Mesa G

 

 

 

Dra. M0 Cruz García Torralbo

Dpto. De Historia del Arte. UNED

 

Hoy día, el papel del historiador no es nada fácil. En primer lugar porque su actividad está considerada especulativa, sin relación alguna con la realidad, nada práctica. De ahí a la desconsideración en nuestra sociedad de una actividad tan lejos del pragmatismo vigente, sólo hay un paso. Por eso en estos años de inmediato pasado se ha soslayado la Historia, incluso se ha relegado y marginado en favor de otras disciplinas Aútiles@.

Al historiador corresponde hacer de la Historia una conciencia crítica que despierte el valor de su conocimiento para transformar el mundo, guiar a la sociedad en un clima de respeto al otro, de aceptación de la pluralidad, de la diferencia, es decir, el conocimiento de los propios sentimientos en pro del reconocimiento colectivo y social.

La Historia es de todos y hay que hacerla accesible a todos. La aportación que hace el conocimiento de la Historia a las conductas humanas debe ser el punto de arranque en la nueva sociedad del nuevo milenio. Para ello, el historiador debe ser un sujeto cuya ética profesional sea incuestionable ante el poder, la ideología, el dinero, los intereses curriculares y los tecnicismos pragmáticos. No hay futuros alternativos sin el conocimiento del pasado.