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[Nota: Resultado del seminario on line realizado el 25 de enero de
2007 con el profesor Sérgio Duarte (Universidade Federal de Goiás,
Brasil) y que versó sobre "Filosofia de la história e teoria de la
frontera: consciencia historica en la ensaística americana]
Pregunta. Dr. Calos Barros, un saludo cordial. DR. Sérgio Duarte da
Silva, saludos. Mi nombre: José Pascual Mora García, Doctor en
Historia, Profesor de la Universidad de los Andes,
Táchira-Venezuela. En el marco de la filosofía de la historia
crítica me gustaría hacer una reflexión introductoria a la pregunta,
si me lo permiten: Recientemente en Venezuela, dentro del proceso de
cambios que vive el país se decretó el 12 de octubre como el Día de
la Resistencia Indígena, y tuve el honor de dar el Discurso de Orden
en San Cristóbal, capital del Estado Táchira- Venezuela. En ese
oportunidad planteamos los siguientes interrogantes: El 12 octubre
dejó de ser un día para la celebración del despojo. Por eso se
instituyó como el día de la Resistencia Indígena, según Gaceta
Oficial Nº 5.605, Extraordinario de fecha 10 de octubre de 2002,
emitido por la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela.
Atrás quedó la concepción hispanista que potenciaba el eurocentrismo
y la anglobalización; aquella que buscaba perpetuar la cultura
Occidental como La Cultura, cual cultura única, aquella que
consideraba a la cultura anglo- europea como la cultura que debía
imponerse. Como sabemos la cultura Occidental nació a partir de la
fusión cultural de la cultura griega, romana y judía, como tal tiene
dos mil años de imposición forzada. Para Occidente las culturas
alternas no existen, y esa fue la lógica que decretó la aniquilación
de nuestras raíces pobladoras prehispánicas. Quizá por esa razón
expresaba Arnaldo Esté (1986) que NO SOMOS OCCIDENTALES. El Día de
la Resistencia Indígena nos permite recordar la raza bizarra que
cobijó la resistencia de nuestros hermanos indígenas; fueron más de
70.000.000 de hermanos sacrificados. Fue el cataclismo de una
cultura alterna a la cultura del trigo y del arroz. Nuestra cultura
del maíz fue abortada y se decretó la imposición de la lengua
castellana para subyugar, con razón decía Jean Paul Sartre que "no
hace mucho tiempo, la tierra estaba poblada por dos mil millones de
habitantes, es decir, quinientos millones de hombres y mil
quinientos millones de indígenas. Los primeros disponían del Verbo,
los otros lo tomaban prestado." La lengua y el imperio van de la
mano. El gran Antonio de Lebrija, en su Gramática de la lengua
castellana, publicada en Salamanca en 1492 señalaba a la reina
Isabel "que siempre la lengua fue compañera del imperio, y de tal
manera lo siguió, que juntamente comentaron, crecieron y
florecieron, y después junta fue la caída entre ambos." La
castellanización del indígena fue el gran proyecto del imperio
español, ejercicio que se hizo sin considerar la tradición de las
lenguas autóctonas. La Biblioteca de Ayacucho (Nº 230) acaba de
editar la obra del mejicano Silvio Savala: Filosofía de la conquista
y otros textos, en donde se expone cómo operó el proceso de
subyugación e imposición cultural durante la conquista y colonia.
Nos recuerda que la escuela fue el instrumento que utilizo el
imperio para diseminar su lengua, no obstante que el nuevo código
del Derecho Indiano prescribía que se debía respetar las lenguas
autóctonas. También, muy a pesar de que el Concilio Provincial
Mejicano de 1585 y Concilio Limense III de 1583 mandaran a que se
enseñara en la lengua de los indios, y habría que agregar aquí los
esfuerzos realizados a favor de los indios por las ordenes
franciscanas y dominicas en el nuevo mundo. Pero esta es la paradoja
de la discrecionalidad legal ejercida por el imperio: se legisla
pero no se cumple. Fue así como entró también "el signo de la cruz
en las empuñaduras de las espadas", metáfora excelentemente recreada
por Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina, para
masacrar a una raza y una cultura. Hoy recordamos que en el nombre
de Dios también se impone el imperio. Pregunto: 1. Cómo cree Ud.,
que podamos hacer una filosofía de la historia crítica y una teoría
de la frontera para América Latina pero superando el lenguaje de
lógica occidental? 2. Cómo superar el complejo de Edipo en lo
cultural, sin tener que seguir justificando nuestros modos de ser y
de sentir según el acomodo de la anglobalización? Gracias.
Pascualmoraster@gmail.com
Sérgio Duarte. Primero, un saludo para un hermano historiador que
está haciendo historia en Venezuela. Todos sabemos las presiones de
un gobierno popular con intereses en ayudar a su pueblo y encaminar
una política que sea igualitaria en los foros mundiales en todos los
ámbitos, y cómo Chávez ha sido amenazado por aquellos que no
entienden los intentos de libertad en América. Por defender la idea
de libertad debemos de repensar las condiciones de superación de lo
que tu llamas la lógica occidental. Superar es conservar y abandonar
al mismo tiempo. Hablamos en español, pero nuestras categorías
provienen de un occidente que no produce a penas las ideas
imperialistas pero también las categorías que permiten la crítica de
ellas. Esto es lo que los clásicos de América Latina nos han
enseñado: dialogar con los europeos y localizar en la riqueza del
pensamiento occidental procedimientos y conceptos que puedan ayudar
en una historia hecha a contrapelo, como tu sabes ha de ser una
historia preocupada con los oprimidos. Esto es diferente de suprimir
o caer en la armadilla de algunas de las versiones de lo
postcolonial, que reduce el occidente a una unidad y todo esto queda
predeterminado con el nombre
de "pensamiento imperial". Hay un universalismo "inclusivista" en el
occidente. Esto es lo que trata Historia a Debate y esto lo trato el
KWI
en Alemania y los estudios transatlánticos y los intentos de
construcción de una historia global, o sea, una historia que supere
los etnocentrismos y pueda realmente encaminar el diálogo entre las
culturas, entre los saberes, entre las historias. Esta es la
conciencia histórica del S XXI, la única salida, como tu sabes, para
los "impasses" de la modernización, que ha sido conducida
reductoramente pero que no puede ser comprendida de esa forma.
Nuestra salida es econtrar la riqueza de la cultura en que ahora nos
comunicamos, pero los clásicos de latinoamérica no se bastaron con
esto, sino que fueron detrás de las otras culturas: Reyes, Carpetier,
Borges, Holanda, Freyre, Arciniegas, Márquez, Glissant, Walcott.
Todos ellos fueron detrás de la cultura popular y en lo pasado de
nuestros pueblos los indígenas, los africanos pero también los
asiáticos (porque hay asiáticos en América), referencias para otra
historia que en diálogo con ésta, que nos permite la filosofía, la
historia encontrar nuestra especificidad y precisar las categorías
que la experiencia americana pueden haber criado. Ellos han
encontrado y esto compone el pensamiento americano. Ellos son
nuestros clásicos y todos ellos nunca abrieron la mano del verdadero
universalismo. Ellos leyeron los indianos, los chinos, las culturas
antigüas de áfrica, en el pasado precolombino, imágines y
figuras narrativas de otras conciencias históricos, de otros
pensamientos históricos. Todo esto está con nosotros hoy. Es nuestro
trabajo
reconstruir este trabajo de reconstrucción de estas categorías e
immágenes y referencias que deben de constituir nuestro camino para
la libertad, pero este camino sólo existirá con el diálogo porque no
somos dueños de la verdad última ya que precisamos superar nuestro
etnocentrismo: la paz, el pensamiento, la libertad y la abertura.
Pregunta. Cómo superar el complejo de Edipo en lo cultural, sin
tener que seguir justificando nuestros modos de ser y de sentir
según el acomodo de la anglobalización? José Pascual Mora García,
Doctor en Historia, Profesor de la Universidad de los Andes,
Táchira-Venezuela
Sérgio Duarte. Nuestra cultura es una mezcla de la cultura
occidental, con la indígena americana, con la de los negros
transplantados y la llegada de los inmigrantes en el siglo XIX, y
todo ello en la época de la globalización. Los clásicos tienen ideas
sobre esto. Primero, tenemos que reconstruir esta historia de
nomadismos y esta experiencia de la frontera de la finitud y
principalmente de esta proximidad con lo inexperado, que constituye
vivir en las fronteras. Las fronteras son lugares de encuentro y de
conflicto, entendiendo las cosas así tenemos que encontrar en
nuestros padres y en todos ellos (son varios padres), la misma
condición que tenemos hoy como seres humanos. Somos seres
contradictorios, ambiguos, esto es lo que nos enseña Freud. Esto
quiere decir que no podemos idealizar los indios, los africanos, los
europeos, ninguno; nadie. Muchos de nuestros problemas vienen de
esta idealización de ciertos pasados, de ciertas figuras, de ciertos
errores que son lanzados para el mundo del mito, que es, como tu
sabes, problemático para gente que conoce historia
(la construcción argumentativa del pasado). Cuando reconocemos en
nuestros padres y en nosotros esta condición ambigua y
contradictoria -somos capaces del bien y el mal al mismo tiempo-,
esto es la concepción del ser humano que los clásicos han
desenvuelto. Cuando percibimos así las cosas, las condiciones del
diálogo permanecen abiertas porque no idealizamos ni demonizamos al
otro. Entonces, en este espacio que es un espacio de frontera, o sea
limítrofe entre el uno y el otro. Aquí tenemos, en fin, el diálogo,
que puede ser entre personas que se reconocen mínimente en cuanto
iguales, capaces de comunicación, de trueque, de mutuo aprendizaje.
Pregunta. Cuales son las ventajas y problemas de la globalizacion?
Joaquin Vela (Universidad de Castilla La Mancha)
Sérgio Duarte. Las ventajas son la agilidad, la comunicación en red.
Todas las ventajas de la comprensión tiempo-espacio, la
simultaneidad, la convivencia de tiempos, mundos y espacios en un
"espacio" y en un "tiempo" compartido y comunicado. Esto es un nuevo
recurso. Esto es nuevo. Esta capacidad de simultaneidad es nuevo y
es un nuevo camino para la libertad. Hay problemas porque la red es
peligrosa, está vigilada, hay centros de control de ella (lo sabemos
bien), pero si tenemos consciencia de todos estos problemas, como el
empobrecimiento, la reducción y uniformización de nuestras formas de
contenidos, de la riqueza de la diversidad de las culturas. Si
tenemos consciencia de todo esto y pudiéramos reflexionar tendríamos
una nueva arma de movilización, de educación, de formación, de
organiación. Esto tiene que ser aprovechado ya que esto es HaD, esto
es la revolución de Historia a Debate. Esto es una gran novedad
positiva entre los historiadores porque hasta ahora teníamos los
instrumentos para pensar la humanidad (con perdón de la palabra)
pero no servía de nada para nosotros porque no podríamos transformar
esto en un arma, en un recurso para pensar los problemas que afectan
a a la especia humana hoy. Como tu sabes, los historiadores tenemos
la historia para pensar todo esto y tener acceso a todo lo que es
humano, con una gran recurrencia a ver las diferencias. Porque
estudiar historia es reconstruir diferencias y discontinuidades,
porque siempre han ocurrido nomadismos, comlunicación entre
culturas, porque una cultura que no se comunica se autodestruye y
conocemos esta riqueza de valores, de tendencias y de momentos. Y
ahora podemos trabajar en esta dirección de la conciencia histórica
del siglo XXI, que ahora se llama Historia a Debate, aunque nuestra
acción tienen que desenvolverse en todos los foros, aunque el más
agil es HaD, que es el que estamos utilizando ahora.
Pregunta. Arthur Assis, Essen, Alemanha: Caro Prof. Sergio Duarte,
voce considera o ensaio latino-americano uma articulacao específica
da consciencia histórica deste sub-continente. Quais é a sua
explicacao para essa especificidade? Por que na America Latina dos
seculos 19 e 20 o ensaio toma o lugar que em outras partes era o da
historiografia? Como interpretar, contudo, à luz das sua tese os
historiadores latino- americanos que optaram pela escrita histórica
"clássica"? Saludos a todos!
Sérgio Duarte. La explicación para la especificidad del pensamiento
histórico latinoamericano es la experiencia histórica de
latinoamérica.
Esto es lo que los clásicos nos enseñan. Las obras de ellos son la
lectura de los registros de esta experiencia en la procura de
conceptos,
procedimientos, contenidos, figuras que permiten la localización de
esta especificidad nacida en la conquista y colonización de la
América, de la miseginación de las culturas que en América se
encontraron o entraron en conflicto. Ellos producieron para entender
esto la idea de
transculturación, que nace del encuentro y coflicto entre las
fronteras. Esto es la cultura de la frontera. Como tu sabes, en
América la
disciplinirización de la historia es tardía. Todavía continuamos
carentes de identidad y orientación que es la principal alabanza de
la conciencia histórica. Esta tarea ha sido encaminada por el
ensayo. La novedad es que hoy, gente como Rüsen en Essen (Alemania),
que es uno de los teóricos más respetados del mundo, ha conseguido
localizar esta reflexión interna entre experiencia histórica y
producción de sentido. Esto es la idea que coordina el proyecto del
nuevo historicismo y es un intento como otros para comparar las
conciencias históricas que cada una de las culturas ha generado. Con
esto y con las ideas de hombre, este que necesitaba de identidad y
orientación, y que necesitaba crear una conciencia histórica que
ligue pasado-presente y futuro, y esto no puede ser pensado
linealmente, como tú sabes, tenemos las condiciones de encontrar un
tema, un contenido que es compartido por todas las culturas, porque
todas ellas producieron una idea de ser humano. Junto con esto,
viene la conciencia histórica que produce la narrativa de cómo este
hombre se constituyó. Tenemos ahora investigaciones en esta
dirección, de los temas, tránsitos, formas y dimensiones que han
registrado el potencial diálogo. La
historiografía llamada clásica está también inconscientemente ligada
con todo esto. El problema es que está presa en una armadilla, que
es lo que se denominda la armadilla positivista. Tienes que escoger
entre referencia a fuentes o reflexión sobre la narrativa, que es lo
que da unidad sobre las lecturas que producimos del pasado. Este es
un falso dilema. Como sabes, Rüsen ha mostrado varias veces.
Pregunta. Crees que la filosofía de la Historia especulativa todavía
es útil y tiene aplicación? Israel Sanmartín Universidad de Santiago
de
Compostela
Sérgio Duarte. La actualidad de la filosofía de la historia en
sentido especulativo es en primer lugar la crítica de la cultura y
en segundo
lugar el universalimos inclusivista que ella contiene. Me explico.
Para que produzcamos una crítica de nuestra cultura precisamos de
una
genealogía de la moral, una historia de los valores y de la cultura,
que es el otro nombre que tiene la filosofía de la historia. El día
que
desistamos de esto, la crítica y la reflexión estarán muertas. Sobre
lo segundo, tenemos varias investigaciones sobre la riqueza de la
idea de Historia Universal. Ella no es sólamente la lectura
eurocéntrica de la historia mundial sino que contiene varios
gérmenes de ideas que son cosmopolitas y universalistas. Y esto debe
de ser localizado y valorizado. Gente como Herder, Kant, Droyssen,
Schiller, pero gente antes de ellos como Vico, Montaigne y muchos
otros han hablado de la riqueza de las culturas, de la diversidad,
de los sistemas de valores, de las estructuras de significado. Esta
es la idea que constituye la historia de las ciencias humanas o de
las ciencias de la cultura y esta idea constituye nuestro trabajo en
cuanto historiadores. La historia es una de las ciencias de la
cultura. De ahí puedes ver que no tenemos condición de abrirnos al
aspecto especulativo de la filosofía de la historia. Acontece que
tenemos que mantener nuestra capacidad crítica en gran ejercicio y
esto se llama filosofía de la historia crítica, que es reflexionar
sobre nuestros conceptos, categorías, procedimientos, recursos
retóricos y nuestros intereses políticos, es tan importante como
pensar el sentido de la experiencia humana. Mantener estos dos
aspectos, estas dos fases de la filosofía de la hitoria hoy es una
de nuestras principales tareas.
Pregunta. Es función del historiador interpretar los hechos o sólo
narrarlos? Joaquín Rodríguez Perú
Sérgio Duarte. Caro Joaquín. Lo que es la narrativa es la capacidad
que todos tenemos de conceder unidad a un cierto conjunto de
acontecimientos. Si no consigues producir esta unidad no tienes
narrativa. Lo que lees sobre los acontecimientos no tiene sentido.
Toda persona que interpreta
los hechos produce una narrativa, el problema es que hasta hace poco
tiempo los intentos de reflexión sobre la narrativa estaban
olvidados
dentro de nuestra ciencia, la historia. Es muy importante recordar
que los fundadores de esta ciencia se dedicaron a pensar esta
dimensión y pdroducción moderna de la lectura del pasado. Esto
estaba olvidado. Y esto lo podemos llamar objetivismo o influencia
de una epistemología positivista en las ciencias humanas o en la
historia, pero hay tradiciones que nunca se olvidaron de esta
dimensión narrativa del conocimiento histórico. Nuestros ensayistas
son ejemplos de una de estas corrientes. Su trabajo fue de
renarrativización del pasado americano, pero también dentro de la
disciplina histórica hay tradiciones y vertientes de la tradición
historicistas (que no se debe de confundir con el positivismo) que
nunca abrieron la mano de esta forma. Lo que hay de significativo
hoy en teoría de la historia es la superación de esta dicotomía.
Como historiadorss tenemos que respetar los límites de las fuentes
pero asumir la dimensión retórica de nuestro trabajo de
reconstrucción del pasado.Pregunta. Cuales son sus líneas
prioritarias de investigación? Carlos Castro. Estudiante de
doctorado. Andalucía
Sérgio Duarte. Lo que hago es filosofía de la historia, pero también
me intereso por historia contemporánea y por procedimientos
específicos como los que estudian la historia visual y urbana.
También estoy involucrado con un centro de estudios caribeños en
Goias, Brasil. Allí estudiamos el área de fronteras y estudiamos el
caribe como un área de frontera, y lo vemos como un laboratorio de
culturas, aunque esto está en Europa en cualquier ciudad y en el
pasado de muchos continentes y en los diálogos y conflictos del
pasado. Esto es lo que me interesa y es una lectura que sólo hoy
puedo producir
Sérgio Duarte. Muchas gracias a todos. Espero continuar en contacto
con Historia a Debate y con todos aquellos que están en cualquier
parte del mundo preocupados en usar la historia como instrumento
como diálogo entre nosotros en nuestro pequeño planeta y delante de
todos los seres huamanos que vivieron antes de nosotros, nuestros
hijos y nietos que tendrán que conocer nuestro planeta. Tenemos que
vencer la lucha de todos aquellos que están en contra de la
comprensión, paz, diálogo... Gracias. Termina el Seminario
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