Christian Thibon, que trabaja con la UNESCO para
escribir la Historia de Burundi, asegura que los historiadores deben narrar los
genocidios recientes para reconciliar a las sociedades que los han sufrido
Los historiadores consideran
que es “posible y necesario” hacer Historia de los acontecimientos actuales
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Santiago, 17 de julio de 2004 (Vía Láctea).- Este macrocongreso pretende servir de termómetro de la situación internacional de los acontecimientos recientes. Por ello se ha debatido si es posible hacer una historia actual que investigue los hechos y procesos de relevancia histórica que estamos viviendo.
Uno de los expertos de mayor prestigio que ha intervenido durante la jornada ha sido el francés Christian Thibon, que colabora en un proyecto de la UNESCO para escribir la historia de Burundi, uno de los países que ha vivido con mayor horror varios genocidios en las últimas décadas. Según el historiador, “restituir esta historia es muy difícil porque en la actualidad siguen conviviendo las víctimas y los asesinos”. Señaló que, en un intento de reconciliar a ambas partes, es preciso que haya primero un reconocimiento del pasado, como cualquier otro país que haya sufrido una violencia colectiva.
“Cuando se escribe la historia reciente se utilizan los mismos medios que emplean los historiadores para hablar del pasado”, manifestó el experto, quien indicó que una de las principales dificultades a la hora de estudiar y escribir sobre los genocidios recientes radica en que haya una negación de que ha existido. Por otro lado, surge el problema de cómo se cuenta un tema tan delicado cuando la tragedia todavía permanece en la memoria colectiva.
Thibon considera que la función de la historia es permitir a las sociedades vivir con su pasado. Asegura que es “posible y necesario” hacer historia inmediata porque existe una demanda por parte de la sociedad y, si no lo hace el historiador, lo harán otros profesionales sin seguir su rigor científico y su objetividad”.
Los peligros
de los historiadores al escribir sobre hechos recientes
El historiador argentino Raúl Dargoltz relató su experiencia como autor de una obra de historia inmediata en su país, por la que fue querellado y estuvo a punto de ingresar en la cárcel al haber recogido un hecho protagonizado por el “poder político corrupto” que gobernaba en aquel momento. Sin embargo, la movilización y la solidaridad de historiadores de todo el mundo logró que le absolvieran. “Escribir sobre los acontecimientos recientes conlleva graves peligros para el historiador, sobre todo si se hace contra gobiernos dictatoriales o sectores sociales que violan los derechos humanos”, declaró.
El periodista argentino puso de manifiesto que estudiar la historia inmediata permite reflexionar sobre los hechos y darle un mayor valor a las fuentes. “Se dice que tienen que pasar muchos años para eliminar las pasiones y poder ser objetivo con los acontecimientos, aunque siempre que se escribe sobre un hecho histórico interviene la subjetividad”, indicó. Según su punto de vista, es mucho más positivo escribir en el momento y no esperar a que transcurran los años.
Los
historiadores defienden el papel de los medios de comunicación a la hora de
construir la Historia de los hechos más inmediatos
La catedrática Mª Jesús Cava, de la Universidad de
Deusto, abordó el papel de los medios de comunicación en relación con los
hechos recientes. En este sentido, destacó la “complementariedad necesaria
entre el trabajo de los periodistas y los historiadores, que permita ir
recuperando la memoria histórica de cada país”. Sin embargo, señaló que el
riesgo del periodismo radica en la falta de objetividad, ya que, desde su punto
de vista, “se tiende a favorecer todas las circunstancias de violencia directa
y a promover la cultura del miedo”. Así, la historiadora considera que “no
debemos dejarnos llevar por las primeras imágenes que nos transmiten los medios
audiovisuales, como ha sido el caso de las torturas de soldados estadounidenses
a prisioneros iraquíes”.
Frente a la manera de actuar de los medios de comunicación, la profesora considera que “los historiadores siguen un método científico, mientras que el informador en muchas ocasiones desinforma y se corre el riesgo de dar una visión muy simplista de los acontecimientos”. A pesar de esto, Cava afirma que los historiadores necesitan del papel de los periodistas para relatar la historia de los hechos más inmediatos.
Mañana,
último día del Congreso, se tratará cómo debe escribirse la Historia en este
siglo
El III Congreso Internacional “Historia a Debate” se clausura mañana en Santiago. Durante la jornada los historiadores tratarán de llegar a un consenso respecto a cómo se debe escribir la historia en este siglo. Se hará referencia también a las redes de expertos que trabajan con este fin en todo el mundo.
-700 congresistas
-430 entidades académicas procedentes de 33
países
-130 profesores e investigadores de historia
de 23 países
-más de 200 ponencias
-seguido en directo a través de Internet por 5.000 historiadores de todo el mundo (www.h-debate.com)
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