Mensajes Listas
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3/5/05 |
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1. HaD. Ha muerto Gunder Frank +++ |
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2. HaD. Grandes hombres 2 |
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3. HI. Habemos Papa 8 |
Hola a todos es un gran pesar y una gran pena haber perdido a un hombre extraordinario que dedico su vida a las causas mas plenas de los desposeidos, es un orgullo para mi haber estudiado en su perspectiva ya que cuando estuvo en Mèxico modificò el plande estudios e incluyo los estudios latinoamericanos en nuestra facultad de economia de la UNAM, tambien fue un honor para mi haber compartido despues de una de las sesiones en el congreso de santiago ideas, emociones, sentimientos y alternativas como la de incluir los estudios africanos en el proximo congreso cosa que enfatizo en exceso, en fin no un minuto de silencio sino una vida de lucha siguiendo su ejemplo, por este gran cientista social e internacionalista. Federico Sandoval Hernández CIPES-UAG México. +++++++ La muerte de André Gunder Frank nos entristece a todos. No lo conocí personalmente pero compartí sus ideales y admiré su capacidad intelectual. Para los que estamos vinculados a la historia es una gran pérdida, pero lo es mucho más para los que nos sentimos solidarios con los más débiles de la sociedad. María Inés Lizaso Lic. en Ciencias Históricas. (Fac. Humanidades y Ciencias de la Educación. Univ. de la República) Prof. de Historia (Ens. Secundaria- Institutos de Formación Docente) Montevideo, Uruguay ++++++++ Olá, Carlos e amigos da USC. Agora, aqui da perspectiva brasílica, sinto como uma grande e especial sorte haver podido desfrutar da congressual presença, no III HaD 2004, do professor André Gunder Frank, cientista que ao longo da sua vida já nos dera outros muitos sentidos teóricos e mundiais desde aquelas canções juvenis "por la Unidad Latinoamericana". Muito poderia porém fazer ele ainda, apesar de que a sua foi uma geração vencedora. O peso da sua ausência amargura a felicidade de haver paqrtilhado daquela sóbria e bem-humorada presença em Compostela. Envio como mais um "colofón possível" este cântico abaixo que sei era dele também. Com abraço manauara de Júlio Rocha Doutor Universidade A Coruña Canción por la Unidad Latinoamericana El nacimiento de un mundo Se aplazó por un momento Fue un breve lapso del tiempo Del universo un segundo Sin embargo parecía Que todo se iba a acabar Con la distancia mortal Que separó nuestras vidas Realizavan la labor De desunir nossas mãos E fazer com que os irmãos Se mirassem com temor Cuando pasaron los años Se acumularam rancores Se olvidaran los amores Parecíamos estraños Que distância tão sofrida Que mundo tão separado Jamás se hubiera encontrado Sin aportar nuevas vidas E quem garante que a História É carroça abandonada Numa beira de estrada Ou numa estação inglória? A História é um carro alegre Cheio de um povo contente Que atropela indiferente Todo aquele que a negue É um trem riscando trilhos Abrindo novos espaços Acenando muitos braços Balançando nossos filhos Lo que brilla con luz propia Nadie lo puede apagar Su brillo puede alcanzar La oscuridad de otras costas Quem vai impedir que a chama Saia iluminando o cenário Saia incendiando o plenário Saia inventando outra trama? Quem vai evitar que os ventos Batam portas mal fechadas Revirem terras mal socadas E espalhem nossos lamentos? E enfim quem paga o pesar Do tempo que se gastou De las vidas que costó De las que puede costar? Já foi lançada uma estrela Pra quem souber enxergar Pra quem quiser alcançar E andar abraçado nela Já foi lançada uma estrela Pra quem souber enxergar Pra quem quiser alcançar E andar abraçado nela [Pablo Milanés. Versão de Chico Buarque de 1978, centro do viver de Gunder Frank.] Historia a Debate E-mail h-debate@cesga.es Página web www.h-debate.com Para apuntarse a esta lista enviadnos el mensajeincluirme/subscribe Para desaparecer de esta lista enviadnos el mensajeborradme/unsubscribe Suscriptores actuales 2132 historiadores de 45 países |
[Nota editorial: Con este mensaje lanzamos un nuevo debate sobre los "grandes hombres" y los protagonistas en la historia, y la historiografía, propuesto en nuestro foro digital el 9/6/03 por Norberto Olivar de la Universidad del Zulia (ver Los héroes y la historia , y tratado de diversas formas en el I, II y III Congreso. C.B.] ELOGIO DE LA ARISTOCRACIA Las aristocracias ni se crean ni se destruyen, solamente se transforman. En un pensamiento que presta más atención a lo cualitativo que a lo cuantitativo se entiende que el ser, que es lo único que existe, se distribuye de forma irregular y se condensa o diluye siguiendo un orden que, desde la perspectiva de la ciencia experimental actual, podríamos definir como caótico. Vistas así las cosas, si entendemos la palabra aristocracia en su sentido original derivado del griego areté, la excelencia del hombre, lo que lo hace mejor (áristos), es difícil pensar que la aristocracia pueda en algún momento no existir. Ahora bien, el carácter aristocrático de una persona es, como el kairós en la consideración griega del tiempo, únicamente una situación puntual, una occasio u ocasión, que sólo se da de forma extraordinaria en la intersección de un tiempo emocional pleno, lleno de ser (lleno de Dios, podríamos decir), con el tiempo racional deleznable que transcurre y que nos lleva hacia la muerte y la desaparición. Por ello el que experimenta esa situaciónextraordinaria que le permite el poder en la excelencia (o sea, la vidaaristocrática), tiende a aferrarse a ella y a intentar convencer a los demás de que su situación es estable, incluso hereditaria. De ahí que, en un proceso de acumulación de poder, las aristocracias de hecho tiendan aconvertirse en noblezas de derecho, con vistas a reforzar su situación pormedio de una ideología que, en todo caso, se procura imbuir en las mentes de los llamados a obedecer, sea cual sea el sistema sociopolítico que seconsidere.. Nos guste o no, esto ha sido siempre así, al menos en la medida en que tenemos conocimiento del pasado social humano. En todo momento, los hombres persuasivos, valientes y generosos (los que tienen las trescualidades propias de un jefe nato) han luchado con las armas y/o con las ideas para mover a las masas en el sentido que a ellos les ha parecido más conveniente y han logrado que los demás lo entiendan también así. El que uno de los más eximios guerreros de la modernidad intelectual, como es Noam Chomsky, se irrite porque Walter Lippmann le dé a las masas democráticas el nombre de «rebaño desconcertado» que ha de ser sabiamente guiado, no quita un ápice de veracidad al hecho de que siempre han existido aristocracias (y él mismo es una prueba de ello) que procuran "averiguar la verdad sobre las cuestiones más importantes, y difundirla lo mejor que uno pueda, y siempre al auditorio más adecuado. Porque ponerse a decirle la verdad al poder nos dice- es malgastar el tiempo"!dado que, "en la mayoría de las ocasiones ya la conocen" y procuran evitar que ese conocimiento privilegiado se extienda. Sólo quien quiere destruir a una nobleza (sea de sangre, de dinero o de conocimiento) procura correr el riesgo de convertirse en un disidente con aspiraciones a cambiar el rumbo del «rebaño desconcertado» para que vea la luz y siga a nuevos jefes, como bien lo entendió Bakunin. Decimos todo esto en un intento de clarificación tendiente a conseguir que nuestro mundo tradicional ese que nos muestra la Historia- pueda ser comprendido como un sistema coherente y no como una situación más o menos pintoresca de la que afortunadamente nos hemos liberado, si es que eso es posible y/o deseable. Pensemos sólo ahora que de las dos formas de conocimiento que permite nuestro cerebro de primates, la emocional o globalizadora, que se expresa por medio de símbolos abiertos, o sea de metáforas o mitos, predominaba (y vuelve a predominar cada vez con más fuerza: no hay más que mirar la televisión, como nos recuerda G. Sartori) sobre la racional o individualizadora, que se manifiesta con el lenguaje conceptual, cuya forma más elevada es la matemática, sin duda el lenguaje más aristocrático de todos. De hecho, en todas partes del planeta Tierra los seres humanos organizados en sociedades han comenzado prestando más atención al pensamiento emocional que al racional, lo cual no quiere decir en modo alguno que hayan prescindido de éste. Y ello ha llevado tradicionalmente a dar más importancia al ser que al tener, de forma que el prestigio ha sido el bien más apetecido, y el don, la creación de una deuda moral, una de las formas más destacadas de conseguirlo. Quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija, dice nuestro refranero, lleno de esa sabiduría popular que conserva la más vieja tradición. Porque la palabra "prestigio", como señala nuestro Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española, deriva su sentido primario del mundo de lo mágico, de lo irracional, ese mundo del que el antiguo romano conquistador, de pensamiento fuertemente masculino, recelaba profundamente hasta el punto de que sólo se admitía como medio de conocimiento de la voluntad divina la interpretación de fenómenos constatables con la vista, como el vuelo de los pájaros, la disposición de las vísceras de una víctima o el nacimiento de un ser monstruoso. Lo no comprobable era inquietante, como la misma mujer que solía servir de elemento de transmisión a las experiencias no racionales y a vaticinios orales inspirados por las fuerzas superiores, como vio con agudeza S. Montero. En el fondo se barruntaba que mientras la mujer es sabia, el hombre necesita saber; que mientras ella circula por las profundidades de un presente absoluto, sus congéneres masculinos desarrollan su lucha individual en una dimensión de cambio que se pretende progresista. Mirabanpor ello con recelo todo lo fortuito, y sin embargo consideraban a la Fortuna como algo muy importante en sus vidas, de tal forma que al hombrese le censaba en relación con la cantidad de la misma que poseyera. La Fortuna, esa divinidad romana cuya función esencial es la de promover las cualidades personales del individuo, la dignitas o "dignidad" de las personas, su mérito personal, será -como hemos dicho- lo que se considere al establecer el censo, el primer fundamento de toda la vida cívica de Roma porque delimita la participación en una sociedad jerarquizada políticamente. La fortuna de un hombre se materializa a menudo en la riqueza tangible, pero desde luego no sólo ni principalmente es ese el único elemento a considerar al establecer el censo de los ciudadanos, y un hombre rico no es necesariamente afortunado (ni al contrario). Era necesario que los méritos personales fuesen demostrados en presencia de todos, de tal forma que la Fortuna era la proyección divina del éxito. Un éxito que el hombre debe haberse esforzado por conseguir, pues el hombre que lucha participa en la dirección de su destino a través de la acción voluntariamente emprendida. No puede evitar del todo al Destino (hoy singularizado en el mapa genético), pero sí conformarlo mostrando su virtus, ese conjunto de cualidades que dan al hombre (vir) su vigor físico y moral, su hombría, logrando así esa ilusión necesaria de la libertad de la que habla ese historiador de la biomedicina que es Ph. Meyer. Esa hombría que le llevará a arrostrar los mayores peligros, buscando el prestigio propio en el honor con que la sociedad le paga sus servicios. Algo que va ligado a que hablen bien de uno con admiración, o sea, a la buena fama. El del jefe, del héroe es, pues un mundo desigualitario, en el que se busca la excelencia, destacar por encima de los demás, sea cual sea el campo de su actividad. Pero al mismo tiempo ha de ser un mundo solidario, pues un jefe que no comunica lo que es o lo que tiene, por mucho valor que haya derrochado para conseguirlo y mucha habilidad oratoria para convencer a los demás, no será nunca un buen jefe. La generosidad, el comunicar no sólo los bienes materiales sino también la posibilidad de ser, de manifestarse ante los demás de forma destacada, es tan esencial como las otras virtudes que caracterizan al aristócrata. Así, por ejemplo, en la sociedad mediática en la que vivimos salir en los medios es fundamental, y no van desencaminados los que organizan programas televisivos en los que siempre existe un público, que se va haciendo rotar trayéndolo de los pueblos o los barrios menos distinguidos de las capitales: la deuda de gratitud generada por tu aparición en los medios, nunca exigida abiertamente al no ser cuantificable, puede resultar impagable y se ha de traducir por lo menos en apoyar con tu voto a quien entiendes que tan gran favor te ha hecho permitiéndote ser ante la vista de los demás.
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Respuesta a Filoter tello D.: ¿El pueblo católico? Perdón: soy parte del mismo y me niego terminatemente a que Wojtyla sea canonizado. Pedro Salmerón UNAM.
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