El tema de Kosovo es un conflicto que no ha de
resolverse fácilmente. El problema principal de esta zona no es por
cuestiones étnicas -como se ha repetido en
diversas ocasiones- sino principalmente políticas.
Para comprender la historia de esta provincia yugoslava es necesario
remontarnos a un pasado lejano en el cual intervienen
factores religiosos y culturales relacionados
con el cristianismo católico y ortodoxo, el imperio otomano,
el Islam, las etnias eslavas y albanesa.
La historia mas reciente demostró que la conformación de un país
conocido como Yugoslavia no pudo superar una
serie de cuestiones políticas, económicas,
culturales y religiosas. Pese al intento de Tito y el Partido Comunista
Yugoslavo por superar el problema de los nacionalismos no fue posible
lograr la unidad deseada.
Las guerras que se desatan a partir de la secesión de Eslovenia en
1991, básicamente por su defensa de los
derechos humanos de los albaneses kosovares,
llevaron a una exhacerbacion nacionalista, tanto por parte de serbios
como de croatas, cuyos resultados son ampliamente conocidos.
El gobierno serbio, a través de Slobodan Milosevic, comienza una
serie de medidas represivas en la provincia
(antes autónoma) de Kosovo, habitada mayoritariamente
por la etnia albanesa de religión musulmana. Los serbios consideran
que Kosovo es la cuna y alma de su nacionalidad.
Los países de la OTAN deciden intervenir en Yugoslavia para
"proteger los derechos humanos" de los
kosovares albaneses y durante 74 días bombardean sistemáticamente
a Yugoslavia. Una intervención foránea ilegal en problemas internos
de un país logra finalmente que las tropas del Ejercito Nacional
Yugoslavo se retiren de Kosovo y la OTAN implanta un
protectorado internacional con mas de 60.000
tropas de ocupación.
Tomas Várnagy