Carlos Con fecha de 2 de octubre en "Cultura",
suplemento cultural de "La Nueva España" he publicado esta
nota de recuerdo a Pierre Vilar. Te la envio por si la quieres colgar de
las páginas digitales de HaD. Te envié mi deseo de particpar en el
próximo congreso, si todas las cosas marcha bien. Un abrazo. Julio
VILAR PARA ENTENDERNOS
Julio Antonio Vaquero Iglesias
Si yo no creyese a la ciencia histórica capaz de explicación y
evocación ante la desgracia y la grandeza humana ( teniendo, como
perspectiva, la gran esperanza de aliviar una y ayudar a la otra), no
pasaría mi vida entre medio de cifras y legajos. Ahora bien, si
fuésemos a la búsqueda del hombre con vagos sentimientos de bondad y
una intención de literatura, añadiríamos a la inutilidad pretensiones
antipáticas. No es una ciencia fría lo que queremos, pero es una
ciencia".Esta cita tomada de una carta de Pierre Vilar a Josep
Fontana en 1957 cuando éste iniciaba su carrera de historiador, define
bien las principales notas de la concepción históriográfica del que
fue uno de los más importantes historiadores y destacados hispanistas
del pasado siglo, fallecido a principios de este agosto último. Quizás
ninguno mejor que él supo hacer la síntesis entre las dos grandes
tendencias historiográficas que marcaron la dirección del conocimiento
histórico del siglo XX en busca de la superación y modernización de
la historia positivista decimonónica. Me refiero, claro está, a la
escuela de Annales y a la historiografia fundamentada en el materialismo
histórico. En mi humilde entender la singularidad de Pierre Vilar como
historiador fue la de intentar hacer una "síntesis" de ambas
tendencias, pero, no tanto teóricamente integradora, como eliminadora y
superadora de los excesos y limitaciones con que se venía practicando
la historia por muchos de los historiadores adscritos a ellas.
Pretendió, por una parte, en virtud de la experiencia de su oficio de
historiador y de su condición de científico social, no caer en el
dogmatismo de la vulgata teórica marxista, sino aplicar la teoría del
materialismo histórico a la materia histórica contrastando la teoría
con los resultados de la investigación en un juego dialéctico que
permitiese ir depurando progresivamente tanto la teoría como la
comprensión del proceso histórico. Legó así a los historiadores una
metodología para el análisis histórico propia y rica que para muchos
de ellos en lo esencial todavía está plenamente vigente.Por otra
parte, su vinculación a la primera etapa o generación de Annales como
discípulo de Febvre y seguidor de Labrousse, continuó después con la
segunda generación annalista tras la segunda guerra mundial y la guerra
fría bajo la dirección de Braudel. Con ambas generaciones, dentro de
su perspectiva teórica marxista, compartió los supuestos de la unidad
y la totalidad de la materia histórica y la necesidad de su análisis
integral, en los que basaba la condición de ciencia de la historia y su
especificidad frente a las otras ciencias humanas cuyos métodos
criticaba por su visión unilateral y por su ahistoricismo.. Postulados
que defendió tanto frente a las posiciones del estructuralismo marxista
de Althusser como del posestructuralismo de Foucault y el idealismo de
Raymond Aron,. o ya más tarde en los años 80, contra el posmodernismo
de Braudillard. Algunos de esos escritos críticos, como en el que
debatió con Althusser, Historia marxista, historia en construcción,
están entre lo mejor de su producción historiográfica y tuvieron un
gran impacto intelectual. Incluso personal como fue el caso de Foucault.
Vilar hizo una dura crítica a su emblemática obra Las palabras y las
cosas, en la que desmontaba sus tesis motejándolas de literarias y de
escaso fundamento científico, además de recriminarle los numerosos
errores históricos cometidos en los datos que utilizaba y su gran
desconocimiento histórico. Foucault, según cuenta Dosse, no sólo no
encajó bien la crítica sino que montó en cólera cuando la conoció e
incluso llegó a tratar de utilizar "procedimientos
inquisitoriales" para que el texto de Vilar no se difundiese.Es
obvio que esa identificación teórica de Vilar con los Annales de la
primera y segunda generación no continuó cuando los "jóvenes
turcos" de la tercera generación de la escuela desalojaron a
Braudel e impusieron dentro de ella su proyecto de historia fragmentada,
la historia "en migajas", que no era sino lo contrario de la
historia globalizadora y transformadora que él defendía. En realidad,
desde su concepción marxista de la historia, tampoco debió de comulgar
mucho con la posición acrítica, academicista que los Annales adoptaron
en el contexto de la guerra fría y que les valió el apoyo
presupuestario de la Fundación Rockefeller. De esa especificidad que
siempre defendió para el conocimiento histórico concretada en su
expresión "pensar históricamente" y fundamentada en el
objetivo de analizar la dinámica social en su totalidad significativa,
extrajo hasta sus últimas consecuencias, tratando de incluir la
subjetividad del historiador en el propio análisis histórico.
Planteamiento que le llevó a incluir como preámbulo de la que fue su
magna obra, Cataluña en la España moderna (1962), lo que él
denominaba, la "egohistoria", su personal itinerario vital,
como un elemento más de comprensión de su investigación. Y esa
actitud fue, además, la que hizo posible que alguien como él tan
reservado y poco proclive a aparecer en los medios, aceptase al final de
su vida, cuando ya estaba afectado por la ceguera, dictar su
autobiografía que se tituló significativamente Pensar históricamente
y que fue también en cierto sentido su testamento intelectual. Ese
itinerario vital e intelectual nos explica no sólo la importancia
decisiva que para su formación intelectual tuvo su experiencia de
normalien, alumno de la Escuela Normal Superior de París, donde se
formaron algunos de los mejores intelectuales franceses( el mismo fue
condiscípulo de Sartre y de Nizan) sino también como lo fue para su
formación como historiador y para su obra histórica futura su
vinculación con Cataluña. Vilar conoció por primera vez la región
catalana en los años 20 cuando se desplazó a Barcelona para realizar
una investigación geográfica sobre la industria barcelonesa. Pero fue
la experiencia vivida en Cataluña durante aquellos años 30 ( hasta los
inicios de la guerra civil) plenos de acontecimientos y tensiones
sociales la que terminó convirtiéndolo en un profundo observador y
conocedor de la cultura y la realidad catalanas y le incitó a
convertirse en historiador para desentrañar el peculiar caso que en el
marco de la historia de Europa occidental constituía el nacionalismo
catalán. La otra gran experiencia de su vida que le marcó también
personal e históricamente de manera indeleble fue la segunda guerra
mundial. Pasó cinco años de su vida preso en campos de concentración
alemanes en Alemania, Polonia y Austria De hecho, las dos obras más
importantes y conocidas de Pierre Vilar tienen relación con esas dos
etapas de su vida y fueron, sin duda, eslabones decisivos en su
posterior obra de hispanista y "catalanista" ( entiéndase
conocedor profundo e investigador de la cultura y la historia
catalanas). Cataluña en la España moderna no es sólo un profundo
análisis de los fundamentos económicos del nacionalismo catalán y la
elaboración de una metodología propia del análisis histórico dentro
de la teoría del materialismo histórico que seguiría perfeccionando a
lo largo de toda su obra. Significó también, además de cubrir la
profunda laguna que existía del conocimiento de la historia de
Cataluña en la Edad Moderna, poner las bases para continuidad del
estudio científico del proceso histórico catalán que había iniciado
Vicens Vives para la etapa contemporánea y se había interrumpido con
su prematura muerte. Asimismo, la importancia de esa obra fue decisiva
en el futuro profesional de Vilar que tras su marcha de Cataluña
terminaría accediendo a la cúspide de la pirámide académica
francesa.A su vez fue durante su etapa de cautiverio cuando Vilar
escribió aquella pequeña gran Historia de España que, difundida en la
clandestinidad en España, fue uno de los libros de historia más
leídos en España en aquellos años y nos sirvió a muchos como eficaz
antídoto contra la versión oficial de la historia franquista y sigue
siendo hoy, a pesar del paso del tiempo y los avance historiográficos,
todavía aprovechable en muchos de sus análisis, aunque se compadezca
mal con el paradigma de la "normalidad" y la homologación
europea que domina hoy las interpretaciones de nuestra historia. Quizás
sea menos sabido que Vilar, sin conocer la síntesis de historia de
España realizada en los años 30 por Rafael Altamira para la editorial
Armand Colin, utilizó como única fuente bibliográfica para realizar
la suya la Historia de España y de la civilización españolas que
Altamira había gestado en su etapa asturiana como miembro del claustro
de la Universidad ovetense. Incluso, por su frustrado intento de tratar
de evitar la censura que le impedía acceder a algunos de los tomos que
le enviaron, fue castigado con su traslado a otro campo de prisioneros.
Vilar, como muestra del elevado valor que le concedía a la obra y a la
práctica historiográfica de Altamira, aceptó gustoso más tarde –
cuando éste ya había fallecido- el encargo que se le hizo de completar
la síntesis de historia de España del historiador institucionista. Lo
que llevó a cabo redactando un apretado y excelente capítulo sobre el
último período de nuestra historia que aquél no había llegado a
tratar.Ahora tras el reciente fallecimiento del gran historiador e
hispanista francés se hace más necesario, si cabe, volver a revisar su
obra para tratar de poner en claro y recuperar aquello que sigue aún
vigente de sus contenidos y de su método. Además de renovarle nuestro
agradecimiento por una obra que contribuyó en gran medida a que muchos
españoles- por decirlo con una idea suya- pudiesen comprender su
historia para conocer su presente. Como también por haber ayudado con
ella a que muchos historiadores de todas las partes del mundo
aprendiesen a "pensar históricamente".
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