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4/6/03 |
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[Nota Difundimos por su interés, y en tres partes, la transcripción de la mesa redonda, que debemos a Antón Vázquez, del acto de presentación de HaD en la ULPGC en diciembre del pasado año, que podéis asimismo consultar completa en el apartado de presentaciones de la web] PRIMERA PARTE DE LA PRESENTACIÓN DE HISTORIA A DEBATE EN LA UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA ( ESPAÑA) EL 19 DE DICIEMBRE DE 2002, QUE CONTÓ CON LA PARTICIPACIÓN DE JUAN MANUEL SANTANA DE LA UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS Y ORGANIZADOR DEL EVENTO, DOMINGO GARÍ DE LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA, ENRIQUE VEGAS ESTUDIANTE DE LA UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS Y CARLOS BARROS, DE LA UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA Y COORDINADOR DE HISTORIA A DEBATE. Juan Manuel Santana- Bueno, esta conferencia luego la vamos a pasar en la red. En realidad esto va a llegar a miles, he visto las que se han hecho en otros lados y las he seguido la última que se hizo en Rosario, la que se ha hecho en Albacete, etcétera. Bueno, vamos, si les parece vamos a ir exponiendo. No se si hace falta que los presente Domingo Garí, que es profesor de Historia Contemporánea en la universidad de La Laguna. Todos los que estamos aquí estamos vinculados a Historia a Debate. Enrique Vegas, que será licenciado dentro de unos meses en Historia. Carlos Barros, que es de todos conocido, que ha estado al frente de todo este proyecto de Historia a Debate, la cara más visible y realmente el que más trabaja también, no sólo pone la cara; y yo, que me conocen perfectamente. Domingo... Domingo Garí- Bueno, yo creo que hay que felicitar la iniciativa de la política electrónica, porque digamos que es un debate necesario de cara a discutir con gente de cualquier parte del mundo sobre problemas comunes. Tengo que decir que estoy completamente de acuerdo con el manifiesto, que llevo dos días con él y hoy no sé dónde lo puse, lo dejé en algún bar cuando me fui a tomar el café, y tenía marcadas ahí un par de cosas. Pero bueno, sí tengo una cosa que no sólo la tenía marcada en el papel, sino que le llevo dando vueltas en los últimos meses, porque quiero escribir algo sobre esto, y es la cuestión de la memoria, de la memoria histórica. Me parece que en una de las partes del manifiesto, la parte que habla de la sociedad en la historia, se hace referencia a la cuestión de la memoria. Y me parece sumamente interesante que cuando uno se enfrenta, bien con el alumnado de la universidad, o con el público en general por ahí, se da cuenta de que hay un déficit enorme sobre el tema de la memoria reciente. Cuando digo reciente digo por ejemplo el tema de la Transición cómo se hizo la transición política en España, cómo se le ha dado proyección a interpretaciones mitificadoras, a interpretaciones falseadoras, muchas veces, sobre el papel de los distintos sujetos, de los distintos agentes en el cambio político de la dictadura a la monarquía; y uno se va a dar cuenta, hablando con gente de veinte años, de que no tienen ni idea del problema de la Transición, de qué fuerzas se pusieron en marcha, qué se transformó, qué no se transformó, que me parece más interesante. Y luego si vamos más allá en la historia, más lejos en la historia, vemos también como no ha habido ningún intento, ni durante los gobiernos del PSOE ni por supuesto en los gobiernos del PP por hacer una revisión profunda sobre cosas tan importantes para la memoria colectiva de todo el Estado como es la cuestión del descubrimiento de América, en la que se sigue, de una manera pesadísima, redundando en el encuentro de culturas; no hay un análisis serio sobre las consecuencias de la colonización, tanto para los pueblos americanos como para los pueblos digamos europeos y euroafroamericanos, como nosotros. O el tema de la expulsión de los judíos y de los musulmanes de España. Que claro, luego eso tiene un calado importantísimo a la hora de configurar la conciencia colectiva de un país. Y son fenómenos que tienen una actualidad tremenda, con esto de la inmigración, que nos vuelve otra vez a enfrentar con el mundo musulmán ‘a enfrentar’ digo a reencontrarnos o a encontrarnos de nuevo con el mundo musulmán, ahora en otras condiciones y con otro contenido distinto-, y no hay un estudio serio que trate no de desvelar la Verdad con mayúsculas, porque en fin, esto es bastante relativo, pero sí desde luego de no seguir jugando con tópicos o con mentiras aceptadas en la historiografía oficial y por supuesto en la opinión pública. El otro día estaba oyendo una mesa redonda en la CNN Plus sobre el tema de la memoria, y estaba Santos Juliá, Álvarez Junco, y Javier Pradera, columnista de El País, y el moderador. Y los tres defendían con pasión que no es tan cierto esto que estoy diciendo ahora aquí, es decir, decían que sí ha habido una recuperación de la memoria histórica, que hay miles de libros publicados sobre el tema de la república, de la Transición. Pero eso no es realmente la recuperación de la memoria histórica. Porque eso sí, de acuerdo, en el núcleo digamos de los profesionales, pues sí, pero eso no ha adquirido trascendencia social. De hecho, yo normalmente les pregunto a los alumnos por lo tanto es una encuesta muy personal, que no tiene contenido riguroso y científico- qué han estudiado en el bachillerato de historia. Y muy pocos, por no decir casi ninguno, en sus temarios abordan se aborda en el temario, pero luego no se da en las clases- la república, el franquismo, la transición, de tal manera que no saben nada sobre este tipo de historias. Y luego en la historia moderna, o en historia contemporánea, en la baja historia contemporánea, tampoco se juega con interpretaciones que pretendan de verdad desvelar el alcance de lo que es la conciencia colectiva acerca de nuestra historia. La cuestión del nacionalcatolicismo, por ejemplo, que no empieza con Franco, que es anterior a Franco. El tema del fracaso de la Ilustración en España, que me parece un tema clave no hay ilustrados en España, aunque hablen de Feijoo, y tal, son unos ilustrados en todo caso muy poco desprendidos de toda esa cultura nacional católica, del tradicionalismo católico.Hay gente que desde fuera de la profesión pienso ahora principalmente en Eduardo Subirat, que ha escrito un par de libros uno se llama Bajo la lluvia, el otro Transiciones- aborda este problema, y nos da pautas, creo, el marco teórico sobre el que reflexiona Subirat, para empezar a trabajar empíricamente esta cuestión de la memoria, y de hacer de la memoria un territorio para el compromiso social. Yo creo que una de las causas de la crisis de la historia, de la profesión, es justamente la despolitización de la sociedad; la sociedad repolitizada probablemente vuelva a valorizar y a poner en sus justos términos el papel de la historia. Las sociedades, cuando entran en este periodo de abulia, de desencanto, de despolitización, dejan de lado, dejan de mirar y de contemplar la historia. Es como si no tuviésemos historia; vivimos siempre en el presente, de manera continua. Nuestra tarea como profesionales de esto, pero también como gente que estamos implicados en el activismo social, que nos situamos en una crítica al capitalismo, al neoliberalismo, es también repolitizar. JMS- Muy bien. Ahora habla Enrique Vegas. Enrique Vegas- Bueno, yo, como soy neófito todavía en estas cosas, me he preparado unas notas. Mi presencia aquí es desde el punto de vista de usuario de Historia a Debate, de la experiencia que he tenido en la consulta de su página y de sus informaciones. Evidentemente, al estar aquí, estoy completamente de acuerdo con sus planteamientos, con matizaciones que ya vamos haciendo a través de la red. Como alumno de esta universidad siempre había echado de menos un foro de debate donde plantear dudas, experiencias y pensamientos relacionados con el mundo académico y profesional. Tanto es así que nosotros hace dos años emprendimos la tarea de confeccionar una página web donde colgar nuestros trabajos, los de otra gente, links interesantes donde poder aumentar nuestros conocimientos, nuestra visión del tema. Por eso, cuando tuve conocimiento de Historia a Debate, la verdad es que me precipité literalmente sobre el ordenador con un noble interés profesional. Yo llevo treinta años ejerciendo de informático, y el interés era por una parte informático, y desde la informática, y por otra parte como historiador, como futuro historiador. Informáticamente hablando, el diseño de una página web, su rapidez de acceso, todo esto, es importante, pero desde luego es mucho más importante su contenido. Desde este punto de vista considero un acierto por parte de Historia a Debate la utilización de un medio tan moderno y de futuro como es Internet para la conexión de toda la comunidad internacional de historiadores, donde se intercambian ideas y nuevos planteamientos. Es un lugar donde se habla claramente de dudas morales, epistemológicas, profesionales, donde se critica sin temor a represalias técnicas, tendencias y actitudes, y además se plantean nuevas soluciones y puntos de vista que conformarán un nuevo paradigma. Mi experiencia profesional con Historia a Debate ha supuesto de hecho mi ingreso en una comunidad académica compuesta por más de dos mil profesionales de todo el mundo, en la que puedo tratar de tú a tú a cualquier miembro de la misma en la seguridad de que mis ideas van a ser escuchadas y respetadas lo mismo que yo leo y respeto las suyas. Mi comunicación con esta base de usuarios no sólo se reduce a las comunicaciones que se envían a Historia a Debate y que se nos hacen llegar puntualmente por correo electrónico, sino que en varios casos he podido contactar con algunos colegas a fin de continuar algún planteamiento, desarrollar ideas o hacer alguna aclaración puntual. Esto supone un enriquecimiento personal de un valor incalculable, desde mi punto de vista, porque el valor de las ideas se conoce contrastándolas y poniéndolas a prueba, como diría Popper. Diariamente abro mi correo esperando una nueva comunicación de Historia a Debate, y cuando no existe soy yo el que conecta con la página buscando nuevas comunicaciones que aún no han podido ser enviadas a los componentes de la lista. De sobra, como profesional, sé las horas que se emplean en el mantenimiento de una página web, si se quiere hacer bien, y que en un caso como éste no están recompensadas económicamente, por lo que le estoy eternamente agradecido al doctor Barros y a su equipo por la implicación en el proyecto y la ayuda que supone para la comunidad universitaria y profesional.Yo desde esta tribuna les invito a conectarse y colaborar, en el caso de que no lo estuvieran haciendo ya, pensando además que Internet no va nunca a sustituir la presencia y el debate directo, pero mantiene viva la conexión interprofesional, que supone una pervivencia de los planteamientos y de la dialéctica con el fin de ir actualizando y sustituyendo antiguos paradigmas para llegar a una praxis eurísticamente correcta. El empirismo, nueva fase de Historia a Debate, por lo que yo entendí ayer [conferencia de C.B. sobre "El nuevo concepto de la historia como ciencia" y coloquio posterior], es importante en el desarrollo de nuestra profesión, pero siempre requerirá de la dialéctica renovadora, ontológica. Y es a través del contacto continuado con la comunidad internacional como podremos intercambiar ideas, experiencias y planteamientos culturales en un enriquecimiento continuo, como personas y como profesionales, para poder transmitirlo después a la sociedad, que es lo que realmente espera de nosotros. Y aquí también dejo ya mi planteamiento. JMS- Bueno, ahora paso a intervenir brevemente yo mismo. Breve entre otras cosas porque ya yo he participado en varios debates como éste en distintos sitios y nunca lo había hecho en Las Palmas, mi universidad, que me alegra, pero al mismo tiempo a mí me da mucha pereza decir lo que ya dije. Pero en fin, sí que quería hacer una reflexión sobre el tema. Yo creo que una de las cosas importantes es que desde hacía ya unos buenos veinte años o más se esperaba realmente, en el ámbito epistemológico de la historiografía, la aparición de una nueva historia. Se había hablado de la nouvelle histoire dentro de Annales como la nueva historia, pero realmente se esperaba algo diferente. Que se hiciese una mínima perspectiva en la que pudiésemos integrarnos la gente que nos íbamos formando, sobre todo la gente que nos hemos formado en historia de los años 80 en adelante. Yo diría que desde los 80 hasta ahora en toda la gente que ha ido pasando por la historia ha habido una cierta desazón, de que habían caído las grandes macroperspectivas de la historia, los grandes paradigmas. Yo creo que eso era una realidad. Y sobre todo, nos daba una cierta angustia ir viendo como se iban imponiendo las ideas de la postmodernidad, que yo creo que es una de las cosas que ha atacado de frente a la historia. No sólo con ciertos ataques que yo creo que nos han hecho repensar, y en eso me parece altamente positivo; toda aquella crítica que se hacia de los grandes metarrelatos, que nos debe hacer reflexionar, y en ese sentido lo veo como bien. Pero sí que iba cundiendo un cierto desencanto, máxime después del año 89 con la caída del muro de Berlín y los cambios que se producen a nivel internacional. Creo que los cambios políticos nos han condicionado también en la forma de hacer historia, los acontecimientos condicionaban y nos siguen condicionando a nosotros mismos. Yo creo que la caída del muro de Berlín y todos los acontecimientos posteriores han incidido más duramente en aquellos historiadores que hacíamos historia porque efectivamente entendíamos que hayuna relación dialogante constante entre el pasado y el presente y que queríamos transformar el futuro. Y realmente cundió el desánimo por un lado, estábamos a la expectativa de que apareciese algo en lo que nos pudiésemos unificar nos preocupaba mucho a todos, yo creo-, y por otro lado, caíamos también en un cierto pesimismo de decir "bueno, el presente es inmutable", esa idea que machaconamente se nos ha dicho desde el poder, que esto ya no va a cambiar, que ya vamos a tener PP para toda la eternidad, que vamos a tener capitalismo para la eternidad y democracia burguesa para la eternidad, que nos iba generando una cierta desazón. A mí me hizo reflexionar bastante un historiador que considero un gran intelectual por no mencionar a los que están aquí, que todos me han hecho que reflexione bastante, sinceramente-, Ciro Cardoso, que analizaba que efectivamente se van produciendo unos ciertos ciclos que no manejamos bien cómo todavía, no manejamos cual es la mecánica, en que aparece un resurgimiento de los movimientos de izquierda. Mayo del 68 no era esperado, y cambió bastantes cosas. Y ahora no se esperaba que en los inicios del siglo XXI apareciera el Foro Social contra la Globalización, por ejemplo, que es importante, o lo que hablábamos ayer, las distintas luchas que han aparecido en el estado español. En la universidad la lucha contra la LOU fue algo que nos cogió a todos bastante de improviso, cuando la mayor parte de los profesores decíamos "nuestros alumnos son apáticos, no sirven para nada, nosotros éramos los buenos"; pues casi que ahora nos vemos obligados a decir "para nostalgia la de antes", en el colmo de la nostalgia, porque realmente apareció algo muy importante. Lo mismo, insisto, las luchas contra la globalización capitalista y las luchas ecológicas, sobre todo. Yo creo que son los grandes movimientos. Eso unido a una nueva realidad que está apareciendo ahora, sobre todo en el primer mundo, que es la llegada masiva de inmigrantes del tercero; y es algo a lo que yo creo que desde ningún sitio le estamos dando todavía una respuesta adecuada. Los sucesos nos siguen todavía cogiendo un tanto despistados.Así que, en un primer momento, el revulsivo se había buscado en otras ciencias sociales. Nosotros mismos lo buscamos en la antropología, lo buscamos en la sociología, lo buscamos en la economía, y no lo buscamos en la historia, por falta de esa perspectiva. Y todos, el que más y el que menos, lanzamos puentes hacia esas otras ciencias. Sin embargo, la irrupción de Historia a Debate yo creo que ha sido bastante significativa, yo diría que a nivel mundial. Es evidente que donde más repercusión tiene es en el estado español y en América Latina, sobre todo. Es cierto que ha llegado a Francia, que escriben franceses, que han escrito ingleses, que en las actas de Historia a Debate ha participado gente hasta de la India, de China, de todo el mundo; sobre todo la última vez, pues se hizo un esfuerzo por integrar personas de otros lugares más alejados. Pero, realmente, todavía tenemos la mayor presencia en el ámbito hispanoparlante. Y yo creo que hay dos puntos destacables, sobre todo, en este nuevo movimiento historiográfico movimiento o corriente historiográfica-. Por un lado, una cosa importante a la que todos aspiramos y todos decíamos, que era el compromiso intelectual del historiador. Ya ahí, claramente, hay un salto brutal respecto a la anterior pasividad del historiador, a la pasividad rankeana del historiador, y ahora desde Historia a Debate se trabaja en la línea de que el historiador debe ser un sujeto también comprometido, obviamente, y además comprometido con las ideas del cambio. Textualmente sí que no podríamos hacer una definición perfecta de hacia donde queremos el cambio no somos un partido político, no tenemos centralismo democrático que era muy centralista y poco democrático "así que hemos decidido esto"-. Pero sí que estaríamos por el cambio hacia otro mundo posible. Y por otro lado, también, la defensa de una historia integrada, de una historia global. A mí el término de global me parece un poco confuso con eso de la globalización, aunque entiendo claramente que no tiene porque global ser solo patrimonio de globalización. Pero, desde luego, nos pareció irrenunciable también seguir apostando por la necesidad de una historia integrada, en este momento de postmodernidad y de defensa de la fragmentación, de eso que Dosse que también ha estado con nosotros en 1999- hablaba como una "historia en migajas’, de esas ‘rebanadas de historia’. Y tampoco estamos descubriendo el Mediterráneo, ya habían hablado Febvre y Bloch en Annales… Bien, de todo esto surgen en el año 93 las Primeras Jornadas de Historia a Debate que es donde yo me incorporo, ya presenté algo- allí todavía, realmente, el grupo no era muy amplio. Pero ya la publicación de esas jornadas multiplicó considerablemente la capacidad de llegar a otros. En el año 95-96 soy asiduo visitante de los países latinoamericanos, de las universidades latinoamericanas- ya todo el mundo conocía Historia a Debate. Y con posterioridad a esos años, se conocen las actas, se va conociendo cada vez más, preocupa Historia a Debate, y se ha ido multiplicando considerablemente nuestra fuerza. Luego se hizo un segundo encuentro en el año 99 de acopio de fuerzas. Yo creo que ahí ya tenemos una gente más cercana, o que había estado desde la primera vez con una cierta frivolidad, a ver lo que podía salir de ahí, y que se fue embarcando, realmente el segundo encuentro fue mucho más dinámico, mucho más combativo, quizás con menos cargos académicos, pero a mí me pareció mucho más interesante, y sobre todo más interesante porque los colegas siguen el movimiento. Hay gente que estudia historia y se queda parada en el pasado, y gente que sigue el movimiento de la historia. Y después del año 99 vienen los debates mantenidos on-line, en la red, han hecho multiplicar a varios miles los historiadores a los que todos los días llegan mensajes, participan y leen. Yo creo que HaD se ha ido convirtiendo en un movimiento historiográfico global sin precedentes, un movimiento que llega a tanta gente, en que todo el mundo participa, realmente creo que no se había dado antes en nuestro campo. Hoy en día estamos contribuyendo yo sigo en una postura lógicamente dialéctica, y no diría que ya es hoy un nuevo paradigma- a este debate y a esta formación de salidas a la crisis historiográfica en la que estábamos y a la formación de este nuevo paradigma. Hoy HaD es un referente obligado, de puesta al día, de las últimas tendencias historiográficas. Como saben casi todos los que estamos aquí, en las oposiciones al cuerpo de funcionarios en el estado español uno tiene que hacer una relación de la epistemología de la historia de los últimos años, y yo creo que hoy es inaceptable que alguien no cite Historia a Debate. Debería citarse aunque no se sea partidario de Historia a Debate, aunque se sea contrario a Historia a Debate, y yo creo que a alguien que no ponga algo al menos se le haría la crítica "oiga, que a usted la falta algo". Yo creo que esto es importante, es algo que se ha conseguido. En el 93 se estaba muy lejos de eso.Así que, realmente, yo creo que seguimos apostando por el método dialéctico, seguimos pensando que las cosas cambian, es una de las grandes defensas que hemos hecho y que debemos seguir haciendo. Frente a los mensajes inmovilistas que se nos dan constantemente lo primero fue lo que dijo Fukuyama, "el fin de la Historia", pero no sólo lo de Fukuyama del fin de la historia, sino todos estos mensajes constantemente inmovilistas que nos llevan a un desánimo-, nosotros seguimos con un optimismo gramsciano, de seguir pensando que las cosas van a cambiar y que las cosas de hecho están cambiando, de hecho vamos viendo síntomas de cambio. Así que esta lucha contra esta postmodernidad, contra esos aspectos más perversos de la postmodernidad, creo que es una de las cosas que, sólo por eso, vale la pena todo el trabajo que se ha hecho. Y sobre todo me estoy liando, pensé que iba a ser breve-, yo creo que HaD va a ser una de las grandes aportaciones historiográficas del siglo XXI, en la línea de conseguir unificar el objeto y el sujeto de la historia, que creo que es el gran horizonte que nos vemos en el siglo XXI. Y ahora, finalizamos con el profesor Carlos Barros.
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En respuesta a Joaquín Munoz (estudiar historia n° 59) No me parece una buena respuesta esa que apunta a descalificarla minimizándola. porqué estudiar determinada carrera no es algo tan superficial como 'elegir galletas'. todo lo contrario. es una pregunta tan obvia que pasa desapercibida. las razones que nos llevan a trabajar de algo no son cuestiones secundarias. y menos en las ciencias sociales. hay dos caminos cuando uno se recibe investigar, y/o desempeñar la docencia. de cualquiera de las dos formas se puede hacer cosas útiles o cometer daños, voluntarios, involuntarios que afectan a muchas personas. (por ejemplo hace no muchos años los historiadores fueron uno de los principales instrumento para legitimar gobiernos o sistemas institucionales). Ahora, nuestra intencionalidad al estudiar historia, no es algo que corra por caminos distintos al tipo de historia que haremos (soy estudiante). ¿acaso no es algo obvio?. acaso la noción que tengamos de historia, la/las metodología/as que utilicemos no dependen en gran mediad de nuestra concepción de la historia, de aquello que nos motivó a elegir este campo? Según Muñóz "lo importante es poder debatir a fondo las diversas temáticas que nos permitan configurar una nueva manera de comprender los hechos del pasado." Poner la cuestión de cómo se construye el conocimiento en tales términos me parece, que es dotarlo de una asepsia positivista que oculta puntos de partida unívocos que solo conducen a resultados unívocos. ¿Acaso tal cuestión es independiente de nuestra ideología, de las intenciones con que nos hacercamos a la historia?. no lo creo. por eso la pregunta de Zaida, no me parece nada impertinente. juan ignacio sellarés. estudiante de la U.N.M.d.P, Argentina
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Puede que sea un ingenuo, pero siento renacer dentro de mí la esperanza. Por primera vez, la izquierda, la derecha, los países ricos y los países pobres, cristianos, judíos, musulmanes... toda la Humanidad parece darse cuenta de que estamos navegando en el mismo barco. Desde el punto de vista ecológico o paramos la contaminación o acabamos cocidos vivos por el efecto invernadero. Desde el punto de vista económico, empezamos a comprender que el libre mercado no sirve para la redistribución de la riqueza.De nada sirve que los alimentos, o los productos de consumo se almacenen en grandes almacenes si los consumidores no tienen medios para adquirirlos. La lucha de clases llevada a sus mayores extremos a finales del siglo XX no ha servido para la llegada de un comunismo feliz. Si el proletariado ha sido el que ha llevado la peor parte, también los capitalistas han comprobado que son incapaces de impedir las crisis de producción que arruinan las Bolsas en todo el mundo. La espiral de la violencia provocada por la llamada "guerra fría" llevó a la creación de dictaduras de "derechas" y de "izquierdas". Unas y otras masacraron a su propia población y destruyeron la libertad, sin la cual no hay progreso posible. Ahora se está celebrando la reunión de los G8 (los siete países más ricos del mundo, más Rusia). Por primera vez, se ha invitado a asistir a 11 ó 12 países "en vías de Desarrollo", es decir, estados con grandes recursos energéticos, pero que necesitan de ayuda económica y tecnológica para seguir avanzando. ¿Significa esto que los economistas se han dado cuenta por fin, que los pobres no pueden consumir? Y que, incluso por egoísmo propio ¿les conviene ayudarlos? Ojalá. En el Oriente Medio tras cincuenta años de terrorismo palestino y contra-terrorismo israelí, que han arruinado la economía de la región, parece ser que están dispuesto a sentarse y negociar la existencia de dos estados que se respeten mutuamente. Yo siempre he sido muy desconfiado, de hecho, sigo desconfiando, del anarquismo cerril de algunos manifestantes anti-globalización, de un presidente Bush elegido con el apoyo de los fabricantes de armas, de una Alemania que no sé si quiere una Unión Europea fuerte por amor al prójimo, o como trampolín para un desquite revanchista. Desconfío de un Ariel Sharon que si llevara bigotito me recordaría a Hitler, de unos dirigentes musulmanes corruptos, machistas y poco democráticos. Pero... ¿Y si estoy equivocado? Los hechos parecen dar argumentos tanto a la esperanza como a la sospecha. Ojalá Internet sirva para inclinar la balanza del lado constructivo. Jaime Peñarroya Historia Inmediata/Historia a Debate Para apuntarse a esta lista enviadnos el mensajeincluirme/subscribe HI Para desaparecer de esta lista enviadnos el mensajeborradme/unsubscribe HI Suscriptores actuales 544 historiadores de 24 países
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