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12/3/02 |
"HISTORIA A DEBATE LLAMA A LOS HISTORIADORES Y ACADEMICOS ARGENTINOS Y DEL MUNDO A MANIFESTAR DE FORMAS DIVERSAS SU SOLIDARIDAD CON RAUL DARGOLTZ, PROFESOR DE HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE ESTERO (ARGENTINA), Y MIEMBRO ACTIVO DE NUESTRA RED ACADÉMICA, QUE SERA PROCESADO EL 16 DE OCTUBRE EN EL JUZGADO CORRECCIONAL Nº 12 DE BUENOS AIRES POR LA PUBLICACION DE UN LIBRO DE HISTORIA INMEDIATA SOBRE EL LEVANTAMIENTO POPULAR DE LA PROVINCIA DE SANTIAGO DE ESTERO EN DICIEMBRE DE 1993" Así empezó el 5 de octubre de 2001 la campaña de HaD en defensa de Raúl Dargoltz. El juició se postergó una y otra vez hasta el pasado 26 de febrero. El 6 de marzo conocimos alborozados el fallo del juzgado nº 12 habíamos ganado. Es la hora pues de las felicitaciones, del balance y de la perspectiva. En primer lugar, felicitar a Raúl -y a su familia- por mantenerse firme como persona e historiador, y creernos cuando le decíamos en Galerías Pacífico que si no sacábamos su caso a la luz estaríamos perdidos. Hoy tenemos datos para saber que, de celebrarse el juicio en aquel momento, la sentencia hubiese sido condenatoria. Felicitar, asimismo, al abogado Damian Loretti que supo defender brillantemente como libertad de prensa lo que para nosotros es, además, libertad de cátedra y de investigación. Felicitar a Hilda Agostino -y familia- por representar a la red académica internacional HaD en el teatro y el juzgado de la Capital Federal con coraje, desoyendo el bienintencionado -aunque exagerado- consejo de "no te metás". Felicitar a los 233 historiadores del mundo que avalaron académica, judicial y humanamente a Raúl firmando con nombre, apellido e institución. el documento de HaD. Muy especialmente a los colegas de las 26 universidades argentinas que dieron -digitalmente- la cara por nuestro colega y amigo de la universidad de Santiago del Estero; pero también a los historiadores firmantes de las 13 universidades españolas y otras universidades latinoamericas, europeas y norteamericanas. Felicitar al juez Raúl García por haber hecho justicia en el caso Dargoltz, por posicionarse en favor de la libertad de expresión y de investigación histórica ("En suma, dicha publicación -dice el fallo- no mostró otra cosa que el relato de hechos antiguos y modernos citándose incluso las fuentes de tal investigación"), y por hacernos entrever que otra justicia es posible en la República Argentina si el pueblo y la academia siguen presionando. El éxito de esta campaña de Academia Solidaria, no sólo consolida HaD como una suerte de "Historiadores sin fronteras", muestra también que es posible una Historia Inmediata seria y rigurosa, nos recuerda que las cuestiones historiográficas que no se pueden plantear al margen de los contextos históricos actuales y que esta manera nuestra, innovadora y comprometida, de entender el oficio de historiador no puede realizarse de forma individualista, al margen de la globalización positiva que nosotros representamos. ¿Quién podía pensar que desde Santiago de Compostela y otros lugares remotos, a través de Internet, podíamos animar la solidaridad con Dargoltz por toda Argentina, llevar su caso a la prensa escrita de Buenos Aires, Rosario y Santiago del Estero, al Congreso de la Nación argentina, al propio acto de juicio y, además, ganar? Seamos, pues, conscientes de la enorme fuerza del nuevo tipo de comunidad académica que estamos construyendo, pero no ignoremos las insuficiencias. La campaña con Raúl nos ha enseñado que la solidaridad digital no es suficiente alguién tiene que coordinar sobre el terreno (debemos confesar que vivimos con cierta inquietud las reiteradas ausencias porteñas en las convocatorias que hicimos en Tribunales...). Conclusión hay que organizar más y mejor HaD como tendencia historiográfica. Hemos llegado a esta conclusión colegas de 17 países casi al mismo tiempo. El Grupo Manifiesto crece. Se ha multiplicado ya por cinco el número de firmantes de nuestro documento "programático" del 11 de setiembre, desmitiendo lugares comunes sobre la fragmentación de nuestra disciplina. El GM se está transformando en la columna vertebral de HaD, con la particularidad que sus componentes asumimos, en mayor o menor grado, un compromiso historiográfico activo. En Argentina, México y Venezuela se empieza a plantear ya la posibilidad de organizar actividades que lleven a la formación de grupos nacionales de HaD. Ampliar la base académica del Manifiesto y descentralizar las actividades de nuestra extensa red son por consiguiente objetivos fundamentales para los próximos meses y años. HaD es un movimiento historiográfico joven, con más futuro que pasado, que la victoria conseguida en la campaña Dargoltz nos sirva de estímulo para seguir haciendo historia... de la historiografía. Carlos Barros
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[Nota artículo publicado en el diario "Cronica", México D. F., el 8 de marzo de 2002] Entre Clío, Casandra y Eros La historia Inmediata. Raúl Dargoltz Absuelto Por Boris Berenzon Gorn El 19 de octubre del año pasado publiqué en Crónica "El Caso Dargoltz, La historia inmediata, matar al mensajero". En ella daba cuenta del proceso que se le seguía al historiador argentino Raúl Dargoltz -a partir de una plática entre Carlos Barros y yo-- por haber escrito un excelente libro de investigación histórica dedicado al Santiagueñazo, un penoso episodio de la historia de Santiago del Estero, Argentina en diciembre de 1993, en donde se combinaron la violencia, la corrupción y el abuso del poder. Dargoltz vivió un angustioso juicio cuya sentencia se pospuso varias veces y que el día de ayer ganó, así las instancias legales lo declararon inocente, hecho que no sólo es un gran motivo para revivir la confianza en la justicia, si es que esta existe, sino para reflexionar sobre algunos elementos que intervinieron en este juicio, además de la tan llevada y traída verdad histórica. Cierto que la historia ni emite juicios, ni absuelve, ni glorifica, por fortuna el mundo de Clío tiene un horizonte más amplio que ser el juez del pasado. En el caso Dargoltz, se juntaron muchos elementos que vale la pena rescatar por los olvidados que están en nuestro mundo. 1.- La solidaridad académica Un grupo de historiadores encabezados por la red Historia a Debate, que dirige Carlos Barros, unió a historiadores de todo el mundo para protestar en contra de los terribles abusos del poder hacia el trabajo académico así, desde octubre del 2001 hasta el día de ayer, miles de académicos estuvimos al tanto del caso de Raúl, hecho que conmueve porque volvimos a entender que la academia se defiende en conjunto más allá de los intereses mezquinos individuales, pero que al defender a los proyectos y a los ideales académicos se defiende a la individualidad, a lo particular. 2.- La historia inmediata el triunfo de Dargoltz es una gran enseñanza para romper con el viejo mito de que sólo se puede hacer historia después de que han pasado cien años de un hecho. Nada más distante, hoy más que nunca es inminente la presencia de las reflexiones de los historiadores en el mundo que vivimos. La perspectiva histórica arroja luces en el obscuro túnel nihilista al que se ha sometido al conocimiento, por ello a pesar de los terribles y temibles obstáculos que impone el hacer historia inmediata, ésta es fundamental y sobre todo posible, viable. Estemos de fiesta en la academia por el triunfo de Dargoltz que es también nuestro La reivindicación del mensajero. +++++++ [Nota Publicado en Página 12 el viernes 8 de marzo de 2002. C.B.] ABSOLVIERON AL HISTORIADOR SANTIAGUEÑO PERSEGUIDO "La verdad no teme ni ofende" Por Irina Hauser "Si me condenaban, cualquiera que hubiera escrito o hablado sobre el argentinazo del 19 y el 20 de diciembre, podría haber sido castigado". Raúl Dargoltz, historiador, periodista y dramaturgo santiagueño, está emocionado y aliviado. Hay una buena noticia que, dice, en realidad le cabe a todo el mundo e implica un precedente crucial para la tantas veces silenciada provincia de Santiago del Estero. El juez correccional Raúl J. E. García lo absolvió ayer en un juicio oral por calumnias e injurias que le había iniciado un ex vocero del gobierno provincial de Carlos Mujica por el relato que hizo de la pueblada del 16 de diciembre de 1993 en su libro El Santiagueñazo. El fallo resalta que los funcionarios, en su condición de hombres públicos, están expuestos a las críticas de la sociedad, y que la crónica de hechos no puede ofender su honor. Dargoltz, de 56 años, es profesor de Historia Social Regional de la Universidad de Santiago del Estero e investigador del Conicet. El juicio que le inició Miguel Brevetta Rodríguez, uno de los hombres más influyentes del gobierno de Mujica, llegó a sacudir a la comunidad científica internacional. La acusación, se interpretó, hacía peligrar la posibilidad de contar e investigar la historia contemporánea. El año pasado intelectuales de todo el mundo exigieron el sobreseimiento y la Asociación Periodistas pidió respaldo al World Press Freedom Committee. El final del juicio contra Dargoltz, el 26 de febrero, coincidió con la revelación de las amenazas sufridas por el periodista santiagueño Julio Rodríguez, corresponsal de Clarín, y su hijo. El historiador remarcó esos episodios y alertó sobre el peligro de un fallo desfavorable "para la prensa en general" y para su provincia "donde muy pocos se animan a hablar y a escribir". "Hablo con la verdad, que no teme ni ofende", aseguró. En su libro sobre el santiagueñazo, Dargoltz narra uno de los mayores estallidos sociales sufridos por la Argentina. Cuenta cómo se incendiaron, quemaron y saquearon los edificios de los tres poderes, además de las casas de funcionarios y políticos que el pueblo acusaba de corruptos. Parte del relato surge de boca de ciudadanos que vivieron los hechos de cerca. Entre ellos, se describe cómo fue el saqueo de la vivienda de Brevetta Rodríguez la gente se llevaba cajas de champán y hasta salía exhibiendo vibradores. El texto describe al ex funcionario como "uno de los personajes más odiados de santiago" y lo comparaba con Rasputín. Esto irritó al acusador que, sin embargo, perdió la batalla. En su alegato en defensa de Dargoltz, el abogado Damián Loreti recordó algunos principios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como que los funcionarios están "sujetos a un mayor escrutinio por parte de la sociedad" y que la protección a la reputación debe estar garantizada sólo por sanciones civiles. Brevetta, sostuvo el abogado, tampoco probó que hubiera real malicia. El fallo del juez García siguió esa misma línea de razonamiento. La "condición de hombre público dice amerita que el ciudadano pueda expresar su oposición o su opinión sobre la función que cumple, que no es otra cosa que el ejercicio de la libertad". "Ni siquiera dar a publicidad por los periódicos la existencia de dos vibradores puede afectar su honor", añadió. El relato, argumenta, no hace más que transcribir los episodios. Y agrega que tanto el delito de injurias como el de calumnias protegen "el honor de la persona, no del funcionario". Lo que el pueblo diga de sus dirigentes, sostiene, no puede agraviarlos. © 2000 Pagina12/WEB República Argentina - Todos
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