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18/4/05

1. HaD. Postmodernidad 4

2. HaD. Novela Histórica 53

 3. HI. Muerte del Papa 3


 

1. HaD. Postmodernidad 4


Envío mi comentario a un texto que nos envió Francisco Ovalle Pantoja, como mensaje 3 de este foro sobre posmodernidad. Disculpa Francisco y compañeros de HaD que responda tan tarde a este mail, pero no he tenido una buena conexión a internet por estar viajando.
Quería puntualizar un par de cosas sobre el material que nos envías para comentar:

La Primera es recordar que el Capitalismo es mucho más complejo y está en nuestro día a día, así que siempre es recomendable ajustar nuestro temperamento y, aunque podemos seguir líneas lógicas de desarrollo argumentativo, recordar que no es tan sencillo como para expedir partidas de defunción en cada discusión que tenemos. Al igual que en las líneas que nos envías recuerdas, como Paul Kennedy también trazó "El auge y caída de las grandes potencias", eventos históricos y análisis sociológicos sobre sistemas de gobierno, me parece que debemos tener claridad que la propia idea o bien de un sistema continuo de sustituciones y mejoramientos, es decir, de progresos, o la idea de ciclos dinámicos en la historia y la sociedad hacen parte de lo que en principio se denomina Capitalismo. Aplicar el principio de la sospecha es una regla fundamental en las ciencias sociales. Es inmensamente sospechoso que empleemos categorías de aquello que decimos ha de desaparecer, porque al emplearlas lo mantenemos vivo. Sospecha y complejidad.

El segundo punto es recordar que la mejor definición de capitalismo es la que nos brinda Wallerstein: Un sistema en el que las decisiones políticas se toman en un sitio y las decisiones económicas en otro. Eso es lo fundamental del capitalismo, su capacidad de segmentar tiempo y espacio, de relocalizar. Así que cualquier intento de lectura sólo por el lado económico inevitablemente lleva a una pobreza increíble cuando se enfrenta a las preguntas por la técnica, por el bienestar de la humanidad, igualmente al abordarse sólo desde su aspecto social la robustez de un sistema abstracto de intercambio de valor hace imposible entender la complejidad y el camino que ha recorrido este sistema. Abstracción y desplazamiento.

Quisiera finalizar abonando la discusión señalando que para mí el punto fundamental, el de partida y el de quiebre para entender el Capitalismo es el descubrimiento de América. Sí, suena como jugando de local y llamando a la solidaridad de lengua e historia común, bueno, pero también hago el llamado con argumentos teóricos, el primero es que este evento es clave en la construcción del espacio y el tiempo modernos generando la actual imagen del mundo, la vigente, en la cual el conocimiento genera poder... toda nuestra interpretación histórica desde ese momento está guiada por la introducción de una técnica que hace variar nuestra percepción del espacio o del tiempo, y obviamente de nuestra mayor relación con ambos, el trabajo.

Me gustaría compartir el texto donde analizo específicamente este punto del capitalismo. Es el capítulo 2: Cartografía y Dinero, de mi libro Lógicas del poder y regulación del espacio.

Atentamente,

David Camargo
Filósofo. Mgs Relaciones Internacionales
Bogotá, Colombia


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2. HaD. Novela Histórica 53


Estimados Colegas de HaD: Me parece que el tópico de la presente sesión -la novela histórico- nos situa en el pasado y en presente de nuestra disciplina o ciencia. En el pasado, bien sabemos que Herodoto empleó extensamente fuentes de carácter literario -poesía- en su descripción histórica. El hecho en sí no es censurable, porque simplemente, visto con los criterios actuales de nuestra ciencia, estaríamos en presencia de una interpretatio histórica en ese punto de tipo intuitivo. Por otro lado, conocemos la ironía que hizo de este tipo de método Tucídides, quien critica sutilmente a Herodoto. Por consiguiente, el tema de las fuentes literarias como parte de la epistemología histórica es una materia abierta a debate, desde los inicios mismos de nuestra disciplina.Creo que en este punto deberíamos reflexionar sobre la obra de G. Lukacs, le roman historique, obra clave para comprender las posibilidades de conocimiento histórico que tiene en sí un discurso como la novela histórica. Otra tanto ha señalado A. Hauser en su Historia Social de la Literatura y el Arte. Lamentablemente la obra de Luckacs no se refiere al siglo XX, pero propongo el siguiente ejercicio de análisis histórico a partir de textos literarios para comprender la Historia del siglo XX europeo: H. Hesse, G. Grass. H. Böll, R. Musil, E. Canetti, F. Kafka, J. Joyce. A. Camus, B. Pasternak, A. Solyenitzin, Ch. Wolff, V. Wollf, etc. Sin duda que podríamos escribir toda una monografía histórica desde la perspectiva de la Kulturgeschichte sólo utilizando dichas fuentes literarias.Otro tanto cabe decir de la poesía, y sobre lo cual menciono dos ejemplos: la revolucion surealista de Breton, sus manifiestos y seguidores y la generación del 27 española. Y aqui el caso español es emblemático. En efecto como podríamos entender el Geistzeit hispano,ahora no sólo el del siglo XX, sino también de toda la época moderna. Cuando en mis clases he tratado de la Historia de España Moderna y Contemporánea, me remito a esos tres grandes movimientos literarios españoles: el siglo de oro (Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Quevedo, Góngora, Saavedra Fajardo) para comprender la crsisis del siglo XVII y la llamada decadencia española del mismo siglo. Bastaría leer la obra de J. A. Maravall: La cultura del Barroco, para percibir de inmediato la importancia de la literatura como fuente histórica); otro tanto podemos decir de la generación del 98, especialmente con su escritor más agudo: Unamuno, para entender la Historia de España en ese momento y, finalmente, la ya mencionada generación poética del 27. Para el caso de América Latina también encontramos ejemplos, especialmente en el boom: Cortazar, Carpentier, Sabato, Garcia Marquez, Vargas Llosa, Cabrera Infante, Donoso y Edwards. Ni hablar de la posibilidad de una poética histórica en Benedeti, Neruda, Whitman. Si hablamos hoy de Kulturgeschichte (historia de la cultura), entonces no podemos prescindir de la novela, de la poseía, de la literatura en general, como fuente del conocimiento histórico. Sobre esta materia la actual obra de P. Burke es reveladora de las posibilidades que presentan para el historiador este tipo de fuentes. Los saluda cordialmente,

Patricio Carvajal Aravena,
Profesor de Hiistoria,
Universidad Marítima de Chile,
Universidad de Valparaíso.


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3. HI. Muerte del Papa 3



Estimados amigos:

En el ámbito de los historiadores o los estudiosos de las ciencias sociales siempre queda en claro que el mundo se moldea de acuerdo a la mirada con la que es registrado. Vivimos, en efecto, en un mundo en que las consecuencias de la globalización y los efectos del ciberespacio, las redes digitales y el flujo de información en la psique (psiquis, mente, espíritu...) humana no son posibles de visualizar en el mediano y largo plazo. Sin embargo, y pese al fenómeno de masas, no parece prudente quitarle sentido humano a algunas cuestiones. Dicho de otro modo, no parece razonable deshumanizar todas aquellas expresiones de dolor, perfectamente comprensibles, adscribiendolas al puro campo de la expresión de emotivismo colectivo, o reduciéndolas como una expresión inconciente y reactiva de la cultura de masas que predomina. Eso es esperar muy poco de los sentimientos de las personas, y es desvalorar el sentido de cariño verdadero por seres humanos a los que muchos pueden sentir próximos por gracia y efecto de los medios de comunicación. Por otro lado, creo que la sociedad de masas sí ha promovido el sentido gregario, y lo hizo velando y anunciando la muerte del papa. Suerte que podemos vivir en este instante, ya que siglos atrás nuestros ancestros hispanocoloniales debían esperar semanas, sino meses, en recibir una noticia de esta naturaleza, para desembolver todo su acervo sentimental por el jerarca católico. Como chileno recibí de modo especial la noticia de la muerte de Juan Pablo II. Pense que de las gestiones de este hombre, muy probablemente, dependió la vida de cientos o miles de jóvenes que pudieron perderse en una guerra con Argentina. Naturalmente mí generación se incluye entre ellos. No fue menos emosionante y emotivo recibir la noticia frente al televisor junto a mi mujer y mi hijo (un pequeñito hermoso en el que brilla la vida). Quizas es insignificante esta sensiblería barata, pero al fin y al cabo es mí vida y la vida de mí hijo, ni más ni menos la que estuvo en entredicho. Del mismo modo, los chilenos podemos estar agradecidos del apoyo que recibió el proceso de recuperación de la democracia, donde escuchar el mensaje papal que decía "no tengaís miedo", era un puntal fundamental para el futuro proceso de recuperación democrática. Tuvimos que aprender a no tener miedo frente a la brutalidad, a las golpizas que recibimos de la policia en los colegios, frente a los soldados pidiendo nuestros documentos. Creo que esta expresión del fenómeno de masas muestra algo inherente al hombre, son sus sentimientos, y creo que los medios de comunicación no los gatillaron, los mostraron. Quizás se puede creer o no creer en las intrigas del poder del vaticano o en las ambiciones papales, yo prefiero creer en los hombres comprometido en el sentido de lo humano, por eso creo que muchos sentimos la partida de Juan Pablo II, y vemos en él el testimonio de un hombre del siglo XX que, como nosotros, fue testigo de sus brutalidades. Que bien nos hace llorar frente al televisor, en vez de escupirlo, al fin y al cabo ser cientistas sociales no nos quita el alma o los sentimientos, solo nos transforma en testigos concientes de nuestro tiempo, y esa es una experiencia personal. No despojemos a la humanidad de sus sentimientos, no creamos que todo responde a maquinaciones perversas, la humanidad tiene aspectos más complejos de diagnosticar y estudiar. Miremos entre líneas, por qué no decir, entre las lágrimas.

Alfredo Gómez Alcorta
Licenciado en Historia, Universidad de Chile



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