Desde y contra la periferia científica, hacia el nuevo
paradigma historiográfico:
Jorge Maíz Chacón
Tres meses, son más que suficientes para reflexionar,
retomar y pensar sobre la dimensión de determinados
encuentros científicos. Mayor es el interés si cabe, si nos
referimos a un encuentro sobre historiografía, los que se
realizan son - verdaderamente - pocos y obedecen a
divisiones geo-políticas, disciplinares o por
especialidades, los cual nos transmite algunos estados de la
cuestión pero pocas novedades. Así, del 14 al 18 de julio de
este mismo año, bajo el incomparable marco geográfico de la
ciudad de Santiago de Compostela, se realizó el III Congreso
Internacional Historia a Debate. Como una peregrinación más,
la reunión atrajo hasta la urbe a especialistas de todo el
mundo. Las cifras, en un sentido empírico, son una clara y
evidente muestra de la dimensión que tuvo el comentado
encuentro. Un acontecimiento, convertido en macro-congreso
físico (por la reunión en tierras gallegas) y virtual, con
una difusión de las charlas a través de videoconferencia.
También, aconteció en verdaderamente supranacional, con
traducción simultánea de las charlas a francés, inglés y
castellano, lo que suponía un esfuerzo y riesgo (tanto en lo
que se refiere a medios humanos como económicos y de
instalaciones) que se superó con creces. La apuesta, sin
duda arriesgada, demostró la posibilidad de organizar
verdaderos puntos de encuentro, físicos y virtuales entre
especialistas, unas posibilidades que suelen asustar a
cualquiera que emprenda la tarea de organizarlas. Se
pretendió superar los objetivos planteados en los coloquios
anteriores, para ello contaban con la experiencia del I
(1993) y II Congreso (1999) respectivamente. Sin duda, la
colaboración de las 430 entidades académicas de 33 estados
diferentes, facilitaron las cosas y mostraron un claro
ejemplo de entendimiento entre colegas, colectivos e
instituciones.
La muestra, excelente simbiosis entre alguno de los más
consagrados historiadores, y los jóvenes activamente
críticos y participativos, ambos como individuos o como
colectivo, se mostraron participativos en la reconstrucción
del paradigma histórico. Bajo la idea común de debatir
abiertamente el conocimiento historiográfico, las sesiones
giraron en torno a tres grandes bloques temáticos:
reconstrucción del paradigma, historiografía global, y los
denominados paradigmas singulares (historia mundial,
historia mixta, compromiso historiográfico, historia
inmediata y fines de la historia). En todos, se llevaron a
cabo interesantes y animados debates que prometen una gran
actividad poscongresual. Historia a Debate, crece - a pesar
de las vicisitudes - de forma imparable, ante ello, tampoco
los medievalistas deberíamos quedar al margen. Bien sean
modas (considerado por algunos), bien nuevos métodos y
epistemologías, debemos participar todos en la
reconfiguración de la ciencia que pretendemos procesar.
También, a nuestro entender, la madurez alcanzada, ha sido
fruto de una mayor crítica interna que ha evitado el
encasillamiento o el estancamiento ante determinados
postulados. Del mismo modo, obedece a una dinamización y
aceleración exógena, en la que acontecimientos históricos
como los de Seattle (diciembre de 1999) o la reguerra de
Irak (marzo de 2003) han jugado un papel importante. Algunas
conciencias, parecen salir de ese largo letargo en el que
los propios historiadores nos habíamos sumergido. La
implicación en la denominada "Academia Solidaria", o en la
Historia Inmediata, ofrecen procesos en los que el sujeto
histórico es - en parte - partícipe desde varios puntos de
vista. Historia a Debate, se volvió a presentar, ya que no
podía ser de otra manera, como un foro libre y plural, como
una red digital y como comunidad historiográfica, en
definitiva como una evidente alternativa a las propuestas
existentes. Sus conclusiones, expuestas a lo largo del
encuentro, fueron claras y altas, a la vez que diversas,
heterogéneas y complejas, pero encaminadas - con unos
mínimos máximos - hacia un camino común.
En este sentido, destacar la participación de Etienne Bloch,
que nos deleitó con una revisión de la obra del que fuera -
para algunos -el mayor historiador del siglo XX; repasó la
figura de su padre, Marc Bloch, fusilado por los nazis en
1944. El congreso, en parte, era todo un testimonio de su
legado, como persona y como historiador, convirtiéndose la
intervención de Etienne en toda una oda. Por su parte, el
afamado economista Gunter Frank (que fuera asesor de
Salvador Allende) analizó algunos de los acontecimientos más
importantes acaecidos en los últimos años (del 11-S al
11-M): consideró la invasión de Irak como un fatal error
histórico, no atribuible a un teórico choque de
civilizaciones (Oriente-Occidente). En su opinión, estamos
ante una civilización de carácter global, y como tal, debe
ser interpretada de una manera muy distinta a la actual.
Bajo estas premisas, el puertorriqueño Elpidio Laguna,
aventuró una verdadera anglobalización mundial, como modo de
protección y defensa utilizado por los grandes poderes
mundiales ante determinados bloques antagónicos.
El medievalista y teórico, Carlos Barros, organizador del
evento, auguraba el paso de la adolescencia, la verdadera
configuración multinacional, multilingüística e inter-intradisciplinaria
de la apuesta de Historia a Debate. Los planteamientos que
viene desarrollando desde tiempo atrás, transmitieron un
mensaje de esperanza en la Historia que está por venir. Una
historia mixta, con la utilización de los nuevos medios de
relación social (digital), que superen fronteras e idiomas,
animados también a saltar de una vez por todas por encima de
la superespecialización, que nos ha abocado a la pérdida de
verdaderos referentes con los que afrontar de manera
general, desde el medievo o desde la actualidad, nuestras
verdaderas contradicciones. El brasileño Jorge Nóvoa, en
este sentido argumentó la necesidad de ser partícipes y
críticos con la sociedad en la que nos desarrollamos como
individuos. Una interpretación, al igual que otras, que casi
todos los presentes compartían, y cuando digo casi todos, lo
digo y afirmo a conciencia, puesto que parte del empuje y
fuerza que Historia a Debate posee en las denominadas
periferias, radican ahí, en la variedad y en compartir y
discutir opiniones. Voces, que hasta hace poco no eran
consideradas como tales, que no existían, los nadies como
diría Eduardo Galeano.
Ciro Cardoso, llegó hasta tierras gallegas con un ánimo
marcadamente positivo, su intención: animar a partícipes y
oyentes a que se impliquen, a definir sus posturas, para
poder realizar puntos de encuentro y debate sobre la
sociedad y la cultura que analizamos. En nuestra opinión,
tanto o igual de importantes, serían las aportaciones
habidas en los debates de las tres salas simultáneas, por lo
que su comentario no cabría por entero en estas páginas. Las
más de doscientas ponencias y sus respectivos debates, son
muestra evidente también del espíritu del evento. Para dar
cabida a todas estas aportaciones, la organización editará -
en formato digital e impreso - todos los puntos de encuentro
y desacuerdos que se sucedieron. Más de cuarenta horas de
material visual, y otras tantas en audio, más los habituales
tres volúmenes de Actas, que sin duda, nos ayudarán a todos
a reflexionar un poco sobre el pasado, el presente y
sobretodo en el futuro de nuestra disciplina.
En definitiva, un excelente panorama que hace del III
Congreso Internacional Historia a Debate, el más importante
de los celebrados hasta el momento, lo convierten así en un
referente global, y nos anima a todos aquellos que creemos
en una historia crítica, renovada, útil y dispuesta a
afrontar los nuevos retos que nos depara el siglo XXI.
Nuevas formas en las comunidades de historiadores, sin
jerarquías, que abarquen no sólo a los académicos o
universitarios (docentes) de un ámbito de estudio, sino que
se compagine con otros campos universitarios (sociólogos,
antropólogos, economistas,...) o no, que estén en la
vanguardia de la renovación y la crítica metodológica. La
apuesta, por tanto, se presenta como continuadora, como
debate permanente, activo y participativo frente a la crisis
y estancamiento de los paradigmas consolidados. No podemos
vivir al margen de la sociedad, de los problemas de la
historia o de sus sujetos, eso es Historia a Debate, y en
esa línea continúa hoy mismo trabajando.
Para más
información:
Historia a Debate
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España
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