Querido amigo
A pesar de no haber intervenido (hasta ahora) en los debates de la red, he estado atenta a las líneas de tensión que se entrecruzan en la labor común. Ahora me comunico contigo a titulo personal movida por el anuncio del próximo seminario sobre Sergio Bagú. Simplemente es un movimiento surgido a partir del afecto profundo y de los momentos compartidos con Sergio y su familia primero en Caracas, entre el 67 y el 69. Y luego, muy puntualmente, en dos momentos que marcan mi vida personal y la de otra mucha gente un encuentro en Buenos Aires, (donde yo estaba de visita) en septiembre del 73, recién llegado Sergio en el primer avión que desde Santiago llevó a Buenos Aires a quienes habían podido refugiarse en la embajada argentina. El segundo, en agosto de 1975 en México, cuando se estaba armando Flacso en México (y donde me encontraba de visita). En este último encuentro, además de la relación personal, se abrió un maravilloso intercambio a partir de la admiración que en mi había suscitado la publicación de Teoría, realidad social y conocimiento, y que yo había llevado (novata profesora) a mis alumnos de Teoría Social en la Universidad Central de Venezuela. Después, la terrible calidad de la comunicación entre México y Venezuela limitó nuestra correspondencia. La vida se cobró lo suyo, aunque siempre estuve más o menos informada de las vicisitudes que lo fueron afectando, hasta llegar a la muerte de Clarita, su esposa.
Perdona este mensaje tan cargado de emoción. Detrás de ella hay otro elemento más racional que me alienta saber que podemos no sólo reconocer a quienes fueron maestros de verdad, verdad, sino que podemos rescatar, hacer nuestra, y transmitir a las nuevas (y bárbaras) generaciones de jovencitos globales y sin memoria una obra que nos obliga a plantearnos los viejos interrogantes ¿quiénes somos y adónde vamos?
Un abrazo,
Susana Strozzi
sstrozzi@cantv.net