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PRIMERA PARTE DE LA TRANSCRIPCIÓN, REVISADA POR EL AUTOR, DEL PRIMER SEMINARIO DE HAD POR VIDEOCONFERENCIA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA-INSTITUTO TECNOLÓGICO DE MONTERREY SOBRE "LA NUEVA HISTORIOGRAFÍA Y LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA" (20/9/2002), QUE SE PUEDE CONSULTAR COMPLETO EN http//www.h-debate.com/Spanish/seminario/2002/barros/videoconferencia.htm PRESENTACIÓN Melba Julia Ribera Muy buenos días compañeros invitados que me acompañan en mi conferencia con Santiago de Compostela. Me da mucho gusto saludarlos y agradecerles esta compañía. Un saludo a Carlos Barros que me está esperando al otro lado y que aceptó con mucha alegría la invitación para hablarnos de la nueva historiografía y la enseñanza de la historia. Voy a leer rápidamente un pequeño avance del CV del doctor Barros. Es Licenciado por la Facultad de Geografía e Historia e n la Universidad de Santiago de Compostela con la especialidad de Historia Medieval. Hizo el doctorado en España, en la misma universidad con su tesis doctoral "Mentalidad y revuelta en la Galicia Irmandiña (favorables y contrarios)". Nuestro contacto con el doctor Barros fue a través de un amigo del alma, de la vida, compañero y comunero. Carlos Barros es el coordinador del movimiento de HaD, que tiene reunidos a más de 1.600 historiadores de 50 países que están discutiendo el estado actual de la disciplina de la Historia, que están todos los días en este discutir historiográfico mediante un contexto de transferencia de ideas, de estudios y de trabajos. En este sentido HaD hace ya bastante tiempo quenos permite conocer todos los retos que tiene la historia como disciplina. Básicamente estos encuentros eran presenciales en Santiago de Compostela, y ahora se muestran en la red en un esfuerzo de integración, de interacción. El Dr. Barros nos va a hablar al respecto. Bueno, nada más, saludarlo y les dejo con su conferencia "LA NUEVA HISTORIOGRAFÍA Y LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA" Carlos Barros Bien, muchas gracias por tus palabras, Melba. Saludos desde Santiago de Compostela, Galicia, España, a los docentes y alumnos del programa "Modelos de Enseñanza para el siglo XXI " de la Universidad Virtual del Instituto Tecnológico de Monterrey. Y saludos también a los alumnos y docentes repartidos por toda la República Mexicana y América Latina, donde también estamos nosotros. Sabed que la red Historia a Debate (HaD) está a los dos lados del Atlántico, hoy estoy hablando yo para América Latina desde Europa y otras veces vienen a hablar al Seminario HaD en Santiago de Compostela historiadores latinoamericanos para toda España, Europa y el mundo. Nueva historiografía y nueva historia Querría empezar comentando el título que he elegido para esta breve exposición "La nueva historiografía y la enseñanza de la historia". Os habrá extrañado que no haya empleado el término "nueva historia" pero es que en HaD preferimos hablar de "nueva historiografía" cuando nos referimos a las propuestas de nuestra red académica para la escritura de la historia del siglo XXI por las razones siguientes Primero porque queremos promover, y practicamos, relaciones internacionales entre historiadores muy distintas a las existentes en los siglos pasados, XIX y XX. Relaciones más globales, en tiempo real y sobre todo más igualitarias entre América y Europa, entre el Norte y el Sur, y también entre historiadores y profesores de historia de la universidad y las enseñanzas media y primaria. En esto último hay que reconocer que llevamos cierto retraso, en general existe cierta incomunicación entre investigación y educación de la historia, nos gustaría que este enlace por vídeo-conferencia sirviera para animar una mayor interrelación entre investigadores y docentes de historia, dentro y fuera de la red HaD. Segundo. Decimos "nueva historiografía" más que "nueva historia" porque nos consideramos herederos críticos de las nuevas historias de los años 60 y 70 ejemplificadas en las grandes escuelas del siglo XX Annales y materialismo histórico. En nuestro II Congreso presencial (1999) decíamos, en el folleto de convocatoria, que cuando cambia la historia cambia también la escritura de la historia, ahora añadiríamos lo siguiente ha de cambiar también la enseñanza de la historia. Es indudable que el fin del siglo XX y el comienzo del siglo XXI están suponiendo enormes cambios históricos (e historiográficos). Entre la caída del Muro de Berlín y la caída de las Torres Gemelas de Nueva York se ha producido un giro histórico de resultados hoy por hoy impredecibles. Nuestro gran problema es saber, sobre todo después del 11 de Septiembre, si vamos hacia delante o hacia atrás. La historia que se escribe y que se enseña debe contribuir a resolver demanera positiva el enigma histórico engendrado por los inacabados cambios 1989-2001. Como investigadores y educadores debemos colaborar, desde la historia, para que de esta transición histórica surja un futuro mejor para nuestros países y continentes respectivos, para la humanidad entera. ¿Qué historia investigar y enseñar en el siglo XXI? Pero vayamos al objetivo concreto de esta videoconferencia la enseñanzade la historia. ¿Qué propuestas y experiencias de la red académica HaD pueden ser útiles para enseñar historia en el siglo XXI? Tanto en América como en Europa, porque hoy más que nunca el mundo es uno el mundo académico, el mundo de la historia, el mundo de la historiografía. Voy a referirme rápidamente a cinco propuestas, cinco ideas que Historia a Debate y sunuevo paradigma historiográfico puede aportar a la enseñanza de la historia en el nuevo siglo. Historia en red La primera propuesta de Historia a Debate resulta obvia el trabajo en red. El trabajo en red supone un cambio radical del modo de intercambio académico entre diferentes colegas, departamentos, facultades, universidades e historiografías nacionales. HaD constituye ya una comunidad académica digital formada por más de 2.000 historiadores de más de 50 países (los grupos más numerosos son de España, Argentina, México y Estados Unidos) de todos los continentes suscritos a nuestras listas de correo electrónico, y otros 30.000 que visitan mensualmente nuestra página web. Como ya explicó la profesora Melba Julia Ribera, debatimos, consensuamos y volvemos a debatir, las alternativas de la escritura y la enseñanza en menor grado, justo es reconocerlo- de la historia para el nuevo siglo, desde nuestras propias experiencias como historiadores y profesores de historia. Queremos aprovechar la ocasión que nos ha ofrecido el Instituto Tecnológico de Monterrey para lanzar en México y en todo el mundo, a través de HaD, la propuesta que vosotros mismos creéis una nueva comunidad digital sobre la enseñanza de la historia que HaD apoyaría. Es imprescindible compensar y complementar horizontalmente la enseñanza vertical de la historia, basada en las relaciones entre maestro y alumno, generando nuevas comunidades académicas en tiempo real donde profesores y alumnos avanzados de cualquier especialidad, país o continente, estemos en igualdad de condiciones para discutir y elaborar sus modelos de enseñanza para el mundo que viene. Historia abierta La segunda experiencia que os ofrecemos se puede resumir en una palabra tolerancia. Uno de los mayores éxitos de HaD es haber logrado superar las actitudes sectarias, la vieja tendencia de las escuelas historiográficas a cerrarse, a la inamovibilidad, a lo absoluto. Planteamos todo a debate, nuestras propuestas son abiertas, la alternativa historiográfica que proponemos está permanentemente en construcción. Tarea nada fácil entre investigadores y profesores de diferentes estatus, países y continentes, y más todavía entre profesores y alumnos. Tenemos el derecho y laobligación de enseñar y aprender una historia diversa y plural de nuestra localidad, de nuestra región o nación, de nuestro continente, y una historia universal ahora se dice mundial o global- asimismo diversa y plural. Rechazamos cualquier verdad "única" sobre la historia, sin por ello dejar de reivindicar que pensamos, investigamos y enseñamos certezas históricas. Tomemos como ejemplo la Revolución Francesa, hecho histórico de dimensión internacional. Claro que hubo diversidad de puntos de vista entre los propios agentes históricos que la promovieron, entre la Revolución y la Contrarrevolución, entre 1789 y 1793-94. Y también después la historia de la Revolución Francesa se escribió de forma distinta en cada momento histórico, las escrituras de la historia son hijas de sus tiempos, cuando estos se hicieron posmodernos se llegó a decir que la RevoluciónFrancesa no existió. La Revolución Francesa existió, pero su historia es diversa y plural, en su momento histórico, en cada momento historiográfico, y eso es lo que debemos enseñar a nuestros alumnos.
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[Nota Ante una guerra que los gobiernos de Norteamérica e Inglaterra preparan contra Irak, reanudamos el debate de HI iniciado el 11 de setiembre de 2001, cuya evolución hizo desaparecer significativamente la "a" entre "Ataque" y "EE.UU.". Os enviamos una nota de la red amiga "Human Rights Globalization" y os animamos a contribuir a este importante debate, desde la historia, y si es preciso desde la Academia Solidaria de HaD que estará vigilante las 24 horas. Carlos Barros] Evitar la guerra (Globalización de los Derechos Humanos) Aunque Heródoto ya decía que "nadie es tan insensato para preferir la guerra a la paz", parece que una nube de insensatez se levanta desde EE.UU. y se cierne cada vez con más espesura sobre Irak. La acción política de la Unión Europea y una firme respuesta de la población civil de todo el mundo pueden, y deben, disipar esa nube de insensata belicosidad que nada va a solucionar y todo lo va a complicar en el ya de por sí enrevesado panorama social-económico-geopolítico mundial. El coste principal de toda guerra se mide en términos de pérdida de vidas humanas. Afortunadamente, uno de los principales logros de la sociedad occidental durante las últimas décadas ha sido el cambio que ha experimentado la forma de hacer la guerra, debido en buena medida a las consecuencias que en la conciencia colectiva mundial produjo la guerra de Vietnam, que treinta años después aún colean. Tradicionalmente, los países que se involucraban en una guerra eran bien conscientes de que casi con toda seguridad ésta acarrearía una notable pérdida de vidas humanas entre sus tropas y, las más de las veces, entre su población civil. Las dos guerras mundiales constituyen el paradigma de aquellas contiendas del pasado, la más perversa expresión de la guerra total, el precio de ambas fue de decenas de millones de vidas humanas, con todo el drama personal y familiar que acompañó, y sigue acompañando, a cada una de esas muertes gratuitas. La guerra de Vietnam devolvió a EE.UU. a 58.000 soldados dentro de un ataúd, y dejó en el país asiático a casi dos millones de muertos entre contendientes y población civil de ambos bandos. Actualmente no resulta fácil concebir una guerra con tan elevado número de víctimas en la que participe un país occidental, pues la cada vez más intensa globalización de la información permite ya que las consecuencias de una contienda se conozcan casi a tiempo real desde cualquier parte del mundo, y la población civil no parece dispuesta a consentir un elevado número de bajas de las tropas de su país en una guerra que tiene lugar muy lejos de sus casas. Esta transición desde la guerra total hasta la guerra con un número mínimo de bajas propias ya se experimentó en las guerras del Golfo y de los Balcanes, en las que tuvieron un protagonismo atronador los bombardeos aéreos desde gran altura y el uso de armas dirigidas por satélite. A pesar de todo ello, la contienda que está preparando EE.UU. en Irak carecería de la limpieza que caracterizó a las dos anteriormente citadas, como declara el propio general Norman Schwarzkopf, el mismo que dirigió el ejército de EE.UU. en la guerra de 1991 contra Sadam Husein. Cazar al dictador iraquí requerirá que los marines estadounidenses entren en Bagdad y se entable una lucha cuerpo a cuerpo, en la que la alta tecnología no tiene un papel tan relevante y definitorio, amén del éxodo de millones de iraquíes que buscarían refugio a la guerra en países limítrofes, como Turquía. La economía mundial también saldría descalabrada de la anunciada guerra contra el régimen iraquí, y caería víctima, ya ha empezado a hacerlo, de su principal enemiga la incertidumbre. Según el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, el coste de esa guerra no alcanzaría el 0,2 % del PIB de EE.UU., insuficiente para reactivar la economía de la gran potencia, a diferencia de lo que ocurrió en la Segunda Guerra mundial, por el carácter total de ésta, lo que sirvió para hacer buenos los pronósticos del economista británico John Maynard Keynes (1883-1946). Para mayor preocupación, los gastos de la guerra contra Irak obligarían a rebajar el gasto social en EE.UU., con importantes repercusiones en los aspectos educativo, sanitario y medioambiental. Ni tan siquiera los ilegítimos intereses de EE.UU. sobre el petróleo iraquí contribuirán a dar sosiego a la economía mundial, de hecho el reciente repunte del precio del crudo es ya un síntoma del nerviosismo de este mercado, y es de todo punto impredecible el curso que seguiría el precio del petróleo durante y después de la contienda, y la repercusión que este precio tendría en cada uno de los países productores, especialmente en los más desestructurados, y en toda la economía mundial, por desgracia o por desinterés de los gobiernos, totalmente dependiente de esta fuente de energía. En el plano geopolítico, aun en el caso de que la guerra la ganase EE.UU., resulta arriesgado aventurar cómo reaccionaría la población iraquí bajo mandato de un general del país que más ha estrechado el cerco del embargo sobre Irak en los últimos años, origen de buena parte de las penurias que durante este tiempo ha sufrido, y sigue sufriendo, la inocente población civil de Irak. Es imposible anticipar cuál sería la reacción del mundo, y especialmente de los países árabes, si la contienda se prolongase en el tiempo. Y resulta aventurado anticipar, por muchos informes que en este sentido elabore el Pentágono, cómo sedimentarían tras la guerra los delicados equilibrios geopolíticos en una zona en la que conviven una Arabia Saudí anclada en el antiguo régimen, un país como Irán que no acaba de abrirse al mundo moderno y un conflicto Palestina-Israel siempre peligrosamente próximo. Es, pues, menester que alguien –especialmente la Unión Europea y la población civil mundial- saque al gobierno de EE.UU. de su empecinamiento e insensatez en una guerra que carece de sentido -no olvidemos que ese país es el que posee un mayor arsenal de armas de destrucción masiva, y que si Irak posee este tipo de armas se debe, en buena parte, a que EE.UU. se las proporcionó en los años 1980 para usarlas contra Irán-, y cuyas consecuencias son tan impredecibles como indeseables, incluso para EE.UU. Recuperemos la sensatez a la que ya nos invitaba Heródoto, y aferrémonos a la paz, ese tiempo en el que, como ya nos decía el clásico heleno, los hijos entierran a sus padres, y no al revés, como ocurre en tiempos de guerra. Campaña de envío de cartas para evitar la guerra en www.spglobal.org
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