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Adeline Rucquoi
Centre de Recherques Historiques-EHESS
Me acaba de decir aquí
Flocel, que es el gran maestro de esta ceremonia, que tenemos una hora.
Vamos a ver incuso si terminamos antes, que, en fin, el hambre aprieta a
estas horas. Me encuentro aquí, debo decir que no me tocaba a mí en
principio estar donde estoy, para presentar un proyecto del que ya algunos de ustedes han
oído hablar y algunos conocen, y que en todo caso desde hace dos días,
han podido ver en la documentación que se dejó ahí en la
entrada, que es Historia a Debate.
Historia a Debate apareció como proyecto hace más de una década, a
finales de los 80 o principios de los 90; pero Carlos Barros aquí se lo
contará mejor que yo. Y ha dado lugar a dos congresos multitudinarios.
Historia a Debate es un proyecto
de metodología, de reflexión sobre la historia, sobre los métodos de
los historiadores a la vez que sobre los campos que les interesan, sobre
los campos historiográficos, sobre los debates que tienen lugar, sobre
los métodos utilizados por unos y por otros cuando estudian tal o cual
tema; cuando hacen historia, cuando la enseñan, cuando la escriben.
Los métodos y los fines. A fin de cuentas también esto ha dado lugar a
una reflexión sobre el tema de para qué se escribe Historia y el para qué
se escribe Historia, significa para quién o para quienes se escribe la
Historia. Todo esto nace o aparece en ese proyecto en Santiago de
Compostela ya que Carlos Barros está en Santiago de Compostela y nos
recuerda a los de fuera que el I Congreso de Metodología Histórica en el
año 73. Fue precisamente en Santiago de Compostela, o sea que obviamente
la Ciudad del Apóstol no solamente atrae simplemente por su presencia,
sino también porque ahí nacen en la segunda mitad del siglo XX esas
propuestas de reflexión metodológica; reflexión sobre el método, el qué;
el porqué; el cómo; el para qué; o para quién se hace la historia.
En el 93 se reunió un primer Congreso, precisamente de Metodología, con
el título, sugerente y provocador a la vez, de Historia a Debate. Y se
trataron temas como la historia que se está haciendo, la forma en la que
se hace, la historiografía actual, digamos, porque podemos estudiar la
historiografía del Medievo, o de la Época Moderna, la Actual en el
momento en que se hace. Se reunió este Congreso en el 93 y dio lugar a la
publicación de las Actas que eran 6 volúmenes. Seis volúmenes de Actas
para un solo Congreso. Naturalmente a los organizadores les costó
trabajo, como pueden ustedes imaginar, pero no se dieron por vencidos.
Este Congreso era el primer paso hacia un proyecto más amplio, que
utiliza, voy a decir casi como método, en todo caso como instrumento,
Internet, para mantener los intercambios y la reflexión vivos. Ha dado
lugar este proyecto a un segundo coloquio en el año 99. Este coloquio
bajo el mismo título de Historia a Debate, cuyos libros están aquí, sus
Actas están en 3 volúmenes.
Ya verán ustedes si algún día tienen la oportunidad, y se lo aconsejo,
de echar un vistazo al conjunto de esas publicaciones: los 6 del I
Congreso, los 3 del II Congreso del 1999
que salieron en el 2000, el profundo interés que ofrecen no solamente
como reflexión para nosotros sobre determinados campos, que en mi caso
sería la historia cultural; no sólo sobre nuevos métodos en historia
rural; o historia de las ciudades; sino también para ver las profundas
diferencias que aparecen entre, no voy a decir escuelas porque no son
escuelas, entre historiadores que proceden por ejemplo de América Latina,
de la América Hispana o Ibérica e historiadores norteamericanos. Se ve
realmente que, los problemas suscitados, el interés por tal o cual tema,
los métodos utilizados difieren; quizás porque también difiere el público
al cual se dirigen los historiadores.
Este proyecto, ya verán ustedes las Actas según vayan pasando, tiene por
objetivo, por objeto, seguir no sólo en Internet -y de esto hablará
mucho más largamente Carlos Barros- sino también dar lugar a una
revista, un intercambio, aunque no todo el mundo se engancha a Internet
todos los días durante dos horas para charlar con otros historiadores.
Han realizado una inmensa encuesta, que también hablará Carlos Barros de
esto y están encaminados a
la reunión de un nuevo Congreso sobre Historia a Debate en dos años, en
el 2004, ya que los Años Jacobeos por abrirse la Puerta Santa permite
probablemente a los historiadores ir
a Santiago de Compostela a reflexionar sobre la forma en que hacen
la historia.
No voy a hablar más porque yo no soy la que más sabe de este proyecto.
Yo he participado en ambos congresos; modestamente, hay que
decirlo. Hago más historia que reflexión sobre la historia en sí o
historiografía; debo decir en todo caso que me han enriquecido mucho esos
intercambios, esos encuentros; que creo que es útil; que creo que
alimenta nuestra propia reflexión a la hora de hacer historia. No quiero
que haya que hacer un primer
capítulo siempre de ”ese es el método que voy a seguir y después
pasar a estudiar el tema que se interesa, sino incorporar esa reflexión a
la forma en que estudiamos cada tema (sea ciudad, sea personaje, sea
campo, paisaje, mentalidades, cultura, lo que sea). O sea ,que yo les
animaría a interesarse por este proyecto, a visitar la página web para
poder efectivamente seguir esto, esta reflexión que hacemos los
historiadores y el papel que tenemos dentro de la sociedad.
El proyecto supone también que la sociedad responda. Que la sociedad
exija de los historiadores algo, Porque lo de la economía dirigida está
muy bien. El historiador decide lo que hay que dar al pueblo. Pero quién
también estaría mejor en una economía donde interesa el mercado,
interesarnos quizás por la demanda.
Y por lo tanto que los receptores de esa historia sean estudiantes,
o sea, futuros profesionales y también sean lo que llamamos “el gran público”.
Es importante que la sociedad demande a los historiadores para que esta
historiografía no se quede en debates entre profesionales sino que se
convierta realmente en lo que puede ser, que es un tema de sociedad.
Bueno, ya no voy a hablar más, voy a pasar la palabra ahora a Flocel
Sabaté que me ha dicho que iba a hablar como simple usuario.
Carlos Barros
Coordinador Historia a Debate
Buenos días. Sabéis los
que conocéis algo Historia a Debate, sobre todo si habéis seguido mis
intervenciones en los debates de este seminario, ha habido varios buenos,
que yo soy partidario de matizar mucho el papel de las individualidades en
la historia y en la historia de la historiografía. Y cada vez que
presentamos Historia a Debate tengo que soportar la tendencia de mis compañeros
de mesa a sobrevalorar mi papel personal en el desarrollo de esta red, que
ya nos desbordó a todos, y donde obviamente ha habido no usuarios, sino
colaboraciones activos; complicidades y participaciones muy fuertes desde
diversos lugares, tanto académicos como geográficos y eso cualquiera lo
tiene que entender. Yo estoy aquí porque Flocel Sabaté, al que solamente
conocía por la red y por su
trabajo como medievalista, me trajo como miembro activo de Historia a
Debate. Digo de miembro activo porque en una gira que hicimos el profesor
Boris Berenzon, de la Universidad Nacional Autónoma de México /(UNAM), y
yo por Argentina para esto mismo, para hacer proselitismo historiográfico,
nos causó una grata impresión y cierta sorpresa que a los ponentes a uno
de los congresos a los que asistimos nos llamaron miembros activos. Vamos
a utilizar este término tan sugestivo para definir lo que somos: los
componentes de una red, el término exacto es una red, donde el centro que
está en Santiago de Compostela cumple más bien una función de moderación
que explicaré después. Pero que funciona a través de muchos nudos que
están en muchas universidades españolas y en otros países del mundo;
sino no podríamos obviamente llegar hasta donde estamos.
Por lo tanto yo hablo como miembro activo compostelano de la red historia
a Debate en la que llevo el
mismo tiempo que Adeline Rucquoi, porque empezó en esto en 1993. Ella y
muchos otros estuvieron también presentes. El núcleo principal, que
hemos elaborado el Manifiesto Historiográfico, venimos trabajando juntos
desde 1993. No está aquí Esteban Sarasa, pero yo quería empezar ya lo
que sería un esfuerzo por completar y ampliar la información que han
dado Flocel Sabaté y Adeline Rucquoi. Quería empezar recordando un
Congreso organizado por Esteban Sarasa y Eliseo en diciembre de 1995 en
Zaragoza, donde a mí me encomendaron la Conferencia de clausura. El
Congreso tenía por título “La Historia en el horizonte del año
2000”, y yo recuerdo que dije, siempre arriesgándome en estas
afirmaciones, que estábamos en condiciones de que España jugara un papel
internacional en nuestro campo académico. Y aquello pienso que pareció
un poco excesivo en ese momento y lo justificaba con una serie de
razonamientos de tipo académico y no académico. Pues siete años después,
creo que podemos sin pecar de inmodestos, decir que HaD es una inmensa red
académica que tiene su cabeza, si es que tal cosa puede existir en una
red, en Santiago de Compostela, es decir en España, y que eso era
posible, y que esas cosas ahora son posibles.
Lanzamos también una profecía en ese momento que era la siguiente:¡ojo¡,
que hay un vacío historiográfico preocupante en nuestro trabajo de
investigación, no tanto en la docencia, que es la historia de España.
Estamos todos dedicándonos a la historia local, a la historia de nuestra
comunidad autónoma y desde aquellas historias de España de antes de la
transición nadie se está preocupando de investigar historia de España.
Incluso decíamos que nos puede pasar que vuelvan esas banderas
victoriosas y nos encontremos que la única alternativa para entender la
historia común de los pueblos de España sea la que nos han enseñado en
nuestra juventud. Seis meses después se inició un debate que se conoció
como el “debate de las humanidades”. Se resucitó el tema por
intereses más extraacadémicos que académicos, lo cual nos daba la razón
a los que dijimos que era una necesidad objetiva y no exclusivamente académica.
Ahora está en marcha esta iniciativa y es la moda historiográfica en
este momento en el Estado Español y que tiene de positivo eso, que llena
un vacío; y de negativo la orientación que puede tener esta historia de
España recuperada, lo cual es un tema de debate. Y también en el haber
de esta recuperación de interés por la historia de España hay que
incluir también una contribución a la ruptura de la tradicional
dependencia de los historiadores españoles de las novedades que venían
de fuera. Pienso que la respuesta de Historia a Debate ante este problema
es distinta a la recuperación
de la historia de España; tan distinta que es incluso lo contrario en
cuanto a que la historia de España supone recluirse en el solar nacional
Español y la perspectiva de Historia a Debate es participar de esa
globalización académica alternativa en la que estamos inmersos.
Nosotros, ya se dijo, llevamos diez años trabajando, tres en Internet de
una manera muy intensa. Y yo creo que necesitamos otros diez años para
consolidar nuestro proyecto historiográfico. Lo digo también así para
asustar a los resistentes a HaD, que no se manifiestan demasiado, pero
existen. Difícilmente se pueden manifestar de una manera hostil, porque
HaD, por sus características, presta la red, para que se manifiesten
opiniones diversas y por supuesto contrarias al propio proyecto;cada vez
que surgen las debatimos, naturalmente.Necesitamos diez años más porque
todavía no se asume como un nuevo medio de comunicación en el conjunto
de la sociedad y ni siquiera entre los propios colegas no existe todavía
este uso de Internet, sino como si fuera el teléfono o el correo postal
para estar en contacto con otra persona. Cuando sabemos que Internet nos
permite estar en contacto con mucha gente a la vez y eso crea unas nuevas
realidades académicas, formas distintas de asociación. Y eso todavía
necesitará años par penetrar y para cambiar nuestra mentalidad.
Además necesitamos 10 años porque la edad media de los miembros activos,
suscritos, usuarios y usuarias en Internet, que si sirve la metáfora, son
una especie de círculos concéntricos que se van expandiendo, es bastante
baja afortunadamente. Yo pienso que Adelín no, pero yo sí estoy entre
las edades más altas de los que participamos en Internet. La edad media
en el Grupo Manifiesto pienso que debe ser la edad de FLocé –uno de sus
firmante- y la edad media de la suma de los suscritos a la lista pienso
que es bastante inferior. Es probable que no exceda los 30 años. Y por lo
tanto se trata como la inmensa mayoría de los que participamos o bien en
el círculo más reducido, bien en el círculo más amplio, de profesores
universitarios. Y siendo tan jóvenes lo que pasa es que se nota
poco en los departamentos. Porque hay departamentos como sabéis
que funcionan por jerarquía de antigüedad y la franja en la que se apoya
HaD está en la franja más baja de edad. Quiero decir titulares jóvenes
y profesores contratados, becarios, “precarios”. Y entonces
necesitamos esos años para que se haga más visible en los departamentos
y facultades todo lo nuevo que aporta a nuestra disciplina una red que al
mismo tiempo es un movimiento historiográfico.
Necesitamos ese tiempo además para dar el paso a la investigación empírica.
Bueno, hacemos investigación empírica todos nosotros, lo que ha dicho
Adeline es de que de vez en cuando ella hace unas reflexiones magníficas-
lo podéis ver en esos dos Congresos- y el resto del tiempo lo dedica a su
investigación empírica: historia de la cultura, historia medieval, etc.
Pero es que esto es mi caso también; a pesar de la imagen que se puede
dar. Tengo diez veces más páginas escritas de historia medieval que de
historiografía; y es el caso del 90% de los participantes de HaD. Así
que casi no hay especialistas, entre otras cosas porque debe ser así; o
porque toda discusión sobre metodología, teoría de la historia,
historiografía, relación entre historia y sociedad, debemos llevarla
aquellos que hacemos historia práctica; con archivos, con documentos en
determinada época histórica, en determinada temática histórica.
Hasta ahora nos ha preocupado encontrar un marco
historiográfico en que movernos después de la crisis de la historia, y
necesitamos años para llevar eso a la investigación empírica, es decir,
para desarrollar programas de investigación empírica que se correspondan
con los planteamientos historiográficos de conjunto muy ambiciosos,
porque incluye el primero de ellos, punto primero de nuestro Manifiesto-
redefinir la Historia como ciencia.
Por lo tanto ya veis que hemos empezado así, preocupándonos por
problemas generales del oficio de historiador; colegas de áreas cronológicas,
universidades y países muy distintos. Hay cierto peso de Historia
Medieval. Yo creo que no sólo porque yo que voy de coordinador de esto
sea medievalista, sino porque es que hemos hecho un especial esfuerzo para
que en España exista en todo tipo de actividades, digitales y
presenciales, un equilibrio entre medievalistas, modernistas, contemporaneístas,
etc. Esto choca con cierto corporativismo de los colegas de historia
Contemporánea que consideran que deberíamos dejar a los contemporaneístas
que se encargaran de eso, cuando realmente todos hacemos la historia,
cualquiera que sea el período, por muy antiguo que sea, desde este
presente; y todos tenemos no sólo la posibilidad, sino la obligación,
incluso la necesidad de reflexionar; o como decía Pierre Vilar:
pensar la historia desde este presente, por muy lejano que esté el
objeto de nuestra investigación. Y
eso creo que es uno de los grandes éxitos de HaD, es decir, generar una
inquietud por los problemas del oficio más allá del conteporaneísmo; en
cualquier época histórica.
Fijaos que en el I Congreso la gran mayoría de las aportaciones eran de
colegas que por primera vez reflexionaban en cuestión de métodos,
historiografía, teoría, etc. Eso bajó un poco en el II Congreso; pero aún
así mantenemos cor orgullo este papel de decir: bueno, hay que pararse a
reflexionar, no sólo hacer investigación empírica. Y como una gran
parte de los ponentes por proximidad son españoles y jóvenes; tenemos ahí
una riqueza de reflexiones que suponen una democratización de la reflexión
historiográfica. Hasta hace diez o quince años era, digamos, el
privilegio o la obligación asumida individualmente de algunos colegas
como Joseph Fontana, que nos ha beneficiado a todos con unas reflexiones
individuales que nos han nutrido entre los 70 y los 80, o Julio Baldeón
que no está aquí. Quizá haya menos cantidad de publicaciones; pero
también es que nosotros hemos logrado una democratización de la reflexión
historiográfica. No sólo desde el punto de vista jerárquico, sino también
desde el unto de vista de la edad. Un historiador que comienza puede tener
cosas que decir que no vemos los historiadores de más edad, y más
consagrados y más sujetos a una inercia académica de estar, en fin,
trabajando siempre muchas veces sobre lo mismo.
En fin, resumir lo que habló ahora rápidamente Adeline sobre los
congresos y Flocel sobre el salto de HaD a Internet y el Manifiesto.
Hay tres etapas, ya ha quedado claro con las intervenciones anteriores,
muy definidas de HaD; ahora creo ya que es un movimiento historiográfico,
en fin, así como le gusta decir a Adeline cuando habla de cultura, así
definido que no se sabe muy bien, pero que funciona, como funciona el término
cultura y la línea de Historia de la Cultura.
La primera fase es la fase de los congresos, ya no repito 1993-1999: 9 volúmenes.
Decía Joaquín Prats que él utiliza esos volúmenes en las clases de
Tendencia Historiográfica, Metodología, Introducción a la Historia.
Esto está bastante generalizado y se está extendiendo el emplearlos en
la docencia. Me lo decía también Milagros Ribera en este Congreso, y se
utiliza mucho, que es también un motivo de orgullo para nosotros, para
preparar los proyectos docentes de las oposiciones a titulares y catedráticos.
Incluso para evitar que un miembro de un tribunal diga: bueno pero ahí
faltan las Actas de HaD, eso no está actualizado, es defecto que tenemos
cuando estamos en tribunal, siempre meternos con algún libro que falta. Y
eso es siempre un motivo de orgullo, porque se trata siempre de catedráticos
jóvenes, titulares jóvenes. Y aunque están
aún poco actualizados en la medida de que estamos hablando pues,
de las Actas del 93 que salieron en el 95, y las Actas del 99 en el 2000,
que aunque ahora la evolución historiográfica es bastante acelerada
es suficientemente reciente como para garantizar una actualización.
Hay una diferencia importante entre el I y el II Congreso. El I Congresos
lo hicimos con la ayuda de la escuela de Altos Estudios y Ciencias
Sociales de París; hay una presencia de Annales y de Past &
Present, que fueron entidades colaboradoras en el I Congreso. Era lógico
que empezáramos así desde
España, pues teniendo como interlocutor y recibiendo una gran ayuda sobre
todo de EHESS y de Bernard Lepetit para poder hacer un congreso de
características internacionales sin que hubiera en España una tradición
de tantea potencia. Entonces buscamos el apoyo de lo que hoy podíamos
llamar el resto de la vanguardia historiográfica del siglo pasado. En el
II Congreso, que para nosotros es mucho más importante, nos planteamos más
ya pensar con nuestra propia cabeza, y
aunque tuvo un carácter multinacional igual que el primero,
trilingüe como el primero (español, francés e inglés en traducción
simultánea) nos planteamos que dada la incertidumbre generalizada y la
falta de alternativas quizás podríamos intentar desde el ámbito académico
latino dar la nuestra. Eso planteado en el 99 era una hipótesis; hoy ya
es una realidad. De manera que en el III Congreso, dentro de dos años,
nos planteamos ya el objetivo de que sea un avance importante en la
reconstrucción del paradigma historiográfico, lo que llamamos nosotros,
la escritura de la Historia en el nuevo siglo. Que Clío y el Apóstol
Santiago nos ayuden.
La segunda fase 1999-2001 es la entrada en Internet. Hicimos una página
web para anunciar el Congreso, y la Xunta firmó el convenio para hacer el
Congreso sin el cual no disponíamos de los medios. Hasta seis meses antes
no pudimos dirigirnos a los miles de colegas que tenemos en la base de
datos por correo postal con el tiempo suficiente y las circunstancias nos
obligaron a convocar el Congreso por Internet. Inmediatamente hicimos una
página web, y después un Congreso Virtual -que fue una experiencia en
fin, relativa- vía chat. Después del Congreso, Internet nos pudo, y
transformó nuestro proyecto, porque lo que antes era un contacto de vez
en cuando, un Congreso cada Xacobeo, cada 5 ó 6 años, se transformó en
una comunidad académica de nuevo tipo que está en contacto diariamente a
través de Internet y donde logramos un auténtico debate. Adeline sabe,
ha estado en los do congresos, lo difícil que nos ha sido en el I
Congreso que en la Mesa Redonda hubiera realmente un verdadero debate.
El II Congreso nos ha ido mucho mejor, pero desde que entramos en
Internet, el debate es diario. Es difícil que cualquier posición no
tenga un contradictor y realmente disfrutemos leyendo las diferentes
posturas desde diferentes áreas de conocimiento y de diferentes países
los temas tanto de tipo académico como referentes a la actualidad histórica
que se plantean ahí.
Yo creo que hemos avanzado también en la democratización. Antes hablábamos
de la reflexión, ahora yo diría, en la democratización, en el sentido
de que como pasó en los Congresos, al final no, pero por lo menos al
principio, que sólo hablamos los profesores en los debates. Y creamos las
condiciones, el medio lo favorece, para que cualquiera pueda dar una opinión
al mismo nivel que un profesor por muy consagrado o por mucha
jerarquía que tenga, lo cual es esencial.
De manera que ahora que exigimos mucho la firma institucional nunca
ponemos doctor o no doctor titular, catedrático; solamente la institución
a la que se pertenece, entre otras cosas porque queremos animar a los
pocos profesores de Medias y estudiantes o historiadores no
profesionalizados que intervienen a que se sientan cómodos con nosotros. La mayoría somos profesores
universitarios o investigadores de centros públicos de investigación. Y
otra cosa también que hemos logrado es la normalización del debate. Es
decir, que podamos debatir y seguir siendo amigos. Y no sé la impresión
que tenéis, pero nosotros, los que estamos en esta mesa, somos amigos,
como por ejemplo Adeline y yo hemos debatido bastante sobre algunos
temas: el derecho de pernada, bibliografía, etc., y somos amigos y
coincidimos en muchas cosas. Y esto es lo que hemos logrado, y lo que no
es tan fácil como sabéis, poner esto en práctica en los medios académicos,
porque a veces por temor a una crítica o una opinión distinta sea tomada
como algo personal o crear unas enemistades, sencillamente nos callamos
las opiniones; y eso mata el debate.
La tercera fase que se ha iniciado ese 11 de Septiembre del 2001 es la
elaboración de un Manifiesto Historiográfico y la creación del círculo
más interior de toda nuestra red, que le llamamos Grupo Manifiesto.
Me preguntan si es casual que la fecha del Manifiesto sea del 11 de
septiembre. Bueno, casual sí
porque ese día, es verdad, acabamos la redacción final. Pero yo creo que
el 11 de Septiembre es un cambio, supongo, un giro histórico y yo creo
que un giro historiográfico que todavía estamos analizando. Era la
primera vez que intentábamos elaborar algo juntos en la red colegas de
diferentes universidades españolas y diferentes países; fundamentalmente
españoles, latinoamericanos, franceses y norteamericanos. No sabíamos si
seríamos capaces, porque una cosa es trabajar
en una reunión presencial, pero cómo se produce un documento a
través del correo electrónico. Nos llevó más tiempo de lo normal,
entre Junio y Septiembre, pero logramos un texto bastante consensuado y
que está funcionando muy bien porque resuelve un problema que detectamos
desde el primer momento: el debate no es suficiente. Si queremos avanzar
en la disciplina necesitamos también continuar con el debate y consenso.
Tenemos que llegar a cuerdos en algunos puntos para poder continuar el
debate y superar esa imagen de heterogeneidad que tiene al reunirnos
historiadores con ideas personales distintas y sobre todo en un momento
actual de transición de paradigmas en nuestra disciplina. En ese sentido
se trata de un acuerdo de mínimos, provisional, abierto al debate, que
pensamos revisar periódicamente.
Siempre tuvimos esa idea de buscar una alternativa a la crisis historiográfica.
Desde 1999 nos
parecía patético empantanarnos en la crisis. Esos manuales hablan de la
Escuela de Annales, de la historiografía marxista, de la cliometría,
hablan de la crisis de la Historia y ahí se acaba...
el alumno queda frustradísimo.
En fin, el Manifiesto es una propuesta de un nuevo marco historiográfico.
Queremos llenar modestamente, hay otros que lo están intentando también,
el vacío que ha provocado la caída de las grandes escuelas del siglo XX
y somos objetivamente la primera tendencia historiográfica del siglo XXI
que se manifiesta como tal, explícitamente. Claro, eso puede parecer muy
prepotente decirlo así, pero cumplimos todas las condiciones de dirección,
organización, programa mínimo, hasta tenemos militantes de base. Decir
además que al ser la primera vez que ocurre, por eso redactamos el
Manifiesto, no queríamos desaprovechar la oportunidad de que hubiera una
corriente historiográfica española, latina; o por lo menos intentarlo y
en eso estamos. Por lo tanto si encontráis algún manual, sobre todo
hecho en España de
historiografía reciente y no aparece HaD explicarle que no están al día.
Probablemente no se mueven por Internet, que es como se conoce más la
existencia de HaD. En fin, nuestro entusiasmo por el mundo digital hay que
moderarlo; yo estoy convencido de que el Nuevo Paradigma no es tanto el
paradigma digital como la combinación de lo digital con lo presencial.
Ahora hablamos de HaD digital. A mí me han pedido, porque claro, la mayoría
no lo conocéis, que explicara un poco más cómo funciona esto, y voy a
ser rápido. Tenemos tres listas de correo electrónico donde uno se
apunta. Basta con el nombre y la dirección electrónica y se reciben en
casa o en donde cada uno tenga el ordenador. Los mensajes se pasan por el
moderador del centro de coordinación de Santiago de Compostela, y tienen
que ver con tal o cual debate, van numerando las diferentes aportaciones.
En este momento somos 1.500 profesores o historiadores de todo el mundo en
la Lista General que es la lista de académicos, etc.,400 en la Lista de
Historia Inmediata; y el Grupo Manifiesto, que son los únicos mensajes
que no se hacen públicos por su carácter de grupo de trabajo. Somos 140
colegas de 19 países. Todo lo que corre por estas listas, salvando la última,
se cuelga al mismo tiempo de una página web cuya dirección es www.h-debate.com
La Lista General está especializada en debates. Todo lo que es
información de congresos y de libros va al tablón de anuncios de la página
web, paro no pasar de uno o dos mensajes diarios. Los colegas se agobian
bastante si le llegan un número excesivo de mensajes diarios, y yo lo
comprendo; en ese sentido priorizamos completamente los mensajes sobre los
debates y aunque todos los debates que han nacido en estos últimos tres años
están abiertos, mantenemos en la Lista solamente los últimos. Ahora está
a punto de agotarse uno sobre Historia y Ética; y ya en el mensaje número
3 ó 4 uno sobre si seguimos estando en la Historia Contemporánea, y si
no estamos en otra fase histórica. Claro, la historia siempre es
contemporánea porque la estamos viviendo, pero debatimos si hemos
entramos o no a partir de la transición entre el siglo XX y el siglo XXI
en una nueva etapa histórica. Siempre cosas así, muy audaces, muy
atrevidas que nos vienen desde cualquier lugar de la red. Cualquiera
propone un debate y si se cumplen las condiciones mínimas pasa a la lista
de espera; y se inicia si en ese momento están agotados los debates
anteriores, tanto si quien lo propone es profesor,
estudiante; y sea español, latinoamericano, francés o alemán.
Desde luego prácticamente nunca hemos propuesto desde el centro debates.
Naturalmente aprovechamos esta red para informar al conjunto de la
comunidad digital que es hoy HaD, de todas nuestras actividades como
proyecto de investigación historiográfico
y como proyecto de militancia historiográfica. Esta presentación
pasa toda a la página web y se distribuyen las intervenciones más
interesantes por la lista de correo electrónico.
Solamente ponemos dos limitaciones para la proposición y aceptación de
debates. Vais a entender su porqué: una tiene que ver con las formas y
otra tiene que ver con las firmas. Cualquiera puede opinar sobre el tema y
con cualquier punto de vista siempre y cuando cumpla las normas de respeto
de su adversario, su interlocutor. Ahora mismo tenemos que estar de
guardia las 24 horas: me llamaron del Instituto Padre Sarmiento (Consejo
Superior de Investigaciones Científicas, CISC) donde tenemos la base de
operaciones de HaD en Santiago de Compostela porque un colega de la
Universidad de Salamanca contesta a una referencia a Santiago Matamoros de
Antonio García de León, un profesor de la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM) que en la presentación de HaD de hace unos días, el 5
de julio, nombró a Santiago Matamoros; pues el de Salamanca le contesta y
parece que se emplean unos apelativos que, en fin, normalmente evitamos. Y
lo que haremos, todavía esto no funciona para que me llegue el correo, es
que a mi vuelta veremos si hay que pedirle o no al colega que cambie
algunos calificativos. Por lo demás no hay absolutamente ninguna censura.
Y en cuanto a las firmas, exigimos que además del nombre conste la
institución o la profesión y la localidad, porque tuvimos dos o tres
problemas a lo largo de estos tres años donde desde el anonimato se
dijeron cuestiones bastante improcedentes; y como no queremos,
y no lo hemos hecho nunca, echar a nadie de las listas,
sencillamente hemos pedido que todo el mundo que envíe un mensaje firme
con su profesión, institución y desapareció el problema a partir de ese
momento.
La Lista de Historia Inmediata son debates entre historiadores o historiógrafos
de bastante nivel sobre los temas de actualidad. Se ha hecho pues una sobre el
País Vasco; el 11 de Septiembre; y ahora mismo hay uno bastante tenso e
intenso y de buen nivel sobre Chávez entre historiadores venezolanos.
Y nada, la Web, la dirección ya está dada. Los lugares más frecuentados
son naturalmente los debates. Hay unas 18.000-20.000 visitas al mes,
porque hay mucha más gente que sigue los debates por la página web que a
través de la propia lista, y después el tablón de anuncios que es
bastante útil para anunciar congreso y demandar trabajo y
mil cuestiones. Es trilingüe también y ya se ha hablado aquí de
otros apartados como Academia Solidaria.
Aunque tengo algunas cosas que decir, no sé si convendría dejarlo aquí.
Quizás insistir solamente en una cosa con referencia a la lista. Su
propia composición. Y después ya abrir paso al coloquio, o a preguntas,
o intervenciones sobre nuestro proyecto.Y es lo siguiente: hay un elevado
número de países representados en la lista. Más de 50 de todos los
continentes, pero es una representación muy desigual. Como es obvio, la
mayoría somos de países latinos con tres patas: España, América Latina
y los profesores hispanos en Estados Unidos de América. Entre los tres
sumamos más de la mitad de los usuarios de la lista y de los miembros por
tanto, de la comunidad digital.España sigue siendo la minoría
mayoritaria en esta actividad digital, y en cualquier otra que organizamos
como HaD. Solamente decir que de Estados Unidos hemos notado mucho el 11
de Septiembre, porque prácticamente ha desaparecido la participación de
colegas de estas universidades norteamericanas; que ahora están como
miembros pasivos; no como miembros activos. Lo digo por lo que hablaba
antes por lo del papel de observatorio que tiene HaD, llegando como llega
a tantas universidades y a tantos países. Yo creo que en España hay
contacto con todas las universidades españolas y también otros países
como Argentina y muy pronto en México.
Hay un 10% de sufridores en nuestra lista, que son profesores de Historia
de Universidades de todo el mundo que no son hispanoparlantes. Digo que
son sufridores, unos 150 aproximadamente, porque siguen nuestros debates a
través de una horrorosas traducciones automáticas que hacemos vía
Altavista al Inglés.
¿Cómo se financia esto? Pues los Congresos en el marco de las
celebraciones culturales de cada Año Jubilar, pero entre congreso y
congreso a través de un proyecto de investigación que ahora está en su
tercera revisión. Hemos solicitado dinero también para esto, para tener
algo que nos ayude en las traducciones, e incluso en ir a por una cuarta
lista en inglés, para en fin, aun teniendo nuestras bases en el mundo
académico latino proyectarnos a nivel internacional a través de lo que
sería la primera lengua franca. Cosa que no todo el mundo está de
acuerdo en la red. Dicen: “que aprendan español como nosotros tenemos
que aprender inglés”; y en su momento, a la hora de decidirlo había
que, insisto, tomar una decisión a este respecto.
Todo este auge de HaD en Internet se beneficia de que, como ya dije en
alguna de mis intervenciones, el castellano es la segunda lengua franca
occidental, porque entre las estadísticas que hay dentro de Internet en
cuanto a la lengua utilizada por los internautas el primer lugar
lo ocupa el inglés, que no es más de la mitad, andará por un
40%, después viene el Japonés, el Chino y después en un cuarto lugar
viene el castellano por encima del francés, alemán y de otras lenguas
europeas, sencillamente porque nosotros tenemos una proyección
internacional con América Latina que otros países europeos no tienen. No
son así las estadísticas en cuanto al uso del castellano en los
contenidos, sobre todo en el mundo web, pero bueno, eso es algo que habría
que avanzar.
Nada más, yo veo que HaD forma parte de una nueva sociabilidad académica
y que está teniendo una gran influencia en lo que yo creo que es el
sector más dinámico de nuestra disciplina en el mundo, por edad, por
relación con las nuevas
tecnologías, por visión internacional y sus relaciones fuera del área
del propio país. Y que en ese sentido nosotros estamos, a diferencia de
otros proyectos en Internet, tratando de combinar el trabajo tradicional
de investigación, en este caso historiográfica, con el de desarrollo, lo
digo por I+D, que permite el mundo digital para llevar a cabo nuestra
investigación en el apartado de la metodología y de la reflexión en un
ámbito global; al parecer somos muchos los que pensamos que es el ámbito
en el que nos vamos a mover en este siglo que ha comenzado.
Nada más, y ya dejo la palabra a la Presidenta, que nos está aquí
haciendo señales hace un buen rato, diciéndome que termine.
Adeline Rucquoi
Pues muchas gracias
Carlos Barros. Teniendo en cuenta la hora se pueden realizar preguntas,
las cuales se ruega que se puedan contestar con un sí o con un no. Las
demás, recomendamos que por favor se hagan a parte, a la hora de comer, a
la hora del café o esta tarde. ¿Alguna pregunta en tres palabras?, ¿no?
¿algún debate con firma y con forma?,¿tampoco?. Pues muchas gracias.
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