Historia a Debate es un lugar privilegiado de encuentros internacionales y discusión historiográfica, en donde los historiadores latinoamericanos (seguramente las delegaciones más nutridas) tienen toda facilidad para sentirse a gusto. Pero Historia a Debate es algo más. No sólo hay que mencionar otras iniciativas, como la preparación de una revista, sino también insistir en que se trata de promover una propuesta que va elaborando un grupo de jovenes historiadores, principalmente españoles,
bajo la coordinación de Carlos Barros. La crisis actual de la historia, efecto de la dominación de las visiones neoliberales y del pensamiento posmoderno, lleva tendencialmente a la fragmentación de un conocimiento histórico en migajas, a un escepticismo relativista que reduce la historia a una mera narración sin pretención científica, a una resignación despolitizada replegada en los placeres de la erudición sin compromisos con la sociedad. Frente a esta situación, Historia a Debate llama a una reacción más energica que las que ahora se han intentado. Sin embargo, no se trata de volver a las certidumbres cuadradas de antes, a los paradigmas unificadores y dogmaticamente proyectados sobre cualquier realidad humana, a la creencia en las leyes de la historia que garantizaban a ciencia cierta el porvenir luminoso de la humanidad. Se trata de construir algo nuevo, más alla tanto de las rigidez de ayer como de la descomposición de hoy, recuperando una historia más combativa, más segura de si misma (pero sin excesos), más comprometida. De cierta forma, Historia a Debate tiene la ambición de formular un nuevo paradigma para el próximo siglo, lo que, ademas de la inevitable indefinición de un proceso en curso, no puede dejar de generar algunas tensiones en seno de la corporación mundial de los historiadores. Es cierto que nadie puede autoproclamarse detentor de un nuevo paradigma, lo cual no existe como tal hasta que venga compartido por una amplia proporción de los investigadores. También, podriamos preguntarnos si en el planteamiento de Historia a Debate lo teórico no domina excesivamente lo metodológico, creando para muchos historiadores una lejania con su trabajo empírico. No obstante, podríamos reconocer que Historia a Debate pone en el centro de la mesa un problema hoy en día fundamental y que la reacción que quiere provocar es más que saludable. Historia a Debate tampoco pretende tener la solución ni trazar el camino único hacia la historia del siglo XXI. Nos llama a un esfuerzo colectivo, en el cual podemos participar con nuestras diferencias de opinión y nuestras maneras distintas de hacer y pensar la historia. De Historia a Debate podriamos decir que sí, que es una nueva corriente historiográfica, y durante el Congreso de Santiago, el observador a veces podía tener la sensación de ver nacer ese movimiento de resistencia y reconstrucción.

Jérome Baschet
École des Hautes Études en Sciences Sociales (Paris)
Universidad Autónoma de Chiapas (San Cristóbal de las Casas)

(extracto de la reseña del II Congreso a publicar en la Revista de Historia de la Universidad de Chiapas)