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2/3/05

1. HaD. Qué hacer 33

2. HaD. Fines de la historia 31

 3. HI. Colonización 115

 4. HI. Chile 41


 

1. HaD. Qué hacer 33


¿Para qué la historia? ¿Para quién o quienes la historia? ¿Cómo escribir la historia?, pero una de las fundamentales, así visto por mí es: ¿qué tendencia historiográfica emplear para explicar la vida del hombre en el planeta? Al analizar la historia de la Historia, me ha parecido que el enfoque del historiador para dar una explicación según él “objetiva”, de los eventos históricos ha sido su mismo momento histórico, ya que se ve influido necesariamente por su condición momentánea dentro de la sociedad en que vive.

Sin embargo, creo que ahora es difícil “definirme” como seguidor de tal o cual escuela histórica, pero también he analizado posibilidades, porque, como escribí arriba, el historiador tiene influencia por su condición momentánea dentro de la sociedad en la cual vive y convive cotidianamente.

En el mundo de posibilidades historiográficas con las que me he enfrentado no he querido descartar alguna, sin embargo existe una que llama poderosamente mi atención, porque encierra el comportamiento de esta sociedad global, la critica, problematiza y la desenmascara, por supuesto me refiero al materialismo histórico.

Citaré a Ortega y Gasset, que hace un comentario determinante en la cuestión de las obras históricas y sus autores: “Y es que la historia parece no haber adquirido aún figura completa de ciencia. Desde el siglo XVIII se han hecho no pocos ensayos geniales para elevar su condición. Pero no los han hecho los historiadores mismos, los hombres del oficio. Fue Voltaire o Montesquieu o Turgot, fue Winckelmann o Heder, fue Schelling o Hegel, Comte o Taine, Marx o Dilthey.

Los historiadores profesionales se han limitado casi siempre a teñir vagamente su obra con las incitaciones que de esos filósofos les llegaban,...”[1] Creo que el filósofo tenía razón ya que el historiador debe explicar tanto procesos como hechos históricos concatenados, unirlos para estar al nivel de globalización actual.

La cuestión económica en la época “moderna” de nuestro supuesto “progreso”—idea positivista, que predomina aún en el siglo XXI, sin duda—es y seguirá siendo condicionante de las demás actividades humanas, ejemplo de ello es el gran nivel predatorio, desgastante y excluyente de la producción y el consumo actual: “La defensa del interés nacional se ha sustituido por la integración de los mercados mundiales, y la meta de la justicia ha cedido su lugar a la eficiencia en la producción.

El Estado abandona su participación directa en el proceso de producción de mercancías y en la reproducción de la fuerza de trabajo. Al promover la desregularización del conjunto de las relaciones sociales, pierde su carácter tutelar y somete su función como distribuidor de la riqueza nacional a las leyes del libre mercado transnacional. La otrora función social del Estado se privatiza y mercantiliza. El Estado no sólo abandona dicha función y entrega a la iniciativa privada (eufemísticamente llamada “sociedad civil”), si no que, además, transfiere sus recursos a manos privadas a través de la extensión de impuestos y la entrega directa de recursos públicos. Los derechos sociales a los que todo ser humano debería tener acceso —trabajo, educación, salud, vivienda y alimentación— dejan de serlo al convertirse en mercancías por las que hay que pagar.”[2]

Entonces la obra de Marx, explica el proceso con los hechos más indicados de una manera clara sobre el antecedente, surgimiento, consolidación y plenitud del sistema económico prevaleciente hasta nuestros días: el capitalismo.

Pero vaya a los historiadores o los que buscamos serlo, el materialismo histórico* en mí opinión sigue siendo una manera de entender las desigualdades entre los hombres, pero no se, en realidad si el marxismo siga siendo una opción para tener un mundo mejor, porque pienso que ante la gran diversidad cultural que existe, los dos sistemas enemigos: el comunismo y el capitalismo (ahora llamado neoliberalismo), nunca tomaron y han tomado en cuenta lo más importante para funcionar: lo humano.

Ahora no sólo el mundo occidental, sino todo el mundo, el mundo global; se observa que en países desarrollados con una producción enorme de bienes materiales a nivel mundial, sus habitantes sufren depresiones que los orillan a males como la obesidad, al suicidio, a la violencia extrema o a las drogas, entre otros, como manifestaciones por sentirse vacíos, buscando ya sea ascenso social o llenar sus vidas con “algo”, ya que sienten y están convencidos «de que todo carece de sentido y en que “es el cinismo lo que se ha convertido en el síntoma más característico de la civilización actual”.»[3]

Héctor Herrera
Estudiante de historia en sexto semestre en la Universidad Nacional Autónoma de México

[1] Ortega y Gasset, José, En el centenario de Hegel. en Kant, Hegel, Dilthey., Revista de Occidente, Madrid, 1972, pp. 72 y 73.

[2] Mariña F., Abelardo, Max Ortega, et al, (coordinadores), Globalización, reforma neoliberal del Estado y movimientos sociales, México, Editorial Itaca, 2003, p. 12.

* Como se observa lo pongo con minúsculas, porque lo he tomado como una manera de explicar hechos históricos con el enfoque económico, pero nunca como determinante para toda la historia en general.

[3] Gilly, Adolfo, et al, Discusión sobre la historia, México, Taurus, 1995, p. 67



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2. HaD. Fines de la historia 31


Licenciado Ordóñez:

En primer lugar debo señalar algo obvio. Por desgracia no tengo el don de poseer la verdad absoluta. De tenerla, en vez de ser un aspirante a historiador, que quizás no lo sea nunca(el ser historiador no es solo poseer un titulo que acredite el ser licenciado/doctor en Historia) seria Dios. Por tanto de la misma forma que yo no poseo la verdad absoluta, usted supongo que tampoco la tendrá.

En segundo lugar, tengo que reconocer que es un error el citar en exceso las obras, citas, reflexiones, discursos, etc. de historiadores tanto contemporáneos a nosotros como anteriores. Pero creo que la ciencia es acumulativa y que precisamente avanza con las reflexiones y los conocimientos dichos por otros científicos ­ historiadores que han trabajado antes en este campo como por las discrepancias hacia las viejas teorías y modelos enunciados por los “maestros” y que para criticarlas antes las tiene uno que conocer. Si usted no conoce la obra de Fernand Braudel no creo que este capacitado para criticarla, de la misma forma que casi nadie critica un tema del que desconoce.

Ni usted ni yo creo que estemos capacitados para hablar de física cuantica, sin antes haber leído y conocer sobre dicho tema por lo que el deseo de ser original en cualquier disciplina científica no creo que sea un merito y si un rasgo de cierta ignorancia en caso de que no se de tras un estudio del estado de la cuestion. Me parece un error tan grave el citar en exceso como el no citar para ser original, ya que se puede caer en una serie de errores quizás debido a un desconocimiento de la materia (como dice nuestro refranero “la ignorancia es la madre del atrevimiento”), que espero no sea su caso. Precisamente para evitar ese atrevimiento que se origina en la ignorancia me gusta apoyar mis opiniones o reflexiones en otros autores, aunque sea para no estar de acuerdo.

El primer error que señale a mi modesto juicio, se refería a la polémica entre los historiadores sobre si la historia es una ciencia o no, o en como se manifiesta el carácter científico de la historia. En las décadas centrales del siglo XX hubo historiadores que defendían que los historiadores tendrían que se programadores de ordenador ya que la informática seria la herramienta fundamental de nuestra profesión. Hubo otros historiadores que decían que el carácter científico de nuestra disciplina se manifestaba en el uso abusivo de cuadros, gráficos provenientes de un abundante uso de la estadística... Todas estas tendencias, al menos en la Universidad de Málaga se estudiaban en las asignaturas de Historiografía. Supongo que en otras universidades se estará al tanto de estas polémicas y de estos modelos distintos de escribir historia.

A la vez que existían estos movimientos, especialmente historiadores encuadrados entre otras tendencias en el postmodernismo, defienden que la Historia nunca podrá tener elementos científicos por la natural subjetividad del investigador. Para finalizar este punto, en mi opinión al basarse muchos historiadores en el carácter narrativo de la historia sin ningún tipo de interpretación se quieren alejar de las corrientes que defienden el carácter científico de la historia y el carácter totalizador de nuestra disciplina (supongo que conoce el concepto de “Historia Total”).

Por suerte, al señor Jaime Balmes y a su pensamiento apenas se le sigue en Europa de la misma forma que muy poca gente diría actualmente que su maestro pueda ser Leopold Von Ranke o Langlois o Seignobos, a pesar de que gracias a ellos la Historia avanzo de la forma que le explicaba al inicio de mi intervención. Creo que hoy día la gente esta mas en la línea que se desarrollo con autores como Berr, Bloch, Febvre, Braudel, Hobsbawn, Thompson, Elliot, Parker, Burke...entre otros muchos otros.

El que a usted le parece intrascendente como mida el tiempo mi “amigo” Braudel creo que implica que usted no conoce o admite la obra de este historiador. Es una pena porque a pesar de tener una serie de planteamientos “cuestionables” se puede aprovechar muchos de los elementos que señalo en sus dos grandes obras (El mediterráneo y el mundo mediterráneo en época de Felipe II y Civilización material y capitalismo).

Le plantee una serie de ejemplos tanto de la Historia de Europa (Batalla de Lepanto y Defenestracion de Praga) como de la España Moderna (Explicación multicausal del Descubrimiento de América ) y el tema concreto de Historia Antigua de España (Polémica sobre Tarteso). Salvo el tema de Tarteso creo que cualquier licenciado en Historia tanto europeo como iberoamericana los conocería.

Por tanto si usted me habla de clase de historia de España, demuestra su ignorancia sobre como se investiga y se trabaja en la Historia. La Historia no es solo la realizada en los manuales o en las grandes monografías. Todo tipo de obra histórica implica un trabajo de investigación sobre las fuentes que pueden ser escritas, arqueológicas, numismáticas, etc. Las fuentes también pueden ser oficiales, privadas como cartas, diarios, libros de cuentas, etc. A esto debemos añadir las fuentes que son directas o indirectas, es decir las que hablan directamente de una cuestión o indirectas que son referencias que se originan a partir de informaciones colaterales. Por tanto, podemos decir que en un juicio no es igual un testimonio visual que uno científico o una prueba circunstancial. Es en el trabajo de estas fuentes donde se debe realizar la primera interpretación histórica, ya que una fuente, al igual que un testigo no tiene porque decir la verdad. Usted como abogado o su bufete supongo que habrá tenido que defender a clientes que eran culpables y habrán tenido que interpretar las pruebas para lograr su absolución. Por tanto si usted dice que en Historia no se debe interpretar, creo que ese mismo principio se tendría que dar en el ejercicio de la abogacía y volver al Codigo de Hammurabi.

Al hacer ese comentario, creo que siendo ingenuo en tono irónico cuando no despectivo demostró que de conocer el planteamiento temporal de Braudel lo hubiera comprendido, ya que le puse ejemplos de la Historia Moderna de Europa y como ninguno de los ejemplos respondían a una unida dinámica. Creo que al decir que solo hablaba de la Historia de España, tengo que decirle con todo respeto que demostraba tener una falta de conocimientos teóricos mas allá de la simple enumeración de fechas, eventos o grandes personajes y que eso no es historia, es crónica, anales o como lo quiera denominar. Supongo que sabrá que la historiografía griega, ya establecían las causas inmediatas que eran las visibles y las causas profundas que eran las reales para explicar y por tanto interpretar la Historia.

El Historicismo precisamente hablaba de su carácter aséptico ya que se referían al “Hecho Histórico” tal cual, basándose en una documentación muy concreta. Sin embargo esa objetividad creo que hace años se demostró falsa, ya que subjetivamente elegían el hecho histórico a investigar, centrándose en los grandes eventos o en las grandes fechas. Por tanto admitían los Hechos Históricos que a ellos les parecían importantes o interesantes y los que interpretaban como no importantes los rechazaban y los enviaban al “limbo”del olvido.

Aunque usted piense que estamos equivocados los que interpretamos la Historia, le vuelvo a decir que Historia a Debate precisamente se creo en Santiago como un foro de debate sobre la metodología, la interpretación e incluso la filosofía de la historia y el hecho de que la interpretemos no es una forma de filosofar, es una forma de conocer la Historia, aunque en un punto debo de estar de acuerdo con usted y es que cada uno investiga la Historia (consciente o inconscientemente) sobre la base de su bagaje intelectual en el mas amplio sentido de la palabra.

Lo que si me parece poco riguroso y en lo que quizás habría mas de filosofía que de Historia es preguntar al doctor Matías Vargas Puga “¿Qué hubiese pasado en España de haber sido una república marxista?” (cito literal de la intervención del señor Juan Antonio Ordóñez en el debate sobre la Guerra Civil Española fechado en el día 3 de marzo del 2004). Eso si que no es Historia. En todo caso Historia/Ciencia ­ Ficción ya que tal republica marxista no se dio. Lo primero que nos enseñaron a nosotros en la facultad y supongo que a usted tambien, era que la Historia no se podría predecir, por lo que podemos jugar a adivinos igual que cualquier otra persona. Por tanto, hablar de lo que podría haber pasado si... no es ningún tipo de trabajo histórico ni ejemplo de rigor alguno y si mas bien elucubraciones similares a la eterna pregunta de ¿qué me hubiera pasado si...?

Pero si quiere, me arrojo al vació en este único punto como simple ejercicio intelectual tipico de una charla con los amigos. No creo que hubiera durado mas allá de 1945 ya que EE. UU. y Gran Bretaña no lo hubieran permitido en el contexto de la política de bloques y la Guerra Fría. Si parece demostrado (con la cautela que expresaba el doctor Vargas cuyas intervenciones me parecieron interesantes) que Churchill y muchos políticos norteamericanos presionaron para que el régimen del general Franco fuera admitido en la comunidad internacional, modificándose el status de dicho régimen de totalitario a autoritario. De hecho la propaganda del régimen del general Franco supo vender esa imagen de ser un valioso bastión occidental contra el comunismo(MUNIESA, B. Dictadura y monarquía en España. De 1939 a la actualidad, Barcelona, Ariel; REIG TAPIA, A.: Franco “caudillo”: mito y realidad, Madrid, Tecnos; TUSELL ,J.: La España de Franco, Madrid, Historia16).

Para finalizar tengo que decirle que esperaba que usted me debatiera con argumentos tanto suyos como de otros autores lo dicho por mí y que me plantease un modelo alternativo de practicas de investigación histórica y sin embargo, no me ha dado ningún argumento mas que sus opiniones. Ya que ninguno de los dos tenemos la verdad absoluta y en la practica científica debes conocer lo dicho por tus predecesores, esperaba encontrar un debate serio y no simples comentarios irónicos.

Si usted descalifica al que interpreta la Historia, acusándole de subjetivismo, ha caído en ese mismo defecto ya que en su ultima intervención solo da sus propias opiniones sobre si se debe o no interpretar la Historia, sin apoyarse en ningún elemento que apoyo sus propias opiniones. Pero me parece aun más grave el que en diversos debates haya expresado sus opiniones sobre Hechos Históricos concretos, cuando sus opiniones tienen según sus propias argumentaciones, un claro subjetivismo nacido en sus originales “interpretaciones” y juicios y en las distintas “interpretaciones” de autores anteriores, que tendrán tanto valor para nosotros como cuando usted dice “...lo último que se habría pasado por la cabeza, es pensar como media ese señor el tiempo (por Braudel), pues es absolutamente subjetivo...”(cito literal de la intervención de Juan Antonio Ordóñez el día 5 de marzo). Si esto ultimo es grave, mas aun es el hecho de querer hacer Historia ­ Ficción como señalo en un punto anterior.

Aitor Pérez Blázquez.
Licenciado en Historia por la Universidad de Málaga
Fuengirola (Málaga) España.

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3. HI. Colonización 115


Señor Porfirio De Cruz

No puedo creer que usted un ciudadano latinoamericano apoye el comentario del señor Palma, el cual en mi opinión contiene varios comentarios agresivos contra los latinoamericanos y los indigenas americanos, si no mal me acuerdo Panamá no solo sufrio el colonianismo español sino el estadounidense. y vuelvo a repetir que no tengo nada con los españoles pero si con ideas tan retrogradas como la que usted y el señor Palma apoyan.

Saludos .

Dario De Maio estudiante de ciencias sociales E.E.M N° 7
Buenos Aires Argentina

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4. HI. Chile 41


Estimado Colegas de HaD, Les escribo estas breves lineas a modo de comentario de las recientes pub licaciones de la historiografía chilena, que en sí constituyen una interpretacion más acabada de procesos historicos vistos casi siempre de una optica mas bien conservadora. Me refiero en concreto a la obra colectiva e individual de historiadores como G. Salazar, J. Pinto, A. Jocelyn- Holt, Sagredo, Cavieres, entre otros. Se trata de especialistas formados tanto en Europa como en los USA y Canada y cuya formacion ha resultado importante para la renovacion no solo metodologica de la disciplina sino tambien para el análisis de nuevos problemas. Con todo, sigue pendiente entre nosotros una visión más latinoamericanista y universal. la Historia de Chile, no es Historia de Chile sino parte de las estructuras y coyunturas -largo corto plazo o duracion de Braudel- o del sistema mundo de Wallerstein, metodos que deben ser empleados a cabailidad en nuestro quehacer historiografico. Por otro lado hay temas pendiendientes y que deben ser analizados con urgencia, por ejemplo, la Guerra del Pacifico, directamente por chilenos, bolivianos y peruanos; indirectamente por los otros paises del continente que tomaron posicion sobre aquel desgraciado conflicto. Aqui caerian muchos mitos sobre la patria, la nación y ciertos hechos gloriosos pero discutibles, muy discutibles como algunas campañas del ejercito chileno. Claro esta que esto supone enfrentarse de hecho con los defensores del orden y que hoy, en plena aparente democracia, intervienen abiertamente descalificando algunas investigaciones cuando son contrarias a sus intereses. Estas son tareas pendientes en nuestra historiografia nacional. Reciban un cordial saludo desde Chile

Patricio Carvajal A
Universidad Marítima de Chile / Viña del Mar.

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