compleja. Toda revolución resultado final, es un resultado mixto, donde lo viejo y lo nuevo se combinan y como historiógrafos lo sabemos muy bien porque la nuevas historias surgidas en los años sesenta, setenta, sean versión de annales, sean versión marxista, sean versión neopositivista de la nueva historia económica, lo viejo y lo nuevo se combinan en principio y a favor de lo nuevo naturalmente, pero eso no lo supimos ver en su momento o no se quiso decir en su momento. Por lo tanto era muy importante ver que detrás de las revoluciones científicas hay también continuidad, aunque claro que en el momento de cambio predomina la ruptura sobre la continuidad, pero no por eso es una cuestión baladí estudiar como se combinan ambos factores la reforma y la revolución, la continuidad y la discontinuidad en los cambios disciplinares.

Eso es muy importante si a diferencia de Kuhn nosotros nos consideramos parte activa de los cambios disciplinares que estamos viviendo y hay es donde nos separamos de Kuhn y pensamos por nuestra propia cabeza. Es decir, qué sucede cuándo vivimos un momento como el actual de cambios históricos que a su vez que son cambios que inciden en la universidad y nos obliga a enfrentarnos con debates y  con cambios en nuestras propias disciplinas. Hay podemos hacer dos cosas, como los historiadores clásicos que decían que hay que esperar que los procesos históricos terminen para poder estudiarlo o el mito positivista de que es necesario que pasen cincuenta años para analizar con parcialidad con objetividad un acontecimiento histórico. Eso aplicado entonces  a nuestra disciplina quiere decir que si nosotros vivimos como se vive digamos que más bien en los años ochenta y noventa una crisis en la historia y en todas las ciencias sociales, podemos notar, bien, esperar que ese proceso de cambio termine para poderlo estudiarlo o bien estudiarlo sobre la marcha y ser parte activa de ese proceso de cambio.  

Esa opción no se la planteó Kuhn y es una cosa nueva que nosotros añadimos y rectificando sus conceptos de paradigma, comunidades de especialista y revolución científica, lo necesitamos para saber de dónde venimos, dónde estamos y adónde va en este caso la disciplina de la historia, pero también eso sería aplicable a otras humanidades y a otras ciencias sociales. Es decir, que nosotros somos jueces y parte de los cambios disciplinares que estamos siguiendo, nosotros somos y debemos ser, jueces y parte, de la aplicación del concepto de paradigma, comunidades de especialista y revolución científica, aunque con los cambios que estamos introduciendo preferimos decir, cambio de paradigma. Participamos al mismo tiempo que investigamos, yo diría y otros han hablado que tenemos que aplicar practicar una investigación participativa sobre la situación internacional de nuestra disciplina, cosa que hemos empezado hacer en el año 1993 y lo explicaré cuando entremos en los detalles de la experiencia de Historia a Debate. También cuando en 1999 lanzamos una encuesta internacional sobre el estado de nuestra disciplina en el mundo, investigamos con honestidad, con rigor, etc. Que si llegamos como corresponde a la odontología de la profesión del historiador  la situación actual de la disciplina, sin ocultar nuestro compromiso con los cambios que se están viviendo que son críticos, en algunos casos, porque algunos consensos son inadvertidos que se están produciendo y en otros casos, eso nos lleva hacer propuestas sobre donde creemos que deben ir los cambios que permitan salir definitivamente nuestra disciplina de la crisis o si queréis dicho de otra manera viene a ser lo mismo de los cambios que proponemos sobre donde debe ir nuestra disciplina en el siglo XXI.

Estas son las tres rectificaciones que haríamos a los conceptos de paradigma, comunidad académica y revolución científica o cambio de paradigma en el lenguaje académico más general de Kuhn.

 

 

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