Mensajes enviados
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(10/4/01) |
| En línea con los argumentos del
señor Dimas, quisiera incidir en el hecho de que nos hallamos
aún en la legalidad impuesta por la fuerza tras la rebelión
militar del 18 de julio de 1936. No ha habido ningún tipo de
ruptura con el régimen anterior, como insinúan e incluso
abiertamente declaran los miembros del actual gobierno, esta
"democracia" que tenemos es fruto del esfuerzo de los
sublevados. Por lo visto, si no, ahora beberíamos todos vodka.
La Constitución no ha nacido de ninguna asamblea constituyente que sea auténticamente representativa. Todos sus "padres" son "cachorros del régimen". Y un detalle que todos prefieren obviar, el Jefe de Estado, cosa inaudita, no ha jurado nunca la Constitución. La II República fue asesinada y su memoria se pierde en la historiografía; cualquier alusión a la democracia de 1931-36 se acompaña siempre con imágenes de violencia, quema de iglesias y caos generalizado. ¿No está, acaso, cobrando más fuerza que nunca una revisión neofranquista que justifica la rebelión militar del 18 de julio?, ¿tendrán razón cuando consideran a esta "democracia" como hija legítima del franquismo? Un saludo Aitor Sánchez,
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Hola, soy estudiante de Historia en Guadalajara, México. Me
interesó la propuesta sobre el tema de la marcha zapatista por diversos
estados del País. En especial el planteamiento de que el "zapatour"
ofrezca algo a los estudios históricos. Y no necesariamente porque pueda ser
objeto de investigación, sino porque invita a observar con otros ojos.
Así como el EZLN demanda un cambio de actitud que contribuya a asegurar democracia, libertad y justicia para todos; la historia, como producción humana y no como sucesión de hechos, tiene herramientas para ser replanteada. El zapatismo propone formas diferentes de relacionarse entre pueblos y personas, volteó la mirada de mucha gente hacia comunidades indígenas antes invisibles y defiende valores culturales y humanos en contra de los meramente lucrativos. La historia puede contribuir al conocimiento de las demandas de quienes han pugnado por una vida digna y justa, abrir los caminos de la investigación hacia temas suceptibles de burla o temas que nadie quiera patrocinar, acercarse al conocimiento de lo humano para conocer y comprender la diversidad cultural, que sirva para explicar cómo se han cometido explotaciones y abusos. Me refiero a una historia que sea sensible y sensibilice, que no sea solamente un ejercicio intelectual o académico, sino un compromiso social. La marcha zapatista, el Congreso Nacional Indígena y el apoyo de cada persona que estuvo ahí, fue un grito que despertó esperanza y compromiso. Saludos!! Noemi Moreno Historia Inmediata/Historia a Debate
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