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[Publicado en Diario Católico, San Cristóbal, Táchira,
Venezuela, 1/9/04]
EL CAMINO XACOBEO-2004
José Pascual MORA-GARCÍA
Vicepresidente de la Academia de Historia y Sociedad
Bolivariana.
El 13 de julio pasado pisamos tierra compostelana, la meta de
los peregrinos desde la Edad Media. Nuestra responsabilidad en
tierras gallegas era la participación en el III Congreso
Internacional de Historia a Debate, en donde realizamos la
ponencia Globalización y "glocalización" en el
debate postmoderno. Santiago de Compostela es ante todo una
ciudad barroca, que conjuga lo antiguo y lo moderno. Tiene el
ensueño de las villas medievales y se respira al mismo tiempo
el encanto de las edificaciones modernas. Es una ciudad en donde
la postmodernidad puede ser recreada; allí hace presencia el
peregrino confeso con el caminante deportivo, el católico que
busca la absolución de sus pecados al ganar jubileo y los
"pavitas" que viajan para acompañar sus bandas; es el
entrecruce de temporalidades. Porque la postmodernidad también
está caracterizada por la multiplicación de tiempos, en el que
se conjuga el regreso al pasado y la historia inmediata.
Podríamos decir que es un espacio propicio para contrastar el
tema de nuestra ponencia. Se observa por un lado, la tradición
medieval en el peregrino que asiste a la reverencia del apóstol
Santiago y el impacto de la cultura globalizada ávida de
excentricidades, entre las que destacamos la presencia
del otoñal rockero Bob Dylan (el poeta de Minnesotta), quien
se presentó ante 25.000 personas en un campus denominado Monte
do Gozo. Compostela con razón es conocida como el dique de
llegada de lo europeo, en esta oportunidad también de lo
mundial; pues congregó a la red temática Historia a Debate en
la que participaron 340 entidades académicas de 27 países,
realizado en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Campus
Norte de la Universidad de Santiago. Actividad excelentemente
coordinada por el Dr. Carlos Barros y su equipo Israel
Sanmartín, Javier Señarís; Juan Manuel Santana, y Francisca
Colomer, entre otros. La "glocalización" está a la
vista en el ambiente compostelano, es el esfuerzo por integrar
lo global y lo local; lo global está representado por la modas
y marcas que hablan de la mundialización de la economía, todo
puede ser encontrado desde bolsos gucci hasta productos Johnson
& Johnson; nombres que otrora simbolizaban economías
nacionales, como Sony, Onda, Nestlé, Perrier, Norelco, Mercedes
Benz, Olivetti, y Wolkswagen, hoy son palabras universales. La
cultura global invade el mercado local. En las tiendas se puede
observar la cultura shopping, pues es posible encontrar
souvenir´s que van desde el típico sombrero de ala ancha, la
calabaza, el zurrón, la capa con esclavina, el bordón o
cochava, y la concha o venera; hasta las marcas globalizadas
como las zapatillas deportivas de las firmas Lacoste o
Zuperklinb NY de Adidas; las botas de montaña Camper o
Sport-Casual de Panama Jack, la chaqueta impermeable de de
Barbour, los morrales o mochilas Tekway, y los pantalones
de tipo tejano de la firma Pepe Jeans. La Plaza
Obradoiro es el centro de la ciudad, pero no el único, ya que
la ciudad presenta el dinamismo de las grades urbes en las que
la plaza como eje central tiende ha desplazarse. La catedral es
el último monumento que sobrevive a la globalización. Haciendo
un poco de historia diremos que se remonta al año 813, cuando
se descubre un mausoleo tardoromano que identifica la tumba de
Santiago, el apostol. Para honrar la memoria del apostol santo,
Alfonso II levanta el primer templo. Sin embargo, fue reformada
paulatinamente por Alfonso III, y Alfonso IV, hasta ser
consagrada definitimente catedral en 1211. Fue profanada en 997
por el moro Almanzor, quien entró a caballo a la Catedral, y
robó las campanas. La fachada barroca del Obradoiro fue elabora
por el arquitecto Casas Novoa en 1738. Una de las curiosidades
que siempre impactan al turista es el inmenso botafumeiro (inciensario),
que data su uso del siglo XV, y fue concebido
para aliviar el espacio de los malos olores que deplegaban los
peregrinos. El original era de plata y fue robado por las tropas
napoleónicas, el actual es una joya que data del
año 1851, y tiene un peso de 58 kilos. Se cuenta que en dos
oportunidades se soltó en pleno vuelo saliendo disparado y
cayendo en la Plaza de las Platerías. Sólo puede ser avistado
en plena ejecusión en las 25 principales fiestas liturgicas
anuales, Una de ellas, el 25 de julio, día del apóstol. En
esta oportunidad tuvimos el gusto de verlo en pleno vuelo el 17
de julio pasado. Nos despedimos de Santiago de Compostela con la
promesa de poder volver al próximo Xacobeo 2008, en donde se
celebrará el IV Congreso Internacional de Historia a Debate,
por lo pronto iniciamos ese nuevo recorrido desde las redes.
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