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(16/03/00)
HaD. Novela histórica 23
(16/03/00)
Estimados colisteros:
Cuando lancé mi pregunta al "ciber-espacio" (gentileza de HAD
mediante), jamás imaginé que tendría como resultado múltiples respuestas y
varios nuevos amigos (en adelante N.A.). No encuentro las palabras apropiadas
para manifestar la satisfacción que me embarga. Como el debate parece estar
aproximándose a su fin (mi N.A. Teodoro dice que "no da para más"),
creo que es el momento apropiado para realizar un pequeño balance. Todos los
aportes fueron sumamente enriquecedores. Aplaudo la clara visión y el lenguaje
directo de mi N.A. Xavier Díaz. Rescato la preocupación "sesuda" de
mi N.A. Marcelo Oviedo sobre el lector común que se queda con la visión de un
autor y nada más. Adhiero absolutamente a la opinión de mi N.A. Ana María
Martínez respecto a que los novelistas "no podrían hacer lo histórico si
no existiera la tarea de los historiadores", pero "si inventan
situaciones con personajes históricos reales confunden al lector masivo".
Apoyo también el pensamiento de mi V.A. (vieja amiga, porque trabajamos,
estudiamos y viajamos juntas) Andrea Cardona con relación a que "si la
novela histórica sirve para acercar a la gente a la Historia, bienvenida
sea" y que debemos "enseñarle a la gente a diferenciar la ficción de
los hechos históricos" (aunque en lugar de "gente" yo pondría
"alumnitos postmodernos", como dice Teo). Estoy de acuerdo con mi N.A.
Ana María Lorandi en cuanto a que las novelas históricas "desmistifican
el pasado" pero "deberían ser mejores de lo que son" (Teo es más
directo, dice que la mayoría son una porquería). Creo que mi N.A. Ángel Muñoz
Álvarez pone demasiado entusiasmo en defenderlas. Y para finalizar, me quedo
con el documento que me envió mi N.A. Carlos Alberto Suárez, copia de un
apunte que preparó para su curso de historiografía, donde expresa -respecto a
la "moda" de la novela histórica que siempre se vuelve, siempre la
historia se abre paso, las formas son las que varían. Él dice "Como la
luz del faro, parece que se va, pero retorna para alumbrar un paisaje que varía..."
(Qué poético! Me encantó!). Continúa diciendo que durante el siglo XIX se
desarrolló un fenómeno similar, relacionado con el advenimiento del
romanticismo y como reacción antiiluminista. Agrega que los historiadores de
entonces también criticaban los errores históricos de un Walter Scott, pero aún
así el género rompía récords de ventas. Inserta unas riquísimas
consideraciones sobre el tema debidas a Vicente Fidel López y reflexiona acerca
de que este autor, en su Historia Argentina atrapa con relatos que parecen de
novela.
En resumen, lo que me queda en claro es que:
*No debemos sentir culpa por leer novelas históricas. Incluso podemos seguir el
ejemplo de mi N.A. Hilda Agostino y emplearlas con fines didácticos.
*Debemos enseñar a nuestros alumnos a "separar la paja del trigo",
como dice Andrea.
*Podríamos dedicarnos a este género (parece ser mucho más rentable que la
docencia y seguro que lo haríamos mejor que los "chantas simpáticos"
Teo dixit -).
*Me gustaría que mi N.A. Carlos Suárez compartiera con todos los listeros su
valioso apunte.
*Acabo de descubrir que soy sumamente posesiva por la cantidad de veces que
escribí la palabra "mi", y muy mala escritora por el exceso de paréntesis
y comillas. Xavier: prometo tomar un curso, ya verás que no todos los
historiadores son aburridos.
Un beso para todos.
Graciela Santamaría de Meloni
San Luis
Argentina
gmeloni@infovia.com.ar
Historia a Debate
E-mailhad@cesga.es
Website<http//www.h-debate.com>
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