Mensajes Listas
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4/1/02 |
Estoy totalmente de acuerdo con las inquietudes expuestas por Silvia Bayon respecto al uso de Internet en la tareas de investigación. Trabajo en un ciberlocutorio, y llevo dos años mirando como los chicos de primaria y secundaria vienen a bajarse trabajos que les mandan hacer en clase de Internet. Al principio aun venia alguno pidiendome ayuda para buscar paginas web sobre algun tema, pero cada vez son menos. Me piden directamente que les ayude a poner la pagina del http//www.rincondelvago.com , o la de http//www.monografias.com porque quieren bajarse trabajos de La celestina o de Platero y yo o de España en el siglo XVIII o del Che, o quieren ir a la pagina http//www.artehistoria.com/ porque les han dicho que alli vienen comentarios hechos de diapositivas para la clase de historia del arte.... Yo siempre les digo que hay pocos trabajos y que seguramente todos los chicos de su clase se van a bajar ese mismo trabajo, o a veces incluso les digo que ya he imprimido ese trabajo para otro chico del mismo colegio una hora antes. Pero no les importa, dicen que total el profesor no los lee, y que da igual que lo quieren de todas formas y que se lo imprima tal cual está. Cuando les sugiero que se lean el libro o que por lo menos busquen algo de informacion sobre el tema en el google se escandalizan. ¡demasiado trabajo para ellos ! Otros chicos vienen y simplemente copian de la encarta los temas, copiar y pegar.....¿para que complicarse cuando puedes tener el trabajo hecho en 5 minutos? Ni siquiera se molestan despues en leer lo que han bajado. Bueno, sí, al final los tienen que leer porque los profesores les mandan entregar todos los trabajos escritos a mano, para que al menos hagan algo. El problema en este caso es que los chicos no quieren leer, se niegan, ya sea en formato libro o en página web. Tampoco me explico como juzgan los profesores los trabajos presentados, porque la mayoria de las veces los chicos bajan trabajos que, por la forma de estar redactados y por las opiniones que se vierten en ellos, está claro que han sido copiados. Y si un profesor le pide a un chico que le explique como ha hecho el trabajo y en que fuentes se ha basado y que opina y como se le ha ocurrido plantearlo asi..., entonces , el trabajo copiado cae por su propio peso. Yo creo que si los profesores se tomasen la molestia de comentar cada trabajo presentado con sus alumnos, por lo menos les harian ver la inutilidad de seguir copiando cosas y a lo mejor los alumnos se esforzarían un poco más. Porque sino, los alumnos ven que el profesor no les dice nada y siguen igual curso tras curso copiando cosas que ni siquiera leen. No tengo experiencia con gente de estudios universitarios, pero se que en Internet tambien abundan muchos trabajos para ellos, de todas formas, me parece más grave la asiduidad con que se recurre a ello en los niveles de enseñanzas medias porque ahí es donde deberían empezar a tomar buenos hábitos de trabajo y donde deberían fomentar el ansia de saber. Y por lo que se ve, de inquietudes no hay mucho, al final los alumnos siguen siendo unos copistas Un saludo a todos. Josefina Gómez González
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Queridos amigos de Historia a Debate, Quiero contarles lo que nos pasa, y compartir con ustedes un brindis por el 2002. Formamos parte de un pueblo que acaba de dar una lección fantástica. Un pueblo entero se manifestó de mil formas y en todo lugar para recuperar derechos pisoteados; pero no sólo eso fue para hacer saltar a un gobierno y de paso hizo estrellarse por ahora a las imposiciones del FMI. El pueblo de este país sabe que produce riqueza que es saqueada sistemáticamente sobre todo en los últimos 30 años, y que por ese saqueo, corrupción, e injusticia ha llegado a situaciones increíbles de miseria y pobreza y de pérdida de futuro mejor. Estos días fueron ejercicio efectivo de poder popular aunque no hay todavía una organización política propia, pero fue tal el alboroto de los cacerolazos en todo el país, -los saqueos fueron el detonante pero las protestas, puebladas, cortes de calles y rutas, huelgas generales y parciales, marchas estudiantiles y docentes, etc.- que nadie puede hoy hacerse el sordo. Por eso el nuevo presidente provisional que acaba de jurar debió decir "suspensión de pagos de la deuda" y "dedicaré todo eso a crear fuentes de trabajo, obras públicas, ayuda social, recuperación del mercado interno, de la producción, etc." El mundo entero nos está mirando azorado. Ayudamos a los pueblos a tener confianza en sus propias fuerzas. Hemos puesto en evidencia que "el riesgo país" en realidad era el temor del capital financiero porque se le corte el chorro. No podemos dormimos en los laureles. Sabemos que como pueblo todavía no tenemos nuestros propias fuerzas políticas. No controlamos al poder real. Pero seguimos expectantes, con la "cacerolas" preparadas y con la grandiosa experiencia colectiva de haber dicho BASTA! y de mostrarnos a nosotros mismos que no somos "ovejas", que aquí estaba pasando algo que muchos no quisieron ver por torpeza, otros creyendo que tendrían total impunidad, y muchos otros quisieron frenar con la represión. De ahora en más deben advertir -quienes se arroguen la calidad de gobernantes- que empezó a manifestarse un bloque popular que integran sectores de la producción, del comercio, obreros, estudiantes, sectores del campo y de la ciudad, sectores más humildes y los que todavía estamos insertos en la sociedad, que tenemos aspiraciones de progreso, sueños de futuro e imaginación para alcanzarlo, que hemos recuperado la dignidad con un protagonismo que muchos creían perdido. Por eso este fin de año nos encuentra con el dolor de las muertes sufridas por una brutal represión, con la amargura de haber visto que en algunos lugares hubo choques violentos entre las víctimas de las políticas que impuso el FMI y los gobiernos vendidos y corruptos; pero a su vez con la confianza renovada porque una generación de jóvenes que nació durante la dictadura militar y en esta "democracia", desahuciada hasta ahora ante la pérdida de trabajo, de posibilidades de estudio y de futuro, ha pasado a la primera línea de pelea por un país mejor. Brindamos porque sentimos, sabemos, experimentamos como pueblo, adónde está la fuerza que tenemos, una potencia que recién ahora estamos empezando a descubrir colectivamente. Brindemos, amigos, juntos, con orgullo de pertenecer al pueblo que sufre y lucha, que hace historia recuperando los valores más altos que la humanidad va creando en su transcurso. ¡Porque en el Año 2002 los pueblos del mundo sigamos dando pasos para una sociedad mejor!! Reciban un fraternal abrazo, Irma Antognazzi iantogna@sinectis.com.ar
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La Rebelión que no fue derrotada Tal vez estemos siendo protagonistas de una de las mayores rebeliones que los dominados y explotados hallan llevado adelante en la historia de la Argentina. No hablamos sólo de números ni de cómo se dio en todo el país, sino de seres humanos que ganaron las calles y pelearon por lo que consideraban indispensable para seguir viviendo. Una rebelión inmensa, impresionante, diferente, que surgió de abajo, que luchó por lo que se quería, que enfrentó las balas los gases y los palos, que no fue planeada desde arriba, que sacó a las calles tanto a los que fueron empujados desde hace años a la miseria más terrible como a los sectores medios que muerden bronca también desde hace años. Una rebelión que se construyó en las calles con los que peleaban por comida y por las necesidades que le fueron creadas y no podían satisfacer, con los que asqueados de engaños y promesas que fueron a la calle para terminar con el gobierno. Que unió formas diferentes como los saqueos, los cacerolazos, y la lucha por la Plaza de Mayo. Por eso saquearon. Por eso marcharon inesperadamente. Por eso ganaron la Plaza de Mayo. Por eso el gobierno tuvo que irse. Casi 30 muertos, centenares de heridos, miles y miles de detenidos fue el saldo de una respuesta tan brutal que era tan impensada como la rebelión. Pero la represión no la detuvo. Solo la caída del gobierno y la comida obtenida han conseguido comenzar a comprimirla, porque con la misma velocidad que se expandió, se replegó. Pero aún no fue derrotada y hacia allí se encaminan los intentos de la burguesía. Subjetividad revolucionaria y rebelión ¿Cómo explicar que un "pueblo manso" se rebela?. ¿Cómo entenderlo sin dirigentes ni "programa"?. ¿Cómo explicar que en un momento los que nada tienen desde hace años hagan todo por tener?. ¿Cómo explicar tantas preguntas que pueden hacerse para quien intente comprender la magnitud impresionante de este proceso?. Seguramente abundarán explicaciones. Puede explicarse desde la economía (las medidas de Cavallo provocaron más miseria) o desde la política (el peronismo impulsó todo desde abajo a través de sus punteros). Tal vez estas cuestiones contengan parte de lo que pasó... pero no lo explican y necesitamos entenderlo para poder actuar. Necesitamos verlo como lo que es, un proceso social que en los últimos meses fue acelerándose a la vez que iba adquiriendo formas nuevas, como mostraron las huelgas docentes por fuera de toda institución sindical, los primeros piquetes que salieron de la gente y que fueron enchalecados por las instituciones y congresos "piqueteros", y las elecciones con la masividad del "voto Bronca" contra los políticos. En este proceso social vienen convergiendo distintas clases y sectores, diferentes experiencias, tradiciones y necesidades, con límites que impiden su desarrollo, impregnado de miserias, de individualismo, de machismo... Un proceso social que adquirió la velocidad de una explosión para hacerse rebelión de los pobres, de los marginados, de los desocupados, de sectores de los trabajadores, de las diferentes clases medias... Una rebelión que se hizo y se dio por abajo; que mostró, así sea mínimamente, la existencia de la subjetividad revolucionaria de la humanidad en la capacidad y la fuerza que ésta libera cuando existen objetivos reales, sin importar que antes nunca hallan podido cumplirse; que hace posible la acción en común sin antes haberse sentado a planificar acciones, porque esa subjetividad, aun apropiada por la burguesía, es social. Una rebelión en la que también pueden verse claramente sus límites en la conciencia, los que no le permiten ir más allá de la comida o del gobierno, del repudio a estos políticos y a estos sindicalistas. Los que no nos permite ver con claridad que para "poder vivir" es necesario terminar de una vez, y para siempre, con toda forma de opresión y explotación. Que es necesario construir desde abajo una sociedad distinta. Que hacerlo implica una revolución... no para el mañana sino para el presente. La rebelión desde la rebelión (ni adentro ni afuera) Nuestro punto de vista no puede estar por fuera del proceso, porque fuimos, porque somos parte de él. Por eso tenemos que comprender la rebelión desde ella misma y no desde dentro ni desde fuera de ella. Hacerlo desde esas calles urgentes de lucha y faltos de aire por los gases "federales" en los accesos a Plaza de Mayo, o desde los suburbios del conurbano abriendo cortinas, saltando changuitos, atropellando góndolas con desesperación, tropezando gente con gentes y con productos destrozados por pisadas, oliendo gases de provincia. No era nada más que la aparente espontaneidad de la gente. Era la policía tirando caballos y gases a mansalva. Era la gente devolviendo esos gases, con los mismos gases o con piedras. O corriendo para volver a la Plaza y volver a correr. Y humo de cubiertas intentando apaciguar el llanto forzado por ojos que se triplicaban de hinchados. Y era la dispersión como repliegue. Y era ese eterno retorno por la cabeza de De la Rúa. Nuestro punto de vista pretende ser el de esa subjetividad expresada en la calle, aún sin programa, sin haberlo organizado previamente. Donde unos conseguían elementos para encender los fuegos. Otros que conseguían trapos para taparse de los gases. Otros agua desde lo edificios. Otros decían volver. Otros decían replegarse. Otros ahí vienen. Otros vamos. Donde los momentos y las gentes se cambiaban de espacio, y unos se hacían otros. Una misma rebelión con formas diferentes, porque entre las góndolas caídas y las vallas volteadas; entre los saqueos, el cacerolazo y la lucha por la Plaza, hay diferencias que queremos ver desde ellas... Es que en la rebelión para poder vivir convivían dos aparentes necesidades diferentes, la de los saqueadores por la necesidad inmediata, y la de la inmediata necesidad de caída de De la Rua, buscando otra salida que en la calle se mostraba desde los insultos a todos los políticos y sindicalistas, hasta los que coreaban a Bin Laden. Entre la subsistencia y el intento de comenzar a pensar una idea de resistencia, una búsqueda de encontrar formas de concebirla. Una idea que no está construida. Y los límites en la idea son también los límites de la acción, por eso la rebelión tiene los límites de su conciencia. Aunque las calles estén casi vacías la rebelión no ha sido aún derrotada sino comprimida, porque no sólo consiguió sacar un gobierno sin esperar las democráticas elecciones sino que desafió la ley, las fuerzas represivas, la constitución, la lógica institucional, la sacrosanta propiedad privada, sino que también sabe que fue capaz de hacerlo sin sindicatos, sin partidos políticos (ni de derecha, ni de centro, ni de izquierda), sin iglesias ni dirigentes mesiánicos. Ricardo Lannutti,
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